
Timoteo y Tito, Santos
Memoria Litúrgica, 26 de enero …
- Hoy también se festeja a:
- • Gabriel María Allegra, Beato
- • José Gabriel del Rosario Brochero, Santo
- • Agustín Erlandsön, Santo
- • Alberico, Santo
- • Paula, Santa
El ideal que nos hace hermanos
Santo Evangelio según san Marcos 3, 31-35. Martes del III del Tiempo Ordinario
Por: Javier Castellanos, L.C | Fuente: www.somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
María, Madre mía, me pongo a pensar en que me miras todo el tiempo para protegerme con tu abrazo maternal; dejo a esta experiencia conmover mi corazón y me viene un destello de gratitud. ¡Qué bueno es Dios con nosotros, que nos regaló una Madre así! Si temo, aunque tema lo que tema, te tengo a ti. Gracias, Dios mío. Gracias, Madre.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Marcos 3, 31-35
En aquel tiempo, llegaron a donde estaba Jesús, su madre y sus parientes; se quedaron fuera y lo mandaron llamar. En torno a él estaba sentada una multitud, cuando le dijeron: “Ahí fuera están tu madre y tus hermanos, que te buscan”.
Él les respondió: “¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?” Luego, mirando a los que estaban sentados a su alrededor, dijo: “Estos son mi madre y mis hermanos. Porque el que cumple la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre”.
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.
Hace un mes exactamente estábamos por celebrar la Navidad. Ahora parece que Jesús ha «madurado» demasiado rápido: tan metido en su «misión» que vive lejos de su familia. Ni siquiera María, su mamá, puede pasar un rato a solas con Él…
Cristo, en realidad, ha crecido en el amor a sus parientes. Más aún, está reconociendo la verdadera grandeza de María, aquello que une con más fuerza a los dos: el «Hágase en mí según tu palabra». ¿Cómo fue posible el nacimiento de Jesús? ¿Acaso no fue por la apertura de María a la voluntad de Dios? Por eso Cristo hoy quiere enseñar este doble nivel: existe un parentesco del cuerpo y de la sangre, pero hay algo más, una relación aún más profunda, que une los corazones. Esta conexión de espíritu sólo se da cuando dos almas tienen el mismo ideal: cumplir la voluntad de Dios.
Podemos pensar que cuando cumplimos la voluntad de Dios nos apartamos de los seres queridos. Por ejemplo, cuando un hijo o una hija se van de casa para adoptar la vida consagrada o sacerdotal. O bien, cuando hay compromisos de oración, de misa dominical, y debemos ausentarnos de actividades con los amigos. No hay nada más equivocado. Seguir la propia vocación, vivir compromisos de piedad nos fortalece como hijos de Dios, y sólo un hijo puede ser auténtico hermano.
Hay, además, una última lección en este Evangelio, la más importante de todas. Si buscamos realizar lo que Dios nos pide, estamos viviendo realmente como hermanos de Cristo que somos por el bautismo. El mundo dirá al vernos: «ése es hermano de Cristo, ¡se parece tanto a Él!». O, mejor todavía, ¡cuánta alegría le daremos a nuestra madre, María! ¡Ver que todos sus hijos nos parecemos a ella, al Hijo Mayor! Vivamos cada día con esta ilusión y este propósito: ser mejores hermanos de Cristo.
«María nos acompaña en este camino, indicando al Hijo que irradia la misericordia misma del Padre. Ella es en verdad la Odigitria, la Madre que muestra el camino que estamos llamados a recorrer para ser verdaderos discípulos de Jesús. En cada misterio del Rosario la sentimos cercana a nosotros y la contemplamos como la primera discípula de su Hijo, la que cumple la voluntad del Padre. La oración del Rosario no nos aleja de las preocupaciones de la vida; por el contrario, nos pide encarnarnos en la historia de todos los días para saber reconocer en medio de nosotros los signos de la presencia de Cristo. Cada vez que contemplamos un momento, un misterio de la vida de Cristo, estamos invitados a comprender de qué modo Dios entra en nuestra vida, para luego acogerlo y seguirlo. Descubrimos así el camino que nos lleva a seguir a Cristo en el servicio a los hermanos».
