Obispo, 8 de noviembre …
Hoy también se festeja a:
- • Antolín Pablos Villanueva, Beato
- • Manuel Sanz Dominguez, Beato
- • Isaías Boner, Beato
- • María Crucificada (Isabel María) Satellico, Beata
- • Juan Duns Escoto, Beato
La fiesta de Dios
Por: H. José Romero, LC | Fuente: www.somosrc.mx
Amén.
Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria(para ponerme en presencia de Dios)
Dame la gracia, Señor, de vivir una experiencia de una auténtica oración para conocer más el gran amor que me ofreces.
Evangelio del día(para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Lucas 16, 1-8
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Había una vez un hombre rico que tenía un administrador, el cual fue acusado ante él de haberle malgastado sus bienes. Lo llamó y le dijo: ‘¿Es cierto lo que me han dicho de ti? Dame cuenta de tu trabajo, porque en adelante ya no serás administrador’. Entonces el administrador se puso a pensar: ‘¿Qué voy a hacer ahora que me quitan el trabajo? No tengo fuerzas para trabajar la tierra y me da vergüenza pedir limosna. Ya sé lo que voy a hacer, para tener a alguien que me reciba en su casa, cuando me despidan’.
Entonces fue llamando uno por uno a los deudores de su amo. Al primero le preguntó: ‘¿Cuánto le debes a mi amo?’. El hombre respondió: ‘Cien barriles de aceite’. El administrador le dijo: ‘Toma tu recibo, date prisa y haz otro por cincuenta’. Luego preguntó al siguiente: ‘Y tú, ¿cuánto debes?’ Éste respondió: ‘Cien sacos de trigo’. El administrador le dijo: ‘Toma tu recibo y haz otro por ochenta’.
El amo tuvo que reconocer que su mal administrador había procedido con habilidad. Pues los que pertenecen a este mundo son más hábiles en sus negocios que los que pertenecen a la luz».
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
Cuando queríamos ir a una fiesta, cuando éramos niños, todos sabíamos que pedir el permiso a nuestros padres era todo un arte, y era mucho más cuando creíamos que era difícil. Yo, por ejemplo, hacía todo lo posible para obtener el sí. Calculaba el momento adecuado, si era mejor con mi mamá o con mi papá, qué palabras usar y, sobre todo, qué palabras no usar, el sí era mi objetivo.
Pero ahora pregunto, ¿cómo es mi arte cuando se trata de ir a la fiesta de Dios? Una fiesta que es en su Sagrado Corazón. En el Evangelio, Cristo no alaba al administrador por lo que hace, sino que nos ofrece una comparación entre dos personas, entre dos yo. El primer yo es el que hace de todo por un permiso para ir a una fiesta de algunas horas, y el otro, el que pide el permiso de ir a la fiesta de Dios que es por toda la eternidad.
Cuando era chico elaboraba todo este arte porque realmente deseaba ir a la fiesta, pero algunas veces no hago lo mismo para ir a la fiesta de Dios, no coloco todo mi esfuerzo cuando veo «difícil» la voluntad de Dios. Cristo me dice que debo tener la misma ilusión en las cosas de Dios como el administrador la tuvo para su bien.
Porque el esfuerzo es la obra del amor, el administrador hizo todo aquello porque se amaba a sí mismo. ¿Cuánto amo a Dios? Porque acá no se trata si las cosas salen o no salen sino de todo el esfuerzo que coloco para encontrar el permiso de ir a la fiesta de Dios, de entrar a su corazón. Entre una fiesta de algunas horas y la fiesta en el corazón de Cristo, ¿tú cuál prefieres? Si es a Dios utiliza todo tu arte para conocerle más, para promocionar esta fiesta y que todos vengan, pero porque amas a nuestro Rey y nada más.
