
Honorato de Amiens, Santo
Obispo, 16 de mayo…
- Hoy también se festeja a:
- • Posidio de Calama, Santo
- • Peregrino de Auxerre, Santo
- • Brendan el Navegante, Santo
- • Vladimir Ghika, Beato
- • Miguel (Michal) Wozniak, Beato
La meta se puede alcanzar
Santo Evangelio según san Juan 14, 21-26. Lunes V de Pascua
Por: Balam Loza, LC | Fuente: somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Señor Jesús, me pongo en tus manos para que seas Tú quien me guíe en este momento de oración. Yo no sé orar, por eso te pido que me enseñes a hacerlo. Ve mi pobreza y debilidad y ven en mi auxilio. No soy digno de entrar en tu presencia, pero me acerco como un niño a los brazos de su padre. Me acerco con el deseo de encontrar lo que solamente Tú puedes darme, el amor y la felicidad profundos.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Juan 14, 21-26
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «El que acepta mis mandamientos y los cumple, ése me ama. Al que me ama a mí, lo amará mi Padre, yo también lo amaré y me manifestaré a él».
Entonces le dijo Judas (no el Iscariote): «Señor, ¿por qué razón a nosotros sí te nos vas a manifestar y al mundo no?». Le respondió Jesús: «El que me ama, cumplirá mi palabra y mi Padre lo amará y vendremos a él y haremos en él nuestra morada. El que no me ama no cumplirá mis palabras. Y la palabra que están oyendo no es mía, sino del Padre, que me envió.
Les he hablado de esto ahora que estoy con ustedes; pero el consolador, el Espíritu Santo que mi Padre les enviará en mi nombre, les enseñará todas las cosas y les recordará todo cuanto yo les he dicho».
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
Hoy, uno de los discípulos hace una pregunta que podría dejarnos un tanto extrañados y es que al discípulo le sorprende que Jesús se manifieste solamente a unos y al mundo no. La respuesta de Jesús es aún más sorprendente porque no la hace directamente, sino que repite lo que había dicho antes. Es decir, que el amor a Él está en cumplir sus mandamientos.
Todo aquel que quiera recibir a Jesús tiene que dejar de lado sus deseos y pasiones para entregarse únicamente a Dios. Tal vez podemos pensar que no podemos solos pues somos débiles y que siempre habrá trabajo que hacer, siempre tendremos que purificarnos. Y ésta es la realidad porque la vida del cristiano es un peregrinaje que nos debe de llevar al Padre; es un camino de vuelta a la casa paterna.
Pero basta que comencemos a caminar para que el Padre vea nuestro deseo de llegar y salga a nuestro encuentro, nos abrace y nos lleve de la mano. El camino no es fácil para quien va solo, pero para quien va con Jesús nada lo hará temer, nada será tan difícil que sea insuperable y la meta no será inalcanzable. Tal vez el ideal es muy grande, pero una vida sin ideales grandes, es triste.
«Enseñar y recordar. Esto es lo que hace el Espíritu Santo en nuestros corazones. En el momento en el que está por regresar al Padre, Jesús anuncia la venida del Espíritu que ante todo enseñará a los discípulos a comprender cada vez más plenamente el Evangelio, a acogerlo en su existencia y a hacerlo vivo y operante con el testimonio. Mientras está por confiar a los Apóstoles —que quiere decir, en efecto, “enviados”— la misión de llevar el anuncio del Evangelio a todo el mundo, Jesús promete que no quedarán solos: estará con ellos el Espíritu Santo, el Paráclito, que estará a su lado, es más, estará en ellos, para defenderlos y sostenerlos. Jesús regresa al Padre pero continúa acompañando y enseñando a sus discípulos mediante el don del Espíritu Santo».
(Homilía S.S. Francisco, 1 de mayo de 2016).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy, Señor, voy hacer una visita a Cristo Eucaristía para agradecerte el gran amor que me manifiestas en cada día de mi vida y para agradecerte las bendiciones que has derramado en mi familia.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Espíritu Santo ¿Quién eres?¿Por qué era urgente la presencia del Espíritu Santo?
Por: María Teresa González Maciel | Fuente: Catholic.net

Jesucristo, el Salvador del mundo declaró: “Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me voy, no vendrá a vosotros el Paráclito; pero si me voy, os lo enviaré.” Jn 16, 7.
Es necesario que Jesús se vaya para enviar al Protector, al Consolador, al Santificador.
¿Quién podía desear que te fueras Jesús? Tu presencia, sanaba, consolaba, devolvías la vista a los ciegos, hacías hablar a los mudos, caminar a los cojos y tullidos, incluso diste vida a los muertos. Además, hablabas como quien tiene autoridad, enamorabas los corazones que dejando todo, te seguían.
¿Por qué era urgente la presencia del Espíritu Santo?, ¿qué regalos traía? Hablabas de fuego, de amor, de renovación, y después puntualizas cuáles son esos dones y frutos del Espíritu Santo. Parecen inalcanzables, algunos de ellos son; sabiduría, inteligencia, fortaleza, piedad, consejo, amor, gozo, paz, fe, paciencia.
Ya nos has entregado tu vida en la cruz, nos diste la Eucaristía, nos entregaste a tu Madre, como madre nuestra. ¿Más regalos?, ¿acaso el hombre es capaz de apreciarlos, de recibirlos?, ¿Por qué es que no se ve con mayor fuerza ese poder transformador de tu espíritu en el mundo?
Afirmas que sí, que es muy sencillo. ¿Dónde está la sencillez?
Imitar a Juan, el discípulo fiel. Pides que el hombre ponga su cabeza sobre tu corazón, que escuche tus latidos, tus deseos, tus sueños, tus planes que no son otros que el hombre logre la mayor plenitud y felicidad. Señor ¿qué es lo que me dices?, quieres el volante de la propia vida, ¿quieres que la libertad, que es regalo tuyo por amor y con confianza, la deje en tus manos?
Tú conoces el barro del hombre, sabes que sin ti no puede nada. Ofreces ayudas que lo hagan recordar su origen y la razón de su existencia. Hecho a imagen de su Creador, llamado a ser reflejo tuyo. Imposible sin la ayuda del Espíritu Santo que trae el fuego de tu amor al mundo, que consuela al triste, que sana al enfermo, que baña los desiertos humanos con sus torrentes de agua viva.
El hombre sale ganando porque donde está el Espíritu Santo está el Padre, el Hijo y la Madre del Cielo.
La Santísima Trinidad quiere que cada hombre sea imagen tuya, mensajero que refleje parte de la grandeza de su Creador para cambiarse a sí mismo, la familia, la sociedad, el mundo.
Solo necesita rendirse ante ti, pedirte que seas el Señor de su vida, que guíes su barca, con la certeza de que, aunque camine por valles oscuros no debe temer, ya que le das seguridad, pides su poco, su sí y le das en abundancia.








