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Autor: Monseñor Sergio Osvaldo Buenanueva | Fuente: http://www.aica.org Los divorciados en nueva unión también son Iglesia
Monseñor Buenanueva insistió en la importancia de que los bautizados en nueva unión participen de la celebración eucarística, a pesar de no poder comulgar sacramentalmente
Los divorciados en nueva unión también son Iglesia
El obispo de San Francisco, monseñor Sergio Osvaldo Buenanueva, compartió una nueva reflexión sobre los divorciados en nueva unión, en la que recordó que la Iglesia no condena a estas personas vueltas a casar, e incluso ama y busca acompañarlos en su situación concreta de vida.
Monseñor Buenanueva afirmó que la Iglesia invita a los divorciados a la fe y a la conversión, a la esperanza y a la oración, a vivir intensamente el amor de Cristo. Aseguró que la Iglesia sufre y llora con esta ruptura, que nunca es un paso querido ni vivido con frialdad: “Deja heridas que lo son también del cuerpo de la Iglesia”.
El obispo reconoció que la Iglesia no deja de señalar la gravedad de estas rupturas: “Lo hace por la conciencia fuerte de lo que significa el sacramento del matrimonio, porque los esposos cristianos son signo del amor indisoluble de Cristo por la Iglesia. Entre esa unión indisoluble y el sacramento de la unidad se da un vínculo de reciprocidad: el matrimonio lleva a la Eucaristía, y la Eucaristía al matrimonio”.
“Esa es la belleza del Evangelio del amor humano y la familia –añadió- que la Iglesia no dejará nunca de predicar a quienes sienten la llamada al matrimonio. Mucho más cuando la cultura ambiente y la legislación civil van en la dirección contraria”.
El prelado también admitió que muchas veces la ruptura se hace ineludible, y reconoció que para el cristiano se genera un sufrimiento mayor al psicológico, que “toca lo más hondo de su persona como creyente y de su respuesta a Dios”.
Monseñor Buenanueva también insistió en la importancia de que los bautizados en nueva unión participen de la celebración eucarística, a pesar de no poder comulgar sacramentalmente. Afirmó que la Sagrada Eucaristía es valiosa y significativa, capaz de obrar milagros en el corazón de quien celebra con fe el sacrificio pascual de Jesús, y afirmó que la cuestión de si pueden o no comulgar es una reducción de la pastoral familiar.
“La pastoral familiar tiene aquí desafíos de largo alcance –añadió-. La Iglesia va a seguir buscando los caminos adecuados para acompañar a los separados en nueva unión. Pero su acción pastoral busca, sobre todo, que se viva en profundidad, con perseverancia y alegría la buena noticia del matrimonio según el Evangelio”.
El obispo también lamentó que la palabra “matrimonio” comience a significar cosas distintas en la legislación civil, en la cultura y en la fe católica. Aseguró que el desafío de fondo para la Iglesia es ayudar a los bautizados, especialmente a los más jóvenes, a preparar un proyecto de vida matrimonial y familiar que tenga futuro.
“El camino sinodal está abierto. El Espíritu está alentando el caminar de la Iglesia, despertando en ella el deseo de ser fiel, sobre todo, al designio del Creador sobre el varón y la mujer y al Evangelio, en medio de este mundo, más necesitado que nunca de la luz de Cristo”, concluyó.
Autor: P. Fernando Pascual LC | Fuente: Catholic.net ¿Hay un Evangelio para cristianos de segunda clase?
Sólo hay un Evangelio, exigente y maravilloso, claro y preciso, lleno de la fuerza de Dios que es gracia.
La predicación de Cristo fue tajante, como una espada de doble filo. Su palabra fue simplemente “sí, sí, no, no”, y nada más. Por eso pidió un heroísmo que sorprendía en su tiempo y que sorprende en el nuestro.
