No se olviden, mañana!!

🎟🎉 Lotería Dominicana a beneficio de las obras sociales de la Guardería Infantil Virgen del Camino, ayudemos a ayudar‼🙏
🔸 A realizarse el sábado 30 de noviembre a partir de las 18:00 horas en las instalaciones de la Guardería Virgen del Camino.
🔹 Compra tu cartón a sólo Q35.00, invita a familiares y amigos a pasar un rato muy alegre ayudando a los más necesitados 👌
Iglesia y Guardería Virgen del Camino, 25 años de servicio al pueblo de Guatemala ⛪
Saturnino de Toulouse, Santo
Obispo y Mártir, 29 de noviembre …
Hoy también se festeja a:
- • Gregorio el Taumaturgo, Santo
- • Bernardo Francisco de Hoyos, Beato
- • María Magdalena de la Encarnación, Beata
- • Redento de la Cruz (Tomás Rodríguez), Beato
- • Dionisio de la Natividad (Pedro Berthelot), Beato
Al final se mostrarán los frutos de mi vida
Por: H. Sergio Rodríguez, LC | Fuente: www.somosrc.mx
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria(para ponerme en presencia de Dios)
Señor Jesús, te pido que te hagas presente en mi vida, y de forma especial, en este momento de oración. Ayúdame a escuchar tu Palabra, a interiorizar tu mensaje y a predicar tus enseñanzas con el ejemplo de mi vida cristiana, para ser así, un embajador activo en la extensión de tu Reino. Amén.
Evangelio del día(para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Lucas 21, 29-33
También les dijo una parábola: Mirad la higuera y todos los árboles. Cuando ya brotan los retoños, viéndolo, sabéis por vosotros mismos que el verano está ya cerca. Así también vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el reino de Dios. En verdad os digo, que no pasará esta generación antes de que todo esto acontezca. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
La muerte y el juicio son verdades de fe. Muchos han intentado predecir ese momento, pero la verdad es que -nadie sabe ni el día ni la hora-. Es interesante ver cómo Jesús siempre busca hablarnos con parábolas en un lenguaje con el que podamos entender, y en esta ocasión usa de nuevo la imagen de una planta y sus frutos para explicar su próxima venida.
Pienso en la «wisteria», es una planta trepadora que requiere de varios cuidados, tiene que regarse, abonarse y, sobre todo, podarse bien en el momento adecuado del año, para que florezca tan solo por un mes, pero con una lluvia impresionante de hermosas flores moradas, blancas o rosas. Si el dueño es una persona que le ha dado los cuidados adecuados, ve los retoños y se alegra al ver que los frutos de su trabajo están por llegar. Pero si el dueño de la «wisteria» no dio a la planta los cuidados necesarios, al ver los retoños se dirá -olvide atenderla con anticipación-, entonces será demasiado tarde y las flores serán pequeñas y descoloridas.
Al final de la vida cosecharemos los frutos de nuestro trabajo. Es real, vamos a morir, pero esto no debe verse con preocupación sino con esperanza. Recuerdo que el eslogan de una empresa de electrodomésticos decía -quien nada debe, nada teme- y así, una vida vivida en paz, irá en paz al encuentro del Señor. Ahora bien, nunca es demasiado tarde, si hoy estamos aquí es porque hoy tenemos la oportunidad de abonar o, si es necesario, podar cosas en nuestra vida, para que el día de mañana podamos dar frutos, y frutos de santidad.
Señor Jesús, Tú ya has hecho todo lo posible por mi salvación y, en tu amor infinito, me has dado la libertad; dame la gracia de utilizarla, no con egoísmo, sino en bien de mi santificación y la de los demás. Quiero cuidar mi vida, y la de los demás, para que cuando vengas de nuevo pueda presentarte un jardín hermoso de almas que sea agradable a tu corazón. Amén.
«La segunda actitud para vivir bien el tiempo de la espera del Señor es la oración. “Cobrad ánimo y levantad la cabeza, porque vuestra liberación está cerca” (v. 28), es la admonición del evangelio de Lucas. Se trata de levantarse y rezar, dirigiendo nuestros pensamientos y nuestro corazón a Jesús que está por llegar. Uno se levanta cuando se espera algo o a alguien. Nosotros esperamos a Jesús, queremos esperarle en oración, que está estrechamente vinculada con la vigilancia. Rezar, esperar a Jesús, abrirse a los demás, estar despiertos, no encerrados en nosotros mismos».
