103 mártires de Corea, Santos
Memoria Litúrgica, 20 de septiembre …
Hoy también se festeja a:
- • Lorenzo Han I-hyong, Santo
- • Adelpreto de Trento, Beato
- • Juan Carlos Cornay, Santo
- • Teresa Cejudo Redondo, Beata
- • María Teresa de San José, Beata
Redescubrir por qué estás siguiendo a Jesús
Por: H. Pedro Cadena, LC | Fuente: www.somosrc.mx
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Señor Jesús, gracias por regalarme este tiempo para estar juntos. Gracias porque me has escogido para ser tu amigo, y por acompañarme en cada paso de mi vida. Dame fe por favor, para que pueda ver mi vida y mi vocación como Tú las ves. Lléname de ti, renuévame con tu Espíritu Santo para que pueda ser tu apóstol con quien me encuentre hoy.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Lucas 8, 1-3
En aquel tiempo, Jesús iba caminando de ciudad en ciudad y de pueblo en pueblo, predicando el Evangelio del reino de Dios; lo acompañaban los Doce y algunas mujeres que él había curado de malos espíritus y enfermedades: María la Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, mujer de Cusa, intendente de Herodes; Susana y otras muchas que le ayudaban con sus bienes.
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
¿Por qué seguían a Jesús los doce y las mujeres de las que leemos hoy? ¿Cómo conquistó Jesús a cada uno de ellos? Puedes dedicarte un tiempo a hablar con Jesús de si Él te ha cautivado o no, o sobre qué es lo que te cautiva de Él. Tal vez es tiempo de redescubrir por qué estás siguiendo a Jesús, y de dejar que te renueve en tu vocación de apóstol de su Reino de amor, justicia y verdad. Para ello, puedes dedicar un tiempo para tomar a tu Padre bueno de la mano y con Él echar una mirada a las profundidades de tu corazón.
¿Qué ves, qué motivaciones, deseos o miedos tienes en tu vida? ¿Cómo te ve tu Padre amoroso?, ¿cómo es su mirada sobre ti?
«Los evangelios nos presentan a menudo esta imagen del Señor en medio de la multitud, rodeado y apretujado por la gente que le acerca sus enfermos, le ruega que expulse los malos espíritus, escucha sus enseñanzas y camina con Él. “Mis ovejas oyen mi voz. Yo las conozco y ellas me siguen”. El Señor nunca perdió este contacto directo con la gente, siempre mantuvo la gracia de la cercanía, con el pueblo en su conjunto y con cada persona en medio de esas multitudes. Lo vemos en su vida pública, y fue así desde el comienzo: el resplandor del Niño atrajo mansamente a pastores, a reyes y a ancianos soñadores como Simeón y Ana. También fue así en la Cruz; su Corazón atrae a todos hacia sí: Verónicas, cireneos, ladrones, centuriones…».
(Papa Francisco, Homilía 18 de abril de 2019).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy voy a visitar a la Virgen María en una Iglesia para poner en sus manos mi vocación de apóstol y amigo de Jesús.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
¿Qué significa tener fe?
Por: Daniel Alberto Robles Macías | Fuente: ConMasGracia.org
Charles Blondin fue un famoso equilibrista de cuerda floja y acróbata francés. Uno de sus actos más reconocidos fue cuando cruzó las cataratas del Niágara sobre una cuerda suspendida a una altura de 48 metros sobre el agua y una longitud de 335 metros. Acto que realizó por primera vez en 1859.
Después de aquella primera vez, continúo haciéndolo varias veces más, pero cada vez iba aumentando el grado de dificultad con actos variados. Primero, con los ojos vendados, luego, dentro de una bolsa y finalmente lo cruzó en zancos. Incluso, en una ocasión, se sentó a la mitad de la cuerda para cocinar y comer su almuerzo.
En una de esas ocasiones, miembros de la familia real de Inglaterra decidieron acudir a ver su acto. Era un duque junto con sus dos hijos. Esa mañana, cruzaría la cuerda arrastrando una carretilla. De inicio, lo hizo sin nada sobre ella; para luego, colocar una bolsa de papas, fue todo un éxito. Los aplausos de la gente no dejaban de sonar.
Luego, Blondin bajó hasta donde se encontraba la familia real y le preguntó al duque: Señor, ¿cree usted que yo podría cruzar a un hombre sobre esta carretilla hasta el otro lado del río?– ¡Sin duda alguna, claro que sí! Le dijo el duque. Pues lo invito a subir a usted, ¿Qué dice? Le dijo Blondin.
De inmediato se escuchó al unísono una expresión de sorpresa de toda la audiencia. Nadie podría creer lo que acababa de pasar. El duque, por su parte, se quedó frío y se puso muy nervioso, después de un momento, negó aquella invitación.
Entonces Blondin, luego de escuchar la negativa del duque, se volvió a la gente que estaba allí y dijo: ¿Hay alguien entre ustedes que crea que pueda hacerlo? El silencio inundó el lugar, todos se miraban entre sí pero nadie se ofrecía a ser parte de ese acto.
Después de un momento, se escuchó una voz: ¡Yo sí creo! Y de entre toda la multitud salió una mujer muy anciana. Subió entonces a la carretilla y fue llevada por el equilibrista hasta el otro lado y luego de regreso. Esa mujer era la madre de Blodin, la única dispuesta a poner su vida en las manos de aquel hombre.
Con esta historia podemos ejemplificar el significado de la fe. Es poner toda nuestra vida en las manos de Dios, totalmente, sin condiciones ni reservas. Ya nos dice San Pablo: “La fe es como aferrarse a lo que se espera, es la certeza de cosas que no se pueden ver.” (Hebreos, 11, 1) y como esa mujer, hay que atrevernos a ponemos toda nuestra confianza en aquel que con seguridad nos llevará del otro lado del camino.
“Quien tiene fe tiene la vida eterna, tiene la vida. Pero la fe es un don, es el Padre que nos la da” nos dice el Papa Francisco. Y si, la fe es el único camino para llegar a Dios, para alcanzar la vida eterna. Es tener la certeza de que no vamos solos, sino que Él camina con nosotros. ¿Te atreves a dejar tu vida en sus manos?