En ocasiones surgen, sin embargo, voces que aluden y promueven una especie de cristianismo de segunda clase. Comentan que no todos están llamados a ser héroes, que no siempre se puede llevar a cabo lo mejor, que en ocasiones hay que contentarse con una vía de medio, que existen situaciones extremas en las que aplicar la doctrina cristiana sería excesivo…
Este modo de hablar supone, consciente o inconscientemente, que habría un Evangelio para cristianos de primera clase (los héroes, los que sí pueden), y otro Evangelio para cristianos de segunda clase.
En realidad, sólo hay un Evangelio. Exigente y maravilloso. Claro y preciso. Lleno de la fuerza de Dios que es gracia, poder, misericordia, humildad, mansedumbre.
Buscar otro Evangelio, proponer adaptaciones para casos difíciles, significaría vaciar la cruz de Cristo y pensar según el mundo. Las palabras de san Pablo valen para todos los cristianos:
“Porque no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el Evangelio. Y no con palabras sabias, para no desvirtuar la cruz de Cristo. Pues la predicación de la cruz es una necedad para los que se pierden; mas para los que se salvan -para nosotros- es fuerza de Dios” (1Co 1,17 18).
Sí: los bautizados contamos con la fuerza de Dios desde que Cristo dio su Sangre por nosotros. Por eso, todo lo podemos (cf. Flp 4,13), incluso lo que parece heroico. Porque nos basta su gracia, porque la fuerza se manifiesta en la debilidad (cf. 2Co 12,9), porque en situaciones que parecen imposibles podemos encontrar en el Señor un camino de esperanza.
No existe un Evangelio para cristianos de segunda, ni resulta imposible vivir los mandamientos. Dios nos ofrece a todos su Amor. Desde la fuerza de la Cruz, cualquier ser humano puede romper con situaciones muy difíciles de pecado y empezar a vivir según el heroísmo maravilloso de la fe, de la esperanza y de la caridad.
Autor: Papa Francisco | Fuente: es.radiovaticana.va El deporte es una escuela de paz
El deporte es una escuela de paz
Queridos amigos,
Con mucha gran alegría me dirijo a todos ustedes, los aficionados al fútbol, al comenzar la Copa del Mundo de 2014 en Brasil. Deseo enviarles un afectuoso saludo a los organizadores y a los participantes; a todos los atletas y seguidores, así como a todos los espectadores que en los estadios o a través de la televisión, la radio e Internet, participan en este evento que supera las fronteras lingüísticas, culturales y nacionales.
Mi esperanza es que, además de una fiesta del deporte, este Mundial se pueda transformar en una fiesta de la solidaridad entre los pueblos. Esto supone, sin embargo, que los partidos de fútbol sean considerados por lo que son esencialmente: un juego y al mismo tiempo una oportunidad para el diálogo, el entendimiento, de mutuo enriquecimiento humano. El deporte es no sólo una forma de entretenimiento, sino también – y sobre todo, yo diría – una herramienta para comunicar los valores que promueven el bien de la persona humana y ayudan a construir una sociedad más pacífica y fraterna. Pensemos en la lealtad, la perseverancia, la amistad, el compartir, la solidaridad. Ciertamente, el fútbol suscita muchos valores y actitudes que han demostrado ser importantes no sólo en el campo, sino también en todos los aspectos de la vida, más específicamente en la construcción de la paz. El deporte es una escuela de paz, nos enseña a construir la paz.
