Día Internacional del Holocausto27 enero: fecha de la liberación del campo de exterminio de Auschwitz
Por: Redacción | Fuente: Varios

La Asamblea General de las Naciones Unidas en 2005, aprobó por unanimidad la designación de el 27 de enero como Día Internacional de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto, fecha de la liberación del campo de exterminio de Auschwitz, en las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945).
El cardenal Jean-Marie Lustiger (fallecido el 5 de agosto 2007) nacido judio, convertido al catolicismo, fue el enviado especial de Juan Pablo II para los actos del 27 de enero de 2005 conmemorando el 60º aniversario de la liberación de prisioneros de Auschwitz. Se cumplian sesenta años de la liberación de los prisioneros del campo de exterminio de Auschwitz-Birkenau y Juan Pablo II se “inclinaba ante todos los que experimentaron aquella manifestación del mysterium iniquitatis” recordando que cuando visitó como peregrino el campo de Auschwitz-Birkenau en 1979.
“A nadie le es lícito pasar delante de esta lápida con indiferencia» dijo reiterando lo ya dicho en su homilía del 7 de junio de 1979 durante su visita, al ir pasando de lápida en lápida escritas en distintas lenguas. “Aquel intento de destruir de modo programado a todo un pueblo se extiende como una sombra sobre Europa y sobre el mundo entero; es un crimen que mancha para siempre la historia de la humanidad. Que esto sirva, al menos hoy y en el futuro, como una advertencia: no se debe ceder ante las ideologías que justifican la posibilidad de pisotear la dignidad humana a causa de la diversidad de raza, de color de la piel, de lengua o de religión”.
El Holocausto y el Programa de divulgación de las Naciones Unidas
«Rechazando toda negación, ya sea parcial o total, del Holocausto como hecho histórico, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la resolución 60/7 Condenando sin reservas todas las manifestaciones de intolerancia religiosa, incitación, acoso o violencia contra personas o comunidades basadas en el origen étnico o las creencias religiosas, dondequiera que tengan lugar.
Decide que las Naciones Unidas designen el 27 de enero -aniversario de la liberación de los campos de exterminio nazis- Día Internacional de Conmemoración anual en memoria de las víctimas del Holocausto, e insta a los Estados Miembros a que elaboren programas educativos que inculquen a las generaciones futuras las enseñanzas del Holocausto con el fin de ayudar a prevenir actos de genocidio en el futuro, y pide al Secretario General que establezca un programa de divulgación titulado «El Holocausto y las Naciones Unidas» y que adopte medidas para movilizar a la sociedad civil en pro de la recordación del Holocausto y la educación al respecto, con el fin de ayudar a prevenir actos de genocidio en el futuro». (Organización de las Naciones Unidas).
Intervención del Arzobispo Celestino Migliore en representación de la Santa Sede en la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2005.
En mayo de 2006, el Papa Benedicto XVI visitó el antiguo campo de exterminio nazi de Auschwitz, en la última etapa de su viaje a Polonia.
La celebración en 2015 del Día Internacional de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto gira en torno al tema «La libertad, la vida y el legado de los supervivientes del Holocausto». La conmemoración coincide con dos acontecimientos importantes: el 70° aniversario del final de la Segunda Guerra Mundial y la fundación de las Naciones Unidas. El establecimiento de la Organización hace siete décadas, en 1945, refleja el profundo impacto del Holocausto. La Carta de las Naciones Unidas y la Declaración Universal de Derechos Humanos consagran los principios de los derechos humanos para todos los pueblos del mundo. Los actos de este año incluyen la ceremonia anual, exposiciones, la proyección de una película, debates y una exposición especial que recoge y aprecia el trabajo del Holocausto y el Programa de Divulgación de las Naciones Unidas desde su creación, hace 10 años, por la Asamblea General.
Fecha: 26 de Enero de 2015
Haciendo referencia a la Carta de san Pablo a Timoteo, Francisco ha explicado que el apóstol le recuerda de dónde viene su “fe sincera”: la ha recibido del Espíritu Santo, “a través de la madre y la abuela”. Por eso, el Papa ha indicado que “son las madres, las abuelas, las que transmiten la fe”. Y ha añadido: “Una cosa es transmitir la fe y otra cosa es enseñar las cosas de la fe. La fe es un don. La fe no se puede estudiar. Se estudian las cosas de la fe, sí, para entenderla mejor, pero con el estudio nunca llegas a la fe. La fe es un don del Espíritu Santo, es un regalo, que va más allá de cualquier preparación”.
De este modo, ha especificado que es un regalo que pasa a través del “buen trabajo de las madres y de las abuelas, el buen trabajo de esas mujeres” en una familia, “puede ser también una empleada del hogar, puede ser una tía”, que transmiten la fe.
A este punto, el Santo Padre se ha preguntado, ¿por qué son principalmente las mujeres las que transmiten la fe? Y ha respondido: “Sencillamente porque quien nos ha traído a Jesús es una mujer. Es el camino elegido por Jesús. Él ha querido tener una madre: también el don de la fe pasa por las mujeres, como Jesús por María”.
Por otro lado, ha subrayado que “todos nosotros hemos recibido el don de la fe. Debemos cuidarlo, para que al menos no se debilite, para que continúe siendo fuerte con el poder del Espíritu Santo que nos la ha regalado”. De este modo, el Santo Padre ha señalado que “si no tenemos este cuidado, cada día, de reavivar este regalo de Dios que es la fe, la fe se debilita, se agua, termina por ser cultura”.
En contraste con esta “fe vida” san Pablo advierte sobre dos cosas: “el espíritu de timidez y vergüenza”. A propósito, el Pontífice ha asegurado que “Dios no nos ha dado un espíritu de timidez. El espíritu de timidez va contra el don de la fe, no deja que crezca, que vaya adelante, que sea grande”. Y la vergüenza –ha añadido– es ese pecado: “Sí, tengo la fe, pero la cubro, que no se vea mucho…”
Asimismo, el papa Francisco ha explicado que el espíritu de prudencia es “saber que nosotros no podemos hacer todo lo que queremos”, significa buscar “los caminos, el camino, las maneras” para llevar adelante la fe, pero con prudencia.
Finalmente, el Santo Padre ha invitado en su homilía a “pedir al Señor la gracia de tener una fe sincera, una fe que no se negocia según las oportunidades que vienen. Una fe que cada día trato de reavivarla o al menos pido al Espíritu Santo que la reavive y así dé un fruto grande”.
Texto de Radio Vaticano, traducido y adaptado por ZENIT