Memoria Litúrgica, 15 de julio …
Hoy también se festeja a:
- • Ignacio de Azevedo y 39 Compañeros, Beatos
- • Bernardo de Baden, Beato
- • Antonio Beszta-Borowski, Beato
- • Ceslao de Cracovia, Beato
- • Pompilio María Pirrotti, Santo
¡Padre mío!
Por: Axel Hernández, LC | Fuente: www.somosrc.mx
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Jesús, enséñame a gozar de Dios Padre.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Mateo 11, 25-27
En aquel tiempo, Jesús exclamó: “¡Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a la gente sencilla! Gracias, Padre, porque así te ha parecido bien.
El Padre ha puesto todas las cosas en mis manos. Nadie conoce al Hijo sino el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquél a quien el Hijo se lo quiera revelar”.
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
Jesús, te doy gracias porque te conozco y porque me has revelado una dimensión que estaba oculta a mi entendimiento: ¡Dios es Padre! Te doy gracias, Jesús, porque cada acto de amor y entrega tuya es un acto que refleja el amor del Dios Padre hacia mí. Ayúdame a experimentar la paternidad divina, a sentirme realmente hijo tuyo y heredero de tu reino.
Concédeme, Padre Santo, apreciar como se merece este don de ser hijo tuyo y que no desee jamás apartarme de Ti con el pecado, y en caso de que lo haga, jamás dudar que estarás siempre ahí esperando a que yo vaya al sacramento de la confesión, para poder, así, experimentar tu amor paternal, como el hijo pródigo lo experimentó cuando vio a su padre al salir al encuentro de él, abrazándole y recibiéndole con gozo en su hogar.
¡Gracias Padre porque me amas! ¡Gracias, Jesús, por quererme mostrar el amor del Padre sin límites! Espíritu Santo, ayúdame a aprender a ser hijo y heredero del Reino. María, enséñame a ser dócil a la voluntad de Dios y conservar todas estas cosas en mi corazón.
«La gratitud ante los prodigios que realiza el Señor entre sus predilectos, los pobres y los pequeños a los que Él revela lo que es escondido a los sabios, también os puede ayudar a sustraeros de las insidias de los relegamientos autorreferenciales y a salir de vosotros mismos en el seguimiento a Jesús. La idea de una acción misionera autorreferencial, que se pasa el tiempo contemplándose e incensándose por sus propias iniciativas, sería en sí misma un absurdo. No dediquéis demasiado tiempo y recursos a “miraros” y a redactar planes centrados en los propios mecanismos internos, en la funcionalidad y en las competencias del propio sistema. Mirad hacia fuera, no os miréis al espejo».
(Mensaje SS Francisco a las Obras Misionales Pontificias, 21 de mayo de 2020).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Rezaré con fervor un Padre Nuestro.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Llamados a ser sal y luz
Por: Mensajes 🙂 | Fuente: Catholic.net
Al contemplar hoy día, en muchos ambientes, a esos jóvenes que son la belleza, la fuerza, el ideal, la esperanza, la conciencia de la sociedad y su futuro, pero que se encuentran atraídos por mil futilidades, por metas efímeras, por naderías, por cosas exteriores y sin importancia, he experimentado no poca tristeza y desilusión y he pensado mucho en aquellos que siguen una línea de lucha, de trabajo, de generosidad y de fidelidad, llamados a ser la sal y la luz de esta juventud.
Cuántas mentes juveniles vegetan en la penumbra, en el crepúsculo, en la incertidumbre penosa. Se creen libres porque no estan sujetos a nada; se creen inteligentes porque someten todo a discusion; se sienten aristócratas porque tienen la enfermedad de la duda que los desvincula de toda solidaridad en el diálogo con los demás y con sus propias certezas. Y todo, porque no conocen ni tienen a Cristo.
Por ello, a esta juventud le acecha el peligro de llegar a ser superficial, opaca, privada de horizontes luminosos, escéptica y hasta cínica. Cuántos rostros tristes, macilentos, cansados, somnolientos en ella, y precisamente en ella que es el símbolo de la vida y la alegría.
Quisiera invitaros a poner lo mejor de vosotros mismos en este esfuerzo de reconquistar la juventud para Cristo. Y a esta misión os invito a todos, a aquellos que aún lleváis vuestra vida cristiana a rastras, porque no os decidís a dejar vuestro egoísmo, a abandonar vuestra comodidad, a abrir los ojos a las necesidades del mundo; también a aquellos de vosotros que ya os habéis dejado conquistar por Cristo y vivís obsesionados por la misión, dispuestos a no pactar con la mediocridad.
A unos y a otros, uniéndonos así al grito de Juan Pablo II, quisiera invitaros a dejarse capturar por Cristo, a que dejéis que Cristo entre en vuestras vidas de una manera decisiva y total, en vuestros corazones jóvenes, en cada uno de vosotros, pues se requieren todas las fuerzas para poder hacer algo por el Reino de Dios.