En este sentido, me gustaría destacar tres lecciones de la práctica deportiva, tres actitudes esenciales a favor de la causa de la paz: la necesidad de «entrenarse», el «juego limpio» y el respeto entre los adversarios. En primer lugar, el deporte nos enseña que para ganar hay que entrenarse. Podemos ver, en esta práctica deportiva, una metáfora de la vida. En la vida hay que luchar, «entrenarse», esforzarse para lograr resultados significativos. El espíritu deportivo nos remite, de esta manera, una imagen de los sacrificios necesarios para crecer en las virtudes que construyen el carácter de una persona. ¡Si para mejorar a una persona es necesario un «entrenamiento» intenso y continuo, un mayor compromiso deberá ser invertido para llegar al diálogo y a la paz entre los individuos y los pueblos «mejores»! Es necesario entrenarse mucho…
El fútbol puede y debe ser una escuela para la formación de una «cultura del encuentro», que conduzca a la armonía y a la paz entre los pueblos. Y aquí nos ayudará una segunda lección deportiva: aprendamos lo que el «juego limpio» en el fútbol nos puede enseñar. Para jugar en equipo hay que pensar, en primer lugar, en el bien del grupo, no para sí mismos. Para ganar, hay que superar el individualismo, el egoísmo, todas las formas de racismo, de intolerancia y de instrumentalización de la persona humana. Por tanto, ser «individualistas» en el fútbol es un obstáculo para el éxito del equipo; pero si somos «individualistas» en la vida, ignorando a las personas que nos rodean, sale perjudicada toda la sociedad.
La última lección útil que nos da el deporte para la consecución de la paz es el deber de respetar al adversario. El secreto de la victoria, sobre el campo, y también en la vida, está en saber respetar al compañero de equipo, así como también al adversario. ¡Nadie gana solo, ni en el campo, ni en la vida! ¡Que nadie quede aislado o se sienta excluido! Y, si bien es cierto que al final de esta Copa del Mundo, sólo un equipo nacional va a levantar la copa como ganador, aprendiendo las lecciones que nos enseña el deporte, todos seremos ganadores, fortalecimiento los lazos que nos unen.
Queridos amigos, gracias por la oportunidad de haber podido dirigir estas palabras a ustedes -en particular, agradezco a Su Excelencia la Presidenta de Brasil, señora Dilma Rousseff, a quien saludo- y les aseguro mis oraciones para que las bendiciones celestiales abunden sobre todos ustedes. Que esta Copa del Mundo pueda celebrarse con toda serenidad y tranquilidad, siempre desde el respeto mutuo, la solidaridad y la fraternidad entre los hombres y las mujeres que se identifican como miembros de una sola familia. ¡Gracias!
Autor: Juan Jesús Riveros | Fuente: Catholic.net La verdadera grandeza
Mateo 5, 27-32. Tiempo Ordinaio. Cristo no quiere el mal de nuestro cuerpo, quiere el bien del alma.
Del santo Evangelio según san Mateo 5, 27-32
«Habéis oído que se dijo: No cometerás adulterio. Pues yo os digo: Todo el que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón. Si, pues, tu ojo derecho te es ocasión de pecado, sácatelo y arrójalo de ti; más te conviene que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo sea arrojado a la gehenna. Y si tu mano derecha te es ocasión de pecado, córtatela y arrójala de ti; más te conviene que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo vaya a la gehenna. «También se dijo: El que repudie a su mujer, que le dé acta de divorcio. Pues yo os digo: Todo el que repudia a su mujer, excepto el caso de fornicación, la hace ser adúltera; y el que se case con una repudiada, comete adulterio.
Oración introductoria
Jesucristo, no dejes que me escandalice por la radicalidad de tu Palabra, que es la verdad. En este momento de oración quiero arrancar todo que pueda ser ocasión de distracción. Sé que el tesoro de la oración no es fácil y que Tú sólo se lo entregas a quien se esfuerza. Ayúdame a perseverar en mi lucha y a dialogar contigo sinceramente, de corazón a Corazón.
Petición
Señor, quiero escuchar en mi corazón lo que Tú me quieras decir hoy.
