Pedro y Pablo, Santos
Solemnidad Litúrgica, 29 de junio …
Hoy también se festeja a:
- • Benedicta de Cádiz, Santa
- • Siro de Genova, Santo
- • Emma de Gurk, Santa
- • Raimundo Lulio, Beato
- • Pedro y Pablo, Santos
Dios cree en ti
Por: Sergio Rodríguez, LC | Fuente: www.somosrc.mx
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Señor Jesús, te pido que te hagas presente en mi vida, y de forma especial en este momento de oración. Ayúdame a escuchar tu palabra, a interiorizar tu mensaje y a predicar tus enseñanzas con el ejemplo de mi vida cristiana, para ser así, un fiel colaborador en la extensión de tu reino. Amén.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Mateo 16, 13-19
En aquel tiempo, cuando llegó Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: “¿Quien dice la gente que es el Hijo del hombre?” Ellos le respondieron: “Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que Jeremías o alguno de los profetas”.
Luego les preguntó: “Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?”. Simón Pedro tomó la palabra y le dijo: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”.
Jesús le dijo entonces: “¡Dichoso tú, Simón, hijo de Juan, porque esto no te lo ha revelado ningún hombre, sino mi Padre, que está en los cielos! Y yo te digo a ti que tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia. Los poderes del infierno no prevalecerán sobre ella. Yo te daré las llaves del Reino de los cielos; todo lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo”.
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
Puede que alguna vez en la oración nos cuestionemos quién es Jesucristo para cada uno de nosotros, pero es aún más importante que eso descubrir quién soy yo para Jesucristo.
En una ocasión durante un día de misiones en la ciudad de Nueva York, uno de los misioneros, deseoso de evangelizar, se acercó a un joven que cruzaba por allí para invitarlo a detenerse por un momento y hacer una pequeña oración. El joven escuchó al misionero y respondió: No, gracias, yo… no creo en Dios. El misionero lo miró con tranquilidad y le dijo: No, pero Dios cree en ti.
Esta fue probablemente la experiencia de san Pablo en el momento de su conversión y la de san Pedro en este pasaje del evangelio. Su respuesta al Señor, no fue más que una consecuencia de la profunda experiencia de la confianza y el amor de Dios, por eso el Señor lo llama dichoso, porque había aceptado en su vida el hecho de que Él era su Salvador, Hermano y Dios.
Cuando no solo nuestros labios, sino también nuestro corazón logra decir: «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios», es porque hemos comprendido la responsabilidad y misión particular que Dios nos ha dado en esta tierra, y la certeza de que los poderes del infierno no prevalecerán sobre ella.
«Los santos Pedro y Pablo, que celebramos hoy, en los íconos se representan a veces sosteniendo el edificio de la Iglesia. Esto nos recuerda las palabras del Evangelio de hoy, en las que Jesús le dice a Pedro: “Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia”. Es la primera vez que Jesús pronuncia la palabra “Iglesia”, pero más que en el sustantivo me gustaría invitaros a pensar en el adjetivo, que es un posesivo, “mía”: mi Iglesia. Jesús no habla de la Iglesia como una realidad exterior, sino que expresa el gran amor que tiene por ella: mi Iglesia. Quiere a la Iglesia, a nosotros. San Pablo escribe: “Cristo amó a la Iglesia y se entregó por ella”, es decir, explica el apóstol: Jesús ama a la Iglesia como su esposa. Para el Señor no somos un grupo de creyentes o una organización religiosa, somos su esposa. Él mira a su Iglesia con ternura, la ama con absoluta fidelidad, a pesar de nuestros errores y traiciones. Como ese día a Pedro, hoy nos dice a todos: “mi Iglesia, vosotros mi Iglesia”. Y nosotros también podemos repetirlo: mi Iglesia. No lo decimos con un sentido de pertenencia exclusiva, sino con un amor inclusivo. No para diferenciarnos de los demás, sino para aprender la belleza de estar con los demás, porque Jesús nos quiere unidos y abiertos».
