
Román de Condat, Santo
Abad, 28 de febrero…
Hoy también se festeja a:
- • Román de Condat, Santo
- • Marana y Cira, Santas
- • Osvaldo de Worchester, Santo
- • Pablo Uchibori y 15 compañeros, Beatos
- • Carlo Gnocchi, Beato
El cáliz de la salvación
Santo Evangelio según San Mateo 20, 17-28. Miércoles II de Cuaresma.
Por: Jorge Alberto Leaños García, LC | Fuente: somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Señor, aumenta mi fe para que pueda ser fiel y perseverante en todo lo que me exija tu voluntad aunque sea muy costoso. Haz que mi amor por ti y por mi prójimo sea ardiente para que pueda cumplir mis deberes en una entrega sin límites a los demás.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Mateo 20, 17-28
En aquel tiempo, mientras iba de camino a Jerusalén, Jesús llamó aparte a los Doce y les dijo: «Ya vamos subiendo a Jerusalén y el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas, que lo condenarán a muerte y lo entregarán a los paganos para que se burlen de él, lo azoten y lo crucifiquen; pero al tercer día, resucitará». Entonces se acercó a Jesús la madre de los hijos de Zebedeo, junto con ellos, y se postró para hacerle una petición. Él le preguntó: «¿Qué deseas?». Ella respondió: «Concédeme que estos dos hijos míos se sienten, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda, en tu Reino». Pero Jesús replicó: «No saben ustedes lo que piden. ¿Podrán beber el cáliz que yo he de beber?». Ellos contestaron: «Sí podemos». Y él les dijo: «Beberán mi cáliz; pero eso de sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo; es para quien mi Padre lo tiene reservado». Al oír aquello, los otros diez discípulos se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús los llamó y les dijo: «Ya saben que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. Que no sea así entre ustedes. El que quiera ser grande entre ustedes, que sea el que los sirva, y el que quiera ser primero, que sea su esclavo; así como el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar la vida por la redención de todos».
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
Quién entiende las palabras de Dios cuando habla de su propia muerte. Después de que Él mismo profetizó lo que iba a suceder, nos sigue sorprendiendo el calvario por el cual derramó, derrama y derramará abundantes gracias.
El hombre mucha veces no entiende la responsabilidad que contiene el beber este cáliz amargo que sólo Dios es capaz de tomar. Nos sentimos preparados para beber esta copa amarga que ha sido fruto de la respuesta rebelde del hombre.
Dios siempre hace la misma petición: que le acompañemos en el camino de la cruz. Pero ¿podremos beber de este cáliz? Sí. Pero no lo haremos como un Cristo crucificado en el madero sino como servidores del hombre. Porque la cruz que Dios pone enfrente de nosotros es la del servicio.
El servicio no es más que darse sin límites. Esto es un verdadero reto que Dios nos pone para colaborar en la instauración de Cristo en los corazones de todos los hombres santos y pecadores, ricos y pobres, fuertes y débiles.
Sí, podemos beber del cáliz amargo desde el servicio incondicional.
«El que sirve a los demás y vive sin honores ejerce la verdadera autoridad en la Iglesia. Jesús nos invita a cambiar de mentalidad y a pasar del afán del poder al gozo de desaparecer y servir; a erradicar el instinto de dominio sobre los demás y vivir la virtud de la humildad. Y después de haber presentado un ejemplo de lo que hay que evitar, se ofrece a sí mismo como ideal de referencia. En la actitud del Maestro la comunidad encuentra la motivación para una nueva concepción de la vida: «Porque el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y dar su vida en rescate por muchos»».
(Homilía de S.S. Francisco, 18 de octubre de 2015).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Trataré de ser servicial en cualquier oportunidad que se presente, sin esperar ningún tipo de recompensa.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Ocupación contra preocupación
Estar ocupados es la panacea contra las preocupaciones que nos aquejan a diario y la fuente segura de nuestros éxitos
Por: Ignacio Batista | Fuente: A&A

«La ocupación desplaza a la preocupación, y los problemas al enfrentarlos desaparecen». Esta frase, atribuida al exitoso empresario Carlos Slim, posee una sabiduría aplastante y un realismo más que probado. Seguramente que puesto en práctica por todo viandante, las crisis se acabarían, o por lo menos se reducirían notablemente.