Meditación del Papa Francisco
La Biblia nos muestra el drama humano en toda su realidad, el bien y el mal, las pasiones, el pecado y sus consecuencias. Cuando el hombre quiere afirmarse a sí mismo, encerrándose en su propio egoísmo y poniéndose en el puesto de Dios, acaba sembrando la muerte. Y el adulterio del rey David es un ejemplo. Y el egoísmo conduce a la mentira, con la que trata de engañarse a sí mismo y al prójimo. Pero no se puede engañar a Dios, y hemos escuchado lo que dice el profeta a David: «Has hecho lo que está mal a los ojos de Dios». Al rey se le pone frente a sus obras de muerte –en verdad lo que ha hecho es una obra de muerte, no de vida–, comprende y pide perdón: «He pecado contra el Señor», y el Dios misericordioso, que quiere la vida y siempre nos perdona, le perdona, le da de nuevo la vida; el profeta le dice: «También el Señor ha perdonado tu pecado, no morirás».
¿Qué imagen tenemos de Dios? Tal vez nos parece un juez severo, como alguien que limita nuestra libertad de vivir. Pero toda la Escritura nos recuerda que Dios es el Viviente, el que da la vida y que indica la senda de la vida plena. (S.S. Francisco, 16 de junio de 2013).
Reflexión
En la vida de San Antonio de Padua se cuenta un hecho que sucedió a raíz de este evangelio: un joven que le dio un puntapié a su madre oyendo hablar al santo sobre este pasaje evangélico se desesperó y se cortó el pie. La madre del muchacho acudió desesperada al predicador, éste vino y puso el pie en su lugar, y el joven milagrosamente fue curado.
Este evangelio no es para tomarlo al pie de la letra en lo que respecta a la integridad física, debemos tomarlo al pie de la letra en lo que atañe al bien espiritual.
Cristo es muy sabio al darnos estos consejos, porque no quiere el mal de nuestro cuerpo, quiere el bien del alma. Así como es doloroso cortarse un miembro sin anestesia, así más dolor causa al alma el perder un miembro por utilizarlo en el pecado.
Cuando hay verdadero amor de un hombre por una mujer, de una mujer por un hombre, de los enamorados entre sí, de los adolescentes a la vida,… de todos a Dios, no se puede mirar a una mujer deseándola.
Todos somos hijos del Padre Eterno, y como hijos de un mismo Padre debemos mirar no lo que llevamos encima, sino más bien lo que hay en el corazón del hombre: un pequeño reflejo del fuego del amor de Dios.
Diálogo con Cristo
Jesucristo, quiero configurar todo mi ser al programa de vida que propone tu Palabra. Te prometo no escatimar esfuerzos por conocer las implicaciones morales del Evangelio para conformar con ellas todo mi obrar, y desterrar de mi vida todo lo que pueda ser un obstáculo para crecer en mi amor a Ti y a los demás.
Propósito
Adoptar la bondad en mis pensamientos y deseos, y negar la entrada a cualquier pensamiento que me pueda apartar de Cristo.
Autor: P . Clemente González | Fuente: Catholic.net Haced esto en recuerdo mío
Lucas 22, 14-20. Fiesta. Jesucristo es Sumo y Eterno Sacerdote que instituye el sacerdocio y la Eucaristía.
Del santo Evangelio según san Lucas 22, 14-20
Cuando llegó la hora, se puso a la mesa con los apóstoles; y les dijo: Con ansia he deseado comer esta Pascua con vosotros antes de padecer; porque os digo que ya no la comeré más hasta que halle su cumplimiento en el Reino de Dios. Y recibiendo una copa, dadas las gracias, dijo: Tomad esto y repartidlo entre vosotros; porque os digo que, a partir de este momento, no beberé del producto de la vid hasta que llegue el Reino de Dios. Tomó luego pan, y, dadas las gracias, lo partió y se lo dio diciendo: Este es mi cuerpo que es entregado por vosotros; haced esto en recuerdo mío.» De igual modo, después de cenar, hizo lo mismo con una copa de vino, diciendo: Esta copa es la Nueva Alianza, sellada con mi sangre, que es derramada por vosotros.
Oración introductoria
¡Señor, cuánta seguridad me dan tus palabras! Has dado tu vida por mí y me esperas en la casa del Padre. No dejes nunca que pierda de vista la meta a la que me llamas. Fortaléceme por medio de esta meditación para que logre pasar de la divagación a la oración y pueda transformarme en un auténtico receptor de tu gracia.