(Ángelus 2 de diciembre de 2018)
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Reflexionar y tomar la determinación de podar de mi vida aquello que limita mi amor a Dios y a los demás.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Novena de la Inmaculada Concepción
Por: devocionario.com | Fuente: devocionario.com
Por la señal…
Señor mío Jesucristo…
1. ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Dios te salve, María, llena de gracia y bendita más que todas las mujeres, Virgen singular, Virgen soberana y perfecta, elegida por Madre de Dios y preservada por ello de toda culpa desde el primer instante de tu Concepción: así como por Eva nos vino la muerte, así nos viene la vida por ti, que por la gracia de Dios has sido elegida para ser Madre del nuevo pueblo que Jesucristo ha formado con su sangre.
A ti, purísima Madre, restauradora del caído linaje de Adán y Eva, venimos confiados y suplicantes en esta novena, para rogarte que nos concedas la gracia de ser verdaderos hijos tuyos y de tu Hijo Jesucristo, libres de toda mancha de pecado.
Acordaos, Virgen Santísima, que habéis sido hecha Madre de Dios, no sólo para vuestra dignidad y gloría, sino también para salvación nuestra y provecho de todo el género humano. Acordaos que jamás se ha oído decir que uno solo de cuantos han acudido a vuestra protección e implorado vuestro socorro, haya sido desamparado. No me dejéis, pues, a mi tampoco, porque si me dejáis me perderé; que yo tampoco quiero dejaros a vos, antes bien, cada día quiero crecer más en vuestra verdadera devoción.
Y alcanzadme principalmente estas tres gracias: la primera, no cometer jamás pecado mortal; la segunda, un grande aprecio de la virtud cristiana, y la tercera, una buena muerte. Además, dadme la gracia particular que os pido en esta novena (hacer aquí la petición que se desea obtener).
2. REZAR LA ORACIÓN DEL DÍA CORRESPONDIENTE
3. ORACIONES FINALES
Bendita sea tu pureza y eternamente lo sea, pues todo un Dios se recrea en tan graciosa belleza. A ti, celestial Princesa, Virgen sagrada María, te ofrezco en este día alma, vida y corazón. Mírame con compasión, no me dejes, Madre mía. Rezar tres Avemarías.
Tu Inmaculada Concepción, oh Virgen Madre de Dios, anunció alegría al universo mundo.
ORACIÓN. Oh Dios mío, que por la Inmaculada Concepción de la Virgen, preparaste digna habitación a tu Hijo: te rogamos que, así como por la previsión de la muerte de tu Hijo libraste a ella de toda mancha, así a nosotros nos concedas por su intercesión llegar a ti limpios de pecado. Por el mismo Señor nuestro Jesucristo. Amén.
DÍA PRIMERO (30 DE NOVIEMBRE)
1. Comenzar con el ofrecimiento y la oración preparatoria.
2. ORACIÓN DE ESTE DÍA. Oh Santísimo Hijo de María Inmaculada y benignísimo Redentor nuestro: así como preservaste a María del pecado, original en su Inmaculada Concepción, y a nosotros nos hiciste el gran beneficio de libramos de él por medio de tu santo bautismo, así te rogamos humildemente nos concedas la gracia de portarnos siempre como buenos cristianos, regenerados en ti, Padre nuestro Santísimo.
3. Meditar y rezar la oración final.
DÍA SEGUNDO (1 DE DCIEMBRE)
1. Comenzar con el ofrecimiento y la oración preparatoria.
2. ORACIÓN DE ESTE DÍA. Oh Santísimo Hijo de María Inmaculada y benignísimo Redentor nuestro: así como preservaste a María de todo pecado mortal en toda su vida y a nosotros nos das gracia para evitarlo y el sacramento de la confesión para remediarlo, así te rogamos humildemente, por intercesión de tu Madre Inmaculada, nos concedas la gracia de no cometer nunca pecado mortal, y si incurrimos en tan terrible desgracia, la de salir de él cuanto antes por medio de una buena confesión.
3. Meditar y rezar la oración final.
DÍA TERCERO (2 DE DICIEMBRE)
1. Comenzar con el ofrecimiento y la oración preparatoria.
2. ORACIÓN DE ESTE DÍA. Oh Santísimo Hijo de María Inmaculada y benignísimo Redentor nuestro: así como preservaste a María de todo pecado venial en toda su vida, y a nosotros nos pides que purifiquemos más y más nuestras almas para ser dignos de ti, así te rogamos humildemente, por intercesión de tu Madre Inmaculada, nos concedas la gracia de evitar los pecados veniales y la de procurar y obtener cada día más pureza y delicadeza de conciencia.
