Hoy Sábado 25 de Noviembre de 2017:
[box type=»info»] ¡¡GRAN BINGO!![/box]
👇
👇
👇
👇
🎊![]()

genesis se activó demasiado pronto. Esto suele ser un indicador de que algún código del plugin o tema se ejecuta demasiado pronto. Las traducciones deberían cargarse en la acción init o más tarde. Por favor, ve depuración en WordPress para más información. (Este mensaje fue añadido en la versión 6.7.0). in /home1/guatema5/public_html/lavirgendelcamino/wp-includes/functions.php on line 6170cafe-pro se activó demasiado pronto. Esto suele ser un indicador de que algún código del plugin o tema se ejecuta demasiado pronto. Las traducciones deberían cargarse en la acción init o más tarde. Por favor, ve depuración en WordPress para más información. (Este mensaje fue añadido en la versión 6.7.0). in /home1/guatema5/public_html/lavirgendelcamino/wp-includes/functions.php on line 6170Iglesia y Guardería Infantil
by pablo
👇
👇
👇
👇
🎊![]()

by pablo
Una casa de oración
Por: H. Iván Yoed González Aréchiga, L.C. | Fuente: missionkits.org

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Cada instante de esta vida es un don. Hoy tengo éste entre las manos. Quiero vivirlo con todo mi ser. Gracias por este regalo, Señor.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Lucas 19, 45-48Aquel día, Jesús entró en el templo y comenzó a echar fuera a los que vendían y compraban allí, diciéndoles: «Está escrito: Mi casa es casa de oración; pero ustedes la han convertido en cueva de ladrones.
Jesús enseñaba todos los días en el templo. Por su parte, los sumos sacerdotes, los escribas y los jefes del pueblo intentaban matarlo, pero no encontraban cómo hacerlo, porque todo el pueblo estaba pendiente de sus palabras.
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
La casa del Señor era casa de oración. Mi casa, ¿es casa de oración también? Podría examinar, ¿con qué actitud se vive en mi casa?, ¿con qué actitud vivo yo?, ¿con una actitud de búsqueda de Dios?, ¿con una actitud de vivir en la verdad?, ¿con una actitud de honestidad?, ¿qué valores transmito en mi casa?, ¿qué transmite mi persona?, ¿qué dirección lleva mi vida?, ¿cuáles son las intenciones de mi corazón?Orar es vivir en unión con Dios. Él es la verdad, la caridad, la bondad, la belleza. Uno puede unirse a Dios por medio de las palabras, de los pensamientos, de las acciones. Sin embargo, la oración más completa, la unión más completa, es la que se hace con toda la vida, con todo mi ser. Y mi ser comienza por manifestarse a través de mis intenciones. Toda verdadera intención madura en una acción.
Te pido la gracia, Señor, de tener un corazón lleno de buenas y verdaderas intenciones, con intenciones grandes, con intenciones altas, con intenciones que vayan siempre buscándote a Ti. Y así comenzará mi casa a ser también una casa de oración.
Los jefes del templo, los jefes de los sacerdotes y los escribas había cambiado un poco las cosas. Habían entrado en un proceso de degradación y habían convertido en impuro al templo, habían ensuciado el templo. Esto tiene algo que decir también a los cristianos de hoy, porque el templo es un icono de la Iglesia. La Iglesia siempre -¡siempre!- experimentará la tentación de la mundanidad y la tentación de un poder que no es el poder que Jesucristo quiere para ella. Jesús no dice: «No, esto no se hace, hacedlo fuera»; sino «vosotros habéis hecho aquí una cueva de ladrones». Cuando la Iglesia entra en este proceso de degradación el final es muy feo. ¡Muy feo!»
(Homilía de S.S. Francisco, 20 de noviembre de 2015, en santa Marta).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Rezaré un Vía Crucis para unirme y encontrarme con Cristo en su pasión, buscando aplicar lo meditado en mi corazón.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Cristo Rey, misterio de grandeza y de amor infinito
Por: P. José Medina | Fuente: Religión en Libertad

