
Cornelio y Cipriano, Santos
Mártires, 16 de septiembre …
- Hoy también se festeja a:
- • Laureano Ferrer Cardet y 2 compañeros, Beatos
- • Ignacio Casanovas Perramont, Beato
- • Luis (Ludovico) Alemán, Beato
- • Martín de Finojosa, Santo
- • Andrés Kim Taegòn, Santo
Ve, tu fe te ha salvado
Santo Evangelio según san Lucas 7, 36-50. Jueves XXIV del Tiempo Ordinario
Por: Rubén Tornero, LC | Fuente: somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Jesús, te agradezco de todo corazón por todo lo que Tú me has dado. Creo en ti, pero aumenta mi fe para que realmente te trate como la persona más importante de mi vida. Espero en ti, pero ayúdame a abandonarme a tus brazos amorosos. Te amo, pero ayúdame a que mi amor se traduzca en obras concretas a fin de establecer tu reino y hacer que más personas te conozcan.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Lucas 7, 36-50
En aquel tiempo, un fariseo invitó a Jesús a comer con él. Jesús, fue a la casa del fariseo, y se sentó a la mesa. Una mujer de mala vida en aquella ciudad, cuando supo que Jesús iba a comer ese día en casa del fariseo, tomó consigo un frasco de alabastro con perfume, fue y se puso detrás de Jesús, y comenzó a llorar, y con sus lágrimas le bañaba los pies, los enjugó con su cabellera, los besó y los ungió con el perfume.
Viendo esto el fariseo que lo había invitado comenzó a pensar: «Si éste hombre fuera profeta, sabría qué clase de mujer es la que lo está tocando: sabría que es una pecadora».
Entonces Jesús le dijo: «Simón, tengo algo que decirte». El fariseo contestó: «Dímelo, maestro». Él le dijo: «Dos hombres le debían dinero a un prestamista. Uno le debía quinientos denarios y el otro, cincuenta. Como no tenían con qué pagarle, les perdonó la deuda a los dos. ¿Cuál de ellos lo amará más?». Simón le respondió: «Supongo que aquel a quien le perdonó más».
Entonces Jesús le dijo: «Has juzgado bien». Luego, señalando a la mujer, dijo a Simón: «¿Ves a esta mujer? Entré en tu casa y tú no me ofreciste agua para los pies, mientras que ella me los ha bañado con sus lágrimas y me los ha enjugado con sus cabellos. Tú no me diste el beso de saludo; ella, en cambio, desde que entró, no ha dejado de besar mis pies. Tú no ungiste con aceite mi cabeza; ella, en cambio, me ha ungido los pies con perfume. Por lo cual, yo te digo: sus pecados, que son muchos, le han quedado perdonados, porque ha amado mucho. En cambio, al que poco se le perdona, poco ama». Luego le dijo a la mujer: «Tus pecados te han quedado perdonados».
Los invitados empezaron a preguntarse a sí mismos: «¿Quién es éste que hasta los pecados perdona?». Jesús dijo a la mujer: «Tu fe te ha salvado; vete en paz».
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
Hoy, Jesús, veo el caso de la pecadora que te lava los pies con sus lágrimas y el fariseo que juzga este gesto. Tus palabras para con el fariseo me parecen duras… y, sin embargo, detrás de esa aparente dureza, se esconde un profundo amor y una ternura incalculables.
Le haces ver a Simón, que esa mujer te ama muchísimo, pero no se lo dices para echarle en cara su actitud, como un juez inmisericorde. No. Le haces ver que Tú perdonas mucho a quien mucho ama, y sabes que, tanto Simón como la pecadora, tienen mucho de qué ser perdonados.
Es una invitación implícita a amarte más, a no tener miedo de abrirte la puertas del corazón de par en par, para dejarte entrar y permitir, así, sanar los corazones. No importa si es la soberbia, la lujuria o el egoísmo. Al final, lo único que cuenta es el amor y la confianza con la que nos acercamos a ti.
Quizá pueda ser difícil de creer, pero amas infinitamente tanto a la pecadora como a Simón. Las puertas de tu perdón no están cerradas para nadie… tampoco para mí. Sabes que muchas veces he tenido caídas y errores humillantes que me han hecho sufrir y que incluso he llegado a habituarme a ellos pensando en que, o no tengo solución, o que no la necesito. ¡Y sin embargo tu amor jamás me ha dejado solo! Me haces ver que si me acerco con confianza a ti, estás dispuesto a perdonarme no mucho o poco, ¡sino TODO!
Gracias, Jesús, por jamás cansarte de perdonarme. Ayúdame a nunca cansarme de pedir perdón y a saber que siempre, pase lo que pase, tendrás un lugar para mí en tu corazón.
«La mujer pecadora es juzgada y marginada, mientras Jesús la acoge y la defiende: “Porque tiene mucho amor”. Es esta la conclusión de Jesús, atento al sufrimiento y al llanto de aquella persona. Su ternura es signo del amor que Dios reserva para los que sufren y son excluidos. No existe sólo el sufrimiento físico; hoy, una de las patologías más frecuentes son las que afectan al espíritu. Es un sufrimiento que afecta al ánimo y hace que esté triste porque está privado de amor».
(Homilía de S.S. Francisco, 12 de junio de 2016).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy intentaré responder con generosidad a todas las llamadas que Jesús me haga.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
La Virgen Maria ¿Prohibe la Biblia el venerarla?
