
Elena, Santa
Reina, 18 de agosto …
- Hoy también se festeja a:
- • Alberto Hurtado Cruchaga, Santo
- • Floro, Lauro y compañeros, Santos
- • Reinaldo de Concorégio, Beato
- • Ángel María (José Sánchez Rodríguez), Beato
- • Rosario Ciércoles Gascón, Beata
Es el denario de tu amor
Santo Evangelio según san Mateo 20, 1-16. Miércoles XX del Tiempo Ordinario
Por: Rubén Tornero, LC | Fuente: somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Amado Jesús, vengo a ponerme en tu presencia. Aquí me tienes, delante de ti, tal cual soy. No quiero que haya ni tapujos ni formalismos. Quiero mostrarte todo cuanto tengo y cuanto soy.
Mira mis heridas; no deseo esconderlas ante ti, que eres el mejor médico. Mira mis alegrías; no quiero ocultarlas ante ti, que eres mi Padre. Todo lo que tengo, todo lo que soy, te lo debo a ti. No permitas nunca que la desconfianza gane terreno en mi vida. Que tenga siempre presente que tu amor por mí es eterno e incondicional y que sepa que, pase lo que pase, siempre podré encontrar un refugio seguro en tus brazos. Amén.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Mateo 20, 1-16
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos esta parábola: “El Reino de los cielos es semejante a un propietario que, al amanecer, salió a contratar trabajadores para su viña. Después de quedar con ellos en pagarles un denario por día, los mandó a su viña. Salió otra vez a media mañana, vio a unos que estaban ociosos en la plaza y les dijo: ‘Vayan también ustedes a mi viña y les pagaré lo que sea justo’. Salió de nuevo a medio día y a media tarde e hizo lo mismo.
Por último salió también al caer la tarde y encontró todavía otros que estaban en la plaza y les dijo: ‘¿Por qué han estado aquí todo el día sin trabajar?’ Ellos le respondieron: ‘Porque nadie nos ha contratado’. Él les dijo: ‘Vayan también ustedes a mi viña’.
Al atardecer, el dueño de la viña le dijo a su administrador: ‘Llama a los trabajadores y págales su jornal, comenzando por los últimos hasta que llegues a los primeros’. Se acercaron, pues, los que habían llegado al caer la tarde y recibieron un denario cada uno.
Cuando les llegó su turno a los primeros, creyeron que recibirían más; pero también ellos recibieron un denario cada uno. Al recibirlo, comenzaron a reclamarle al propietario, diciéndole: ‘Esos que llegaron al último sólo trabajaron una hora, y sin embargo, les pagas lo mismo que a nosotros, que soportamos el peso del día y del calor’.
Pero él respondió a uno de ellos: ‘Amigo, yo no te hago ninguna injusticia. ¿Acaso no quedamos en que te pagaría un denario? Toma, pues, lo tuyo y vete. Yo quiero darle al que llegó al último lo mismo que a ti. ¿Qué no puedo hacer con lo m[io lo que yo quiero? ¿O vas a tenerme rencor porque yo soy bueno?’. De igual manera, los últimos serán los primeros, y los primeros, los últimos”.
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.
Jesús, hoy me haces ver cuán grandes son tu amor y tu misericordia. Das un denario tanto a los que trabajaron desde temprano como a los que llegaron al caer el sol. Una misma paga para todos. ¿No es algo injusto?
Definitivamente sería muy injusto si Tú sólo fueras patrón y yo sólo un trabajador más… pero eres bueno y más que siervo soy tu hijo… y Tú, más que patrón, eres mi Papá. La recompensa que me das, ese denario del que habla el Evangelio, no es otra cosa que tu amor. Tú me has dado todo el amor que me has podido dar. A mí me has amado de la manera más infinita y perfecta que puedes. No me puedes dar más, ¡porque ya me lo has dado todo!, y me lo das ¡porque me amas!
No importa si trabajo mucho o poco, pues tu amor no depende de lo que haga o deje de hacer. Me amas por lo que soy. Todo mi trabajo no debe ser más que la respuesta del hijo que se sabe amado por su Papá y quiere que los demás lo amen. Ahí está el secreto. Trabajar desde la mañana no es otra cosa que estar a tu lado más tiempo disfrutando de tu amor. La recompensa de amar es haber amado.
Gracias, Jesús, por tu inmenso amor. Ayúdame a trabajar para que los demás te conozcan y te amen.
«Jesús libra a los sanos de la tentación del “hermano mayor” y del peso de la envidia y de la murmuración de los trabajadores que han soportado el peso de la jornada y el calor. En consecuencia: la caridad no puede ser neutra, aséptica, indiferente, tibia o imparcial. La caridad contagia, apasiona, arriesga y compromete. Porque la caridad verdadera siempre es inmerecida, incondicional y gratuita. La caridad es creativa en la búsqueda del lenguaje adecuado para comunicar con aquellos que son considerados incurables y, por lo tanto, intocables. Encontrar el lenguaje justo… El contacto es el auténtico lenguaje que transmite, fue el lenguaje afectivo, el que proporcionó la curación al leproso. ¡Cuántas curaciones podemos realizar y transmitir aprendiendo este lenguaje del contacto!».
