
Perpetua y Felicidad, Santas
Memoria Litúrgica, 7 de marzo…
Hoy también se festeja a:
- • María Antonia de San José, Beata
- • Eubulo de Cesarea, Santo
- • Pablo el simple, Santo
- • José Olallo Valdés, Beato
- • Leonidas Fedorov, Beato
Cristo, mi mentor
Santo Evangelio según San Lucas 11, 14-23. Jueves III de Cuaresma.
Por: José Romero, LC | Fuente: somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Señor, dame la gracia de poder estar contigo.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Lucas 11, 14-23
En aquel tiempo, Jesús expulsó a un demonio, que era mudo. Apenas salió el demonio, habló el mudo y la multitud quedó maravillada. Pero algunos decían: «Éste expulsa a los demonios con el poder de Belzebú, el príncipe de los demonios». Otros, para ponerlo a prueba, le pedían una señal milagrosa. Pero Jesús, que conocía sus malas intenciones, les dijo: «Todo reino dividido por luchas internas va a la ruina y se derrumba casa por casa. Si Satanás también está dividido contra sí mismo, ¿cómo mantendrá su reino? Ustedes dicen que yo arrojo a los demonios con el poder de Belzebú. Entonces, ¿con el poder de quién los arrojan lo hijos de ustedes? Por eso, ellos mismos serán sus jueces. Pero si yo arrojo a los demonios por el poder de Dios, eso significa que ha llegado a ustedes el Reino de Dios. Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros; pero si otro más fuerte lo asalta y lo vence, entonces le quita las armas en que confiaba y después dispone de sus bienes. El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama».
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
Hace unos años atrás un hermano en la Legión me estaba enseñando a soldar. Todo era sencillo cuando él estaba allí, los metales se unían y mis ojos quedaban bien, pero cuando me quedaba solo, era imposible para mí soldar los metales y mis ojos me ardían mucho. Jesús nos dice que quién no esté con Él en la recolecta desparrama la cosecha. Esto me recuerda como yo necesitaba al hermano para poder soldar bien, yo necesitaba a mi mentor.
Cristo es mi mentor y mis soldaduras son mis obras cristianas, porque yo no puedo hacer obras de caridad sin Cristo, jamás las podré hacer si mi corazón está alejado de Dios. Hay una verdad que me debe de llenar de confianza y es que Cristo, mi mentor, nunca me abandonará, que Cristo siempre estará conmigo, y esta consciencia me ayudará que no desparrame en la cosecha, que no falle en el amar.
No ese amor como el de los fariseos que se creían capaces de hacer todo por Dios sin necesidad de Él.Por eso ellos no pudieron ver a Dios, no pudieron ver a Jesús como lo que es, el mentor del amor, mi Dios, nuestro Dios. Seamos unos que caminan con Él, que aman con Él, que somos cristianos solamente con Él.
Que en esta Cuaresma dejemos que nuestro corazón se prepare para Dios con la ayuda de su compañía, que sea Él y sólo Él quiennos enseñe a amar con nuestras obras cristianas. Dejemos que el mentor del amor transforme nuestro corazón.
«Jesús estaba cerca de la gente, estaba en medio de la gente y la misma gente, no le dejaba que se fuera. El Señor no tenía alergia a la gente: tocar a los leprosos, los enfermos no le daban repulsión. Y este ser cercano a la gente, da autoridad. La comparación con los doctores, escribas y sacerdotes es evidente: estos se alejaban de la gente, en su corazón despreciaban a la gente, la pobre gente, ignorante, amaban distinguirse, paseando «n las plazas bien vestidos, con la túnica de lujo. Ellos tenían una psicología clerical: enseñaban con una autoridad clerical. Jesús en cambio estaba cerquísima de la gente y eso le daba autoridad».
(Homilía de S.S. Francisco, 10 de enero de 2017, en santa Marta).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación
Hoy haré una obra de caridad con la consciencia de que Cristo está junto a mí.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Jesús hace nuevas todas las cosas: una invitación a vivir como niños
Vivir como niños, unidos a Jesús, abiertos a las novedades, conscientes de nuestra fragilidad.
Por: Redacción | Fuente: Catholic.net

Unidad con Jesús
El Papa Francisco nos ha dirigido un mensaje para la primera Jornada Mundial de los Niños, que se celebrará el próximo mes de mayo. Nos ha recordado que para renovarnos a nosotros mismos y al mundo, no es suficiente con que estemos unidos entre nosotros: es necesario que estemos unidos con Jesús. Él nos infunde mucho valor, porque está siempre a nuestro lado, su Espíritu nos precede y nos acompaña en los caminos del mundo. Jesús nos dice: «Yo hago nuevas todas las cosas» (Ap 21,5); estas son las palabras que el Papa ha elegido como tema para esta jornada.