Petición
Señor, dame la sabiduría y fortaleza para seguir por tu camino.
Meditación del Papa Francisco
Tampoco deberíamos entender la novedad de esta misión como un desarraigo, como un olvido de la historia viva que nos acoge y nos lanza hacia adelante. La memoria es una dimensión de nuestra fe que podríamos llamar «deuteronómica», en analogía con la memoria de Israel. Jesús nos deja la Eucaristía como memoria cotidiana de la Iglesia, que nos introduce cada vez más en la Pascua. La alegría evangelizadora siempre brilla sobre el trasfondo de la memoria agradecida: es una gracia que necesitamos pedir. Los Apóstoles jamás olvidaron el momento en que Jesús les tocó el corazón: «Era alrededor de las cuatro de la tarde». Junto con Jesús, la memoria nos hace presente «una verdadera nube de testigos». Entre ellos, se destacan algunas personas que incidieron de manera especial para hacer brotar nuestro gozo creyente: «Acordaos de aquellos dirigentes que os anunciaron la Palabra de Dios». A veces se trata de personas sencillas y cercanas que nos iniciaron en la vida de la fe: «Tengo presente la sinceridad de tu fe, esa fe que tuvieron tu abuela Loide y tu madre Eunice». El creyente es fundamentalmente «memorioso». (S.S. Francisco, exhortación apostólica Evangelii gaudium, n 13).
Reflexión
Cristo estaba ansioso de celebrar la Pascua con sus apóstoles. Sabe lo que esta Pascua significa, pero no la teme, sino la desea, no huye, sino que la prepara cuidadosamente. Quiere compartir la mesa con sus apóstoles, despedirse, es su adiós en el tiempo.
A nosotros también nos espera Cristo para compartir la mesa con nosotros. Y si al hacerlo nuestros corazones se encuentran abiertos y deseosos de conocer más y mejor al Señor, el Espíritu Santo trabajará en cada uno de nosotros, y así podremos vivir, cada día más,como cristianos auténticos, esforzándose por adquirir las virtudes necesarias para ello.
Jesucristo es Sumo y Eterno Sacerdote que instituye el sacerdocio y la Eucaristía. En este jueves hagamos una reflexión de agradecimiento. Al despedirse Él, también promete su presencia viva, poniendo en manos de los Doce al Espíritu Santo que hará realidad el misterio de la Eucaristía. Demos gracias al Señor por cada sacerdote que hace posible, por medio del Espíritu, la presencia viva de Cristo.
Oremos por las vocaciones, que no falten hombres que con sus manos consagradas hagan presente a Cristo para poder recibir la vida de Dios en la Eucaristía.
HIMNO SACERDOTAL
Brota de mi corazón un himno ardiente
cuajado en el manantial del ser:
Jesús Martí, yo te elijo, vente,
yo te llamo: Jesús Martí Ballester.
Cogiste mi corazón de niño
con ternura delicada y paternal,
me sedujeron tu afecto y tu cariño
y me dejé cautivar.
Yo escuché tu llamada gratuita
sin saber la complicación que me envolvía,
me enrolé en tu caravana de tu mano
sin pensar ni en las espinas ni en los cardos.
Te fui fiel, aunque a girones
fui dejando en mi camino pedazos de corazón,
hoy me encuentro con un cáliz rebosante de jazmines que potencian mis anhelos juvenilesy me acercan más a Dios.
En el ocaso de la carrera de mi vida
siento el gozo de la inmolación a Tí.
Tienes todos los derechos de exigirme,
puedes pedir si me ayudas a decir siempre que ¡Sí!.
Necesitaste y necesitas de mis manos
para bendecir, perdonar y consagrar;
quisiste mi corazón para amar a mis hermanos, pediste mis lágrimas y no me ahorré el llorar.
