Jacinto de Polonia, Santo
Patrono de Polonia, 17 de agosto …
Hoy también se festeja a:
- • Leopoldina Naudet, Beata
- • Florencio López Egea, Beato
- • Marie-Elizabeth Turgeon, Beata
- • Antonio Carmaniú i Mercader, Beato
- • Mirón, Santo
Exclusivo, verdadero y para siempre.
Por: H. Rogelio Suárez, L.C. | Fuente: missionkits.org
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Espíritu Santo, dame la docilidad y sabiduría para abrir mi mente y mi corazón para que esta oración me ilumine el camino para crecer en el amor a Dios y a los demás.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Mateo 19, 3-12
En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos fariseos y, para ponerle una trampa, le preguntaron: «¿Le está permitido al hombre divorciarse de su esposa por cualquier motivo?».
Jesús les respondió: «¿No han leído que el Creador, desde un principio los hizo hombre y mujer, y dijo: ‘Por eso el hombre dejará a su padre y a su madre, para unirse a su mujer, y serán los dos una sola carne?‘ De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Así pues, lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre».
Pero ellos replicaron: «Entonces ¿por qué ordenó Moisés que el esposo le diera a la mujer un acta de separación, cuando se divorcia de ella?».
Jesús les contestó: «Por la dureza de su corazón, Moisés les permitió divorciarse de sus esposas; pero al principio no fue así. Y yo les declaro que quienquiera que se divorcie de su esposa, salvo el caso de que vivan en unión ilegítima, y se case con otra, comete adulterio; y el que se case con la divorciada, también comete adulterio».
- le dijeron sus discípulos: «Si ésa es la situación del hombre con respecto a su mujer, no conviene casarse». Pero Jesús les dijo: «No todos comprenden esta enseñanza, sino sólo aquellos a quienes se les ha concedido. Pues hay hombres que, desde su nacimiento, son incapaces para el matrimonio; otros ha sido mutilados por los hombres, y hay otros que han renunciado al matrimonio por el Reino de los cielos. Que lo comprenda aquel que pueda comprenderlo».
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
Ya sea en el matrimonio, como en el sacerdocio, en la vida religiosa o en cualquier estado de vida, lo que importa es el amor. Si no hay amor, no hay nada. Este amor tiene tres características, que es exclusivo, verdadero y para siempre.
El amor es exclusivo porque así nos ama Dios, «con amor exclusivo, como si fuera el único ser objeto de su afecto» (Youcat n. 517). Es por eso se debe conocer a la persona, para poder estar plenamente enamorado(a) de ella al confirmar que ese amor es el que nos sacia, nos lleva a la plenitud. Es verdadero cuando es fiel, libre, desinteresado, misericordioso y estoy seguro(a) que es la persona que amo con todo mi corazón. Y es para siempre pues dura para toda la vida.
Debemos de buscar que nuestro amor sea exclusivo, verdadero y para siempre. Éste amor nos llevará a la verdadera felicidad, si no estaremos buscando por todos lados amorcillos que nunca nos saciarán.
El amor no es un juego, el amor en la vida de cada persona es importantísimo porque es lo que da sentido y fecundidad a la vida, la sostiene en cada momento. Busquemos comprender y amar en cada momento y nunca nos cansaremos de amar, si nuestro amor es exclusivo, verdadero y para siempre.
¡Mirad que el amor es posible! El amor es capaz de hacer vivir enamorados toda la vida con alegría y dolor, con el problema de sus hijos y sus problemas. Pero lo importante, es continuar siempre, en la salud y en la enfermedad, pero siempre seguir adelante. Esto es la belleza.
(Homilía de S.S. Francisco, 25 de mayo de 2018, en santa Marta).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Buscar un tiempo para estar con Jesús Eucaristía para meditar sobre mi amor a Él, recordar su amor por mí y pedirle perdón por las veces en que he rechazado su amor.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
¿Por qué amo a la Iglesia Católica corrupta y llena de delitos?
El odio por la Iglesia Católica viene desde todos los frentes y uno de estos ataques, el que dice que la Iglesia Católica es corrupta, inmoral y plagada de delitos, es el más típico.
Por: Dwight Longenecker | Fuente: Catholiceducation

El odio por la Iglesia Católica viene desde todos los frentes y uno de estos ataques, el que dice que la Iglesia Católica es «corrupta, inmoral y plagada de delitos», es el más típico.
