
Timoteo y Tito, Santos
Memoria Litúrgica, 26 de enero …
Hoy también se festeja a:
- • Gabriel María Allegra, Beato
- • José Gabriel del Rosario Brochero, Santo
- • Agustín Erlandsön, Santo
- • Alberico, Santo
- • Paula, Santa
El llamado a comunicar a Cristo
Santo Evangelio según san Lucas 10, 1-9. Santos Timoteo y Tito
Por: Francisco J. Posada, LC | Fuente: somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Señor, dame la gracia de escuchar tu voz y poder seguirla, con amor, para que otros vean un discípulo tuyo, no por mérito personal sino por don tuyo.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Lucas 10, 1-9
En aquel tiempo, Jesús designó a otros setenta y dos discípulos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares a donde pensaba ir, y les dijo: “La cosecha es mucha y los trabajadores pocos. Rueguen, por tanto, al dueño de la mies que envíe trabajadores a sus campos. Pónganse en camino; yo los envío como corderos en medio de lobos. No lleven ni dinero, ni morral, ni sandalias y no se detengan a saludar a nadie por el camino. Cuando entren en una casa digan: ‘Que la paz reine en esta casa’. Y si allí hay gente amante de la paz, el deseo de paz de ustedes se cumplirá; si no, no se cumplirá. Quédense en esa casa. Coman y beban de lo que tengan, porque el trabajador tiene derecho a su salario. No anden de casa en casa. En cualquier ciudad donde entren y los reciban, coman lo que les den. Curen a los enfermos que haya y díganles: ‘Ya se acerca a ustedes el Reino de Dios’”.
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
La misión de Cristo es nuestra misión también, Él nos ha llamado, Él nos ha dado lo necesario para realizar nuestra tarea de discípulos y Él nos ha enviado para comunicarlo y predicar su mensaje. Si no estamos unidos a Cristo, del cual emana nuestra misión, todo lo que hagamos será en vano ya que Él es quien sabe lo que necesita la gente, Él conoce los corazones de las personas y puede llegar a interpelarlos en lo más íntimo para que, así, conviertan su vida hacia Cristo.
Conociendo cuáles son los intereses de Cristo, podemos servirle como sus enviados porque conocemos al artista que quiere esculpir su imagen divina en la obra que Él mismo creó; así, todo lo que hagamos, digamos, pensemos, tendrá la huella de Cristo, el maestro y Señor, y también será una forma por la que nos reconocerán, porque cuando la gente nos vea podrán decir que es Cristo quien vive en cada uno de nosotros.
Dios sabe a quién llama porque conoce a cada uno por su nombre, como a san Lucas, que después emprenderá la tarea de escribir la vida y obras de Cristo en su Evangelio. Podemos decir que todo empezó ahí donde los discípulos empezaron a llevar la paz de Cristo a las cercanías, y después, cómo el evangelista Lucas transmitió el mensaje de Cristo que aún seguimos leyendo hasta el día de hoy, manteniendo viva la memoria de los hechos de nuestra historia de salvación.
«Ese esfuerzo también tiene que abarcar el amplio mundo laical; también los laicos son enviados a la mies, son convocados a tomar parte en la pesca, a arriesgar sus redes y su tiempo en “su múltiple apostolado tanto en la Iglesia como en el mundo”. Con toda su extensión, problemática y transformación, el mundo constituye el ámbito específico de apostolado donde están llamados a comprometerse con generosidad y responsabilidad, llevando el fermento del Evangelio. Por eso deseo dar la bienvenida a todas las iniciativas que en cuanto pastores tomen para la formación de los laicos —gracias por esto— y no dejarlos solos en la misión de ser sal de la tierra y luz del mundo, para contribuir a una transformación de la sociedad y la Iglesia».
(Discurso de S.S. Francisco, 7 de septiembre de 2019).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Rezar por los misioneros.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Los padres, primeros responsables de la educación de sus hijos
Pidamos al «dueño de la mies» que cada familia sea un centro importante de crecimiento humano y espiritual.
Por: Mons. José Rafael Palma Capetillo | Fuente: Semanario Alégrate

Aunque no sean conscientes del todo, los hijos son una motivación para sus padres de ser mejores, es decir, santos y siempre fieles en la verdad, el bien y el amor. El Catecismo nos señala con mucha exactitud que la educación de los hijos, aunque se les confíe a los maestros de alguna escuela y a los catequistas, es responsabilidad principal de los padres de familia. Por esta razón, los padres tienen el deber de elegir la escuela y la parroquia que mejor les ayuden en su tarea de educar integralmente a sus descendientes.
Los hijos, a su vez, contribuyen al crecimiento de sus padres en la santidad. Todos y cada uno se concederán generosamente y sin cansarse los perdones mutuos exigidos por las ofensas, las discordias, las injusticias y las omisiones. El afecto mutuo lo reclama. La caridad de Cristo lo exige (cf Mt 18,21-22; Lc 17,4).
Durante la infancia, el respeto y el afecto de los padres se traducen ante todo por el cuidado y la atención que consagran en educar a sus hijos, en proveer a sus necesidades físicas y espirituales. En el transcurso del crecimiento, el mismo respeto y la misma dedicación llevan a los padres a enseñar a sus hijos a usar rectamente de su razón y de su libertad.
Los padres, como primeros responsables de la educación de sus hijos, tienen el derecho de elegir para ellos una escuela que corresponda a sus propias convicciones. Este derecho es fundamental. En cuanto sea posible, los padres tienen el deber de elegir las escuelas que mejor les ayuden en su tarea de educadores cristianos. Los poderes públicos tienen el deber de garantizar este derecho de los padres y de asegurar las condiciones reales de su ejercicio. De igual modo, podrán elegir el centro de catequesis que más favorece la educación integral de su prole.
Cuando llegan a la edad correspondiente, los hijos tienen el deber y el derecho de elegir su profesión y su estado de vida. Estas nuevas responsabilidades deberán asumirlas en una relación confiada con sus padres, cuyo parecer y consejo pedirán y recibirán dócilmente. Los padres deben cuidar de no violentar a sus hijos ni en la elección de una profesión ni en la de su futuro cónyuge. Este deber de no inmiscuirse no les impide, sino al contrario, los obliga a ayudarles con consejos juiciosos, particularmente cuando se proponen fundar un hogar.
El estado de vida en la soltería es una vocación auténtica. Hay quienes no se casan para poder cuidar a sus padres, o sus hermanos y hermanas, para dedicarse más exclusivamente a una profesión o por otros motivos dignos. Estas personas pueden contribuir grandemente al bien de la familia humana.
Pidamos al “dueño de la mies” que cada familia sea un centro importante de crecimiento humano y espiritual para todos, especialmente los hijos, y que con la luz del Espíritu Santo y los buenos consejos y ejemplos de los papás, puedan los descendientes encontrar y vivir la llamada de Dios con una fiel y generosa respuesta.