
Buenaventura, Santo
Memoria Litúrgica, 15 de julio …
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Eucaristía es alivio, descanso, encuentro
Santo Evangelio según san Mateo 11, 28-30. Jueves XV del Tiempo Ordinario
Por: Javier Castellanos, LC | Fuente: somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
«Señor mío Jesucristo, que por amor a los hombres estás noche y día en la Eucaristía, lleno de piedad y de amor, esperando, llamando y recibiendo a cuantos vienen a visitarte: creo que estás presente en el sacramento del altar. Te adoro desde el abismo de mi nada y te doy gracias por todas las mercedes que me has hecho, y especialmente por haberte dado Tú mismo en este sacramento.
Adoro ahora a tu Santísimo corazón y deseo adorarlo por tres fines: el primero, en acción de gracias por este insigne beneficio; en segundo lugar, para reparar por las injurias que recibes de tus enemigos en este sacramento; y finalmente, deseando adorarte con esta oración en todos los lugares de la tierra donde estás sacramentado con menos culto y abandono» (cfr. Oración de san Alfonso María de Ligorio ante la Eucaristía).
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Mateo 11, 28-30
En aquel tiempo, Jesús dijo: «Vengan a mí, todos los que están fatigados y agobiados por la carga, y yo los aliviaré. Tomen mi yugo sobre ustedes y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontrarán descanso, porque mi yugo es suave y mi carga, ligera».
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.
Vivimos en un mundo de mucha actividad, de constante cambio, de interminable trabajo. El estrés y el agotamiento son cada vez más comunes. Parece que el descanso que anhelo nunca llega, o nunca es suficiente… Sin embargo, te tengo a ti, Señor Jesús, y hoy, en el Evangelio, te me muestras como el gran alivio para el corazón.
Ante ti, en la Eucaristía, tengo este gran consuelo. El Sagrario es el lugar donde puedo colocar el peso de cada día; ahí Tú lo tomas amorosamente y lo transformas en abundantes frutos. ¿Qué sería de mi vida si no acogieras mi labor? En verdad, Señor, no puedo imaginar que mi esfuerzo caiga en el vacío… Tú, Cristo, eres quien da el sentido a todo lo que hago y busco. ¡Gracias por ser mi descanso y mi alivio!
Por eso hoy te quiero ofrecer las actividades del día: que mi trabajo sea por ti, que mi agotamiento tenga sentido en ti. Tómame sin reserva alguna, para que pueda descubrir tu amor, conocerte mejor y colaborar con tu yugo, que es suave. ¡Que venga tu Reino, Señor, a mi vida!
«Cuando nos escondemos en nuestras miserias, cuando hurgamos continuamente, relacionando entre sí las cosas negativas, hasta llegar a sumergirnos en los sótanos más oscuros del alma. De este modo llegamos a convertirnos incluso en familiares de la tristeza que no queremos, nos desanimamos y somos más débiles ante las tentaciones. Esto sucede porque permanecemos solos con nosotros mismos, encerrándonos y escapando de la luz. Y sólo la gracia del Señor nos libera. Dejémonos, entonces, reconciliar, escuchemos a Jesús que dice a quién está cansado y oprimido “venid a mí”. No permanecer en uno mismo, sino ir a Él. Allí hay descanso y paz».
(Homilía de S.S. Francisco, 10 de febrero de 2016).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Haré una visita a Cristo Eucaristía, ofreciéndole el trabajo de hoy.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Hay un demonio que se especializa en el ataque a la familia
El demonio ataca de muchas formas y lo hace en todo momento porque sabe que una familia unida es un fuerte de primera frente a sus asechanzas.
Por: Fernando de Navascués | Fuente: Catholic.net

El exorcista César Truqui advierte de un demonio especializado en el ataque a la familia
Si un marido o una esposa piensan que su cónyuge deja de gustarle o de ‘quererle’, y que siempre queda la opción del divorcio para empezar de nuevo, es que algo no va bien. Y eso viene del demonio. No es por ver al diablo en todas partes, pero sí está claro que supone un egoísmo profundo, pues revela que sus hijos le importan poco, por no decir lo poco que les importa el compromiso matrimonial que un día se dieron, aquel que Dios y la Iglesia bendijeron ante el Altar.
