Que nuestro Buen Padre Dios reciba en su morada eterna el alma de nuestro muy querido y respetado:
FRAY BERNARÐINO ROÐRÍGUEƵ O.P. ✝️
Quién falleció el sábado 13 de julio de 2019 en la Ciudad de Guatemala. Descanse en paz este Santo Varón que dejó su vida, amor, humildad y sabiduría en nuestra patria.
«мι alмa eѕpera en el Señor, eѕpera en ѕυ palaвra; мι alмa agυarda al Señor, мáѕ qυe el cenтιnela la aυrora»
De profundis- Salmo 130 (129)

Buenaventura, Santo
Memoria Litúrgica, 15 de julio …
Hoy también se festeja a:
- • Ignacio de Azevedo y 39 Compañeros, Beatos
- • Bernardo de Baden, Beato
- • Antonio Beszta-Borowski, Beato
- • Ceslao de Cracovia, Beato
- • Pompilio María Pirrotti, Santo
La cruz santificadora
Por: Kevin Alexis Franco López, L.C. | Fuente: www.somosrc.mx
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Señor, te pido que me des más fe para creer con el corazón y no simplemente con la razón. Auméntame las virtudes teologales.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Mateo 10, 34-11, 1
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus apóstoles: «No piensen que he venido a traer paz a la tierra; no he venido a traer la paz, sino la guerra. He venido a enfrentar al hijo con el padre, a la hija con su madre, a la nuera con su suegra; y los enemigos de cada uno serán los de su propia familia.
El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí no es digno de mí; y el que no toma su cruz y me sigue no es digno de mí.
El que salva su vida, la perderá y el que pierda por mí, la salvará.
Quien los recibe a ustedes, me recibe a mí, y quien me recibe a mí, recibe al que me ha enviado. El que recibe a un profeta por ser profeta, recibirá recompensa de profeta; el que recibe a un justo por ser justo, recibirá recompensa de justo.
Quien diere, aunque no sea más que un vaso de agua fría, a uno de estos pequeños, por ser discípulo mío, yo les aseguro que no perderá su recompensa».
Cuando acabó de dar instrucciones a sus doce discípulos, Jesús partió de ahí para enseñar y predicar en otras ciudades.
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
En el Evangelio del día de hoy leemos como nuestro Señor Jesucristo nos menciona algunas condiciones para poder seguirlo y amarlo. La primera es sobre la familia, «El que quiere a su padre o a su madre más que a mí no es digno de mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí no es digno de mí».
Eso no quiere decir que la familia no sea importante, claro que lo es, pero simplemente quiere que tengamos en mente que Dios lo es más aún.
La segunda condición, en la que me quiero detener más es la «cruz». Sabemos que no es una condición que nos agrade mucho humanamente, pero tenemos que tener los ojos puestos en Cristo, que nos da ejemplo de cómo abrazar la cruz y sobre todo de cómo amarla.
Pidamos a la Santísima Virgen María que nos tome de la mano y nos acompañe, pues ella fue la primera persona en cargar con la cruz de Cristo y participar de la obra salvadora.
«Ninguno de los sufrimientos del hombre, ni siquiera los más pequeños y escondidos, son invisibles ante los ojos de Dios. Dios ve, y seguramente protege; y donará su recompensa. Efectivamente, en medio de nosotros hay alguien que es más fuerte que el mal, más fuerte que las mafias, que los entramados oscuros, que quien se lucra sobre la piel de los desesperados, que el que aplasta a los demás con prepotencia… Alguno que escucha desde siempre la voz de la sangre de Abel que grita desde la tierra. Los cristianos entonces deben hacerse encontrar siempre “en el otro lado” del mundo, el elegido por Dios: no perseguidores, sino perseguidos; no arrogantes, sino dóciles; no vendedores de humo, sino sometidos a la verdad; no impostores, sino honestos.
(Audiencia de S.S. Francisco, 27 de junio de 2017).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy buscaré a Cristo en algún momento del día y le pediré fuerzas para continuar cargando mi cruz o le pediré valentía y coraje para comenzar a cargarla.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
¿Un católico a favor del aborto puede comulgar?
