
Juan Bosco, Santo
Memoria Litúrgica, 31 de enero …
- Hoy también se festeja a:
- • Marcela de Roma, Santa
- • Ludovica Albertoni, Beata
- • Francisco Javier María Bianchi, Santo
- • Candelaria de San José, Beata
- • María Cristina de Saboya, Beata
Me pides que tengas fe
Santo Evangelio según san Marcos 5, 21-43. Martes IV del Tiempo Ordinario
Por: Adrián Olvera, LC | Fuente: somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Creo, Señor pero aumenta mi fe…
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Marcos 5, 21-43
En aquel tiempo, cuando Jesús regresó en la barca al otro lado del lago, se quedó en la orilla y ahí se le reunió mucha gente. Entonces se acercó uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo. Al ver a Jesús, se echó a sus pies y le suplicaba con insistencia: “Mi hija está agonizando. Ven a imponerle las manos para que se cure y viva”. Jesús se fue con él, y mucha gente lo seguía y lo apretujaba. Entre la gente había una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años. Había sufrido mucho a manos de los médicos y había gastado en eso toda su fortuna, pero en vez de mejorar, había empeorado. Oyó hablar de Jesús, vino y se le acercó por detrás entre la gente y le tocó el manto, pensando que, con sólo tocarle el vestido, se curaría. Inmediatamente se le secó la fuente de su hemorragia y sintió en su cuerpo que estaba curada. Jesús notó al instante que una fuerza curativa había salido de él, se volvió hacia la gente y les preguntó: “¿Quién ha tocado mi manto?”. Sus discípulos le contestaron: “Estás viendo cómo te empuja la gente y todavía preguntas: ‘¿Quién me ha tocado?’ ”. Pero él seguía mirando alrededor, para descubrir quién había sido. Entonces se acercó la mujer, asustada y temblorosa, al comprender lo que había pasado; se postró a sus pies y le confesó la verdad. Jesús la tranquilizó, diciendo: “Hija, tu fe te ha curado. Vete en paz y queda sana de tu enfermedad”. Todavía estaba hablando Jesús, cuando unos criados llegaron de casa del jefe de la sinagoga para decirle a éste: “Ya se murió tu hija. ¿Para qué sigues molestando al Maestro?”. Jesús alcanzó a oír lo que hablaban y le dijo al jefe de la sinagoga: “No temas, basta que tengas fe”. No permitió que lo acompañaran más que Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago. Al llegar a la casa del jefe de la sinagoga, vio Jesús el alboroto de la gente y oyó los llantos y los alaridos que daban. Entró y les dijo: “¿Qué significa tanto llanto y alboroto? La niña no está muerta, está dormida”. Y se reían de él. Entonces Jesús echó fuera a la gente, y con los padres de la niña y sus acompañantes, entró a donde estaba la niña. La tomó de la mano y le dijo: “¡Talitá, kum!”, que significa: “¡Óyeme, niña, levántate!”. La niña, que tenía doce años, se levantó inmediatamente y se puso a caminar. Todos se quedaron asombrados. Jesús les ordenó severamente que no lo dijeran a nadie y les mandó que le dieran de comer a la niña.
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
Hoy me pregunto, Señor… ¿Qué es la fe? Parece, Señor, que muchas veces te busco y no estás. Grito y pareces no escuchar. Toco pero no logro llamar tu atención…, ¿qué es la fe, Señor?
Muchas veces te he pedido y no has respondido…, muchas veces he sufrido y mi llanto no ha encontrado descanso…, qué es la fe…
Creo, Jesús, que si hoy estoy aquí, si hoy sigo creyendo en ti, no es por mí, es por ti. Creo que estás aquí, que siempre estás conmigo. Creo que cuando callas, lo único que quieres es que escuche… cuando sufro… lo único que quieres es que llore… pero todo esto contigo.
Creo, Jesús, que ésta es la fe. Aquella que sabe que eres amor… que nunca me abandonas… que siempre estás pendiente…, pues estando contigo es la única manera en la que puedo entender el dolor, en la que puedo ver la luz cuando no hay ningún esplendor. Creo, Jesús, que la fe es aquella que tiene sus ojos en la eternidad; a la luz de ella todo lo demás puede pasar.
Gracias, Señor, por ayudarme a entender que la fe consiste en saber que me amas y que ese amor va más allá de lo que pueda suceder. Sólo a la luz de ese amor… aquello que no entienda de esta vida… de mi propia vida… lo podré entender. Aumenta mi fe.
«En esta oración escuchamos la preocupación de todo padre por la vida y por el bien de sus hijos. Pero escuchamos también la gran fe que ese hombre tiene en Jesús. Y cuando llega la noticia de que la niña está muerta, Jesús le dice: “No temas; basta que tengas fe”. Da aliento esta palabra de Jesús, y también nos lo dice a nosotros muchas veces. ‘No temas, basta que tengas fe’. Al entrar en la casa, el Señor echa a la gente que llora y grita y se dirige a la niña muerta diciendo: “Niña, yo te digo: ¡álzate!”. Y en seguida la niña se alzó y se puso a caminar. Aquí se ve el poder absoluto de Jesús sobre la muerte que para Él es como un sueño del cual poder despertarse. Jesús ha vencido a la muerte, también tiene poder sobre la muerte física».
(Ángelus de S.S. Francisco, 28 de junio de 2015).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy haré una visita a Jesús Eucaristía para pedirle que aumente mi fe.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Magia ¿de la buena?
Imagínate la escena: veladoras de colores, amuletos, piedras, cuarzos, hierbas místicas, y un par de niñas en una pijamada invocando al dios del viento para que su energía haga que sus galanes les sean fieles de por vida.