Queridos amigos y hermanos: el año litúrgico se cierra con la solemnidad de Cristo Rey, celebración global de su misterio de grandeza y de amor infinito.
En Colosenses 1, 12-20, es donde san Pablo ensalza la realeza de Cristo y pasa revista a sus títulos más expresivos. Cristo es rey porque tiene la primacía absoluta delante de Dios y delante de los hombres, en el orden de la creación y de la redención. “El es imagen de Dios invisible”, imagen perfecta y visible que revela al Padre: el que le ve a él, ve a su Padre.
Tal realeza de Jesucristo está documentada al vivo en el Evangelio de san Lucas, capítulo 23, versículos del 35 al 43, que nos presenta el episodio conmovedor del buen ladrón. Jesús está en la cruz; sobre su cabeza cuelga, como escarnio y condena, el título de su realeza: “Este es el Rey de los Judíos”.
Los jefes y los soldados se burlan de él: “Si eres tú el rey de los judíos, sálvate a ti mismo”. Hasta uno de los malhechores colgados al lado, le injuria; el otro, en cambio, movido de temor de Dios, le defiende: “Lo nuestro es justo, porque recibimos el pago de lo que hicimos; en cambio, éste no ha faltado en nada”; y dirigiéndose a Jesús, dice: “Acuérdate de mí cuando llegues a tu reino”.
Es un ladrón, pero cree en Dios y le teme, se confiesa culpable y acepta el castigo de sus delitos. La fe le ilumina y, primero entre todos, reconoce la realeza de Jesús, escarnecida y rechazada por los sacerdotes y jefes del pueblo; y la reconoce no delante de Cristo glorioso, sino ante un Cristo humillado y moribundo en el patíbulo. Su fe es premiada y Cristo le dice: “Te lo aseguro: hoy estarás conmigo en el paraíso”.
Pide para el futuro y recibe en el presente, al punto “hoy”. No tendrá que esperar; Jesús ha expiado ya por él, le ha merecido la gracia del perdón; para cogerla ha sido suficiente el arrepentimiento acompañado de la fe.
De este modo Cristo desde la cruz atrae a sí a los hombres; es el buen pastor que salva la oveja perdida, el padre que acoge al hijo pródigo, el Rey que establece su reino con el poder del amor y a precio de su sangre. El que cree y confía en él, podrá escuchar: “Hoy estarás conmigo en el paraíso”.
Terminemos nuestra reflexión de hoy haciendo oración con el texto del Prefacio de la Misa de Cristo Rey: “Gracias siempre y en todo lugar, a ti, Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno: porque consagraste Sacerdote eterno y Rey del Universo a tu Único Hijo, nuestro Señor Jesucristo, ungiéndolo con óleo de alegría, para que ofreciéndose a sí mismo, como víctima perfecta y pacificadora en el altar de la cruz consumara el misterio de la redención humana; y sometiendo a su poder la creación entera, entregara a tu majestad infinita un reino eterno y universal: el reino de la santidad y la gracia, el reino de la justicia, el amor y la paz”. ¡Viva Cristo Rey!
Con mi bendición.
Padre José Medina
by pablo

Y no te reconocí
Santo Evangelio según San Lucas 19, 41-44. Jueves XXXIII del tiempo ordinario.
Por: H. Rubén Tornero, L.C. | Fuente: missionkits.org

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Jesús, gracias por este momento que me regalas para poder estar contigo. Tienes algo que decirme hoy. Tu amor infinito y eterno busca todas las maneras de entrar en mi corazón y una de tus favoritas es traerme hasta Ti para tener un rato de intimidad.
Creo en Ti, Jesús, pero ayúdame a creer en mi día a día que tu amor por mí es infinito, eterno, maravilloso y que te ha llevado hasta el extremo de darlo todo por mí.
Aumenta mi confianza. Ayúdame realmente a abandonarme en tus manos de Padre. Tú sólo quieres mi felicidad…
Te amo, Jesús, pero dame la fuerza de amar en cada momento como Tú amas. Enciende en mí el fuego de tu amor para permitirte amar y glorificar al Padre sirviendo a los que me rodean.
En tus manos pongo todo mi ser y te suplico que me ayudes a escuchar tu voz.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Lucas 19, 41-44
En aquel tiempo, cuando Jesús estuvo cerca de Jerusalén y contempló la ciudad, lloró por ella y exclamó:
«¡Si en este día comprendieras tú lo que puede conducirte a la paz! Pero eso está oculto a tus ojos. Ya vendrán días en que tus enemigos te rodearán de trincheras, te sitiarán y te atacarán por todas partes y te arrasarán. Matarán a todos tus habitantes y no dejarán en ti piedra sobre piedra, porque no aprovechaste la oportunidad que Dios te daba».
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
Jesús, ¿cuántas veces has venido a mí también sin que yo te sepa reconocer? Has venido a tocar a la puerta de mi corazón tantas veces, ¡y qué pocas he sabido reconocerte y dejarte entrar!
Has sido Tú quien por la calle me ha extendido la mano pidiendo un poco de pan para comer.
Eras Tú quien, tantas veces, vino a mí pidiéndome un consejo o suplicando un poco de comprensión.
Eras Tú quien tocaba mi hombro y sufría conmigo cuando pasé por ese momento difícil que me hizo levantar mi voz y preguntarte dónde estabas.
Has venido tantas veces a mí en una buena noticia, en una enfermedad, en un amigo, en un necesitado, en la Eucaristía y en la calle… ¡y no siempre te he sabido reconocer en mi prójimo!
Perdóname, Jesús, si hasta ahora no he sabido reconocerte. ¡Aumenta mi fe! Ayúdame a saberte descubrir en cada momento de mi vida y en cada persona que me rodea. No permitas que sea indiferente a tu venida y dame la gracia de servirte en los demás como Tú te lo mereces. Amén.
«Si nosotros caemos en esta insensatez y nos alejamos, él experimenta esta nostalgia. Nostalgia de nosotros. Hasta el punto que Jesús con esta nostalgia llora, lloró por Jerusalén: era la nostalgia de un pueblo que él había elegido, había amado, pero que se había alejado por insensatez; había preferido las apariencias, los ídolos o las ideologías.»
(Homilía de S.S. Francisco, 17 de octubre de 2017).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy voy agendar mi próxima dirección espiritual que preparé con empeño para descubrir qué lugar ocupa realmente Jesús en mi vida.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
¡Demos gracias a Dios!
Propongo agradecer a Dios por el don de la familia
Por: María Verónica Vernaza | Fuente: Cápsuas de Verdad