Agilidad para comprender las novedades
Estas palabras nos invitan a ser ágiles como niños para comprender las novedades que el Espíritu suscita en nosotros y a nuestro alrededor. Con Jesús podemos soñar una humanidad nueva y comprometernos por una sociedad más fraterna y atenta a nuestra casa común, comenzando por las cosas sencillas, como saludar a los demás, pedir permiso, pedir disculpas, decir gracias. El mundo se transforma, ante todo, por medio de las cosas pequeñas, sin avergonzarse de dar sólo pasos pequeños.
Pequeñez que nos recuerda nuestra fragilidad
Es más, nuestra pequeñez nos recuerda que somos frágiles y que necesitamos los unos de los otros, como miembros de un único cuerpo. No podemos llegar a ser felices en solitario, porque la felicidad crece en la medida en que se comparte; pues nace con la gratitud por los dones que hemos recibido y que a su vez compartimos con los demás. Cuando aquello que hemos recibido lo guardamos sólo para nosotros, o incluso hacemos berrinches para conseguir este o aquel regalo, en realidad nos olvidamos de que el don más grande somos nosotros mismos, los unos para los otros; nosotros somos el “regalo de Dios”.
Comunión que nos hace diferentes
Los otros dones sirven, sí, pero en la medida en que nos ayudan a estar juntos; si no los usamos para eso estaremos siempre insatisfechos y nunca nos serán suficientes. En cambio, si estamos juntos todo es diferente. Piensen en sus amigos; qué hermoso es estar con ellos, en casa, en la escuela, en la parroquia, en el oratorio, en todas partes; jugar, cantar, descubrir cosas nuevas, divertirse, todos juntos, sin dejar atrás a nadie. La amistad es hermosísima y sólo crece así, compartiendo y perdonando, con paciencia, valentía, creatividad e imaginación, sin miedo y sin prejuicios.
Oración que nos conecta con Dios
Para ser realmente felices es necesario rezar, rezar mucho, todos los días, porque la oración nos conecta directamente con Dios, nos llena el corazón de luz y de calor y nos ayuda a hacer todo con confianza y serenidad. También Jesús rezaba siempre al Padre. ¿Y saben cómo lo llamaba? En su lengua le decía sencillamente Abba, que significa Papá (cf. Mc 14,36). Llamémoslo así también nosotros y lo sentiremos siempre cercano. Nos lo prometió el mismo Jesús, cuando nos dijo: «Donde hay dos o tres reunidos en mi Nombre, yo estoy presente en medio de ellos» (Mt 18,20).
Alegres en la amistad y fieles en la oración
Este es el mensaje que el Papa Francisco nos ha querido transmitir para la primera Jornada Mundial de los Niños. Un mensaje que nos anima a vivir como niños, unidos a Jesús, abiertos a las novedades, conscientes de nuestra fragilidad, solidarios con los demás, alegres en la amistad y fieles en la oración. Así podremos experimentar que Jesús hace nuevas todas las cosas y que con Él podemos transformar el mundo. ¿Te unes a este desafío?
Tres formas de vivir como niños en tu familia, en tu trabajo o en tu colegio:
- En tu familia: Puedes demostrar tu amor y gratitud a tus padres, hermanos y demás familiares, ayudándoles en las tareas de la casa, escuchándoles con atención, compartiendo tus alegrías y preocupaciones, rezando juntos y pidiendo perdón cuando te equivoques. También puedes invitarlos a participar en actividades solidarias con los más necesitados, como visitar a los enfermos, colaborar con alguna organización de beneficencia o donar lo que ya no usas.
- En tu trabajo: Puedes ser un buen testimonio de tu fe y de tu compromiso con el bien común, siendo responsable, honesto, respetuoso y colaborador con tus compañeros y tu jefe. También puedes aprovechar las oportunidades para dialogar sobre temas de actualidad, valores y esperanzas, desde una actitud abierta y constructiva. Además, puedes ofrecer tu trabajo a Dios y pedirle que te ayude a hacerlo bien y a servir a los demás con él.
- En tu colegio: Puedes ser un buen estudiante y un buen amigo, aprovechando al máximo las clases, los recreos y las actividades extraescolares. También puedes ser generoso y acogedor con todos, especialmente con los que se sienten solos, marginados o excluidos. Asimismo, puedes participar en los grupos de pastoral, catequesis o movimientos juveniles que te ayuden a crecer en tu relación con Jesús y con la Iglesia.