Mis audacias yo te di sin cuentagotas,
mi tiempo derroché enseñando a orar,
gasté mi voz predicando tu palabra
y me dolió el corazón de tanto amar.
A nadie negué lo que me dabas para todos.
Quise a todos en su camino estimular.
Me olvidé de que por dentro yo lloraba,
y me consagré de por vida a consolar.
Muchos hombres murieron en mis brazos,
ya sabrán cuánto les quise en la inmortalidad, me llenarán de caricias y de flores el regazo, migajas de los deleites de su banquete nupcial.
Pediste que te prestara mis pies
y te los ofrecí sin protestar,
caminé sudoroso tus caminos,
y hasta el océano me atreví a cruzar.
Cada vez que me abrazabas lo sentía
porque me sangraba el corazón,
eran tus mismas espinas las que me herían
y me encendían en tu amor.
Fui sembrando de hostias el camino
inmoladas en la cenital consagración:
más de treinta mil misas ofrecidas
han actualizado la eficacia de tu redención.
No me pesa haber seguido tu llamada,
estoy contento de ser latido en tu Getsemaní;
sólo tengo una pena escondida allá en el alma: la duda de si Tú estás contento de mí.
Mi gratitud hoy te canto, ¡Cristo de mi sacerdocio!
Mi fidelidad te juro, Jesucristo Redentor.
Ayúdame a enriquecer con jardines a tu Iglesia, que florezcan y sonrían aún en medio del dolor.
Sean esos jardines para tu recreo y mi trabajo, multiplica tu presencia por los campos hoy en flor,
que lo que comenzó con la pequeñez de un pájaro, se convierta en muchas águilas que roben tu Corazón.
Diálogo con Cristo
Gracias, Señor, por recordarme que la Eucaristía es ese fuego que puede ir ablandando la coraza de piedra que aprisiona y endurece mi corazón. Permite que no participe simplemente como un observador en tu Eucaristía, sino que la sepa adorar, para poder unirme humildemente, con un corazón arrepentido, a tu oración. Toma todos mis esfuerzos y sacrificios de hoy por esta intención.
Propósito
Participar en una hora eucarística como un acto de reparación por los sacrilegios que se comenten en torno a la Eucaristía.
Autor: P. Jorge Loring S.J. | Fuente: Catholic.net, // Editorial Spiritus Media 400 Respuestas a preguntas que usted puede hacer sobre la doctrina católica (2)
Un homenaje al firme apologista, sus 400 respuestas a preguntas que usted puede hacerse sobre la doctrina católica, presentado en breves publicaciones semanales. (Preguntas 9-16)
400 Respuestas a preguntas que usted puede hacer sobre la doctrina católica (2)
9. ETERNIDAD DE DIOS
Señor Jorge, desde niña sé que existe Dios, porque eso me dijeron mis padres y en la doctrina cuando iba a hacer mi primera comunión, pero mi duda es: Dios hizo el mar, el cielo, la tierra y al hombre. Y a él, ¿quién lo creó? Nadie me lo ha podido decir. Ayúdeme, si puede, por favor. Esto siempre me ha confundido mucho. Sé que existe porque me ha ayudado. Pero ¿quién lo formó?
Tu duda viene de que todo lo que ves en la tierra tiene su origen en otro. Pero Dios es distinto. Como es el primero no puede venir de otro, pues entonces sería el segundo. El primero es eterno. No tiene principio. Ha existido desde siempre. No pudo comenzar, ni de otro ni de sí mismo; pues antes de existir nada se puede hacer. Hace cien años tú no existías, y nada pudiste hacer para existir. Por eso el primer ser tiene que ser eterno. Y a este primer ser eterno creador de todo lo que existe le llamamos Dios.
10. LA OMNIPOTENCIA DE DIOS
Reverendo Padre: Un amigo me ha puesto una objeción contra la omnipotencia de Dios y no sé cómo responderle. Me dice: Dios no es todopoderoso pues no puede hacer una piedra tan pesada que él no pueda levantarla. ¿Qué se le puede responder? Muy agradecido.
