Obispo, 10 de marzo …
Hoy también se festeja a:
- • Droctoveo, Santo
- • Víctor, Santo
- • Atalo, Santo
- • Jean-Joseph Lataste, Beato
- • Macario de Jerusalén, Santo
Soy libre
Mateo 5, 20-26. I Viernes de Cuaresma
Por: H. Iván Yoed González Aréchiga LC | Fuente: www.missionkits.org

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Señor, muchas veces he tenido sinceros propósitos de seguirte y ser auténtico cristiano. Ayúdame a recordar con qué corazón ellos nacieron en mí y enséñame a corresponderlos una vez más.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Mateo 5, 20-26
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Les aseguro que si su justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, ciertamente no entrarán ustedes en el Reino de los cielos.
Han oído ustedes que se dijo a los antiguos: No matarás y el que mate será llevado ante el tribunal. Pero yo les digo: Todo el que se enoje con su hermano, será llevado también ante el tribunal; el que insulte a su hermano, será llevado ante el tribunal supremo, y el que lo desprecie, será llevado al fuego del lugar de castigo.
Por lo tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene alguna queja contra ti, deja tu ofrenda junto al altar y ve primero a reconciliarte con tu hermano, y vuelve luego a presentar tu ofrenda.
Arréglate pronto con tu adversario, mientras vas con él por el camino; no sea que te entregue al juez, el juez al policía y te metan a la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo.
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.
¿Qué significa ser mejor que los escribas?, ¿qué significa ser mejor que alguien?, ¿qué significa ser mejor?, ¿mejor?, ¿en qué?
¿Cómo puedo decir si soy mejor que otra persona? Jamás podré asomarme a contemplar las intenciones más profundas de los otros. Jamás podré decir, «soy mejor» o «soy peor». El corazón de una persona viene formado por muchas circunstancias en la vida. Pasa por tantas situaciones. Muchas experiencias lo hacen crecer, pero muchas otras lo vuelven temeroso, nervioso. Hay algunos que poco a poco se van tornando animosos. Y hay quienes pusilánimes. Algunos afrontan un reto tras el otro; otros que no pueden escapar de la rutina. Las razones de esto podrían podrían ser muchísimas, pero una esencial, que jamás pasaría por alto, es la libertad.
Soy libre. Soy capaz de elegir el bien. Soy capaz de amar. Y bastaría poner la vista en los millones de personas, que en algún momento de sus vidas se encontraron en problemas sin salida. Personas que pugnaban contra fuerzas de la historia del pasado, del temor ante el futuro o de su realidad presente. Personas que se sentían incapaces de cambiar y que obscuramente estaban convencidos de ello. Miles y miles de personas que, pese a absolutamente todo, optaron por creer en su capacidad más alta.
En mi interior siempre resuena una consciencia muy en lo profundo que me dice: «eres libre», “«puedes cambiar», «puedes amar». Entonces una chispa inicia a encender un dinamismo en mi persona que, aceptado libremente, me comienza a transformar.
La verdad es la que me hace verdaderamente libre: la verdad de conocerme hijo de Dios. El pecado esclaviza pues me aleja de mi fin. Cristo me hace libre, pues me dirige hacia el amor: de dónde vengo, a dónde voy.
Jamás podré decir si en lo más profundo de mi hermano se halla una intenciónmala. Habré de perdonarlo y de buscar mostrarle -con mi ejemplo, mi palabra o mi oración- cuál es su verdadero fin, cuál es la verdadera facultad de amar, que Dios ha colocado en su interior.
Es muy triste pasar por la vida sin dejar una huella. Pero cuando optamos por la comodidad, por confundir felicidad con consumir, entonces el precio que pagamos es muy, pero que muy caro: perdemos la libertad. No somos libres de dejar una huella. Perdemos la libertad. Este es el precio. Y hay mucha gente que quiere que los jóvenes no sean libres; tanta gente que no os quiere bien, que os quiere atontados, embobados, adormecidos, pero nunca libres. No, ¡esto no! Debemos defender nuestra libertad.
(Homilía de S.S. Francisco, 30 de julio de 2016).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy rezaré un misterio del rosario por una persona que se encuentre en una situación difícil y buscaré ofrecerle la mejor ayuda de mi parte.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Vivir la fe en un mundo difícil
Debemos enseniar a permanecer lucidos y coherentes en la fe, a afirmar la identidad cristiana y catolica, a dar testimonio de Dios, a ser Testigos de Cristo.