Hoy los estadounidenses celebran, como todos los años, el Día de Acción de Gracias, una festividad que tiene sus raíces en el siglo XVII cuando los primeros colonos agradecían por las cosechas del año. Muchos esperan estas fechas para las famosas compras del Viernes Negro o Black Friday, y hay otros, los más golosos, que solo piensan en los deliciosos platillos de la temporada. Pero lo maravilloso de esta época es que se reúne toda la familia alrededor de una mesa impecable para hacer una pausa y simplemente dar gracias.
En nuestros países latinos no tenemos esa costumbre, esa de tener un día específico para agradecer por algo y por todo. Sin embargo, creo que las costumbres buenas hay que emularlas, y yo propongo agradecer a Dios este año por el don de la familia.
Qué bonito sería que papá y mamá comenzaran agradeciendo por la vida, la vida de sus hijos, de cada uno de ellos, que con sus sonrisas y travesuras alegran los días y los hacen más divertidos. Agradecer también por el esposo, la esposa, por esa persona que está al lado a pesar de todo, que sabe apoyar y sostener con un consejo oportuno o simplemente una mirada de reconocimiento. Dar gracias por el trabajo que tienen, porque sin él sería difícil mantener el estilo de vida holgado que llevan. Por aquel viaje familiar que hicieron sin mucha planificación, porque pudieron compartir anécdotas inolvidables.
¿Qué agradecerían los más pequeños? Incentiven a sus hijos a ser agradecidos. Planifiquen esto con tiempo y coménteles de qué se trata, para que estén preparados y tengan qué decir. Seguramente ellos también tienen cosas por las que dar gracias. Por la mascota nueva, por la oportunidad de tener estudios y alimentación, por tener unos padres amorosos y preocupados; que agradezcan por la dicha de tener abuelitos todavía en casa. Ustedes se sorprenderían al conocer todo lo que esos corazones inocentes dirían. ¡Ciertamente hay mucho que agradecer!
Según palabras de San Juan Pablo II en su encíclica Familiaris Consortio, “la familia cristiana es la primera comunidad llamada a anunciar el Evangelio a la persona humana en desarrollo y a conducirla a la plena madurez humana y cristiana, mediante una progresiva educación y catequesis”, por eso, las buenas costumbres, como la de ser una persona agradecida, se aprende en el seno de una familia.
Los esposos, al asumir la responsabilidad de padres, tienen el deber y la obligación de ser guía para sus hijos, y en un mundo tan envuelto por la satisfacción inmediata muchas veces nos olvidamos de ser agradecidos. La mayoría de los jóvenes de hoy asumen que las cosas y las personas están ahí para ellos porque se lo merecen, se sienten con el derecho a… “entitled to” dirían los gringos.
Es una obligación de los padres darles comida y estudios hasta que ellos sean capaces de solventar su propia situación económica. El viaje de graduación, los estudios universitarios, el carro y el último “gadget” deberían de ganárselo de alguna manera. Si no valoran el costo de cada cosa, ellos se sentirán con ese sentimiento de que se merecen todo en la vida, haciendo cada vez más difícil enfrentarse a la realidad sin que los padres le solucionen todo.
Entiendo que es difícil ser padre, lo veo con mi hermana y con mis amigas. Pero recuerden que, hasta que esos hijos crezcan lo suficiente como para ser responsables por sí mismos, ustedes son los custodios de esas almas. Las bases para que ellos se salven y lleguen a la meta -que es el cielo- las ponen ustedes. Ustedes han sido facultados por Dios para ser autoridad ante sus hijos.
Por eso, y por muchos otros motivos, vale la pena instaurar, como los estadounidenses, el penúltimo jueves de noviembre como un Día de Acción de Gracias para enseñar en familia el valor primordial de la gratitud.
by pablo
Desenterrar el tesoro recibido
Santo Evangelio según San Lucas 19,11-28. Miércoles XXXIII del tiempo ordinario.
Por: H. Jesús Salazar Brenes, L.C. | Fuente: missionkits.org