Lo de tu amigo es una falacia, pues encierra una tautología: Dios no puede hacer lo que no puede hacer. Dios puede hacer todo lo que no es contradictorio y absurdo. Por ejemplo: Dios no puede hacer un círculo cuadrado, pues esto es un absurdo. Si es círculo no puede ser cuadrado. Pero todo lo que no es contradictorio puede ser realizado por Dios.
11. CONOCER A DIOS
No soy católico, pero me gustaría conocer a Dios. ¿Cuál es el camino?
Para mí la mejor manera de conocer a Dios es por su obra: La Creación.
Viendo una obra de arte descubro el talento del artista. Viendo la Creación veo el talento de Dios creador. Después, por la Historia conoceré a Jesucristo, y por los Evangelios, el amor que nos tiene al morir en cruz para redimirnos.
12. PLANES INCOMPRENSIBLES DE DIOS
Hola, soy católico. Pertenezco a comunidades neocatecumenales. Soy el primer responsable de mi comunidad, pero tengo una pregunta. Tengo una inquietud: es sobre la voluntad de Dios en nuestra vida. Le he pedido mucho a Dios en mis oraciones que me conceda la gracia de aceptar su voluntad en todos los acontecimientos de mi vida: familiar, laboral, comunitaria, etc. Ayúdeme a entender la voluntad de Dios en mi vida.
Que a veces no entendamos los planes de Dios es perfectamente natural. Pretender que Dios sólo haga lo que nosotros entendemos sería soberbia; basta saber que Dios es Padre y todo lo que hace es para nuestro bien. Pero muchas veces no lo entendemos. Como el niño pequeño no entiende que el pinchazo de la inyección que le pone su madre es para su bien. Aceptar de buena gana todo lo que Dios dispone es signo de confianza en el amor de Dios.
13. BONDAD DE DIOS
Querido Padre Jorge Loring: Le escribo para decirle que no creo que yo vaya al Cielo. Trato de ser perfecto, pero no puedo, me hubiera gustado no haber nacido porque yo no soy feliz con lo que no puedo hacer. Creo que ustedes deberían decirle la verdad a la humanidad: si Dios fuera bueno como dicen, no hubiera creado un lugar tan malo como la pena eterna. Favor de no engañar a la gente.
No te desanimes. Si te arrepientes y tienes voluntad de corregirte, Dios te perdona. Y no dudes de que Dios es bueno.
– Nos crea para que seamos felices en la gloria.
– Y para que la valoremos quiere que colaboremos con buenas obras.
– Y si pecamos y nos arrepentimos, Él nos perdona.
– Y para apoyar nuestro arrepentimiento muere en la cruz.
– La redención de Cristo es la muestra suprema de amor a los hombres.
Pero Dios, además de misericordioso es justo. Por eso no puede perdonar a quien no se arrepiente. Sería una monstruosidad, que Dios no puede hacer, perdonar al que no se arrepiente. Y el que no se arrepiente antes de morir, ya no puede arrepentirse porque después de la muerte ya no hay libertad ni para pecar ni para arrepentirse. Por eso quien no se arrepiente antes de morir va a estar eternamente sin arrepentirse, y Dios eternamente sin poder perdonarle, por eso el infierno es eterno.
14. DIOS LO SABE TODO
Dios lo sabe todo. Sabe si me voy a salvar o a condenar. Como Dios no se puede equivocar, si Él sabe que me voy a condenar me condenaré seguro. ¿Para qué me voy a preocupar de ser bueno?
Tienes razón. Dios lo sabe todo, y sabe lo que tú vas a hacer. Pero lo que tú vas a hacer lo harás porque tú quieres, no porque Dios lo sabe. Dios lo sabe porque ya ha visto la película de tu vida, porque para Dios no hay tiempo, lo ve todo de golpe. Pero tu película la haces tú libremente. Si tú vas al cine con un amigo a ver una película que tú conoces, ya sabes el final, y le dices a tu amigo quién es el criminal. Pero tu conocimiento no ha influido en lo que hace el criminal. Nosotros hacemos las cosas sucesivamente, pero Dios las ve simultáneamente.
