
Rosa de Lima, Santa
Virgen Terciaria Dominica, 30 de agosto …
Hoy también se festeja a:
- • Ángel Alonso Escribano y 9 compañeros, Beatos
- • Alfredo Ildefonso Schuster, Beato
- • Juan Juvenal Ancina, Beato
- • Tomás Kempis, Beato
- • María Rafols Bruna, Beata
Vírgenes prudentes
Santo Evangelio según san Mateo 25, 1-13. Viernes XXI del Tiempo Ordinario.
Por: Redacción | Fuente: Catholic.net

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Señor, qué fácilmente puedo dejarte a un lado, en un segundo plano, y acordarme de Ti sólo cuándo hay una necesidad o problema. Ese descuido, irresponsabilidad o apatía me trae muchas consecuencias negativas porque debilita mi capacidad de amar. Ayúdame, por medio de esta oración, a comprender la necesidad de mantenerme siempre alerta, dispuesta a recibir tu gracia que me hace capaz de transformarme y transformar mi mundo.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Mateo 25, 1-13
En aquel tiempo, dijo Jesús: «Entonces el Reino de los Cielos será semejante a diez vírgenes, que, con su lámpara en la mano, salieron al encuentro del novio. Cinco de ellas eran necias, y cinco prudentes. Las necias, en efecto, al tomar sus lámparas, no se proveyeron de aceite; las prudentes, en cambio, junto con sus lámparas tomaron aceite en las alcuzas. Como el novio tardara, se adormilaron todas y se durmieron. Mas a media noche se oyó un grito: «¡Ya está aquí el novio! ¡Salid a su encuentro!» Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron y arreglaron sus lámparas. Y las necias dijeron a las prudentes: «Dadnos de vuestro aceite, que nuestras lámparas se apagan.» Pero las prudentes replicaron: «No, no sea que no alcance para nosotras y para vosotras; es mejor que vayáis donde los vendedores y os lo compréis.» Mientras iban a comprarlo, llegó el novio, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de boda, y se cerró la puerta. Más tarde llegaron las otras vírgenes diciendo: «¡Señor, señor, ábrenos!» Pero él respondió: «En verdad os digo que no os conozco.»Velad, pues, porque no sabéis ni el día ni la hora».
Palabra del Señor
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
Cuántas veces uno se despista y vive en la oscuridad. Y a veces unos se quieren poner a la luz del otro, como estas jóvenes que buscaron poner en sus lámparas el aceite de las otras. Pero cada uno tiene su luz. En cada uno Dios ha dejado una luz particular, una luz que le hace ser él mismo. Por eso, en el Reino de los cielos cada uno tiene que ser él mismo.
Unas luces son más fuertes, otras más débiles, otras cambian constantemente… Y así podemos encontrar un sinfín de luces como personas. Y cada uno tiene que cuidar y dar cuentas de esa luz que recibió. Porque esa lámpara que Dios nos ha dado la tenemos que poner en el candelabro. Y puede que a veces no me guste mi lámpara, no me guste mi luz o gaste mi aceite. Puede que a veces utilice mis cualidades para presumir o a veces quiera ocultar esa luz, esas virtudes o defectos. Incluso a veces no quiero mi lámpara.
Pero esa lámpara puede ser fea, puede tener una luz muy tenue, puede que vea más la oscuridad que la luz. Pero es la luz que no me ha regalado Dios; es la luz que me acompañará a lo largo de mi vida. Por lo tanto tengo que aceptarla. Y tengo que cuidarla. Y me puede pasar que piense que no me va bien esta lámpara. Quisiera otra más o menos luminosa.
Y siempre estoy queriendo la vela o el aceite de los otros. Pero, en realidad, la lámpara que tengo es la mejor, ¡porque es mi lámpara! Es un regalo de Dios. Lo importante es ver mi vida y mi historia desde los ojos de Dios y no desde una mirada humana. He de elevar la mirada; contemplar la maravillosa obra de Dios en mi vida y darle las gracias.