(Homilía SS Francisco, 29 de junio de 2019).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Señor Jesús, gracias por tu amor y presencia en mi vida; quiero ser tu testigo y demostrar con mi vida, que estoy convencido de que Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios. Acrecienta mi fe, esperanza y amor. Pongo en tus manos las intenciones de mi corazón y mi voluntad al servicio de tu misión. Amén.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Pensar en cuál es la mayor de las preocupaciones actuales de mi vida y ponerla sinceramente en las manos del Señor, con una actitud de abandono a su providencia y voluntad.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
¿Jesús fundó una o muchas iglesias?
Por: P. Paulo Dierckx y P. Miguel Jordá | Fuente: Para dar razón de nuestra Esperanza, sepa defender su Fe

El otro día me encontré con un amigo-hermano y, conversando acerca de la Biblia y la Iglesia Católica, me dijo lo siguiente: «Sólo Cristo salva… las iglesias no salvan… todos los caminos llevan a Dios… todos vamos a El por caminos distintos. Da lo mismo una religión que otra».
Le contesté que me extrañaba mucho que él, siendo un hombre inteligente y conocedor de la Biblia, pudiera decir estas cosas que son verdades a medias. Es verdad, le dije, que Jesús es el Señor y Salvador, pero no es verdad que la Iglesia no tiene ninguna importancia.
No podemos negar que Jesús mismo fundó su Iglesia sobre la piedra o roca que es Pedro, y además Jesús entregó las llaves del Reino de los cielos al apóstol Pedro para atar y desatar aquí en la tierra. Esto no lo invento yo, le dije, sino que está claramente escrito en la Biblia.
Y le hice leer a mi amigo el texto del Evangelio de San Mateo 16, 13-19. Es el pasaje bíblico en el que el apóstol Simón Pedro proclama que «Jesús es el Cristo, el Hijo del Dios vivo.» Y Jesús felicitó a Pedro por esta proclamación de fe, porque realmente esta fe viene de Dios. Luego Jesús dijo algo muy importante a Simón Pedro: «Y ahora, yo te digo: ´Tú eres Pedro, o sea, piedra, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia y las fuerzas del infierno no la podrán vencer. Yo te daré las llaves del Reino de los cielos. Todo lo que ates en la tierra será atado en el cielo, y lo que desates en la tierra será desatado en los cielos».
¿Qué quiso decir Jesús a Simón Pedro?
1) Jesús da al apóstol Simón un nuevo nombre: «Pedro» (En el texto original griego está escrito «Petra» que significa en castellano ´piedra´, ´roca´). Quiere decir que el apóstol Simón tendrá la función de ser la «piedra» o «roca» sobre la que Cristo fundará su Iglesia. Así Pedro fue señalado por Jesús para ser como la base visible de su Iglesia en la tierra.
2) Jesús da también a Pedro la autoridad de ´atar´ y ´desatar´. Para los judíos ´atar y desatar´ significa declarar lo que es prohibido y lo que es permitido. Por tanto le corresponde a Pedro declarar lo que es permitido y lo que no es permitido en la Iglesia de Cristo.
3) Las fuerzas del demonio no podrán vencer a la Iglesia de Cristo, y por más que intenten hundirla, no lo lograrán.
¿Qué significados tiene la palabra Roca?
Pero mi amigo protestó: «Usted no lee bien la Biblia: ¡Jesús es la única Roca y nadie más!»
Tuvimos que leer otra vez el texto: «Tú eres Pedro, o sea, piedra, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia» (Mt. 16, 18). Este texto está muy claro y dice que Pedro es la piedra sobre la cual Jesús edificará su Iglesia.
Le dije también a mi amigo que si bien es cierto que en otras partes de la Biblia está escrito que Jesús es la Roca y la Piedra de base y que no hay otra base fuera de Jesús, en estos lugares, le insistí, la palabra Piedra tiene otro significado:
Veamos tres ejemplos:
«Y todos bebieron la misma bebida espiritual, pues bebían de una roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo.»
«La base nadie la puede cambiar, ya está puesta y es Cristo.»1 Cor. 3, 11
«Colocó en Sión una piedra de base, escogida y preciosa, quien cree en él no quedará defraudado» (1 Pdr. 2, 4-8).