(Homilía de S.S. Francisco, 8 de octubre de 2016).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Rezaré, al menos, un misterio del rosario en algún momento del día, pidiendo que se cumpla la voluntad de Dios en mí y en cada uno de mis familiares.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
El interés por el medio ambiente es una de las características de esta generación.
Nuestra generación y el medio ambiente
Se necesita una ecología humana, el respeto de la dignidad, como prerequisito para atender la crisis ambiental
Por: Óscar Fidencio Ibáñez | Fuente: yoinfluyo.com

Paulatinamente y desde hace poco más de 50 años los movimientos sociales en pro del medio ambiente han crecido y han logrado la creación de instituciones y leyes que previenen la contaminación del aire, del agua y del suelo; la investigación científica ha acompañado esos procesos señalando los problemas causados por la depredación de los ecosistemas, las sustancias químicas perniciosas, los riesgos de la energía nuclear o de los gases de efecto invernadero.
La Iglesia también se ha manifestado sobre la cuestión ambiental con un énfasis en la vinculación de la contaminación con la explotación salvaje de los recursos y sus efectos devastadores para la naturaleza y los seres humanos, particularmente los más pobres. También los escritos han madurado y responden cada vez de manera más clara a los distintos retos planteados por la cuestión ambiental, pasando por el documento de la reunión en Aparecida, Brasil -que por cierto esta semana cumplió 10 años de su conclusión-, y que bosqueja gran parte del pensamiento del Papa argentino, hasta llegar a la publicación de Laudato Si, la encíclica sobre el tema.
Como muchos de los temas de esta época, el medio ambiente no deja de ser controversial. Esta semana el grupo de los países más industrializados, el G-7, discutió los acuerdos de Paris para combatir el calentamiento global sin el acuerdo del presidente de Estados Unidos, quien mantiene una postura política a favor de una explotación de los recursos naturales que favorezca el modelo capitalista actual, sin responsabilidad con la sociedad y el medio ambiente.
En varias encuestas, los jóvenes que muestran un desencanto por la política, se muestran proclives a apoyar causa en beneficio de los animales o la naturaleza, lo que ha favorecido el crecimiento de organismos no gubernamentales y partidos políticos que atienden estos temas, a pesar de que algunas de las políticas que éstos promueven, afectan más que beneficiar al medio ambiente.
Dentro de la gran gama de movimientos ambientalistas existen diversas posturas y raíces de pensamiento que muchas veces terminan siendo contradictorias, por ejemplo, la protección de animales o plantas que logra protección legal, mientas que los bebés no son protegidos por la ley. Lo mismo pasa con campañas que pretenden cuidar la naturaleza a partir de campañas de reducción de la natalidad dirigidas particularmente contra los más pobres, cuando la manipulación de poblaciones se ha demostrado en muchos casos contraproducente, no sólo entre animales y plantas, sino también entre grupos humanos, provocando en ocasiones efectos más perniciosos que los que se buscaba evitar.
A manera de ejemplo se puede ver el video de la reintroducción de lobos al Parque Nacional de Yellowstone y sus beneficios en el mejoramiento de todo el ecosistema; o cómo los problemas demográficos de países industrializados en Europa que sufren problemas sociales y económicos derivados de su baja fertilidad y la migración de personas de zonas devastadas por sobre explotación o conflictos generados por el paradigma tecno-capitalista actual.
Otra contradicción de la época es el respeto por “lo natural”, y al mismo tiempo el rechazo al “orden natural”. La apología de la “naturaleza” y al mismo tiempo la “desnaturalización” de los conceptos, o el rechazo a las cosas más “naturales”, como la diferencia de sexos. “La valoración del propio cuerpo en su femineidad o masculinidad es necesaria para reconocerse a sí mismo en el encuentro con el diferente”.
Uno de los principales argumentos en Laudato Si es la necesidad de una ecología humana, que implica respetar la dignidad del ser humano y el respeto a toda la creación como un prerrequisito para atender la crisis ambiental que se origina en una crisis antropológica. Construir un ambiente de respeto entre las personas, y para con la naturaleza es una oportunidad para encauzar la sensibilidad ambiental de la época hacia actitudes constructivas de respeto, paz y solidaridad.