Y es que esto de tener problemas es casi parte de la esencia humana, quién sabe por qué razón. Pero es un hecho del que nadie se salva.
Pero decíamos que los problemas, enfrentados por la ocupación –como dice Slim- tienen que desaparecer. Y así, este enfrentamiento nos tiene que llevar a tener tres actitudes fundamentales para nuestro crecimiento humano. Aquí van.
Fortalecimiento
La imagen de una planta o de un arbolito es magnífica. Si se quiere una planta fuerte, recia, que aguante cualquier viento, plaga, etcétera hay que darle un cuidado muchas veces desagradable. Es decir, la mayoría del mundo racional sabemos que una planta rodeada de una capa de estiércol, a pesar de verse horrible y apestar a lo peor, es señal de que se está fortaleciendo. Sabemos que no siempre estará así y que está en proceso un crecimiento exitoso.
Salvando las distancias, podemos decir que nos pasa como esas plantas, los problemas nos hacen ver como personas desagradables, que apestan –con perdón-, pero si somos maduros y aceptamos esa realidad, enfrentando los problemas de manera práctica, eso será solo el inicio de nuestro triunfo. Porque los problemas nos deben hacer fuertes, y de ellos debemos sacar éxitos, como la planta saca lo mejor del estiércol que la abriga.
Aprender de los fracasos
La segunda actitud es la de aprender de los fracasos. Seamos realistas: nadie nace perfecto, ni morirá así. Tal vez muera perfeccionado. Pero sólo somos un manojo de ignorancia e inexperiencia. Imperfectos, a fin de cuentas, y esa es la causa de muchos de nuestros fracasos. Un ejemplo de ello lo podemos ver en el mundo empresarial. Sydney Finkelstein, es profesor de la Escuela de Negocios Tuck, de la Universidad de Dartmouth. Este buen hombre, identificó y estudió los casos más destacados de derrotas y quiebras empresariales que plasmó en su libro de 2004 Why smart executives fail. Según él, seis aspectos hacen que un directivo fracase y, con él, su empresa: se aferra a una visión incorrecta de la realidad, decide no hacerle frente a la innovación y al cambio, ejecuta brillantemente una estrategia equivocada, confía demasiado en la propuesta de su empresa, interpreta mal a la competencia, y hace caso omiso de información vital.
Sin entrar en un análisis de estos seis aspectos, podemos decir que en general esas cosas vienen porque el dirigente es imperfecto. Pero es necesario, incluso muy lógico que sucedan estos chascos, precisamente porque no somos omniscientes ni perfectos, como dijimos más arriba. Y porque es deber en la vida el aprender, y aprender de los errores. Echando a perder se aprende, digamos en lenguaje popular…
El éxito: un estímulo callado
Quienes saben de montañas y las han escalado, saben lo que significa subir la primera etapa y dejar atrás una larga y riesgosa subida. Sin embargo, la satisfacción de haber superado esa prueba es motivación y no ocasión de vanagloria. Motivación porque son conscientes de que es más lo que les falta por lograr que lo que han recorrido. Un éxito debe ser una motivación para seguir adelante. Debe ser un estímulo callado, no un motivo para regodearse en su loable triunfo. De este modo, la lucha por conseguir nuestros ideales se vuelve un trabajo de crecimiento como seres humanos. Y como dijimos antes, crecer para ser mejores y no para fanfarronear. De manera que la fuente de nuestros problemas se convierte en algo positivo por el hecho de vivir en clave de trabajo.
Quien de verdad sabe que el éxito es un logro arropado de muchos sacrificios y precedido de una larga cola de luchas y caídas, sabe que la humildad es una herramienta indispensable. ¿Qué éxito pretende alcanzar quien al primer fracaso se emberrincha y deja todo de lado? ¿Qué éxito tendrá quien a la primera humillación deja de lado los grandes ideales con que empezó algún proyecto?
La ocupación desplaza a la preocupación, y los problemas al enfrentarlos desaparecen. Qué sabio es eso de vivir sin ociosidad y trabajando por nuestros ideales. Estar ocupados es la panacea contra las preocupaciones que nos aquejan a diario y la fuente segura de nuestros éxitos.