Según estos textos, Cristo es Piedra viva, Cristo es la base de la fe, Cristo es la Piedra de más valor para los que creen. Y nosotros creyentes, «como piedras vivas debemos entrar en la construcción de este templo espiritual» (1 Pedr. 2, 4 ).
Ahora bien en estos textos, Jesús es la Roca espiritual, es la Piedra de base para los que creen, es la Piedra angular del templo espiritual. Pero cuando Jesús escoge a Pedro como ´piedra de su Iglesia´, no se refiere a una piedra espiritual, sino a la piedra visible de su Iglesia en la tierra. Esta es la diferencia.
¿Quién es hoy Pedro?
Nuevamente, mi amigo se me rebeló y me dijo: «Pero lo que Jesús dice de Pedro no vale para los Papas de Roma».
Meditando bien la Biblia, le dije, nadie puede negar que ya en el A. T. Dios quiso que su Pueblo tuviera un centro visible: Jerusalén, el monte Sión, y además el Pueblo de Dios se había agrupado en torno a los Reyes, hijos de David. Cuando Dios eligió a David, primer rey de Israel, le prometió que sus hijos, sus sucesores, estarían para siempre encabezando el Reino de Dios (2 Sam. 7, 16) Y esta promesa se verificó en Jesús: «Dios, el Señor, le hará rey como a su antepasado David para que gobierne a Israel por siempre. Y su gobierno nunca terminará» (Lc. 1, 32, 33)
Ahora bien, Jesús eligió a Pedro para que sea para siempre la base visible de su Iglesia. Pero Pedro tenía que morir. Entonces, en adelante, los sucesores de Pedro -los Papas- serán, uno tras otro, cabeza visible de la Iglesia. Lo mismo que Pedro fue la cabeza visible para los apóstoles y para la Iglesia primitiva, así el Papa es hoy la cabeza visible de la Iglesia.
Jesús sabía muy bien que para mantener su Iglesia a lo largo de los siglos se necesitaba una autoridad visible que pudiera determinar quiénes pertenecen y quiénes no pertenecen al grupo de los creyentes y cómo se debe comprender la fe en Cristo y las exigencias del Evangelio. Si no hubiera esta autoridad visible la Iglesia de Cristo caería fácilmente en un sin fin de pequeñas iglesias y eso no es la voluntad de Jesús. Esto es precisamente lo que les ha pasado a las Iglesias Evangélicas. Mientras nosotros los católicos somos una sola Iglesia, ellos tienen un sin fin de denominaciones. El Señor fundó una sola Iglesia y pidió con fervor por la unidad de los creyentes. Esta fue la oración de Jesús: «Padre Santo, cuida con tu poder a los que me diste, para que estén completamente unidos como tú y yo» (Jn. 17, 11).
Además Jesús dijo también que nunca abandonaría a sus apóstoles y a su Iglesia: «Yo estaré con ustedes todos los días hasta que termine este mundo» (Mt. 28, 20). Aquí hay claramente un compromiso de Jesucristo con su Iglesia en forma definitiva.
Ahora bien, la Iglesia Católica se distingue de las demás Iglesias cristianas porque está fundada sobre los apóstoles de Jesús. Solamente la Iglesia Católica durante dos mil años ha permanecido fiel y unida en torno a sus legítimos sucesores, los obispos. Mantener esta unidad y continuidad ha sido algo único y providencial. A algunos católicos les cuesta a veces esta comunión con el Papa y les parece más práctico fundar una nueva iglesia reformada al lado de la Iglesia Católica. Esto es lo que ha pasado siempre en su largo caminar a través de estos dos mil años y de ahí han nacido los cismas, algunos de los cuales perduran hasta nuestros días.
Ahora bien, la Iglesia Católica en su conjunto es la única que puede decir que ha permanecido fiel a las enseñanzas de Jesús desde su fundación hasta hoy.
Cuando un católico, acosado por los evangélicos, se cambia de religión y se pasa a las sectas, ciertamente que no piensa en todas estas cosas. No piensa en la Tradición de la Iglesia Católica a la que renuncia. No piensa en lo que Jesús dijo a Pedro. Tampoco piensa en lo mucho que sufrieron los misioneros que trajeron la fe católica a América y a nuestro país. Ni menos piensa en lo que le dirían sus padres que le inculcaron la fe católica bautizándolo desde su primera edad. Ojalá que todos los católicos sintamos un legítimo y verdadero orgullo de pertenecer a la única Iglesia que fundó Jesucristo, la Iglesia Una, Santa, Católica y Apostólica.