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Señor, enséñame a ser fiel y a multiplicar para el bien los dones con los que has enriquecido mi vida, para poder amar más y mejor a Ti y a todos los demás, especialmente aquellos que están más cercanos y necesitados.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Lucas 19,11-28
En aquel tiempo, como ya se acercaba Jesús a Jerusalén y la gente pensaba que el Reino de Dios iba a manifestarse de un momento a otro, él les dijo esta parábola:
«Había un hombre de la nobleza que se fue a un país lejano para ser nombrado rey y volver como tal. Antes de irse, mandó llamar a diez empleados suyos, les entregó una moneda de mucho valor a cada uno y les dijo: «Inviertan este dinero mientras regreso».
Pero sus compatriotas lo aborrecían y enviaron detrás de él a unos delegados que dijeran: «No queremos que éste sea nuestro rey».
Pero fue nombrado rey, y cuando regresó a su país, mandó llamar a los empleados a quienes había entregado el dinero, para saber cuánto había ganado cada uno.
Se presentó el primero y le dijo: «Señor, tu moneda ha producido otras diez monedas». Él le contestó: «Muy bien. Eres un buen empleado. Puesto que has sido fiel en una cosa pequeña, serás gobernador de diez ciudades».
Se presentó el segundo y le dijo: «Señor, tu moneda ha producido otras cinco monedas». Y el señor le respondió: «Tú serás gobernador de cinco ciudades».
Se presentó el tercero y le dijo: «Señor, aquí está tu moneda. La he tenido guardada en un pañuelo, pues te tuve miedo, porque eres un hombre exigente, que reclama lo que no ha invertido y cosecha lo que no ha sembrado». El señor le contestó: «Eres un mal empleado. Por tu propia boca te condeno. Tú sabías que yo soy un hombre exigente, que reclamo lo que no he invertido y que cosecho lo que no he sembrado, ¿por qué, pues, no pusiste mi dinero en el banco para que yo, al volver, lo hubiera recobrado con intereses?»
Después les dijo a los presentes: ‘Quítenle a éste la moneda y dénsela al que tiene diez’. Le respondieron: ‘Señor, ya tiene diez monedas’. Él les dijo: ‘Les aseguro que a todo el que tenga se le dará con abundancia, y al que no tenga, aun lo que tiene se le quitará. En cuanto a mis enemigos, que no querían tenerme como rey, tráiganlos aquí y mátenlos en mi presencia’ «.
Dicho esto, Jesús prosiguió su camino hacia Jerusalén al frente de sus discípulos.
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
En el evangelio de ayer, meditábamos en el encuentro de Jesús con Zaqueo y cómo ese encuentro le cambio la vida.Hoy continuamos con Jesús en la casa de Zaqueo, pero los invitados a oír al Señor somosnosotros. Esta parábola es una de las pocas ocasiones donde Jesús utiliza la imagen tan explícita de Él como rey.
El rey que nos muestra el Evangelio, parecería que es un rey que no sabe nada de matemáticas y economía. En primer lugar, llama a diez servidores y a lo diez les da la misma cantidad de dinero sin importar qué tan buenos son para los negocios. En segundo lugar, cuando regresa, sólo llama a tres para que le den cuentas de cómo han administrado el dinero. ¿Dónde están los otros siete?
Siete es el número bíblico de la perfección. Ahí está nuestra parte dentro del Evangelio. Dios nos dio diez onzas del oro más puro… Nuestra vida, nuestra familia, cualidades y talentos, también nuestras debilidades o nuestra enfermedad, nuestra llamada a estar más cerca de Dios, nuestra vocación a ser santo…
La pregunta del millón, ¿acaso por miedo estamos escondiendo todo ese oro bajo tierra? Hoy el Señor nos invita a empezar a desenterrarlo, porque el que es fiel en lo poco, tendrá una enorme recompensa en el Reino de los Cielos. No seamos como los ciudadanos que aborrecían al rey. Digámosle hoy con todo nuestro corazón ¡Cristo Rey nuestro, venga tu Reino!
«Un joven: san Francisco Javier, que muere en las playas de Shangchuan, mirando a China, a los cuarenta y seis años. Tan joven que, precisamente, se podría decir incluso «un desperdicio», hasta preguntarse por qué «el Señor no le dejó allí un poco más». Pero la actitud de san Francisco Javier fue la de decir: «hágase tu voluntad, Señor». Él sabe decirle solamente: «He confesado tu nombre hasta el final; jamás, Señor, he escondido la lámpara bajo la cama; me has dado cinco talentos, te daré otros cinco». Y de este modo, en paz, con alegría, se marcha».
(Homilía de S.S. Francisco, 9 de diciembre de 2016).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy daré gracias a Dios por todos dones y talentos que me ha concedido a lo largo de mi vida y revisaré si no estoy dejando escondido alguno para ponerlo a trabajar.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
¿Cómo vivir el Día de Acción de Gracias en clave católica?
Se recuerda el día en que en 1621, un grupo peregrinos y nativos, dieron gracias a Dios por la abundancia de cosechas
Por: n/a | Fuente: ACI Prensa