Si la televisión me enseña un cuadro haciendo un barrido con la cámara, yo veo el cuadro sucesivamente. Pero si estoy sentado delante del cuadro en el museo, lo estoy viendo simultáneamente. Así ve Dios mi vida. Pero mi vida la hago yo libremente. El conocimiento de Dios no influye en mi libertad.
Pórtate bien, y Dios sabe que te vas a salvar. Pero si te portas mal, Dios sabe que te vas a condenar. Dios sabe si este año habrá una buena cosecha o si se va a perder por la sequía. Pero también sabe que si no siembras es seguro que no habrá cosecha. Es indispensable que pongamos de nuestra parte si queremos un buen final.
15. CONFIAR EN DIOS
Estimado Padre Loring: Le escribo porque tengo una duda existencial. Me pregunto si debemos tener confianza en nosotros mismos para lograr una meta o la confianza sólo debe estar puesta en el Señor y María Santísima. Lo digo porque las técnicas psicológicas te dicen: ten confianza y seguridad en ti mismo; sin embargo, los Santos como Santa Teresita de Lisieux tenía puesta la confianza ciegamente en el Señor, como el niño que se duerme en los brazos de su padre. Muchas gracias. Necesito un poco de luz.
Las dos cosas son necesarias: La confianza en Dios, porque de Él depende todo. Pero también confianza en nosotros mismos para actuar con entusiasmo, pues Dios quiere que pongamos de nuestra parte, y el que no confía en sus posibilidades, no hace nada.
16. HABLAR CON DIOS
Mi pregunta es: ¿por qué no podemos ver, hablar, tocar o tener alguna experiencia directa sensorial con Dios, alguna experiencia que nos dé la certeza de su presencia? Esta pregunta nació a raíz de que empecé a enseñarle a mi hija de 4 años sobre la fe, en su Biblia para niños. La segunda historia es la expulsión de Adán y Eva del paraíso, y no supe explicar el por qué no pueden volver a ver a Dios. Me quede reflexionando en esto y pensé que yo como madre puedo enseñarle muchas cosas, pero lo mejor que puedo hacer es darle la certeza de mi amor por ella. Y pensé que si bien yo tengo la seguridad del amor de Dios porque he sido criada en la fe, hay muchos, que también son hijos del Padre que no tienen esa certeza y andan buscando en mil partes respuesta a sus inquietudes espirituales.
Yo no dejaría a mi hija en manos de maestros, niñeras, sirvientes, etc., esperando que me conociera a través de ellos, que ellos le hablaran de mí y de cómo yo proveo lo que ella necesita, que otros le hablaran de cómo la amo y la rodeo de signos de mi amor. Aún antes de que ella tuviera la capacidad de pensar y hablar, ya ella tenía la certeza de que yo la amo y de que la voy a cuidar y proteger, porque ha tenido una serie de experiencias directas (sensoriales) conmigo; nadie tuvo que hablarle de mí, nadie tuvo que mostrarle los signos de mi amor, no tuvo que seguir un largo y difícil camino de fe para encontrarme, no tuvo que esperar a que su espíritu estuviera preparado para establecer una conversación conmigo.
¿Por qué tenemos que pasar la vida llenos de dudas, de silencios, de desiertos? ¿Por qué no podemos tener una experiencia en nuestra vida que nos dé la certeza de su presencia? Si nos creó seres sensoriales, ¿por qué no lo podemos experimentar sensorialmente? Agradezco su tiempo y su ayuda.
Dios es espíritu, por lo tanto no se le puede tocar. Pero sí podemos hablar con él, seguros de que nos escucha, aunque no nos conteste sensorialmente.