
Juliana, (o Ileana) Mártir, Santa
Virgen y Mártir, 16 de febrero …
Hoy también se festeja a:
- • Macario el Viejo, Santo
- • Mariano Arciero, Beato
- • Mártires de Cesarea de Palestina, Santos
- • Marutas de Martirópolis, Santo
- • Felipa Mareri, Beata
Una antigua pregunta.
Por: H. Iván Yoed González Aréchiga LC | Fuente: www.missionkits.org

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Señor, gracias por este instante. Todo quiero ponerlo en tus manos para dedicarte estos minutos. Como respuesta a tu gracia; para mostrarte que te quiero y en gratitud por todos los dones que voy a recibir hoy.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Marcos 8, 27-33
En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se dirigieron a las aldeas de Cesarea de Filipo; por el camino, preguntó a sus discípulos: «¿Quién dice la gente que soy yo?» Ellos le contestaron: «Algunos dicen que eres Juan Bautista; otros, Elías; y otros, uno de los profetas.»
Entonces él les preguntó: «Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?» Pedro le respondió: «Tú eres el Mesías.» Y él les ordenó que no se lo dijeran a nadie.
Luego se puso a explicarles que era necesario que el Hijo del hombre padeciera mucho, que fuera rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, que fuera entregado a la muerte y resucitará al tercer día.
Todo esto lo dijo con entera claridad. Entonces Pedro se lo llevó aparte y trataba de disuadirlo. Jesús se volvió, y mirando a sus discípulos, reprendió a Pedro con estas palabras: «¡Apártate de mí, Satanás! Porque tú no juzgas según Dios, según los hombres!».
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.
Si alguna vez he llegado a dudar de que el Evangelio es siempre nuevo, es éste un pasaje que me vuelve a sacudir. ¿Acaso no me ocurre que ante la pregunta que nos haces, me encuentro sorprendido una vez más? Alguna vez la habré respondido, quizá incluso varias veces -o por ventura sería ésta la primera vez.
La vida cristiana es tan hermosa cuando se contempla como un siempre nuevo caminar hacia el cielo. Donde no importa qué tan sumido me haya encontrado en mi miseria, o qué tanto me haya olvidado de Ti; qué tanto haya sufrido o qué tanto desesperado; qué tanto carcajeado o qué tanto suspirado; cuáles metas alcanzado, cuáles perdido. Porque me encuentre donde me encuentre, siempre vienes nuevamente a interpelarme, porque siempre sigo siendo libre de aceptar tu amor.
Hoy vienes Tú hacia mí, una vez más, te me acercas, me llamas por mi nombre, me dices: ‘Oye, ¿me conoces?… ¿Quién soy para ti?… Y qué nueva me parece la pregunta. Tan nueva que responderla para Ti y para mí. Luego me preguntas, ‘¿quién dice el mundo que soy yo?’ Porque si el mundo supiera quién soy… podrían quizá abrirse a mí, abrirse a la experiencia de mi amor.
Es bueno que me sienta sorprendido. Ayúdame a sentirme sorprendido y a remover toda rutina frente a Ti, pues quizá pienso que ya te he comprendido; cuando en realidad poco te he experimentado. Y tan poco tal vez, que menos pienso en aquellos que en el mundo quizá nunca lo han hecho.
«Jesús mira a los apóstoles y pregunta una vez más: “Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?”. Esta es la pregunta más importante, con la que Jesús se dirige directamente a aquellos que lo han seguido, para verificar su fe. Pedro, en nombre de todos, exclama con naturalidad: “Tú eres el Mesías”. Jesús queda impresionado con la fe de Pedro, reconoce que ésta es fruto de una gracia, de una gracia especial de Dios Padre.»
(Homilía de S.S. Francisco, 13 de septiembre de 2015).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Participar en una hora eucarística pidiendo esa fe fuerte que sabe reconocer siempre a su Dios y Señor.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
La clave del matrimonio es obsesionarse por hacer feliz al otro
Por: Tomás Melendo | Fuente: http://hacerfamilia.cl

“Si tu no estás obsesionado por hacer feliz a tu novia o novio, ¡no te cases! Y ten la prudencia de averiguar si ella o él tiene esa misma obsesión por ti”. Así de claro es el consejo de este académico de la Universidad de Málaga, experto en antropología, derecho y terapia familiar, y autor de numerosos libros sobre el tema.
