Mátir Laico, 10 de julio …
Hoy también se festeja a:
- • Cristobal de Licia, Santo
- • Antonio Nguyen Huu Quynh y Pedro Nguyen Khac Tu, Santos
- • María Gertrudis de Santa Sofía Ripert dAlauzin e Inés de Jesús, Beatas
- • Manuel Ruiz y 10 compañeros, Beatos
- • Pedro Vincioli, Santo
Un nombre
Por: H. Jorge Alberto Leaños García, L.C. | Fuente: www.somosrc.mx
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Ayúdame, Señor, a nunca olvidar lo mucho que me amas, y que siempre tenga presente lo que has hecho por mí.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Mateo 10, 1-7
En aquel tiempo, llamando Jesús a sus doce discípulos, les dio poder para expulsar a los espíritus impuros y curar toda clase de enfermedades y dolencias.
Estos son los nombres de los doce apóstoles: el primero de todos, Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés; Santiago y su hermano Juan, hijos del Zebedeo; Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo, el publicano; Santiago, hijo de Alfeo, y Tadeo; Simón el cananeo, y Judas Iscariote, que fue el traidor.
A estos doce los envió Jesús con estas instrucciones: “No vayan a tierra de paganos, ni entren en ciudades de samaritanos. Vayan más bien en busca de las ovejas perdidas de la casa de Israel. Vayan y proclamen por el camino que ya se acerca el Reino de los cielos”.
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
Detrás de un nombre se encuentra una vida llena de historias, repleta de sucesos impactantes e importantes. Un nombre revela a una persona que lanza proyectos y sueños; nos muestra diversos aspectos de las personas, desde sus deseos y fortalezas hasta sus debilidades y caídas. Parece ser que cuando escuchamos el nombre de algún hombre o alguna mujer, nos narra una parte de su vida, una parte de lo que son.
El saber pronunciar un nombre significa conocer a la persona, conocer su historia, conocerle profundamente. Es por esto por lo que los nombres que conocemos pueden alcanzar una intimidad personal o pueden ser nombres vacíos. Laura, Diego, Jorge… no todos pueden comprender lo que hay detrás de cada nombre, pues en cada uno hay una vida cargada de experiencias personales. El reto es encontrar el valor que se esconde detrás de cada nombre.
Pero ¿por qué tiene tanto valor un nombre? Es importante recordar que en el inicio Dios pronunció nuestro nombre para llamarnos a la vida y así sus labios nos bendijeron desde el comienzo de nuestro crecimiento. Además, después de toda una vida con luchas, con caídas y triunfos, después de haber firmado con nuestro nombre tantos actos benévolos o crueles, se nos sigue llamando por nuestro nombre, pues nunca podremos perder la dignidad de ser interpelados por el que todo lo ha creado.
Cristo, que llamó a cada apóstol por su nombre, es el único que conoce completamente lo que significa nuestro nombre y, por eso, sigue poniendo delante de nuestro nombre una misión para que transmitamos el valor que se tiene en ser llamados hijos de Dios.
«Este episodio evangélico se refiere también a nosotros, y no solo a los sacerdotes, sino a todos los bautizados, llamados a testimoniar, en los distintos ambientes de vida, el Evangelio de Cristo. Y también para nosotros esta misión es auténtica solo a partir de su centro inmutable que es Jesús. No es una iniciativa de los fieles ni de los grupos y tampoco de las grades asociaciones, sino que es la misión de la Iglesia inseparablemente unida a su Señor. Ningún cristiano anuncia el Evangelio “por sí”, sino solo enviado por la Iglesia que ha recibido el mandado de Cristo mismo. Es precisamente el bautismo lo que nos hace misioneros. Un bautizado que no siente la necesidad de anunciar el Evangelio, de anunciar a Jesús, no es un buen cristiano.»
(Homilía de S.S. Francisco, 15 de julio de 2018).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy trataré de conocer profundamente a una persona buscando trasmitirle el mejor regalo: la experiencia de mi fe en Cristo.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
¿Cómo hablar de ideología de género a nuestros hijos?
