
Hoy 14 de febrero de 2019, en el día del cariño, el amor y la amistad; y a 23 días del nacimiento a la Vida Eterna de nuestro amado Padre Francisco González Pedraz, consideramos es una buena ocasión para compartirles las bellas y profundas palabras que dedicó el Dr. Amable Sánchez Torres a su entrañable amigo y colega de toda la vida, el Padre Pedraz, en su Misa de Cuerpo Presente del 23 de enero de 2019 en La Inmaculada de Tívoli, Iglesia que acogió a ambos en tiempos memorables.
Agradecemos al Dr. Amable Sánchez por tan hermosa y sublime dedicatoria, que no hay duda sale verdaderamente del alma de un gran amigo hacia otro que ha partido… 🙏 Para ver el video, dar clic aquí.
Presbítero, 15 de febrero …
Hoy también se festeja a:
- • Federico Bachstein y 13 compañeros, Beatos
- • Walfredo della Gherardesca, Santo
- • Miguel Sopocko, Beato
- • Ángelo de Sansepolcro, Beato
- • Sigfrido, Santo
Habla Señor que tu siervo escucha
Por: H. Kevin Franco, L.C. | Fuente: www.missionkits.org
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Señor mío, te pido que toques mi corazón para que se abra y pueda escuchar lo que Tú quieres para mi vida.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Marcos 7, 31-37
En aquel tiempo, salió Jesús de la región de Tiro, y vino de nuevo por Sidón, al mar de Galilea, atravesando la región de Decápolis. Le llevaron entonces a un hombre sordo y tartamudo, y le suplicaban que le impusiera las manos. Él lo apartó a un lado de la gente, le metió los dedos en los oídos y le tocó la lengua con saliva. Después, mirando al cielo, suspiró y le dijo: «Effetá», (que quiere decir: «Ábrete»). Al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y empezó a hablaba sin dificultad. Él les mandó que no lo dijeran a nadie; pero, cuanto más se lo mandaba, ellos con más insistencia lo proclamaban, y todos estaban asombrados y decían: «¡Qué bien lo hace todo! Hace oír a los sordos y hablar a los mudos».
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
En el Evangelio de hoy vemos cómo Jesús, para curar a ese pobre hombre sordomudo, primero lo aparta de la muchedumbre de los ruidos y distracciones y después lo cura. Creo que a lo primero que Dios nos invita es a apartarnos con Él en el silencio, para que así pueda hacer grandes milagros en nuestra vida, como el de regresarnos la escucha, pero no humana sino más bien espiritual. Podemos decir que quizás el sordomudo no lo era sólo en lo físico, sino también en el corazón.
Me pregunto, ¿desde hace cuánto yo también tengo el corazón sordo? Sordo a las cosas que quizás esté haciendo mal y que me doy cuenta de ello, pero no escucho lo que la dulce voz de Dios me dice en mi corazón. Lo que el Señor solo nos pide es poner de nuestra parte y alejarnos con Él en la oración, ¿estás dispuesto/a a dar el paso?
«Jesús quiere hacer entender que el milagro sucede por motivo de su unión con el Padre: por esto, levantó la mirada al cielo. Después emitió un suspiro y pronunció la palabra resolutiva: “Effatá”, que significa “Ábrete”. Y en seguida el hombre fue sanado: se le abrieron los oídos, se soltó la atadura de su lengua. La sanación fue para él una “apertura” a los demás y al mundo.
Este pasaje del Evangelio subraya la exigencia de una doble sanación. Sobre todo la sanación de la enfermedad y del sufrimiento físico, para restituir la salud del cuerpo; incluso esta finalidad no es completamente alcanzable en el horizonte terreno, a pesar de tantos esfuerzos de la ciencia y de la medicina. Pero hay una segunda sanación, quizá más difícil, y es la sanación del miedo. La sanación del miedo que nos empuja a marginar al enfermo, a marginar al que sufre, al discapacitado. Y hay muchos modos de marginar, también con una pseudo piedad o con la eliminación del problema; nos quedamos sordos y mudos delante de los dolores de las personas marcadas por la enfermedad, angustias y dificultades.»
(Ángelus de S.S. Francisco, 9 de septiembre de 2018).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Señor mío, Tú que conoces lo que hay dentro de mi alma te pido que me ayudes a quitar esos medios que me impiden dejarte hacer milagros en mi vida. Tú sabes cuán necesitado estoy de Ti y tu gracia santificante.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy, en los momentos de oración que tenga con Dios le diré: «Señor toca mi corazón, así como lo hiciste con ese sordomudo, para poder escucharte», o decirle: «Habla, Señor, que tu siervo escucha».
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
4 maneras de saber cuándo alguien realmente te ama
Por: Dave Willis | Fuente: Dave Willis´s Blog // Píldoras de Fe
Hace un tiempo visité uno de mis lugares favoritos en esta Tierra: El Orfanatorio Casa Shalom en Guatemala. Casa Shalom significa “Casa de paz” y realmente es un lugar de paz y amor para los casi 100 niños que viven ahí.
Mi amigo Josh dirige el orfanatorio junto con su esposa Jessica. Él nos estaba mostrando el lugar e iba contando la historia de cómo había llegado cada niño ahí. El me dijo:
«Este es Eduardo; sus padres fueron asesinados por narcotraficantes. Ella es Rosa; ella y sus hermanos vivían en la calle antes de que los trajeran aquí, comían del basurero y estaban malnutridos”.
