
Donaciano y Rogaciano, Santos
Mártires, 24 de mayo…
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El signo característico de un cristiano es la unión
Santo Evangelio según san Juan 17, 11-19. Miércoles VII de Pascua
Por: Javier Castellanos, LC | Fuente: somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Señor, gracias por tu amor. Gracias por estar siempre conmigo, y muy especialmente te agradezco tu presencia en este rato de oración. Señor Jesús, me pongo en tus manos; haz de mí lo que quieras. Sólo te pido la gracia de amarte cada día más y de transmitir este amor a las personas que encuentre en este día.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Juan 17, 11-19
En aquel tiempo, Jesús levantó los ojos al cielo y dijo: “Padre santo, cuida en tu nombre a los que me has dado, para que sean uno, como nosotros. Cuando estaba con ellos, yo cuidaba en tu nombre a los que me diste; yo velaba por ellos y ninguno de ellos se perdió, excepto el que tenía que perderse, para que se cumpliera la Escritura. Pero ahora voy a ti, y mientras estoy aún en el mundo, digo estas cosas para que mi gozo llegue a su plenitud en ellos. Yo les he entregado tu palabra y el mundo los odia, porque no son del mundo, como yo tampoco soy del mundo. No te pido que los saques del mundo, sino que los libres del mal. Ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Santifícalos en la verdad. Tu palabra es la verdad. Así como tú me enviaste al mundo, así los envío yo también al mundo. Yo me santifico a mí mismo por ellos, para que también ellos sean santificados en la verdad”.
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
En el momento de su pasión, Jesús respondió a Pilato “mi reino no es de este mundo” (Jn 18, 36). En el mundo vemos cada día noticias de guerras, de discusiones, de odios. Cristo, en cambio, vino a traer un Reino nuevo, un reino de paz, de unión, de concordia entre todos los hombres y mujeres. Dedicó toda su vida a predicar e instaurar este Reino, y en la hora suprema nos dio el ejemplo de la ley más alta: el amor como entrega sin reservas.
El signo característico de un cristiano es la unión y la caridad. Ya los primeros paganos decían entre ellos: “mirad cómo se aman, y cómo están dispuestos a dar la vida unos por otros”. Este espíritu de unión es tan importante porque refleja en este mundo la imagen de Dios. Cuando nos amamos de verdad, estamos siendo santificados en la verdad más alta y más divina, que es el amor de Dios.
Tal vez nos dé miedo a veces de entregarnos sin reservas, o de dejar a un lado nuestros gustos o intereses. Por eso Cristo mismo se “santificó a sí mismo por nosotros” (cfr. versículo 19). Él es nuestro ejemplo y, al mismo tiempo, la fuerza que necesitamos para amar más y amar mejor. Es así que colaboramos con Él en la construcción de su Reino.
«Un aspecto esencial del testimonio del Señor Resucitado es la unidad entre nosotros, sus discípulos, como la que existe entre Él y el Padre. Y la oración de Jesús en la víspera de su pasión ha resonado hoy en el Evangelio: «Que sean una sola cosa como nosotros». De este eterno amor entre el Padre y el Hijo, que se extiende en nosotros por el Espíritu Santo, toma fuerza nuestra misión y nuestra comunión fraterna; de allí nace siempre nuevamente la alegría de seguir al Señor».
(Homilía de S.S. Francisco, 17 de mayo de 2015).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
En la comida o cena me dedicaré especialmente a mi familia, escuchando y sirviendo a cada uno.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Las bondades de la unión familiar
En la familia unida, hay por lo menos, un momento al día, en donde el diálogo sencillo y descomplicado es el protagonista
Fuente: http://www.lafamilia.info

La unión familiar significa un sinnúmero de bondades que benefician a cada uno de sus miembros y permite su correcto desarrollo. Si cada ser humano, desde el mismo momento de su concepción hasta el fin de sus días, estuviera rodeado de un ambiente familiar sano, armonioso, rebosante de amor y además unido, seguramente no veríamos las desafortunadas tragedias ocasionadas por la violencia y el maltrato a la humanidad.
La unión en la familia, es un factor más relevante de lo que se cree. Quizá muchos no han imaginado la magnitud que tiene el hecho que un niño se críe en un hogar donde sus integrantes trabajan en equipo, se preocupan por lo que siente cada uno y entre todos buscan una solución a los problemas.
“Familia junta” no es igual a “familia unida”
La reflexión que hace el Padre Enrique Cases, nos da pie para reflexionar sobre la diferencia entre “familia junta” y “familia unida”.
“Familia junta”, es aquella que vive bajo un mismo techo pero es un grupo desarticulado. Nadie tiene que ver con nadie. Cada uno vive su espacio y se percibe un ambiente de individualismo que empaña el hogar. Cada una de sus partes tiene su propio mundo, nadie sabe de los problemas del otro, nadie se da cuenta si alguno tuvo un mal día o si algo muy bueno le ha ocurrido.
La mayoría de las veces, este modelo de familia, está pasando por una crisis matrimonial, la cual ocasiona la crisis familiar. Al faltar esa conexión entre los padres, todo el sistema se ve afectado. La relación entre los padres tiene una gran influencia en la vida de los hijos. Ellos, por pequeños que sean, perciben todo lo que ocurre en casa e inconscientemente adoptan esas conductas que observan en su núcleo familiar.
Es común que en este tipo de familia, cada individuo cene en su habitación acompañado por la televisión. Que los fines de semana, los planes sean bastante diferentes y opten por hacer lo que a cada uno le apetece, muchas veces se ven el domingo en la noche antes de dormir. Al terminar el día, es muy poco probable que haya un momento de charla espontánea en cama de papá y mamá. Cuando se presenta un problema, comúnmente no acuden a un apoyo entre ellos, sino que buscan personas externas como amigos, vecinos, etc. En fin, hay muchos ejemplos que podrían ilustrar el día a día de una familia que por el simple hecho que vivan en el mismo lugar no son una familia unida.
La “Familia unida”, es un equipo, es un sistema, donde todos los seres que la integran están conectados, están en función de servirle al otro y, todo absolutamente todo, está enmarcado en el plano del amor.
La familia unida no es perfecta, también sufre situaciones difíciles y no se escapa de nada del mundo terrenal. La diferencia de este modelo con el otro, radica en que hay un amor verdadero, donde no prima el bien individual sino el general, donde cada ser es único y se le da la atención que requiere. La forma como enfrentan los problemas, es también una de sus principales características, pues acuden siempre a la comunicación y no a la violencia, el maltrato físico o sicológico.
En la familia unida, hay por lo menos, un momento al día, en donde el diálogo sencillo y descomplicado es el protagonista.
La familia unida, trabaja en conservase unida. Como toda relación y ser vivo, la familia unida necesita ser nutrida todos los días. Es por esto, que se hacen actividades como por ejemplo ir a cine, salir un día de campo, jugar cartas o juegos de mesa, realizar las labores del hogar entre todos, hacer una de las comidas con todos en la mesa, celebrar los cumpleaños de forma especial, inventar una tarde de película con crispetas, dedicar un día de la semana para visitar a los abuelos, asistir a la misa dominical, preparar galletas y tortas con los chicos; todo esto con el fin de acoger costumbres que se mantengan sólidas y permanentes con el paso de los años y así enriquecer el estilo de vida familiar.