No vamos a juzgar a nadie, pero lo que sí sabemos es lo que explicó hace un año el P. César Truqui en un curso sobre exorcismo celebrado en Roma: “Hay un demonio que se especializa en el ataque a la familia”. Este padre, poco después, en el semanario italiano Tempi, ahondó aún más y explicó que este demonio es citado “en el libro de la Biblia de Tobías y se llama Asmodeo».
El Antiguo Testamento nos habla de la presencia de este demonio. En el libro de Tobías, Asmodeo mató a siete maridos de Sara y fue encadenado en el desierto por el Arcángel Rafael. Y de hecho el padre Truqui, a tenor de su experiencia, confirma que ese demonio «está presente en muchos exorcismos”. Una experiencia curtida a la sombra de exorcistas como el P. Francisco Bamonte o el reconocido mundial y recién fallecido, P. Gabriele Amorth. Este último fue el exorcista de Roma y se estima que realizó cerca de 70.000 exorcismos en el transcurso de su vida.
El demonio ataca de muchas formas y lo hace en todo momento porque sabe que una familia unida es un fuerte de primera frente a sus asechanzas. El P. Truqui recuerda una pareja de novios a la que conoció: “Era una pareja joven, muy unida, que quería casarse. Sin embargo, la mujer tuvo que someterse a un exorcismo para ser liberada». Durante el exorcismo, «el demonio se enfureció y amenazó al P. Amorth, pues quería impedir ese matrimonio, de lo contrario, mataría a la joven. Obviamente era la amenaza del mentiroso, porque, de hecho, no ocurrió».
En los ataques del demonio no todo es la espectacularidad de las posesiones o de las infestaciones. También el demonio sugiere e incita contra la familia por medio de ideologías o de los estilos de vida. Un ejemplo claro es la confusión que genera, por ejemplo, sobre la sexualidad: ¿el sexo es una cuestión únicamente administrativa? ¿El sexo es algo que se escoge? El Papa Francisco es el primero en advertir sobre los peligros que genera la ideología de género. Pero hay temas menos clamorosos y menos sutiles: el pensamiento individualista o esa mente divorcista.
“Las mujeres piensan: ‘Si mi marido deja de gustarme, yo me sentiría mejor divorciándome’, pero se olvidan de las consecuencias para los niños y la sociedad», denuncia el P. Truqui. «Esta mentalidad antifamilia agrada al diablo: él sabe que un hombre que está solo y sin ningún punto de referencia es manipulable e inestable».
Para aquellos que están en duda, el P. Truqui se ofrece como ejemplo: «Incluso hoy en día, y yo tengo más de 50 años, sólo de pensar en el amor entre mi madre y mi padre, ya encuentro consuelo y valor. Por el contrario, los hijos de padres separados son más frágiles y vacilantes».
Si hay algo claro en este Papa, es la conciencia que tiene de la existencia del diablo, y que éste hace lo imposible por llevarse las almas. En 2014, el Santo Padre dio un discurso sobre la Renovación Carismática en el que señaló que el diablo trata de destruir a las familias porque es allí donde Jesús crece: en medio del amor de los cónyuges y en las vidas de sus hijos. No es casualidad que este mensaje lo diera a la Renovación Carismática. Aquí, todos lo saben, el Espíritu Santo tiene un protagonismo especial. Y los exorcistas confían siempre su trabajo a comunidades dedicadas a la oración y la alabanza como las carismáticas.
Bien sabía el Papa a quién hablaba: «Jesús crece en el amor de los cónyuges; Jesús crece en las vidas de los niños. Y es por eso que el enemigo ataca a la familia tanto tiempo. El diablo no ama a la familia. Se trata de destruirla destruyendo el amor que hay allí», advirtió en el estadio Olímpico de Roma ante 52.000 personas.
En ese día, el Papa Francisco recordó que «las familias son iglesias domésticas. Los cónyuges son pecadores, como todos, pero quieren progresar en la fe, en su fecundidad, en los niños y en la fe de sus hijos».
Por lo que pidió al Señor «que bendiga a la familia, que sea fuerte en esta crisis en la que el diablo quiere destruirla».








