Antonio, Santo
Memoria Litúrgica, 17 de enero …
Hoy también se festeja a:
- • Teresio Olivelli, Beato
- • Gamalberto de Michaelsbuch, Beato
- • Sulpicio el Pío, Santo
- • Roselina (Rosalina) de Villeneuve, Santa
- • Jenaro Sánchez Delgadillo, Santo
Recordar las gracias de Dios
Por: H. Edison Valencia, LC | Fuente: www.somosrc.mx
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria(para ponerme en presencia de Dios)
Señor, ayuda a calmar la sed que tengo de ti en este momento de oración.
Evangelio del día(para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Marcos 2, 1-12
Cuando Jesús volvió a Cafarnaúm, corrió la voz de que estaba en casa, y muy pronto se aglomeró tanta gente, que ya no había sitio frente a la puerta. Mientras él enseñaba su doctrina, le quisieron presentar a un paralítico, que iban cargando entre cuatro. Pero como no podían acercarse a Jesús por la cantidad de gente, quitaron parte del techo, encima de donde estaba Jesús, y por el agujero bajaron al enfermo en una camilla.
Viendo Jesús la fe de aquellos hombres, le dijo al paralítico: “Hijo, tus pecados te quedan perdonados”. Algunos escribas que estaban allí sentados comenzaron a pensar: “¿Por qué habla éste así? Eso es una blasfemia. ¿Quién puede perdonar los pecados sino sólo Dios?”.
Conociendo Jesús lo que estaban pensando, les dijo: “¿Por qué piensan así? ¿Qué es más fácil, decirle al paralítico: ‘Tus pecados te son perdonados’ o decirle: ‘Levántate, recoge tu camilla y vete a tu casa’? Pues para que sepan que el Hijo del hombre tiene poder en la tierra para perdonar los pecados —le dijo al paralítico—: Yo te lo mando: levántate, recoge tu camilla y vete a tu casa”.
El hombre se levantó inmediatamente, recogió su camilla y salió de allí a la vista de todos, que se quedaron atónitos y daban gloria a Dios, diciendo: “¡Nunca habíamos visto cosa igual!”.
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
Imaginémonos que vamos vagando por un desierto y llevamos ya una semana, creo, y debe de ser así, que la sed debe ser mucha, seguramente tendremos ganas de encontrar un oasis o que llueva para poder saciar nuestra sed. Algo similar se nos presenta en el Evangelio, cuando Jesús retorna a Cafarnaúm las personas eran tantas que se agolpaban en la puerta porque tenían sed de la Palabra de Dios. Ya habían tomado de la frescura de sus palabras y querían volver a refrescar su alma con aquellas palabras.
Y yo, ¿dónde sacio mi «sed»? Después que algunos de ellos habían tomado de esa fuente quieren hacer participar a otros y es cuando estos cuatro hombres le llevan a este paralítico, que probablemente era amigo de ellos. Aquí, en este encuentro, sucede algo maravilloso como ya sabemos, Jesús le perdona todos sus pecados y le cura su «parálisis», pero le dice algo muy importante: «toma tu camilla y vete». Es curioso el porque Cristo le dice «toma tu camilla», y esto es precisamente para que recuerde las gracias que Dios ha hecho por él, que cada vez que vea esa camilla se acuerde de las muchas gracias y bendiciones que en ese día su gran amigo Jesús ha hecho por él.
«Y a esta escuela de Jesús, médico y hermano de los que sufren, estáis llamados vosotros, médicos creyentes en Él, miembros de su Iglesia. Llamados a acercaros a aquellos que atraviesan por momentos de prueba por causa de la enfermedad. Estáis llamados a prestar atención con delicadeza y respeto por la dignidad y la integridad física y mental de las personas. Estáis llamado a escuchar atentamente para responder con palabras adecuadas, que acompañen los gestos de cura, haciéndolos más humanos y, por lo tanto, también más efectivos. Estáis llamado a alentar, a consolar, a levantar, a dar esperanza. No se puede curar ni ser curado sin esperanza; en esto todos estamos necesitados y agradecidos a Dios, que nos da esperanza».
