| El Santo de hoy |
Luis Gonzaga, Santo![]() Religioso, 21 de junio |
Hoy también se festeja a:
Inocencio de Mérida, Santo
Radulfo de Bourges, Santo
José Isabel Flores Varela, Santo
Tomás de Orvieto, Beato
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by pablo
| El Santo de hoy |
Luis Gonzaga, Santo![]() Religioso, 21 de junio |
Hoy también se festeja a:
Inocencio de Mérida, Santo
Radulfo de Bourges, Santo
José Isabel Flores Varela, Santo
Tomás de Orvieto, Beato
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by pablo
| El Santo de hoy |
Mártires Ingleses![]() Fiesta, junio 20 |
Hoy también se festeja a:
Elia o Eliada de Ohren, Santa
Margarita Ebner, Beata
Nuestra Señora de la Consolación
| Autor: María Susana Ratero | Fuente: Catholic.net Con Maria y José, en la Elevación |
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| Sé que no soy digna, Señor, de que entres en mi casa, pero una sola palabra Tuya bastara para sanarme. | |
El sacerdote, durante la Misa, alza sus manos sosteniendo en alto a Jesús Eucaristía. Es la Elevación Y mi corazón te contempla a su derecha, María Santísima, sosteniendo amorosamente su brazo, en tanto que San José se halla a su izquierda. Ambos, con infinita delicadeza y suave firmeza, ayudan al sacerdote al sostener al Niño… – ¿Al Niño, Madre? – Si hija mía– respondes a mi alma sin soltar tu preciosa carga- el Niño… José no aparta la mirada de las manos del sacerdote. Ambos son perfectos custodios del Hijo amado. – Dime, Madre, pues no comprendo ¿Por qué Tu y José ayudan al sacerdote a sostener la Hostia? Tu manto con piedritas bordadas se ilumina de repente: – ¿Sabes hija? En cada Elevación vuelven a mi alma aquellos recuerdos de Belén, cuando José y yo tomábamos al pequeño Jesús en brazos. Le alzábamos alto y le contemplábamos… con infinito amor, con serena admiración. Por eso es que, José y yo, nos acercamos al sacerdote en cada Elevación, para volver a abrazar a Jesús. Las manos consagradas del sacerdote sostienen delicadamente al Niño. Si, un Divino Niño que parece pan, pero los ojos de mi alma ven más allá de su apariencia. Esas manos consagradas sostienen a Jesús con la misma delicadeza que José y María lo hacían en los días de Belén. Las manos santas y las consagradas se han unido, se han mezclado, prodigando al pequeño, las mas suaves caricias. Y mi alma te entrega la pregunta. – ¿Belén? ¿Belén en la Elevación, Señora mía? – Si hija, Belén, José y yo alzando al Niño Y la Parroquia se transporta toda a la cueva de Belén Tu, Madre junto a tu esposo, toman delicadamente a Jesús bebe y lo van elevando para que lo vean los pastores. Luego dejan al Niño en manos del sacerdote, quien pronuncia la magnifica invitación: «Dichosos los invitados a la Cena del Señor» Y sé que no soy digna, Señor, de que entres en mi casa, pero una sola palabra Tuya bastara para sanarme. Es tiempo de comunión. Es tiempo de abrazo. Sales majestuosamente del humilde copón y vas nombrándonos, a todos, uno a uno. Y eres Niño, y eres Hombre… y eres mi Dios… Te entregas en un abrazo perfecto, único, irrepetible. Así, entre parroquianos y pastores, te llegas a mi alma. Vuelvo lentamente al banco de la parroquia y te suplico, Señora mía: – Sostenlo, Madre, sostenlo en mi corazón con esa delicadeza que solo Tus manos tienen. Sostenlo y dile que le amo. Tus palabras llegan a Su Corazón más puras que las mías… Maestra del alma, gracias… Gracias por hacerme conocer este pequeño gran secreto de amor. Gracias por ayudar a cada sacerdote a sostener al Niño. Ahora viviré plenamente cada Elevación, porque tu generoso Corazón descorrió, para mí, un poquito, el velo que cubre el más profundo de los misterios: La Eucaristía. Niño de brazos tiernos y perfume de pan. Pan que llega a mi alma con el acompasado latido del Sagrado Corazón de Jesús. Amiga mía, amigo mío que lees este pequeño relato de amor. Espero que tu alma se inunde de gozo al contemplar, en cada Misa, este sencillo pero profundo gesto. La Elevación. Aunque tus ojos vean solo las manos del sacerdote, tu corazón sabrá, que otras Manos sostienen tan preciosa carga, desde la eternidad. NOTA de la autora: Estos relatos sobre María Santísima han nacido en mi corazón y en mi imaginación por el amor que siento por ella, basados en lo que he leído. Pero no debe pensarse que estos relatos sean consecuencia de revelaciones o visiones o nada que se le parezca. El mismo relato habla de «Cerrar los ojos y verla» o expresiones parecidas que aluden exclusivamente a mi imaginación, sin intervención sobrenatural alguna. |
