
Catalina de Suecia, Santa
Virgen, 24 de marzo…
- Hoy también se festeja a:
- • Aldemar de Cápua, Santo
- • Macartan de Clogher, Santo
- • Oscar Romero, Santo
- • María Serafina del Sagrado Corazón (Clotilde Micheli), Beata
- • Juan del Báculo, Beato
Libertad interior para que se manifiesten tus obras en mí
Santo Evangelio según san Juan 7, 1-2.10.25-30. Viernes IV de Cuaresma
Por: Paulina Tena González Méndez, CRC | Fuente: somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Señor, Padre bueno, a lo largo de esta semana he pedido con confianza que tus obras se puedan realizar en mi vida. Me pongo en tu presencia, creo que estás transformando todo lo que soy para poder acoger tu voluntad, para dejar que Tú hagas en mí. Te amo, Señor, y te ofrezco esta oración por la instauración de tu Reino y por… (di alguna intención que tengas).
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Juan 7, 1-2.10.25-30
En aquel tiempo, recorría Jesús la Galilea, pues no quería andar por Judea porque los judíos trataban de matarlo. Se acercaba la fiesta judía de las tiendas. Después que sus parientes se marcharon a la fiesta, entonces subió él también, no abiertamente, sino a escondidas. Entonces algunos que eran de Jerusalén dijeron: «¿No es éste el que intentan matar? Pues mirad cómo habla abiertamente, y no le dicen nada. ¿Será que los jefes se han convencido de que éste es el Mesías? Pero éste sabemos de dónde viene, mientras que el Mesías, cuando llegue, nadie sabrá de dónde viene». Entonces Jesús, mientras enseñaba en el templo, gritó: «A mí me conocéis, y conocéis de dónde vengo. Sin embargo, yo no vengo por mi cuenta, sino enviado por el que es veraz; a ése vosotros no lo conocéis; yo lo conozco, porque procedo de él, y él me ha enviado». Entonces intentaban agarrarlo; pero nadie le pudo echar mano, porque todavía no había llegado su hora.
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
“…Mirad cómo habla abiertamente, y no le dicen nada”. Admiro tu valentía, admiro tu seguridad, admiro tu fortaleza. ¿Qué te sostenía en esos momentos en los que sabías que la gente te miraba y hablaban mal de ti? Sabías que estaban planeando matarte y continuabas tu predicación. Viviste entre alabanzas y rechazos, pero te mantuviste firme y llevaste adelante tu plan salvador.
Sí, Jesús, es tu libertad interior lo que te sostenía en esos momentos. Eres Tú quien me muestra lo que es la verdadera libertad que no depende de nada externo para realizarse; se vive en lo más profundo del interior. Es el centro que unifica y da vida porque me integra.
Es, como dice San Pablo, “la libertad de los hijos de Dios” que saben su identidad y es la roca sobre la que construyen su vida. Se saben amados por un amor incondicional, conocidos por Aquel que escruta las intenciones del corazón, sostenidos por el poder del Padre.
Permíteme contemplarte cada vez con más profundidad para ver cómo vivías esta libertad interior y pueda vivir respondiendo a mi identidad y a lo que Tú quieres obrar en mí y a través de mí. Que nada me frene, que tu mirada me impulse, que esta libertad me sostenga.
«Para mí, ¿quién es Jesucristo? ¿Cuál es el conocimiento que yo tengo de Jesucristo? Cuando digo que para mí Jesucristo es el Salvador, es así pero cada uno de nosotros debe responder también desde el corazón, lo que sabe y siente de Jesucristo, porque todos sabemos que es el Salvador del mundo, que es el Hijo de Dios, que ha venido a la tierra para salvarnos, y también podemos contar muchos pasajes del Evangelio. Pero queda la pregunta directa: para mí»¿quién es Jesucristo?».
(S.S. Francisco, Homilía del 6 de mayo de 2014).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
En tu oración de la noche, pide luz al Espíritu Santo para que te deje ver en qué momentos del día pudiste actuar o no con la libertad de los hijos de Dios y pide la gracia para poder vivirlo al día siguiente.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
| ¿Qué hago con mi dinero? |

Luis es el mayor de cinco hijos; acaba de cumplir 18 años y ahora que se gradúa de la preparatoria planea un viaje con sus amigos de toda la vida; es un regalo que sus padres le darán a pesar del sacrificio económico que representa para la familia. Sus padres siempre han buscado que él y sus hermanos tengan todo lo necesario en su educación, salud y recreación.