Por: Pablo Augusto Perazzo | Fuente: Revista Vive!
La “ideología de género” es un problema que genera mucha confusión entre padres de familia, que, en muchos casos, no tienen una postura clara al respeto, pues carecen, comprensiblemente, de formación básica al respeto. ¿Por qué hablar de este asunto genera “anticuerpos” en muchos ámbitos escolares? Exhorto a los papás –que no tienen las ideas tan claras– a hacer un esfuerzo y conocer el peligro que comporta esta “supuesta defensa de libertad”.
Una inserción en lo cotidiano
En primer lugar, hace ya algún tiempo, el gobierno y ONG´s transnacionales, así como muchos medios de comunicación, difunden esta “ideología”, presionando para que los profesores tengan que enseñarla, como parte obligatoria del currículo escolar. Prácticamente, “atropellan” el deber y derecho que tenemos los padres de enseñarles lo que consideramos correcto. Se sostiene que, no se nace con un sexo definido, sino que, tiene todo el derecho y “libertad” de escoger su género. Principalmente, con relación a cosas tan esenciales como: su orientación y comprensión de la sexualidad.
No nos confundamos
Tengamos mucho cuidado, pues a través de un sutil juego de palabras “muy justas” (equidad, respeto, igualdad…), nos hacen creer, que no hay nada de qué preocuparse, pues se está “promoviendo una sana defensa de la equidad sexual”. Por este motivo, debemos ser capaces de explicar la recta vivencia de la sexualidad. Así como las graves mentiras que se esconden detrás de esta ideología.
Por si fuera poco, lo hacen, prácticamente, a espaldas de nuestra conciencia, educándolos desde temprana edad, en cosas tan esenciales como: su orientación y comprensión de la sexualidad. No estamos hablando solamente de los colegios, películas y series de televisión. Preocupémonos y hagamos un esfuerzo especial por formar de modo consciente a nuestros hijos e hijas en lo que respecta a sexualidad. Esto exige, en primer lugar, una formación básica y fundamental acerca de lo que significa la castidad, palabra cada vez más rara y olvidada en nuestra cultura. La misma que está marcada y oprimida por valores totalmente tergiversados acerca de lo que significa vivir una sana orientación sexual entre hombre y mujer.
Líneas de acción
- Una sana educación sexual: Seamos los primeros que debemos comprender y vivir una correcta vida sexual. La palabra “castidad”, que suena casi a algo medieval, significa no más que un recto orden en la vivencia de nuestra sexualidad. Es decir, así como todas las cosas, existe un orden naturalmente establecido para vivir esa dimensión tan importante de nuestra vida.
- Vivir la castidad: El diccionario de la Real Academia Española, define “casto” a “la persona que se abstiene de todo goce sexual desordenado”, o que “se atiene a lo que se considera como lícito”. Es quien vive su sexualidad de acuerdo con su condición y estado en que se encuentra.
- No hay “géneros distintos”: No se trata de reflexionar ahora sobre los tiempos en que uno empieza a iniciarse en la vida sexual, y cómo lo hace. Lo que sí interesa ahora, es que quede claro, que existe una manera masculina o femenina de vivir la castidad.
- Vivir una sexualidad positiva: Enseñemos a nuestros hijos la correcta manera de vivir su sexualidad, lo cual es algo muy hermoso, pues valora no sólo el cuerpo, sino también nuestras emociones, pensamientos, hasta nuestro espíritu.
Por lo tanto, a la pregunta: ¿cómo hablar de “ideología de género” a nuestros hijos?, lo mejor es promover, de modo muy positivo, una sana educación y vivencia de la sexualidad. Es a través de esta educación y formación positiva, como logramos que nuestros hijos vean en la sexualidad, un camino hermoso para vivir el verdadero amor cristiano y no un simple acto de placer egoísta.