Por: Ivette de la Harpe | Fuente: Tiempos de Fe, Año 2, No. 10

La «fe del carbonero», que es aquella del que cree a ciegas, no sirve para una persona educada. Debemos educar nuestra fe tal como educamos el resto de nuestros conocimientos. Debemos conocer la voz del Buen Pastor, guiados por Él y a la luz de la doctrina de la Iglesia, para no equivocarnos siguiendo el llamado de extraños.
Dichos extraños abundan en este mundo, cuya globalización negativa se convierte en «dictadura ideológica» a través de diversas instituciones internacionales que:
1. Atacan el núcleo fundamental de la sociedad: LA FAMILIA.
2. Condicionan su ayuda «humanitaria» a los países pobres mediante programas de control de natalidad.
3. Presentan en los medios de comunicación, reiterada y permanentemente, propagando tanto normas insidiosas como formas de vida inmorales e inhumanas.
4. Propugnan una religión que fomenta lo fácil, lo que gusta, lo que conviene, aquello que no se rige por normas morales, marginando así «lo difícil y lo exigente».
5. Invitan a un progreso desbordante de tecnología, especialmente comunicaciones, transformando al hombre en «homo-videns», en cuya vida rigen las imágenes más que los conceptos o los principios.
6. Somete al hombre a una esclavitud de la imaginación, sin Ética , sin moral, y que destruye conceptos con el consecuente desborde en el campo médico.
7. Los sectores marginados de la sociedad se sienten inútiles y buscan las soluciones a la desesperanza en la droga y en el alcoholismo, al ver como mientras el hombre llega a la luna, en nuestro planeta crecen los montones de basura.
8. Proponen vivir en un «supermercado» cuya moral y Ética se eligen por el envase, con una frivolidad consciente, en que lo trivial tiene secuestra a la libertad, eligiendo el hombre lo inmediato y lo ruidoso.
9. Hacen perder los puntos de referencia y con ello aparece el estrés.
10. Proclaman parcialmente los derechos que exaltan el individualismo y el igualitarismo. Su resultado es la «cultura de la muerte», que no menciona los «deberes del hombre» perdiéndose por tanto, el sentido de lo humano.
11. Hace que el miedo se apodere de la sociedad y no se quieran enfrentar las verdades.
Todo lo cual conduce a un «neo-paganismo», a un secularismo progresivo. El nuevo dios es la comodidad y el placer, se destierra todo lo difícil. Se produce un distanciamiento de las raíces cristianas, el vagabundeo espiritual, la búsqueda sin anclaje que mezcla verdades.
Abunda la soberbia, enfermedad siempre presente en el hombre, que es un poder nefasto y destructivo, cuyo resultado es el endiosamiento que da como fruto la mentira y el eclipse de la razón.
Perdernos así la sensibilidad para percibir las realidades de los demás, endurecemos nuestro corazón y nos olvidamos de Dios.
Dios nos creó sin necesitarnos y lo hizo por amor. Por esto, debemos estar conscientes que no le soy indiferente. Yo soy una persona única e irrepetible, dotada de talentos y con una misión concreta que debo llevar a cabo en el tiempo que me ha sido dado. Es decir, si no cumplo con dicha misión, queda un vacío que nadie más puede llenar. Esta es mi gran responsabilidad y reconocerla es signo de madurez cristiana.
Por todo lo anterior y como contrapeso a esta avalancha que se nos viene encima, debemos crecer en la escucha de Dios, redescubrir el valor de la oración, vencer la pereza y la mediocridad y adquirir un fuerte compromiso de caridad con las personas más necesitadas, a través de quienes servimos a Cristo.
En este mundo tan difícil que nos toca vivir, debemos educar ayudando a los cristianos a ser «luz» y «sal».
Asimismo, debemos enseñar a permanecer lúcidos y coherentes en la fe, a afirmar la identidad cristiana y católica, a dar testimonio de Dios, a ser «Testigos de Cristo».
La oración, los sacramentos frecuentes, el estudio de la doctrina de la Iglesia, nos hace cada vez más grande en nuestra Fe, y a la vez nos hace más pequeños, más humildes, más caritativos, requisito indispensable para «pasar por la puerta pequeña» hecha para los niños en la cual caben sólo los más grandes a los ojos del Padre, aquellos que «son capaces de imitar al Hijo».