(Discurso de S.S. Francisco, 22 de junio de 2019).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Que pueda recordar las gracias que Dios ha hecho en mi vida y agradecerlas. Si es posible frente al Santísimo Sacramento del altar.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Basta de fanatismo religioso
Por: P. Luis-Fernando Valdés | Fuente: Revista Vive
Víctimas del fanatismo religioso
En los últimos años, por la eficacia a los medios de comunicación, hemos seguido de cerca el dolor que la violencia perpetrada a nombre de Dios ha infligido a personas inocentes de Afganistán, Bangladesh, Bélgica, Burkina Faso, Egipto, Francia, Alemania, Inglaterra, Jordania, Irak, Nigeria, Pakistán, Estados Unidos de América, Túnez y Turquía. Como señaló en su momento el Papa Francisco, se trata de “gestos viles, que usan a los niños para asesinar, como en Nigeria; toman como objetivo a quien reza, como en la Catedral copta de El Cairo, a quien viaja o trabaja, como en Bruselas, a quien pasea por las calles de la ciudad, como en Niza o en Berlín, o sencillamente celebra la llegada del año nuevo, como en Estambul.” (Discurso, 9 enero 2017)
La raíz del fundamentalismo religioso
Aunque los terroristas utilizan como pretexto la defensa de la Ley de Dios, la realidad es que tratan de implantar una “voluntad de dominio y de poder”. Así lo explicó el Papa, y añadió que se trata de una “locura homicida que usa el nombre de Dios para sembrar muerte”. (Ibidem)
Para Francisco, la causa del terrorismo fundamentalista es una “grave miseria espiritual”, vinculada también a menudo a una considerable pobreza social. En efecto, nos damos cuenta que entre personas que carecen de toda oportunidad de desarrollo es fácil hacer una “leva” a nombre de la esperanza de un mundo mejor, que advendría cuando se acaben los “herejes”.
El papel de las autoridades religiosas
Para acabar con esa miseria espiritual que da pie al surgimiento de movimientos terroristas pseudo-religiosos, se requiere por una parte de mejorar las condiciones de vida (lo cual corresponde a las autoridades civiles). Por otra, enseñar los verdaderos valores religiosos (lo cual es cometido de los líderes espirituales).
Una tarea que corresponde a los dirigentes de las religiones para evitar la violencia es transmitir aquellos valores religiosos que “no admiten una contraposición entre el temor de Dios y el amor por el prójimo” (ibídem). Esto significa que nunca se puede atacar a los hombres bajo el pretexto de cumplir un mandato divino. Por eso, con mucha fuerza, en diversas ocasiones, el Papa Francisco ha hecho “un llamamiento a todas las autoridades religiosas para que unidos reafirmen con fuerza que nunca se puede matar en nombre de Dios”.
Educación cívica para evitar los fanatismos religiosos
También los poderes civiles tienen una tarea en este tema. En primer lugar, según explica el Pontífice, les corresponde garantizar en el espacio público el derecho a la libertad religiosa y, a la vez, fomentar que no se vean como contrarias la pertenencia social y la dimensión espiritual de sus ciudadanos.
A las autoridades civiles también les corresponde la responsabilidad de “evitar que se den las condiciones favorables para la propagación de los fundamentalismos” (ibídem). En concreto, deben establecer adecuadas políticas sociales que combatan las raíces del problema: la pobreza y la desintegración familiar.
Epílogo
Está por terminar el 2017, que nos deja por una parte una gran lección de diálogo ecuménico con motivo de los 500 años de la Reforma protestante; pero también este año quedarán en el recuerdo las víctimas del fanatismo religioso. Aguardemos el nuevo año con la esperanza de que las religiones vuelvan a ser factor de paz y unidad, y de que jamás vuelvan a ser utilizadas como pretexto para el odio.