Evidencia biblica para repetir con Santa Isabel
Por: Por Guido Rojas M.P.D. | Fuente: defiendetufe

!Cuántas veces nos hemos escuchado a los evangélicos y demás grupos religiosos ¡ acusar a los católicos de adorar a » María » como si fuera una «Diosa»; desobedeciendo así el primer mandamiento de la ley de Dios dado a Moisés en el monte Sinaí, que dice: » Adorarás al señor tu Dios y sólo a él darás culto «. (Deuteronomio 6,13), » no tendrás otros Dioses a parte de mi» (Exodo 20, 3). Este ataque de las sectas no tiene fundamento, pues conociendo bien la Palabra se aclara cual es lugar de Maria en la Biblia. Conozcamoslo:
Hay que tener en cuenta que la Iglesia Católica ha aceptado fielmente este decreto divino de «adoracion» en la persona de » Dios Padre» y en «Jesucristo» quien » es la imagen visible de Dios, que es invisible «, ( colosenses 1, 15). » El es el resplandor glorioso de Dios, la imagen misma de lo que Dios es» ( Hebreos 1,3) . Los Católicos solamente a Dios Adoramos.
Que quede claro que los católicos no » adoramos» a María, sino que la «veneramos» (respeto especial), porque es ella la mujer escogida por el Padre Eterno, para que fuera la madre de su «hijo unigénito» pues » la mujer dio a luz un hijo varón,. El cual ha de gobernar a todas las naciones con cetro de hierro» ( Apocalipsis 12, 5), ( Lucas 1, 32- 33).
Evidencias biblicas de la veneracion a la Virgen
Por esta razón, el ángel San Gabriel recalca que María es «la favorecida de Dios» ( Lucas 1, 28); y su prima Santa Isabel la llama «Bendita entre todas las mujeres » ( Lucas 1, 42); es también la «nueva Eva» , anunciada desde el principio en el libro del Génesis después de la desobediencia de nuestros primeros padres en e paraíso, cuando «Dios el Señor» le dijo a la serpiente : » Haré que tu y la mujer sean enemigas, lo mismo que tu descendencia y su descendencia» ( 3, 15).
Por otra parte , de la vida de María sabemos que era una joven de raza Judía de unos 15 años de edad, que vivía en el pequeño pueblo de Nazaret ( Israel), y estaba comprometida en matrimonio con José, descendiente del rey David ( Lucas 1, 26 – 27), hombre » justo» o » santo» ( Mateo 1,19) . Igualmente, las Escrituras nos aportan una valiosa información sobre las virtudes en ella, como la obediencia absoluta al mandato de Dios, al responder al ángel «Hágase en mí según tu palabra «, y su humildad llamándose así misma como la » esclava del señor» ( Lucas 1, 38).
La concepción del Hijo de Dios, es fruto del Espíritu Santo y el poder del Dios Altísimo, que descansó sobre ella como una nube (Lucas 1,35); tal cómo sucedía cuando Yahvé descendía en la Tienda del Encuentro del Santuario, construido por Moisés (Exodo 40,35). Por eso, la Virgen María es llamada por los católicos como el «nuevo Santuario».
También se destaca La pobreza en que vivía con su esposo, ya que » sucedió que mientras estaban en Belén, le llegó a María el tiempo de dar a luz. Y allí nació su primer hijo, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en el establo, porque no había alojamiento para ellos en el mesón» (Lucas 2, 6 – 7). Su angustia al encontrar después de tres días de desaparecido a Jesús de doce años, sentado entre los doctores de la ley en el templo de Jerusalén ( Lucas 2, 48), guardando todas estas cosas en su corazón ( Lucas 2, 51).
La fidelidad a su Hijo en la bodas de Caná, al indicarle a los que estaban sirviendo el vino » Hagan todo lo que el les diga» (Juan 2,5); y en el Pentecostés, cuando recibe el Espíritu Santo en forma de llamas de fuego, en compañía de los once apóstoles , los parientes de Jesús y otras mujeres ( Hechos 1, 12 – 14).
Del mismo modo, el dolor de toda buena madre al ver a Cristo clavado en la cruz lleno de heridas y golpes en todo el cuerpo (Juan 19, 25; Isaías 52, 13 -14), hasta el punto que era como si una espada le traspasara su alma. Cumpliéndose así la profecía de Simeón, cuando el pequeño Jesús fue presentado por sus padres en el templo de la Ciudad Santa según la ley mosaica ( Lucas 2,22-35; Juan 19,31-34). Sin embargo, y a pesar del agotamiento físico y la cruel agonía en el madero, el Mesías antes de Morir sacó fuerzas suficientes para encomendar el cuidado de su madre, a Juan, el » discípulo amado» , quien » la recibió en su casa» (Juan 19, 26-27).
Por todos estos argumentos bíblicas, la Iglesia Católica reconoce que María es la » madre del Señor» ( Lucas 1,43), quien tomó la naturaleza humana al nacer de su vientre para traer la salvación a toda la humanidad (Gálatas 4,4; Filipenses 2,6-8).
Como si fuera poco, la Santísima Virgen proclama que todas las generaciones la llamarán «Bienaventurada» porque el Todopoderoso ha hecho en ella grandes cosas ( Lucas 1,48 – 49); y en el último libro de la Biblia, llamado el Apocalipsis ( o Revelación), la muestra como una «reina radiante» pues » Apareció en el cielo una gran señal: una mujer envuelta en el sol como en un vestido, con la luna bajo sus pies y una corona de dos estrellas en la cabeza» ( 12, 1).
Por toda esta evidencia biblica repetimos con Isabel «Bendita seas Maria». Lc 1,48
Un exelente libro que trata de la Madre bendita es «las Glorias de Maria» te lo recomiendo !leelo!