by pablo
| El Santo de hoy |
Romualdo, Santo![]() Fundador, Junio 19 |
Hoy también se festeja a:
Lamberto de Zaragoza, Santo
Gervasio y Protasio, Santos
Miguelina Metelli, Beata
Elena Aiello, Beata
| Autor: Pedro García, Misionero Claretiano | Fuente: Catholic.net Nadie es profeta en su tierra |
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| Señor, ¿a quien iremos sino a ti? Tú solo tienes palabras de vida eterna…. | |
Jesús nos ha advertido muchas veces que debemos ser personas de fe, y que la fe es la llave que abre todos los tesoros de su Corazón. En el Evangelio nos va a decir lo mismo, pero de una manera del todo inesperada. Diríamos que lo va a hacer presentándonos un cuadro a contra luz. Quiere llevar el mensaje de la salvación a un puesto muy querido –¡y tan querido, como es su pueblo de Nazaret!–, pero la incredulidad de sus paisanos va a cerrar todas las puertas a la generosidad de ese su Corazón, tan delicado y sensible. Jesús llegó a Nazaret acompañado de sus discípulos. El carpintero de antes, el trabajador de los campos, el muchacho bueno y amigo de todos, viene ahora como una persona importante, pues su enseñanza, sus milagros, su fama por toda Palestina hacen de Él un personaje fuera de serie. Jesús, sin embargo, sigue tan humilde y sencillo como antes. Al llegar el sábado se presenta en la sinagoga como lo había hecho siempre. Aunque ahora lo hace no para escuchar, sino para tomar la palabra y enseñar. Y lo hace tan bien, con tanta gracia y sabiduría, que todos se quedan pasmados. Vienen entonces los comentarios obligados. Otros, sin embargo, se escandalizan y siembran la cizaña entre el auditorio: Jesús se ve aquí como un signo de contradicción. Unos que sí, otros que no… Y con cara triste les asegura a sus paisanos: Así y todo, aún se dignó imponer la mano sobre algunos enfermos y curarlos, porque el corazón le traicionaba siempre. Pero también manifestó sus sentimientos íntimos: Y no tuvo Jesús más remedio que asumir semejante fracaso y marcharse a predicar por los otros pueblos y aldeas. Al leer este pasaje del Evangelio nos topamos con el problema de la incredulidad y del rechazo de Dios, que es un pecado tan frecuentemente denunciado en la Biblia. Israel sintió siempre la tentación de volverse a los dioses de los paganos, dejando al Dios que los había sacado de Egipto. Rompían la alianza y se prostituían ante cualquier altar levantado en las colinas a los ídolos de los extranjeros. No escarmentaban con los castigos de Dios, castigos siempre amorosos para apartarlos de esos cultos idolátricos. Ahora va a ser peor. Ahora rechazan a Dios que se les presenta en Jesucristo. A pesar de los milagros que hace, a pesar de su enseñanza tan bella, a pesar de todo, no creen en Jesús, se escandalizan de Él, y se lo echan bien lejos… Todo esto, por sus apariencias humildes. Venían de decirse: Esto pensaban y esto querían los dirigentes del pueblo. Pero como Jesús no hacía nada de esto, y aseguraba que el Reino de Dios tan esperado era una cosa tan diferente, se vio rechazado como Mesías. Hasta que pudo decir Él mismo sobre la Jerusalén incrédula: Esta podría ser nuestra situación, como pueblos y como personas. Pero Dios no quiera que nos suceda algo semejante. Podremos tener nuestras debilidades, colectivas como personales, pero eso de rechazar a Jesucristo, ¡no!… La fe en Jesucristo y en su Iglesia no la perderemos. A veces se nos presentarán con apariencias humildes y exigentes, cuando nos hablen de puntos de la Ley de Dios que el mundo rechaza. Nosotros, con la gracia de Dios, queremos permanecer fieles y seremos dóciles al Magisterio de nuestros Pastores, que vienen y nos enseñan como enviados del mismo Dios. ¡Señor Jesucristo! Aunque hoy te ves rechazado por muchos, nosotros te acogemos como el Enviado de Dios y como el Salvador. Nuestra respuesta será siempre la de Pedro: -Señor, ¿a quien iremos sino a ti? Tú solo tienes palabras de vida eterna. |