«La lámpara, cuando comienza a debilitarse, tenemos que recargar la batería. ¿Cuál es el aceite del cristiano? ¿Cuál es la batería del cristiano para producir la luz? Sencillamente la oración. Tú puedes hacer muchas cosas, muchas obras, incluso obras de misericordia, puedes hacer muchas cosas grandes por la Iglesia —una universidad católica, un colegio, un hospital…—, e incluso te harán un monumento de bienhechor de la Iglesia, pero si no rezas todo esto no aportará luz. Cuántas obras se convierten en algo oscuro, por falta de luz, por falta de oración de corazón».
(Homilía de S.S. Francisco, 10 de junio de 2016).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Dar la luz de Cristo a nuestra vida para que comienza a brillar, pero para que nunca de apague se necesita alimentarla con obras de caridad.
Despedida
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
¿Se acaba el amor?
¿Dónde quedaron aquellas promesas de amor eterno? ¿Es que realmente el amor verdadero puede acabarse?
Por: Máximo Alvarez Rodríguez |

La semana pasada tuve la oportunidad de compartir con más de una docena de parejas ilusionadas, a punto de casarse, algunas reflexiones sobre el matrimonio y la vida familiar.
Pero siempre queda un resquicio para la duda, en el sentido de que tal como está la vida siempre hay miedo de que un día puedan fracasar, a pesar de la ilusión que ahora tienen.
Hay una frase que se oye con cierta frecuencia cuando se rompe un matrimonio y que da mucha pena oir: es que se acabó el amor. ¿Dónde quedaron aquellas promesas de amor eterno? ¿Es que realmente el amor verdadero puede acabarse?
Quizá para poder responder habría que dar primero una definición del amor. Y hay que reconocer que bajo esta hermosa palabra se esconden a veces significados muy diversos e incluso contradictorios.
Se puede llamar amor a una sensación placentera y en el fondo egoísta o a la entrega más generosa y desinteresada.
Por eso los griegos, que eran muy listos empleaban tres palabras diferentes para hablar del amor: eros, filos y agape. Y pensamos que para que el amor matrimonial sea perfecto deben estar presentes las tres modalidades.
En el primer caso con la palabra eros se hace referencia al amor físico, a la atracción corporal. No deja de ser algo imprescindible como motor de arranque. Si no existiera esta dimensión del amor, el matrimonio se haría muy poco apetecible y un poco cuesta arriba. Pero evidentemente esto no lo es todo e incluso a veces resulta muy engañoso, de tal manera que si sólo existe este tipo de amor, una vez que se acaba esta emoción parece que se acaba todo.
Hay una segunda modalidad, el filos o la filia que añade el componente de la amistad. Es imprescindible que los esposos sean buenos amigos, que les guste hablar, dialogar, conocerse, ayudarse. La verdadera amistad tiende siempre a ser bastante más duradera que la mera pasión física.. Casi nada, ser buenos amigos. Por eso todo esfuerzo en cultivar la amistad será poco si se quiere que el amor matrimonial sea duradero.
Pero hay una tercera palabra para hablar del amor que no podemos olvidar de ninguna manera y que en griego se dice ágape y traducido al castellano caridad. Quizá alguien pueda pensar que caridad es solamente algo así como dar una limosna o compadecerse del necesitado y que tiene poco que ver con el amor de pareja. Pero la verdadera muerte del amor matrimonial es cuando desaparece la caridad con el otro miembro de la pareja; cuando uno ya no es capaz de amar sin esperar nada a cambio, cuando uno no es capaz de perdonar, de entregarse, de sufrir por la otra persona. Es el verdadero amor cristiano, como diría San Pablo, semejante al que Cristo siente por su Iglesia hasta dar la vida por ella. Por cierto que aquí no puede uno dejarse llevar simplemente por un impulso instintivo, sino por un acto de voluntad, solo posible en la medida en que exista calidad humana y espiritual en la persona.
Sin duda la lectura, meditación y asimilación del capítulo 13 de la primera carta a los Corintios es un buen alimento para fortalecer este amor. Como aperitivo transcribimos algún versículo:
El amor es paciente, es afable; el amor no tiene envidia, no se jacta ni se engríe, no es grosero ni busca lo suyo, no se exaspera ni lleva cuentas del mal, no simpatiza con la injusticia, simpatiza con la verdad. Disculpa siempre, se fía siempre, espera siempre, aguanta siempre.
Ojalá todos se quisieran con este amor y así habría que decir que el amor no se puede acabar nunca.