Tres días antes de la salida a su viaje, Ana, la hermana menor de Luis, es hospitalizada debido a una rara enfermedad pulmonar. El diagnóstico es incierto y Ana tendrá que estar unas semanas internada en observación. Esta es una situación nueva que angustia a la familia. La salud de Ana es frágil y su recuperación requerirá tiempo y… dinero.
Dinero, dinero, dinero…
El dinero es siempre un tema delicado. No se puede hablar fácilmente de él y separa a las personas entre ricos y pobres. Esta división entre ricos y pobres es una separación práctica pero no es natural. Todos somos personas y nuestro valor más auténtico va más allá del grosor de nuestras billeteras, pero tristemente en la vida diaria, sí que se perciben distinciones entre quienes tienen y quienes no.
¿Deberían los gobiernos asegurarse de que todos tengan lo mismo?, o simplemente permitir que cada quien acumule lo que pueda. Tener o no tener; en economía y política, esa es la pregunta. Y es que si hablamos de sistemas económicos pronto nos encontramos con una variedad de opciones que hacen difícil que dos personas se pongan de acuerdo. No todo es blanco y negro.
¿Qué hago con lo que tengo?
Independientemente del país y del sistema económico en que nos encontremos todos somos responsables del correcto uso de los bienes. Luis, el protagonista de nuestra historia, ya tenía planes antes de la enfermedad de su hermana menor; ese dinero ya estaba destinado a cubrir los gastos de su viaje. Pero ahora las prioridades han cambiado. Los padres de Luis, incapaces de solventar todos los gastos tendrán que reajustar su gestión. Ahora la diversión pasa a un plano muy secundario; todos tendrán que apretarse el cinturón un poco.
Imagina que Luis fuera un mal hermano y una persona egoísta, que insistiera en que ya se le había prometido un viaje y que ahora no es justo que se le quite ese bien. Imagina que intentara convencer a sus papás de que pagaran el viaje. Cuesta imaginarse a alguien así, ¿verdad?
Nuestra actitud…
En una familia es fácil ver que una actitud como la de Luis no es correcta ni humana. ¿Cómo puede un hermano mayor preferir su propia diversión por encima de la salud de su hermana menor? El problema es que esto sí se da a gran escala entre grupos de personas y entre sectores sociales. Claman al cielo las diferencias abismales que separan a ricos y pobres en muchas partes del mundo. Son contados los países en los que hay poca diferencia entre los que tienen más y los que tienen menos. En el resto del mundo, se vive como si los ricos olvidaran que tienen hermanos menores pobres.
Los bienes con que contamos no son infinitos, pero sí deberían ser suficientes. En el Evangelio de Lucas (19, 1-10) se narra el encuentro entre Jesús y un hombre llamado Zaqueo.
Las riquezas en la Biblia
Zaqueo era jefe de publicanos y era rico. Llama la atención que en un momento Zaqueo se pone de pie y promete que dará la mitad de sus bienes a los pobres y pagará el cuádruple si ha defraudado a alguno. Jesús asegura que ese día llegó la salvación a la casa de Zaqueo.
Seguramente Zaqueo era un hombre audaz en los negocios; Jesús reconoce eso, no le pide que renuncie a todos sus bienes como haría con el Joven Rico (Mt. 10, 17-30); cada uno tiene una misión particular con exigencias particulares.
Jesús quería que Zaqueo fuera inteligente y generoso; que usara sus talentos para mejorar la situación de quienes lo rodeaban. La sociedad necesita de más Zaqueos, de personas capaces que tengan su corazón y su esperanza puesta en Dios y sus ojos y sus manos dedicadas al prójimo.
Creatividad y generosidad
Lo que falta no es dinero sino creatividad y generosidad. Entre los hombres unos tienen más capacidades y otros tenemos menos; el siervo inútil de la parábola de los talentos (Mt. 25, 14-30) es el que entierra lo que ha recibido, ya sea por miedo o por egoísmo. Y al final en esa Parábola el hombre que había recibido más talentos y los usa bien termina recibiendo los que desaprovechó el timorato (o egoísta).
Yo siempre me pregunto, ¿seré yo capaz de solucionar la pobreza en el mundo? Probablemente no la pobreza de todo el mundo, pero sí creo que soy responsable de la pobreza de mi prójimo. Y es que de la misma manera en que Luis tendrá que renunciar a un bien legítimo para que se recupere su hermana, así yo también tendré que preguntarme si hay algo en mi vida a lo que tengo que renunciar para que mis hermanos más pobres estén mejor.
En la familia humana también hay que apretarse el cinturón.