by pablo
| El Santo de hoy |
Marcos y Marceliano, Santos![]() Mártires, Junio 18 |
Hoy también se festeja a:
Gregorio Barbarigo, Santo
Juliana Falconieri, Santa
Osana Andreasi, Beata
Isabel de Schönau, Santa
Stephen (Esteban) Sándor, Beato
| Autor: David Varela Flores | Fuente: Catholic.net Sean perfectos, como su Padre celestial es perfecto |
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| Mateo 5, 43-48. Si realmente creyéramos que somos hijos del Padre celestial y que estamos destinados a la vida eterna, todo en nosotros cambiaría. | |
Del Santo Evangelio según san Mateo 5, 43-48 En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Han oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiaras a tu enemigo. Pero yo os digo: amen a sus enemigos y rueguen por los que les persiguen, para que sean hijos de su Padre Celestial, que hace salir el sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos. Porque si aman a quienes les aman, ¿qué recompensa tendrán? ¿No hacen eso mismo también los publicanos? Y si no saludan sino a sus hermanos, ¿qué hacen de particular? ¿No hacen lo mismo los gentiles? Ustedes, pues, sean perfectos, como su Padre celestial es perfecto. Oración introductoria Jesucristo, yo quiero darte lo mejor de mí. Sabes que lo busco en serio, pero soy débil. Busco la santidad y la anuncio, pero me avergüenzo de ella; quiero cambiar, pero me gusta mi imperfección. Necesito de ti para enorgullecerme y amar la santidad. Jesús, que no me quede en palabras. Petición Señor, quítame el miedo a la santidad. Dame tu gracia para comprender que la santidad es la verdadera donación y que no consiste en grandes proyectos, sino en el trato personal con los que me rodean, rezando por los que nos persiguen, amando a los que nos odian, saludando a los que no nos conocen. Meditación del Papa ¿Cómo podemos imitar a Jesús? Él dice: «Amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial» (Mt 5, 44-45). Quien acoge al Señor en su propia vida y lo ama con todo su corazón es capaz de un nuevo comienzo. Logra cumplir la voluntad de Dios: realizar una nueva forma de vida animada por el amor y destinada a la eternidad. Benedicto XVI, Ángelus del 20 de febrero de 2011. Reflexión apostólica Nos falta fe. Si realmente creyéramos que somos hijos de nuestro Padre celestial y que estamos destinados a la vida eterna, todo en nosotros cambiaría. Entonces, comprenderíamos que esta vida con sus sufrimientos y sus pesares, son sólo una preparación para la vida eterna. Esa vida eterna en la que nos sorprenderíamos de lo que hay. Una vida en la que me saludarán incluso los desconocidos, en la que estaremos cerca de la perfección. Lo mejor de todo es que no hay que esperar tanto; podemos empezar ahora. Sólo hay que acoger al Señor y amarlo con el corazón para traer el cielo a la tierra. Al inicio, costará, pero poco a poco la caridad dará otro sabor al sacrificio, hasta que encontremos que hacer el bien es lo más agradable que existe en el mundo. Y, entonces, disfrutaremos el perdonar, el renunciar a nuestros gustos por los demás, el amor. Entonces, y sólo, entonces, habremos comprendido lo que significa el Cristianismo: ser felices haciendo felices a los demás. Propósito Ofreceré la actividad que más me gusta por amor a Dios. Diálogo con Cristo Jesús, te pido que aumentes mi fe para que me de cuenta de que la santidad no es hacer lo que no me gusta, sino lo que te gusta a Ti. Dame tu gracia para perdonar de corazón como Tú me has perdonado, Dios mío; para amar no sólo a los que me quieren, sino a los que me han hecho algún daño; para parecerme cada día más a ti. Se considera como perfección el esfuerzo constante por la perfección. (San Jerónimo, Epist. 254) |