3. Meditar y rezar la oración final.
DÍA CUARTO (3 DE DICIEMBRE)
1. Comenzar con el ofrecimiento y la oración preparatoria.
2. ORACIÓN DE ESTE DÍA. Oh Santísimo Hijo de María Inmaculada y benignísimo Redentor nuestro: así como libraste a María de la inclinación al pecado y le diste dominio perfecto sobre todas sus pasiones, así te rogamos humildemente, por intercesión de María Inmaculada, nos concedas la gracia de ir domando nuestras pasiones y destruyendo nuestras malas inclinaciones, para que te podamos servir, con verdadera libertad de espíritu, sin imperfección ninguna.
3. Meditar y rezar la oración final.
DÍA QUINTO (4 DE DICIEMBRE)
1. Comenzar con el ofrecimiento y la oración preparatoria.
2. ORACIÓN DE ESTE DÍA. Oh Santísimo Hijo de María Inmaculada y benignísimo Redentor nuestro: así como, desde el primer instante de su Concepción, diste a María más gracia que a todos los santos y ángeles del cielo, así te rogamos humildemente, por intercesión de tu Madre Inmaculada, nos inspires un aprecio singular de la divina gracia que tú nos adquiriste con tu sangre, y nos concedas el aumentarla más y más con nuestras buenas obras y con la recepción de tus Santos Sacramentos, especialmente el de la Comunión.
3. Meditar y rezar la oración final.
DÍA SEXTO (5 DE DICIEMBRE)
1. Comenzar con el ofrecimiento y la oración preparatoria.
2. ORACIÓN DE ESTE DÍA. Oh Santísimo Hijo de María Inmaculada y benignísimo Redentor nuestro: así como, desde el primer momento, infundiste en María, con toda plenitud, las virtudes sobrenaturales y los dones del Espíritu Santo, así te suplicamos humildemente, por intercesión de tu Madre Inmaculada, nos concedas a nosotros la abundancia de estos mismos dones y virtudes, para que podamos vencer todas las tentaciones y hagamos muchos actos de virtud dignos de nuestra profesión de cristianos.
3. Meditar y rezar la oración final.
DÍA SÉPTIMO (6 DE DICIEMBRE)
1. Comenzar con el ofrecimiento y la oración preparatoria.
2. ORACIÓN DE ESTE DÍA. Oh Santísimo Hijo de María Inmaculada y benignísimo Redentor nuestro: así como diste a María, entre las demás virtudes, una pureza y castidad eximía, por la cual es llamada Virgen de las vírgenes, así te suplicamos, por intercesión de tu Madre Inmaculada, nos concedas la dificilísima virtud de la castidad, que tantos han conservado mediante la devoción de la Virgen y tu protección.
3. Meditar y rezar la oración final.
DÍA OCTAVO (7 DE DICIEMBRE)
1. Comenzar con el ofrecimiento y la oración preparatoria.
2. ORACIÓN DE ESTE DÍA. Oh Santísimo Hijo de María Inmaculada y benignísimo Redentor nuestro: así como diste a María la gracia de una ardentísima caridad y amor de Dios sobre todas las cosas, así te rogamos humildemente, por intercesión de tu Madre Inmaculada, nos concedas un amor sincero de ti, ¡oh Dios Señor nuestro!, nuestro verdadero bien, nuestro bienhechor, nuestro padre, y que antes queramos perder todas las cosas que ofenderte con un solo pecado.
3. Meditar y rezar la oración final.
DÍA NOVENO (8 DE DICIEMBRE)
1. Comenzar con el ofrecimiento y la oración preparatoria.
2. ORACIÓN DE ESTE DÍA. Oh Santísimo Hijo de María Inmaculada y benignísimo Redentor nuestro: así como has concedido a María la gracia de ir al cielo y de ser en él colocada en el primer lugar después de Ti, te suplicamos humildemente, por intercesión de María Inmaculada, nos concedas una buena muerte, que recibamos bien los últimos Sacramentos, que expiremos sin mancha ninguna de pecado en la conciencia y vayamos al cielo, para siempre gozar, en tu compañía y la de nuestra Madre, con todos los que se han salvado por ella.
3. Meditar y rezar la oración final.