El cuarto jueves de noviembre se celebra, en Estados Unidos, el Thanksgiving o el Día de Acción de Gracias que recuerda la primera cena de agradecimiento en 1621 de un grupo peregrinos con nativos, en la que se dio gracias a Dios por la abundancia de cosechas en el nuevo mundo. El Arzobispo de Los Ángeles (EEUU), Mons. José Gómez, explicó por qué esta fiesta es profundamente católica.
En el año 2008, cuando era aún Arzobispo de San Antonio (Texas), Mons. Gómez publicó en el diario Today’s Catholic un artículo en el que explicaba el sentido católico del Día de Acción de Gracias, «un día especial, donde ante todo se celebra la unidad familiar. En efecto, las familias se reúnen en Thanksgiving con más frecuencia que en cualquier otra fiesta, incluyendo la Navidad».
El Prelado relató que «antes de la ‘primera’ celebración de Thanksgiving en 1621 en suelo norteamericano, el 30 de abril de 1598, en Texas, Don Juan de Oñate ya había declarado oficialmente un ‘Día de Acción de Gracias’, que fue conmemorado con el santo sacrificio de la Misa».
Oñate, contó el Prelado, «hizo lo más propiamente católico: celebrar la Eucaristía, una palabra que viene del término griega Eukaristein, y que significa, precisamente ‘acción de gracias’».
«Esta es la razón por la cual, pese a que Thanksgiving no es una fiesta de guardar en el calendario católico, el calendario litúrgico de la Iglesia en los Estados Unidos lo celebra con la solemnidad de dos lecturas –una del Antiguo y otra del Nuevo Testamento– y con una emblemática lectura del Evangelio de Lucas: el pasaje del ‘Magnificat’» de María.
Mons. Gómez resaltó que «aunque la Virgen María lo vivió de manera única y privilegiada, todos (…) podemos elevar nuestra acción de gracias a Dios porque nos ha dado más de lo que imaginamos o merecemos, simplemente porque, como nos dice nuestra Santa Madre, Él ha hecho obras grandes por nosotros, y su nombre es santo».
«Por eso, los católicos no sólo debemos celebrar el Día de Acción de Gracias con profundo espíritu de oración, agradecimiento y alegría, sino que la celebración de este día nos debe llevar a recordar que nuestra vida como católicos es una constante acción de gracias. A través de nuestros actos de la vida cotidiana, que deben todos ellos dar gloria a Dios, y de manera especial a través de la celebración de la Eucaristía».
El Arzobispo de Los Ángeles, la arquidiócesis más grande de Estados Unidos, recordó además que «este fin de semana iniciamos el tiempo especial del Adviento. A través de él nos preparamos para recibir el supremo regalo de Dios: su propio Hijo, hecho uno de nosotros para reconciliar a la humanidad».
«Rezo –concluyó– de todo corazón a nuestra Santa Madre, la gran agradecida del Señor, para que nos prepare con un corazón lleno de acción de gracias para los grandes misterios de la Navidad».