Dice el CONCILIO VATICANO:
¿Cómo Jesús edificó la Iglesia?
Jesucristo edificó la santa Iglesia enviando a sus apóstoles como El mismo había sido enviado por el Padre (Jn. 20, 21) y quiso que los obispos, sus sucesores, fueran los pastores de la Iglesia hasta la consumación de los siglos.
¿A quién puso Jesús como principio de la unidad de la fe?
Jesús puso al apóstol Pedro como fundamento visible de la Iglesia y le prometió su asistencia hasta el final de los tiempos.
¿Cómo instituyó Jesús a los apóstoles?
El Señor Jesús, después de haber hecho oración al Padre, llamando a sí a los que El quiso, eligió a los Doce para que viviesen con El y los envió a predicar el Evangelio. (Mc. 3, 13) Los instituyó a modo de colegio, es decir, de grupo estable, y puso al frente de ellos a Pedro, elegido de entre ellos mismos. (Jn. 21, 15)
¿Cómo realizan esta tarea los apóstoles?
Los apóstoles, predicando en todas partes el Evangelio (Mc. 16, 20), reúnen a la Iglesia universal que el mismo Señor fundó y edificó sobre el bienaventurado Pedro, poniendo como Piedra angular del edificio a Cristo Jesús. (Apoc. 21, 14)
¿Quiénes fueron colaboradores de los apóstoles?
Los apóstoles encomendaron desde un principio su ministerio, en diverso grado, a diferentes personas en la Iglesia, a fin de consolidar la obra de Jesús, y así desde un principio delegaron diversas funciones en los presbíteros y en los diáconos estableciéndolos como a sus inmediatos colaboradores en orden a apacentar la grey que Dios les había confiado.
Dice el NUEVO CATECISMO:
¿Cuál es la verdadera Iglesia de Cristo?
La verdadera Iglesia de Cristo es la Iglesia Católica gobernada por el sucesor de Pedro y por los obispos en comunión con él.
¿Cuál es la triple función de la Jerarquía?
La triple misión de la Jerarquía es la de enseñar la verdad revelada, la de santificar a través de los sacramentos y la de gobernarla con su autoridad sagrada.
¿Pueden encontrarse elementos de santificación y de verdad fuera de la Iglesia Católica?
Sí, fuera de la Iglesia Católica pueden encontrarse elementos de verdad y de santificación, pero su plenitud está sólo en la Iglesia Católica.
¿Quiénes son los laicos?
Los laicos son aquellos cristianos que -sin ser sacerdotes o religiosos- están incorporados a Cristo por el Bautismo y participan de la triple función de Cristo: sacerdotal, profética y real.
¿Cuál es la vocación de los laicos?
La vocación propia de los laicos es ocuparse de las realidades temporales y ordenar el mundo según el designio de Dios. A los laicos corresponde ser como la sal y el fermento en medio del mundo.
¿Están también los laicos llamados al apostolado?
Sí, en virtud de su bautismo y de su confirmación, los laicos están llamados por Dios al apostolado y a trabajar para que el Mensaje de Jesús llegue a todos.
Décima del canto a lo Divino
El día de la Ascensión
con un gozo muy profundo
Jesús dijo por el mundo
lleven mi predicación.
Por todo pueblo y nación
prediquen la santa fe
Yo los acompañaré
hasta el final de los tiempos
y en la cruz y en el tormento
junto a ustedes Yo estaré.
Cuestionario
¿Qué dijo Jesús en Mt. 16, 13-19? ¿Qué le dice Jesús a Pedro? ¿Qué significa el poder de «atar y desatar»? ¿Qué significa la palabra «roca» aplicada a Pedro? ¿Quién es hoy Pedro? ¿Qué acontecería si en la Iglesia Católica no hubiera una autoridad visible? ¿Cuál es la causa de las divisiones y subdivisiones entre las iglesias protestantes? ¿Qué garantía de unidad nos da la comunión con el Papa?