«Hermanos y hermanas, esta página evangélica hace resonar en nosotros la pregunta del administrador deshonesto, expulsado por su amo: «¿Qué haré pues?» (v. 3). Frente a nuestras carencias y fracasos, Jesús nos asegura que siempre estamos a tiempo para sanar el mal hecho con el bien. Que los que han causado lágrimas hagan felices a alguien; que los que han quitado indebidamente, done a los necesitados. Al hacerlo, seremos alabados por el Señor “porque hemos obrado astutamente”, es decir, con la sabiduría de los que se reconocen como hijos de Dios y se ponen en juego por el Reino de los cielos. Que la Santísima Virgen nos ayude a ser astutos para asegurarnos no el éxito mundano, sino la vida eterna, para que en el momento del juicio final las personas necesitadas a las que hemos ayudado sean testigos de que en ellas hemos visto y servido al Señor».
(Homilía de S.S. Francisco, 22 de septiembre de 2019).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Examinar que esfuerzo le estoy dedicando a mi apostolado, a la ayuda en mi parroquia, a conocer cada día más a nuestro Señor.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Por: Redacción | Fuente: CatolicoDefiendeTuFe.org
Nadie puede profesar dos religiones distintas al mismo tiempo. Sería como pertenecer a dos equipos deportivos rivales
¿CUÁL ES LA ACTITUD DE LA IGLESIA ANTE LA SANTERÍA?
“Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad” (1ra Timoteo 2,4). Por eso, la Iglesia es y tiene que ser misionera, anunciando la verdad de Cristo. Y recibe como madre buena a cuantos con fe y buena voluntad se acercan a ella.
La irrenunciable obligación de anunciar la verdad de Cristo implica necesariamente el deber de denunciar el error, sin rechazo a las personas ni irrespeto a su libertad de opción.
La Iglesia, en Cristo, ama y respeta a todos, sin discriminación, independientemente de sus creencias y opciones de vida; siempre dispuesta a mostrarles el camino para llegar al Padre: Jesucristo y su Evangelio.
Hay libertad de culto, y la Iglesia respeta la libertad de conciencia. Cada quien tiene derecho a profesar libremente la religión que prefiere. A lo que no hay derecho es a mezclar las creencias, y menos aun a interferir en la vida interna y disposiciones de cada religión, pues cada iglesia es independiente y autónoma y establece sus propias normas para la participación en sus celebraciones, ritos y sacramentos.
¿QUÉ ES LA SANTERÍA?
Es una religión distinta del cristianismo y de las demás religiones. Por tanto, otra religión. Es un sincretismo, es decir, mezcla de religiones, surgido en Cuba, en tiempos coloniales, entre la religión africana de esclavos de origen yoruba y la errónea identificación que éstos hicieron de sus dioses mitológicos, los “orishas”, con las imágenes de los santos de la Iglesia, de los que eran devotos sus amos.
La confusión se produjo porque los reyes europeos exigían el bautismo de los esclavos procedentes de África para poder entrar en sus colonias de América. Así, aquellos esclavos bautizados sin una suficiente evangelización se creyeron católicos, sin necesidad de conversión ni abandono de sus dioses y creencias de origen.
La Santería adora una fuerza central y creativa llamada Olodumare. Los Santeros creen que de él procede todo lo que existe, y todo regresa a él. Olodumare se expresa a sí mismo en el mundo creado a través de Ashe. Ashe es la sangre de la vida cósmica, el poder de Olodumare hacia la vida, la fuerza y la justicia. Creen que la vida de cada persona viene ya determinada antes del nacimiento en Ile-Olofi, el hijo de Olodumare. Aquellos que no lo cumplen serán castigados por los orishas y deben reencarnar hasta satisfacer el castigo.
Las personas suelen entrar en la Santería buscando resolver un problema. Por ejemplo, una enfermedad, la infidelidad de un esposo, problemas económicos, etc. Se les ha dicho que el santero tiene contactos especiales con el mas allá y poco se preocupan si ese contacto es con Dios en realidad, con tal que les de resultado
¿POR QUÉ NO ES POSIBLE PERTENECER A LA IGLESIA CATÓLICA Y A LA SANTERÍA AL MISMO TIEMPO?
Nadie puede profesar dos religiones distintas al mismo tiempo. Sería como pertenecer a dos equipos deportivos rivales.