“El amor es una realidad viva: o lo estás alimentando y lo haces crecer, o lo matas”, explica en esta entrevista Tomás Melendo. “Hay que dedicar cada día unos minutos a pensar qué detalles de cariño vas a tener con tu cónyuge; entender tu matrimonio como la gran aventura de tu vida, algo que te ilusiona y que debes defender, porque no estás seguro del final”.
El académico visitó recientemente Chile para participar en el Congreso “Familia Creadora de Humanidad”, organizado por el Instituto de Ciencias de la Familia de la Universidad de los Andes, en el marco de la celebración de XX aniversario del Año Internacional de la Familia declarado por la ONU. Autor de numerosos libros, entrega tres valiosos consejos a los matrimonios:
1. SER UNA PERSONA “QUERIBLE” Y APRENDER A DEJARSE QUERER
“A veces le ponemos muy pesada la pista al amor. Dentro del matrimonio los problemas empiezan cuando uno de los dos no se deja querer”, explica. Esto puede deberse a que “uno no sabe provocar amor, o bien, no sabe recibir a quien se le entrega”, señala.
“Con respecto al primer punto, hay que saber ser “amable” en el sentido de ser una persona que pueda ser amada, querible, y suscitar el amor de otro que se manifiesta de mil maneras. Una expresión muy clara y concreta de esto es arreglarse físicamente y ser atractivo para que el otro disfrute de ti. Aunque esto vale para hombres y mujeres -señala con humor-, lo grafico con un ejemplo: ningún varón medianamente inteligente podría reclamar por el presupuesto que su mujer destina en su arreglo personal, porque eso hace atractivo el matrimonio y mantiene viva la sensualidad”.
“Pero existen otras expresiones, más relacionadas con el carácter, que también influyen en esta característica de ser “amable” como persona. Cada cual en el matrimonio debería entender que su tarea es provocar el amor del otro y no al revés”, señala.
Más difícil de comprender, pero muy frecuente hoy en día, es la siguiente idea que desarrolla Tomás Melendo: “No podemos entregarnos, si en la contraparte no hay alguien que libremente nos reciba”. Hoy la sociedad es muy individualista -explica- y muchas personas no se dejan querer porque son autosuficientes, inseguras, o viven encerradas en sí mismas. El error es doble, porque la clave para ser feliz es darle más importancia al tú que al yo y el único modo de quererme bien a mí mismo, es estando pendiente del otro. Lo demás es infrahumano”, indica con vehemencia.
2. ENTENDER EL MATRIMONIO COMO EL PUNTO DE PARTIDA DE LA GRAN AVENTURA DE LA VIDA
“El amor matrimonial es distinto a todos los demás amores. En el matrimonio, todo lo que no se hace por amor, o es inútil, o es perjudicial”, afirma. Por ello recomienda entender el matrimonio como un punto de partida; como el minuto en que se empieza a amar de una manera radicalmente distinta.
Aunque hoy muchas parejas se separan diciendo “no éramos felices, no resultó”, Melendo es enfático en señalar que eso ocurre porque “no llegan al matrimonio sabiendo que el amor hay que trabajarlo cada día y que la felicidad es directamente proporcional a lo que uno ama. La felicidad no se consigue buscándola directamente, es un efecto que viene cuando uno va creciendo y va amando más y mejor; por lo tanto el matrimonio hay que empezarlo bien y eso significa amar en serio, empeñarse cada momento por enamorarse más y por enamorar más al otro”.
3. DEFENDER EL TIEMPO JUNTOS ES ALTAMENTE NECESARIO
Tomás Melendo recomienda el siguiente esquema, que él afirma haber cumplido a lo largo de toda su vida matrimonial:
• Cada día, unos minutos para el cónyuge, a solas para disfrutarlo.
• Cada semana, una tarde para él.
• Cada año, alguna escapada extra.
“Esto -señala- hay que buscarlo y apuntarlo en la agenda, ya que si no lo has apuntado y lo desplazas, no lo re agendas”. Agrega que no hay que tenerle miedo a ser romántico y que la peor política económica en la familia y el matrimonio es ahorrar en felicidad. “Hay que hacer atractivo el enamorarse cada día más, ya que el enamoramiento se pasa si tú no quieres mantenerlo”, asegura.








