
Fermín, Santo
Obispo y Mártir, 7 de julio …
- Hoy también se festeja a:
- • Rogelio Dickenson, Raúl Milner y Lorenzo Humphrey, Beatos
- • Ifigenia de San Mateo de Gaillard de la Valdène, Beata
- • Odón de Urgel, Santo
- • Edda de Winchester, Santo
- • Benedicto Xl (Nicolás Boccasini), Beato
Evangelizar implica confianza
Santo Evangelio según san Mateo 10, 7-15. Jueves XIV del Tiempo Ordinario
Por: Cristian Gutiérrez, LC | Fuente: somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Señor Jesús, eres el tesoro más grande que tengo. Mi vida sin ti no tendría sentido. Tú eres mi alegría, mi vida, mi todo. Gracias por tus beneficios. Gracias por el don de la fe a través de la cual me puedo poner en contacto contigo. Gracias porque confías en mí, y esperas que colabore contigo en la extensión de tu Reino. Gracias por amarme, no por lo que tengo o produzco, sino por lo que soy. Ayúdame a conocerte y a corresponder a tus beneficios.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Mateo 10, 7-15
En aquel tiempo, envió Jesús a los Doce con estas instrucciones: «Vayan y proclamen por el camino que ya se acerca el Reino de los cielos. Curen a los leprosos y demás enfermos; resuciten a los muertos y echen fuera a los demonios. Gratuitamente han recibido este poder; ejérzanlo, pues, gratuitamente.
No lleven con ustedes, en su cinturón, monedas de oro, de plata o de cobre. No lleven morral para el camino ni dos túnicas ni sandalias ni bordón, porque el trabajador tiene derecho a su sustento.
Cuando entren en una ciudad o en un pueblo, pregunten por alguien respetable y hospédense en su casa hasta que se vayan. Al entrar, saluden así: ‘Que haya paz en esta casa’. Y si aquella casa es digna, la paz de ustedes reinará en ella; si no es digna, el saludo de paz de ustedes no les aprovechara. Y si no los reciben o no escuchan sus palabras, al salir de aquella casa o de aquella ciudad, sacúdanse el polvo de los pies. Yo les aseguro que el día del juicio, Sodoma y Gomorra serán tratadas con menos rigor que esa ciudad».
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
Hoy me diriges un mensaje que toca mucho mi vida como católico: la instauración de tu Reino. Esto es una realidad que ocupa toda mi existencia. Con tu Evangelio me envías a colaborar contigo en la misión de llevar la Buena Nueva de salvación a todos los hombres. Enciende en mí un celo cada vez mayor por tu Reino y por las almas.
Son muchas las recomendaciones que me das para la misión, que se encuadran en el fundamento de la confianza, que hoy quiero detenerme a considerar contigo.. Como cristiano, quiz[a he podido en ocasiones ir de misiones y hacer una experiencia de evangelización. La confianza en ti es lo único seguro que puedo portar conmigo.
Confío en que seré tan sólo instrumento tuyo. Confío que Tú darás el fruto de la misión. Confío en que no me abandonarás ni me faltará lo necesario. Evangelizar implica confianza. Y Tú nunca me has fallado.
Ayúdame a llevar confianza a este mundo a veces tan desalentado. Ayúdame a ser tu voz, tu rostro, tus manos, tus brazos, tus pies. Quiero llevar tu mensaje a los hombres que tanto lo necesitan. Pero no lo puedo solo. Necesito de ti. Hoy de nuevo me invitas preguntándome: ¿Quieres venir conmigo y ayudar a los hombres a ser felices en esta vida y en la otra? Y yo te respondo: ¡sí! Porque confío en tu misericordia, en que Tú eres quien me transforma en tu discípulo misionero.
«Cuando el Señor nos da este consejo: ‘¡párate!, elige hoy’, no nos deja solos. Está con nosotros y quiere ayudarnos. Nosotros solamente debemos confiar, tener confianza en Él. ‘Bienaventurado el hombre que confía en el Señor’. Hoy, cuando nosotros nos detendremos a pensar en estas cosas, para tomar decisiones, sepamos que el Señor está con nosotros, está junto a nosotros, para ayudarnos. Nunca nos deja solos, nunca. Está siempre con nosotros. También en el momento de la decisión está con nosotros».
(Homilía de S.S. Francisco, 19 de febrero de 2015, en santa Marta).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Ofreceré un misterio del rosario por los misioneros, especialmente los más necesitados de mi oración.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Cuando la alberca no tiene agua
Sembrando Esperanza II
Por: P. Dennis Doren L.C. | Fuente: Catholic.net

Cuántas veces en nuestra vida nos suceden
cosas inauditas, situaciones que hasta la fecha no
podemos explicar, nos quedamos fríos, paralizados,
incluso, las atribuimos a situaciones paranormales y
extraordinarias. Estoy convencido que muchas de esas
situaciones, para nosotros extrañas, son mensajes
que Dios nos manda para que nos acerquemos a
Él, para que creamos en Él y no dudemos jamás
que Él maneja los hilos de nuestra vida. Dios tiene
su tiempo para cada uno, solo basta, por nuestra
parte, estar atentos, esperar y saber comprender
este comunicarse de Dios; es claro que nuestra vida
cambiará para mejor. No dudes, antes de lanzarte a
la alberca, extiende tus manos y reza… ¡No sea qué!…
Un joven que fue criado como ateo, estaba
entrenando para salto ornamental a nivel olímpico.
La única influencia religiosa que recibió en su vida, le
llegó a través de un amigo cristiano.
El deportista no prestó mayor atención a
su amigo, aunque lo escuchaba con frecuencia. Tal
vez nosotros hemos tenido o tenemos una actitud
similar en nuestra vida, realmente no prestamos
atención porque no nos interesa; “tenemos otras
cosas más importantes que hacer” y a Dios lo vamos
desplazando y lo dejamos de lado.
Una noche, fue a la alberca de la universidad a
la que pertenecía. Las luces estaban todas apagadas,
pero como la noche estaba clara y la luna brillaba,
había suficiente luz para practicar. El joven se subió
al trampolín más alto, y cuando volvió la espalda a
la alberca al filo de la rampa y extendió sus brazos,
vio su propia sombra en la pared. La sombra de su
cuerpo tenía la forma exacta de una cruz. En lugar de
saltar, sin saber por qué, se arrodilló y finalmente le
pidió a Dios que entrara en su vida. Mientras el joven
permanecía quieto, el personal de limpieza ingresó y
encendió las luces.
“HABÍAN VACIADO LA PISCINA PARA REPARARLA”.
Esta es la prueba más simple de que Él existe,
si amas a Jesús y no te avergüenzas de las cosas
maravillosas que Él ha hecho por ti. Recuerda que
un buen amigo siempre está cuando se le necesita,
aún si no se le conoce.
¿Por qué quedarnos con los brazos
cruzados, cuando el hombre más grande, el
gran líder que cambió el mundo, murió con
los brazos abiertos?