(Homilía de S.S. Francisco, 15 de febrero de 2015).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy voy a invitar a alguien a darle de comer a un necesitado, sin buscar ninguna recompensa.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
¿Vives estresado? Como manejar el estrés
No todo el estrés es malo
Por: Lucía Legorreta de Cervantes | Fuente: yoinfluyo.com

La vida moderna está llena de presiones de tiempo y de frustraciones. En otras palabras, es estresante: apresurarte para alcanzar las fechas límite, estar detenido en medio del tráfico, discutir con tu cónyuge. Estas y otras situaciones hacen que nuestro cuerpo reaccione como si enfrentara una amenaza física.
El estrés es una respuesta física y emocional a una situación particular. Puede presentarse a corto plazo (agudo), o a largo plazo (crónico). Si el estrés es elevado constantemente, puede hacer que la persona sea vulnerable a varias enfermedades.
Es importante que entendamos que el estrés es la respuesta a un suceso, “No el suceso mismo”, y por fortuna se pueden desarrollar habilidades para evitar algunos factores estresantes y limitar los efectos de otros tantos.
Ahora bien, no todo estrés es malo. Este puede ser positivo cuando produce energía que se dirige al crecimiento, la acción el cambio: cuando nace un hijo o un ascenso en el trabajo.
Cada persona reacciona de diferente forma: a quienes por naturaleza no responden casi a nada, mientras que otros reaccionan con fuerza ante la más ligera señal de estrés.
Veamos cuales son algunos de los signos y síntomas de sobrecarga de estrés para que puedas saber en que nivel vives:
En tu cuerpo:
Dolores de cabeza, de pecho, palpitaciones, hipertensión arterial, dificultad para respirar, dolores musculares (cuello y espalda); mandíbulas trabadas, rechinido de dientes, garganta apretada y seca, indigestión, estreñimiento o diarrea, aumento de la transpiración, fatiga, insomnio, aumento o perdida de peso, problemas en la piel como urticaria o disfunción sexual.
En relación a los pensamientos y sentimientos:
Preocupación excesiva, ansiedad, enojo, irritabilidad, depresión, tristeza, inquietud, cambios de humor, sensación de inseguridad, dificultad para concentrarse, confusión, falta de memoria, resentimiento; tendencia a culpar a los demás por los sentimientos propios, culpa, apatía, sensación de insignificancia.
En cuanto a tu comportamiento:
Exceso o falta de apetito, aumento de las discusiones, explosiones de enojo a la menor provocación, aumento del uso de alcohol y drogas; aumento de tabaquismo, retraimiento o aislamiento, ataques de llanto, irresponsabilidad; reducción de la productividad, mal desempeño laboral, agotamiento, cambios en los patrones de sueño, cambios negativos en las relaciones cercanas, hábitos o tics nerviosos, impaciencia o reducción del interés en el sexo.
¿Qué hacer ante una situación así?
Lo primero es que identifiques que es lo que te causa estrés:
-Familia y relaciones: ¿Enfrentas problemas con tu familia inmediata o con otras relaciones cercanas? ¿Te estás ajustando a tu matrimonio? ¿Embarazos? ¿Estas ante la separación o el divorcio? ¿Tus padres son de edad avanzada y esperan que los cuides?
-Asuntos de salud: ¿Alguna persona a tu cargo tú enfrentan una enfermedad crónica o aguda? O ¿Te encuentras ante una discapacidad o lesión de larga duración? ¿Te causa sufrimiento tener dolor? ¿Te preocupa tu sobrepeso?
-Manejo del tiempo: ¿Tienes una gran lista de pendientes y no te da tiempo de cumplirla? ¿Siempre se te hace tarde?
-Equilibrio entre trabajo y vida: ¿Esta desequilibrada la relación entre el trabajo y familia? ¿Te agobia ser un padre o una madre que trabaja?
– Estrés laboral: cambios de trabajo, conflictos en la oficina, perdida de trabajo o falta de oportunidades en el actual.
– Preocupaciones financieras o de otro tipo: deudas, presupuestos, eventos o situaciones que no puedes apartar de tu mente.
Los expertos recomiendan una serie de acciones sencillas pero a la vez difíciles de hacer en nuestra vida diaria:
* Piensa positivamente: aleja los pensamientos negativos y que tu “diálogo interno” sea para animarte y no para afectarte.
* Aprende a manejar tus emociones
* Protege tu tiempo: aprende a decir no, identifica tus prioridades, dedica tiempo a ti mismo.
* Haz ejercicio físico
* Realiza ejercicios de relajación y meditación
* Reza y dedica tiempo a tu vida espiritual
* Cuida tu sueño y trata de dormir lo suficiente.
* Mantén relaciones cordiales con los demás
* Ayuda y sirve a los demás
* Diviértete y ten sentido del humor.
Recuerda, el estrés es la respuesta a un suceso, no el suceso mismo, y puedes desarrollar habilidades para disminuirlo.