Por: Redacción | Fuente: ACI Prensa
Ante los recientes casos de despenalización del aborto en países de mayoría católica, como Irlanda, Colombia, Chile y la posibilidad de que lo mismo ocurra en Argentina, ha surgido la pregunta de si los fieles que están abiertamente a favor de esta práctica pueden recibir la Eucaristía.
Para resolver esta duda, la Iglesia ha emitido varios documentos. Uno de estos es la carta “Dignidad para recibir la Sagrada Comunión: Principios generales”, enviada en 2004 por el entonces Cardenal Joseph Ratzinger, Prefecto de Congregación para la Doctrina de la Fe, a los obispos de Estados Unidos.
La misiva señala que en el caso del grave pecado del aborto, “cuando la cooperación formal de una persona es manifiesta (entendida, en el caso de un político católico, como hacer campaña y votar sistemáticamente por leyes permisivas de aborto y eutanasia), su párroco debería reunirse con él, instruirlo respecto de las enseñanzas de la Iglesia, informándole que no debe presentarse a la Sagrada Comunión hasta que lleve a término la situación objetiva de pecado, y advirtiéndole que de otra manera se le negará la Eucaristía”.
Además, advierte que un católico sería “culpable de cooperación formal en el mal e indigno para presentarse” a la Eucaristía, “si deliberadamente votara a favor de un candidato precisamente por la postura permisiva del candidato respecto del aborto y/o la eutanasia”.
En este contexto, cuando un fiel católico ya ha sido instruido sobre la enseñanza de la Iglesia sobre el aborto, pero aún mantiene su postura pública “con obstinada persistencia” y se presenta a recibir la Comunión, “el ministro de la Sagrada Comunión debe rechazar distribuirla”.
“Esta decisión, propiamente hablando, no es una sanción o una pena. Tampoco es que el ministro de la Sagrada Comunión está realizando un juicio sobre la culpa subjetiva de la persona, sino que está reaccionando a la indignidad pública de la persona para recibir la Sagrada Comunión debido a una situación objetiva de pecado”, aclara el texto.
En agosto de 2008, el entonces Prefecto del Supremo Tribunal de la Signatura Apostólica de la Santa Sede, Cardenal Raymond L. Burke, precisó que los católicos, especialmente los políticos que públicamente defienden el aborto, no deben comulgar.
Se refirió también a la responsabilidad de caridad que tienen los ministros de la comunión de negársela si es que la solicitan “hasta que haya reformado la propia vida”.
Católicos deben oponerse al aborto
En el punto 2 de la carta del ahora Papa emérito Benedicto XVI, se recuerda lo establecido en la Carta Encíclica Evangelium vitae, respecto a decisiones judiciales o leyes civiles que autorizan o promuevan el aborto, declarando que existe “una grave y clara obligación de oponerse por la objeción consciente”.
“En el caso de una ley intrínsecamente injusta, como una ley que permite el aborto o la eutanasia, nunca es lícito por tanto obedecerla, o ‘participar en una campaña de propaganda a favor de tal ley o votar por ella’”, señala en el numeral 73.
Asimismo, especifica que los cristianos tienen “una grave obligación de conciencia de no cooperar formalmente en prácticas que, aún permitidas por la legislación civil, son contrarias a la ley de Dios”.
El pecado del aborto
El aborto es un pecado grave, pues se trata de quitarle la vida a un ser humano en el vientre de su madre.
De acuerdo al derecho canónico, en el canon 1398, quien procura un aborto, así como los que cooperan o colaboran de forma directa, incurren en excomunión automática (latae sententiae), que solo puede absolver el obispo de la diócesis y los sacerdotes a los que él autorice.
Con ocasión del Año de la Misericordia en 2016, el Papa Francisco permitió a los presbíteros de todo el mundo absolver este pecado. Y luego, con la Carta Apostólica “Misericordia et misera”, el Santo Padre extendió este permiso de forma indefinida.