Por: José María Baamonde | Fuente: Revista Si

FUEGO QUE NO QUEMA
Imagínate la escena: veladoras de colores, amuletos, piedras, cuarzos, hierbas “místicas”, y un par de niñas en una pijamada invocando al dios del viento para que su energía haga que sus galanes les sean fieles de por vida. ¿Verdad que la escenita parece de broma? Es más, si fuera alguna de ellas tu hermana, seguro no pararías de burlarte toda una semana por lo absurdo que te resultó todo aquél teatrito. Pero que me dirías si te aclaro que esa forma de “juego” a la Sabrina pero sin un gato parlanchín, realmente es una forma de brujería que se está extendiendo por muchas partes del mundo bajo el inocente nombre de Wicca. ¿Quieres saber por qué?, sigue leyendo…
¿LA QUÉ? LA WICCA
Lo más probable es que te quedaste como yo cuando escuché por primera vez el nombre; no entendí nada. Pues te cuento: la Wicca es un culto neopagano que tiene su origen en el mundo anglosajón y se presenta como una especie de “brujería buena”. No es ni una secta ni una organización con líderes o estructuras precisas. Es simplemente una corriente de pensamiento esotérica a la que se puede adherir cualquier persona sin un compromiso particular.
¿Y QUÉ TIENE DE RARA?
Para que veas dónde está lo peligroso de esta “inocente” corriente de pensamiento, déjame decirte que de inocente no tiene nada, pues es una mezcla de paganismo, magia y superstición. Además, se da una veneración exagerada de la naturaleza, hasta el punto de ser divinizada y adorada (justo lo que te causó risa de la escena de tu hermana).
Y la cosa no se queda ahí, también los seguidores de la Wicca creen en la reencarnación, que consideran como una “evolución del alma”. Practican una serie de ritos mágicos: desde encantamientos de amor hasta ceremonias para enriquecerse o atraer el dinero. A veces, se dirigen a espíritus, entidades no físicas o divinidades paganas, como quien reza al dios astado (patas de cabra, cuerpo velludo, cornamenta de ciervo o macho cabrio). ¿Verdad que ya se puso fea la cosa?
¿POR QUÉ SE PRESENTA COMO “BRUJERÍA BUENA”?
Porque los seguidores de la Wicca dicen que no quieren el mal para nadie y que rechazan el satanismo. Sin embargo, la Wicca no puede ser considerada como un culto positivo. En algunos casos, proponen rituales con los que se quieren ejercer poder sobre las personas. Sin embargo, como bien sabes, los seres humanos no somos marionetas que podamos ser controladas según los propios gustos.
Otro aspecto negativo es el de la superstición. Los seguidores de la Wicca están convencidos de que las piedras, las hierbas y el viento, contienen energías particulares capaces de producir efectos sobre la vida cotidiana. De este modo, los seguidores de la Wicca acaban convirtiéndose en esclavos de objetos, amuletos y talismanes.
¿A QUÉ SE DEBE SU ÉXITO?
Por desgracia, algunas películas y series de televisión se han encargado de hacerla popular. Incluso algunas revistas hablan de ella con frecuencia, proponiéndola como una especie de “religión alternativa”. A muchas niñas les han querido vender la idea de convertirse en “brujas buenas” y quedan fascinadas por todo el show que implica. Así las vez como a tu hermana, utilizando los rituales de la Wicca para resolver los problemas de su vida cotidiana. A eso se debe que se encierren en su cuarto y preparen auténticas ceremonias con velas, incienso y pequeños altares dedicados a alguna divinidad rara.
¿Y QUÉ RIESGOS TIENE ESTO?
El riesgo que se esconde detrás de la Wicca es claro. Es la invitación que te hacen a creer que existe una “magia buena”, una especie de “aliada” para resolver todos tus problemas; muchas veces causados por la soledad que experimentas, por tu alejamiento y falta de comunicación con tu familia, alguna decepción amorosa, las dificultades en tus estudios o en tus primeros pasos en el mundo del trabajo. Cuando estás solo es más fácil que seas víctima de la magia y la superstición. Te agarras de todo; incluso de un amuleto.
¿QUÉ EFECTO PUEDE TENER EN TU COMPORTAMIENTO?
A largo plazo, existe el riesgo de que pierdas la noción de compromiso; empiezas a confiar en algo ajeno a tu propia vida para resolver un problema. Así, renuncias a comprometerte para alcanzar un objetivo, dejando todo en manos de las presuntas “energías”, de algún ritual o amuleto. Es la ley del “quiero todo y cuanto antes”. ¿Me gusta una niña? En vez de conquistarla con simpatía y dulzura, haces un rito mágico. ¿Tengo una duda sobre el futuro? En vez de usar la cabezota para encontrar una solución inteligente al problema, te abandonas en brazos de la Wicca. Lo mismo sucede con los exámenes en la escuela y la universidad.
¿QUÉ HACER?
Si alguno de tus amigos(as) o tu hermana están metidos en la Wicca, puedes ayudarlos con los siguientes tips.
+ Hazlos sentir seguros; invítalos a que valoren los pequeños esfuerzos que hacen en su vida cotidiana para alcanzar un objetivo particular. De esa manera, si quieren conquistar a una niña, no tienen que comprar un amuleto, sino regalarle un ramo de flores.
+ Que acepten sus propios límites; desgraciadamente, no pueden tener todo en esta vida. Si no logran tener el amor de un(a) niño(a), no sirve de nada recurrir a la Wicca para cambiar la situación. Deben aceptar ese pequeño fracaso y volver a sumergirse en la vida de todos los días, buscando con nuevo entusiasmo el verdadero amor.
+ Que superen sus miedos. Ser fuertes les ayudará a afrontar mejor la vida, superando todas las incertidumbres y sin necesidad de recurrir a las supersticiones de la Wicca.