Ambas religiones no sólo son distintas, sino opuestas y contradictorias en sus contenidos doctrinales, prácticas y estilos de vida. Del mismo modo que, al mismo tiempo, no se podría ser judío y musulmán, o cristiano y budista o taoísta e hinduista. Son Religiones distintas.
El cristianismo es una religión de amor: Ese único Dios verdadero es un Padre que nos ama y al que nosotros amamos. En la oración acudimos a El con confianza de hijos y en su Providencia descansamos confiados. Mientras que la Santería, en cambio, es la religión del temor, del miedo: Hay que hacer cosas para librarse de males y apartar poderes maléficos, o para tener suerte y agradar a los dioses. Se teme mas que se ama.
El cristianismo nos lleva a hacernos mejores, a transformar nuestra vida: En la medida en la que vayamos viviendo de verdad tenemos que hacernos mejores, vencer nuestros defectos y adquirir más virtudes, más dominio de nosotros mismos, más caridad, más humildad, más espíritu de servicio, en una palabra, más santidad. Mientras que la Santería, en cambio, se queda en prácticas externas, en ritos y ceremonias que no nos transforman por dentro y que adquieren cierto sentido mágico cuyo efecto depende de los actos en sí, sin que nos cambiemos interiormente.
¿QUIÉNES PUEDEN RECIBIR LOS SACRAMENTOS?
Los Sacramentos: Bautismo, Confirmación, Penitencia, Eucaristía, Unción de los Enfermos, Orden Sacerdotal y Matrimonio, son Sacramentos de Cristo y de su Iglesia, dones o regalos de Dios sólo para sus fieles creyentes.
Quienes pertenecen a otra religión, aun habiendo sido bautizados alguna vez en la Iglesia Católica, no pueden recibir los Sacramentos.
Sólo quien habiendo tenido otras creencias, las abandona y se convierte al Dios único y verdadero y a su Hijo Jesucristo, estando dispuesto a vivir en fidelidad a las exigencias del Evangelio, puede, después de una buena confesión, acercarse a los Sacramentos.
Cuando la Iglesia niega los Sacramentos a quienes no reúnen las condiciones adecuadas, lo hace por caridad y no sólo por normas, para que no se hagan daño. Pues, la Palabra de Dios alerta que “quien come y bebe sin discernir el Cuerpo del Señor, come y bebe su propia condenación” (1ra Corintios 11,27-29)
De igual forma que quien no es santero no puede participar en los ritos de esa religión, un santero no puede recibir los Sacramentos de la Iglesia.
Conscientes de que, siendo dos religiones distintas, no es posible ser católico y santero al mismo tiempo, el Católico respete al Santero y sus normas religiosas internas, y el santero respete a la Iglesia, sus Sacramentos y disciplinas que le son propias.
«La Iglesia Católica, en el Concilio Vaticano II, proclamó el principio de libertad religiosa, o sea, el respeto que merece cada hombre que de buena fe practica una religión. La Iglesia mira con ese respeto las religiones africanas para aquellos que han nacido en ellas. Pero a lo que no hay derecho es a la mezcla de elementos de dos religiones distintas. Si creemos en los dioses africanos, digámoslo claramente y esa será nuestra religión; si somos cristianos, seámoslo de verdad y aceptemos nuestra fe en toda su pureza».
¿QUÉ DEBE DE HACER UN CRISTIANO ANTE UN HERMANO QUE ES SANTERO?
Mucho de estos hermanos no conocen a Jesucristo, simplemente han sido criados desde pequeños en este medio o es lo único que han visto, debemos orar por ellos para que vean la verdadera luz de Dios. El que está preparado y tiene su fe firme puede enseñarles con AMOR. Muy importante: no juzgarlos, no somos quien para hacerlo, simplemente orar por ellos.
Que estas palabras sirvan de invitación a todos para vivir un cristianismo auténtico y profundo, sin deformaciones, alimentado en la palabra de Dios y que la devoción a la Santísima Virgen de Coromoto, nuestra Madre y Patrona, sea para nosotros un camino para ir a Jesús y formar así un pueblo verdaderamente cristiano.