Mis tweets deben haberse retwitteado a una audiencia poco comprensiva porque luego apareció una respuesta que decía que cualquier persona que tuviera conciencia debería dejar de pertenecer a la «Iglesia católica corrupta, inmoral y llena de delitos».
Me parece curioso que en esta ola anti-católica los nuevos ateos y los viejos fundamentalistas recurran a muchos de los mismos ataques a la religión católica. El odio por la Iglesia Católica viene desde todos los frentes y uno de estos ataques, el que dice que la Iglesia católica es «corrupta, inmoral y plagada de delitos», es el más típico.
Nadie se detiene a pensar que ningún católico entendido discute que haya inmoralidad, delitos y corrupción en la Iglesia Católica. Lo hemos sabido siempre. De hecho, el mismo Señor Jesucristo dijo que las ovejas y las cabras estarían mezcladas y que el trigo y la paja crecerían en el mismo terreno. De hecho, entre los santos apóstoles hubo algunos que eran menos que santos. Judas fue un traidor que vendió al Señor y su alma por una bolsa de dinero y que luego se ahorcó. Pedro fue un traidor elocuente, Tomás, un escéptico timorato, Pablo, un hombre violento e ignorante y un cómplice de asesinato. La lista podría continuar.
Claro que hay inmoralidad, corrupción y delito en la Iglesia Católica. ¿Qué esperaban? ¿Una secta rigurosa de blancos hacedores de buenas obras, sonrientes, de prolijo peinado, con zapatos lustrados y corbata, repartiendo folletos del Evangelio? ¿Qué esperaban? ¿Un grupo de agradables ancianas que hornean galletas y administran un comedor de beneficencia? ¿Qué esperaban? ¿Un grupo de activistas sinceros que bregan por un mundo políticamente más correcto para todas las personas por las que se debería sentir lástima? Seguramente encontrarán grupos de hacedores de buenas obras como esos, pero no será la Iglesia Católica, sino más bien una suerte de secta aterradora en la que no querrían participar si tuvieran la oportunidad.
Por el contrario, en la Iglesia Católica -como en cualquier grupo de seres humanos- encontrarán a los buenos y a los malos todos mezclados. Encontrarán la agonía y el éxtasis -la alegría y la pena-, al pecador y al santo, y ¿acaso no es eso lo que esperarían encontrar si estuvieran en la búsqueda de una religión auténtica? ¿No es eso lo que encuentran cuando leen el Antiguo Testamento? ¿No es eso lo que encuentran cuando leen la historia de la humanidad? ¿No es eso lo que encuentran cuando estudian su propio árbol genealógico? ¿No es eso lo que encuentran cuando se miran al espejo?
Entonces, no me preocupa realmente si la Iglesia católica está llena de delitos y corrupción y de una buena cantidad de pecadores, sino que me hace sentir como en casa.
La razón por la que amo a la ‘Iglesia Católica corrupta y llena de delitos’ es, en primer lugar, que todos admitimos que es así; segundo, que lamentamos que sea así; y tercero, que estamos intentando hacer algo al respecto. La Iglesia Católica puede ser corrupta y estar llena de delitos, pero la Iglesia Católica también es la única institución que puede hacer algo al respecto. Claro está que la Iglesia Católica está llena de pecadores del mismo modo que un hospital está lleno de enfermos. El Señor no llama a los rectos, sino a los pecadores para que se arrepientan, y por ser esto así, deberíamos esperar que sean los pecadores los que respondan a la llamada, que entren a casa para resguardarse del frío y pregunten qué se necesita para que las cosas mejoren.
No estamos todos contentos con el delito, el pecado y la corrupción que hay en la Iglesia católica, pero no podemos imaginar ninguna otra iglesia distinta. Los católicos somos una obra en curso y los que reconocemos que somos pecadores nos sentimos cómodos con las otras personas que también continúan trabajando en ello. Como un grupo de alcohólicos anónimos: «Hola, mi nombre es Dwight. Soy un pecador». Entonces, no me preocupa realmente si la Iglesia Católica está llena de delitos y corrupción y de una buena cantidad de pecadores, sino que me hace sentir como en casa.
Los que me preocupan son aquellos que tienen pretensiones de superioridad moral y que culpan a la Iglesia por eso. ¿Piensan realmente que son tanto mejores que los demás? ¡Caramba! Esas son las personas que me ponen los pelos de punta y no los tristes pecadores que se sientan en los bancos de la Iglesia semana tras semana. Al menos ellos saben que necesitan ayuda. ¿Y los que piensan que no necesitan ayuda? Sí, esos son limpísimos zombis que me dan escalofríos.