Cada niño tenía una historia y todas ellas eran muy tristes. A pesar de que provenían de hogares rotos, estos niños ahora se veían felices y saludables.
Josh los conoce a cada uno por su nombre y parecía un padre orgulloso cuando abrazaba a unos o relataba los logros de otros, que eran buenos para el futbol, el arte o la música.
Una adolescente se acercó a Josh y le dio un abrazo. Mientras se alejaba contenta, a Josh se le humedecieron los ojos. Así me platicó su historia:
«Su nombre es Margarita. Ella creció en un hogar donde fue abusada de una forma horrible. Su padre era alcohólico y abusaba de ella de las peores maneras. Eventualmente la sacaron de esa casa y la pusieron al cuidado de una tía y su esposo, pero éste abusó de ella de la misma forma terrible en que lo había hecho su padre.
Ella tuvo que ser llevada a otros hogares, pero en cada uno, las personas que debieron protegerla, abusaron de ella.
Cuando finalmente llegó aquí, tenía el corazón desecho y estaba completamente sola. No confiaba en nadie, casi no hablaba. No estábamos seguros si algún día lograríamos ayudarla. Continuamos nuestra oración por ella y hacíamos todo lo mejor para mostrarle que el amor de Dios existe, pero después de varios meses, nada funcionaba”
Josh hizo una pausa para secar sus lágrimas y continuó:
«Una noche, mi esposa Jessica y yo estábamos sentados disfrutando el atardecer como usualmente lo hacemos, mirando a los niños jugar futbol y a las niñas jugar a la cuerda.
Admirábamos todos los hermosos sonidos que producían en la casa, cuando algo inesperado pasó. Margarita se acercó y se sentó a mi lado. Ella siempre había mantenido su distancia, especialmente con los hombres, pero ese día se acercó y lo que hizo me dejó sin aliento.
Apoyó su cabeza en mi hombro. Yo contuve mi respiración, esperando a que hablara. Cuando finalmente lo hizo me dijo estas palabras que nunca olvidaré:
«Cuando llegué, nunca pensé que pudiera sentirme segura ni de que alguien realmente me amaría, pero ahora, sé que aquí estoy segura y creo que tú realmente me amas»
Ese momento cambió la vida de Josh y le mostró un panorama de lo que realmente significa el amor.
La manera en que Dios nos ama y la manera en que Josh y su esposa Jessica mostraron amor a Margarita (y a cada niño en Casa Shalom), nos puede enseñar cómo debe ser realmente el amor.
Nuestra cultura ha tratado de redefinir el “amor” como algo que se limita a un sentimiento, pero el verdadero amor es algo mucho mayor a eso.
En cada relación sana, si alguien realmente ama, hace lo siguiente (y tú deberías hacerlo por él o ella también). Es la mayor prueba de amor.
Si alguien realmente te ama, entonces:
1.- Te dará lo que necesitas, incluso cuando no estés en posición de pagarle.
Cuando haces algún bien a alguien esperando recompensa, eso no es amor, es solo querer buscar una relación. El verdadero amor requiere dar algo a alguien sin pensar en recibir algo a cambio.
El amor nunca puede pagarse. El amor solo puede ser ofrecido y recibido libremente, sin precio ni condición.
2.- Trabajará para sanar tus heridas y protegerte de que no recibas nuevas
Cuando amas a alguien, ¡Debes ser la persona que enjuga sus lágrimas, no quien las causa!
El amor promueve sanación del pasado, paz en el presente y protección para el futuro. Así se reconoce el verdadero amor
3.- Si alguien te ama te ayudará a ser mejor
Si esa persona te ama de verdad, te aceptará en tu peor momento, mientras te apoya a que te conviertas en una mejor persona.
Cuando alguien realmente te ama, no tratará de cambiarte, pero tampoco te dejará estancarte sin lograr llegar a la plenitud que Dios pensó para ti.
El verdadero amor significa estar completamente comprometido con alguien, incluso cuando esa persona no pueda ser amada en ese momento.
Si alguien realmente te ama, creerá en ti, incluso en esos momentos cuando tú también dudas de ti mismo.
4.- ¡Nunca te abandonará!
El amor se basa en un compromiso, no en lo que conviene en el momento. El amor es una decisión, no un sentimiento. Si alguien realmente te ama, su compromiso durará incluso ante cualquier circunstancia de la vida.
Dios nos muestra Su Amor, hacienda cada una de estas cuatro acciones y nos llama a que nosotros también lo hagamos unos con otros.
Si no estás seguro de cómo empezar, aquí se nos explica cómo debemos amar (directamente de la Fuente):
«El amor es paciente y muestra comprensión. El amor no tiene celos, no aparenta ni se infla. No actúa con bajeza ni busca su propio interés, no se deja llevar por la ira y olvida lo malo. No se alegra de lo injusto, sino que se goza en la verdad. Perdura a pesar de todo, lo cree todo, lo espera todo y lo soporta todo» (1 de Corintios 13, 4-7)
Déjate guiar por el amor en tu vida y siempre estarás en camino de la dirección correcta.
