Antonio María Claret, Santo
Obispo y Fundador, 24 de octubre …
Hoy también se festeja a:
- • Amado García Sánchez, Beato
- • José Baldo, Beato
- • Rafael, Arcángel
- • Luis Guanella, Santo
- • Antonio María Claret, Santo
Actuar y dejar que Dios actúe
Por: H. Michael Vargas Arias, L.C. | Fuente: missionkits.org
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Señor, toma este pobre corazón e inflámalo de amor por Ti. Conviérteme, por favor, en un instrumento dócil a la voz del buen Pastor, de manera que me sienta amado y, de esta manera, pueda también amar.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Juan 10, 11-16
En aquel tiempo. Jesús dijo a los fariseos: Yo soy el buen pastor. El buen pastor da la vida por sus ovejas. En cambio, el asalariado, el que no es el pastor ni el dueño de las ovejas, cuando ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; el lobo se arroja sobre ellas y las dispersa, porque a un asalariado no le importan las ovejas.
Yo soy el buen pastor, porque conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mí, así como el Padre me conoce a mí y yo conozco al Padre. Yo doy la vida por mis ovejas. Tengo además otras ovejas que no son de este redil y es necesario que las traiga también a ellas; escucharán mi voy y habrá un solo rebaño y un solo pastor.
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
Si pudiera medir mi confianza en el Señor, ¿Qué tan grande sería? O si pudiera contar el número de veces en que me abandono enteramente en las manos de Dios, ¿qué tan repetitivo sería el número? Quizá éste es el momento para preguntarme: ¿Confió plenamente en la voz del Buen Pastor? ¿O al contrario, callo su voz, me oculto y hago que no la escuchó, o peor aún, sigo las voces de otros pastores?Mas no sólo es preguntarse, también es bueno actuar y dejar que Dios actúe, pues Él es el Buen Pastor. Es aquel que me guía por el camino correcto, aunque en ocasiones me desvíe o quiera tomar atajos; Él es aquél que me corrige cuando me equivoco, pues siempre quiere mi bien; es más, Él es quien conoce a cada una de sus ovejas, sabe que necesitan, que les gusta o disgusta, sabe cómo comunicarse con cada una de ellas, pues su encuentro es personal.
Es hermoso, Señor, tener la certeza en el corazón de que permaneces a mi lado en cada minuto, en cada instante de mi vida. Saber que velas, Señor, por mi bien. Que no se turbe mi corazón, pues ¿quién me separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? (Rom 8-35. 38). Nada ni nadie me separará si confío en Aquél que me ama con amor de Padre y me guía pues es el Buen Pastor.
Que aprenda a abandonarme plenamente en el corazón divino de Cristo, pues soy suyo.
Dejar que el rostro de Dios Buen Pastor nos ilumine, nos purifique, nos transforme y nos restituya plenamente renovados a nuestra misión. Que también en nuestros ambientes de trabajo podamos sentir, cultivar y practicar un fuerte sentido pastoral, sobre todo hacia las personas con las que nos encontramos todos los días. Que nadie se sienta ignorado o maltratado, sino que cada uno pueda experimentar, sobre todo aquí, el cuidado atento del Buen Pastor. Detrás de los papeles hay personas.
(Discurso de S.S. Francisco, 22 de diciembre de 2016).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Buscaré momentos de silencio durante el día, para poder orar, descubrir y actuar esas actitudes que me asemejan al Buen Pastor.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
El perdón es la esencia del cristianismo
Reflexión del evangelio de la misa del Jueves 17 de Agosto de 2017
Por: Mons. Enrique Diaz, Obispo de la Diócesis de Irapuato |
Josué 3,7-10. 11. 13-17: “El arca de la alianza pasará el Jordán delante de ustedes”
Salmo responsorial 113: “Bendigamos al Señor”
San Mateo 18, 21-19,1: “No te digo que perdones siete veces, sino hasta setenta veces siete”
Nuestra Patria está de luto. Las venganzas sanguinarias de uno y otro grupo van llenando de sangre, de violencia y de temor todo el territorio. A una ofensa se responde con otro agravio mayor, y a una muerte, ya sea de los grupos de terroristas, narcotraficantes o gobierno, se busca dar una respuesta más dura. Y así estamos sumergidos en una ola de violencia y criminalidad nunca antes vista ni siquiera imaginada. Así, las palabras de Jesús pueden sonar como una utopía muy lejana de la realidad. Pero Jesús le insiste a Pedro y nos insiste a cada uno de nosotros que mientras no se otorgue el perdón no puede haber paz en el corazón.
Primeramente con una afirmación condensada en pocas palabras Jesús nos asegura que debemos perdonar hasta setenta veces siete, que es decir prácticamente siempre. Y después con una parábola que nos coloca frente a Dios que siempre nos perdona y nos dibuja en el sirviente injusto que, a pesar de él haber recibido un gran perdón, no es capaz de perdonar una pequeña deuda a su hermano en desgracia. Sin embargo el perdón se ha convertido en nuestra sociedad en señal de debilidad y cobardía, pero el perdón es la esencia del cristianismo y del verdadero amor. Sólo es capaz de perdonar quien tiene grandeza de corazón y el mejor ejemplo lo encontramos en Jesús.
Nosotros vamos arrastrando resentimientos que nos oprimen el corazón, que mutilan nuestros sentimientos y que nos incapacitan para el verdadero amor. En la pareja, en la familia, entre los compañeros y amigos, no somos capaces de perdonar los errores al estilo de Jesús. Atención, Jesús nunca fue un hombre débil o temeroso, enfrentó con valentía la injusticia y desenmascaró la hipocresía, pero supo tener su corazón libre de rencores y de odios.









