
Hilario de Poitiers, Santo
Memoria Litúrgica, 13 de enero …
Hoy también se festeja a:
- • Francisco María Greco, Beato
- • Francisca de la Encarnación, Beata
- • Victoria de Jesús (Francisca) Valverde González, Beata
- • Kentigerno (Mungo), Santo
- • Agricio de Tréveris, Santo
Más allá de la necesidad aparente
Por: H. Adrián Olvera de la Cruz LC | Fuente: www.missionkits.org

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Muchas gracias por este día, Señor, sobre todo por este momento en el que me das la gracia de estar contigo…Quiero escucharte…quiero contarte… quiero decirte…quiero simplemente ESTAR contigo.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Marcos 2, 1-12
Cuando Jesús volvió a Cafarnaúm, corrió la voz de que estaba en casa, y muy pronto se aglomeró tanta gente, que ya no había sitio frente a la puerta. Mientras él enseñaba su doctrina, le quisieron presentar a un paralítico, que iban cargando entre cuatro. Pero como no podían acercarse a Jesús por la cantidad de gente, quitaron parte del techo, encima de donde estaba Jesús, y por el agujero bajaron al enfermo en una camilla.
Viendo Jesús la fe de aquellos hombres, le dijo al paralítico: “Hijo, tus pecados te quedan perdonados”. Algunos escribas que estaban allí sentados comenzaron a pensar: “¿Por qué habla éste así? Eso es una blasfemia. ¿Quién puede perdonar los pecados sino sólo Dios?”.
Conociendo Jesús lo que estaban pensando, les dijo: “¿Por qué piensan así? ¿Qué es más fácil, decirle al paralítico: ‘Tus pecados te son perdonados’ o decirle: ‘Levántate, recoge tu camilla y vete a tu casa’? Pues para que sepan que el Hijo del hombre tiene poder en la tierra para perdonar los pecados —le dijo al paralítico—: Yo te lo mando: levántate, recoge tu camilla y vete a tu casa”.
El hombre se levantó inmediatamente, recogió su camilla y salió de allí a la vista de todos, que se quedaron atónitos y daban gloria a Dios, diciendo: “¡Nunca habíamos visto cosa igual!”.
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.
La cotidianidad de los años, meses y días me revelan las múltiples necesidades que se pueden tener. Desde las más básicas y generales, hasta las más personales y particulares. La comida, el descanso; el trabajo, la familia; la salud, las amistades, el amor.
Todas son necesidades que se presentan cuando me veo carente de ellas. Muchas de estas necesidades las busco casi instintivamente sin darme cuenta y otras puedo incluso volcar toda mi vida para obtenerlas.
Muchas plegarias dirijo a Ti, Señor, con espíritu de petición y como me conoces tan bien siempre estás pendiente. Sin embargo, al conocerme tan bien, más de lo que yo me puedo conocer, sabes que lo que verdaderamente necesito es la paz de mi alma que va más allá de cualquier cosa que pueda necesitar.
Lo demás puede faltar, pero Tú sabes cuál es mi verdadero descanso… Descubro que aquello de lo que verdaderamente tengo hambre y sed es solo de Ti.
El paralítico quería curarse y Tú lo escuchaste, te compadeciste… No sólo le respondes…, vas más allá de lo que te pide. Ves la necesidad más profunda y sanas el corazón, lo sanas con tu perdón.
Señor, tengo tantas cosas que pedirte, pero muchas más tengo que agradecerte. Te agradezco por siempre estar pendiente de mí, aunque a veces no me dé cuenta que estás ahí. Sé que un corazón agradecido es un corazón arrepentido y eso es lo que te quiero ofrecer. Gracias por ir siempre más allá de lo que pienso que puedo necesitar.
«Jesús nos quiere de pie. Esa palabra bonita que Jesús decía a los paralíticos: “levántate”. Dios nos ha creado para estar de pie. Hay una canción hermosa que cantan los alpinos cuando suben a la montaña. La canción dice así: «en el arte de subir, lo importante no es no caer, sino no permanecer caído». Tener la valentía de levantarse, de dejarse levantar por la mano de Jesús. Y esta mano muchas veces viene a través de la mano de un amigo, de la mano de los padres, de la mano de aquellos que nos acompañan en la vida. También el mismo Jesús está allí. Levantaos. Dios os quiere de pie, siempre de pie.»
(Homilía de S.S. Francisco, 24 de abril de 2016).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hacer un buen examen de conciencia y, si no he acudido al sacramento de la confesión, acercarme a él, con la confianza de que aquel perdón es el descanso que verdaderamente necesita mi corazón.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Bruce Springsteen desvela que sigue siendo católico
Por: Álex Rosal | Fuente: Religion en Libertad

Bruce Springsteen cuenta por primera vez su vida en un libro de más de 500 páginas. No es un ajuste de cuentas, tampoco una biografía al uso… más bien parece una reconciliación con sus raíces, su familia y, también, con sus creencias católicas.
Ahora con 67 años, tras vender la friolera de 120 millones de discos por todo el mundo y de acaparar un total de diez discos números uno; registro solo superado por The Beatles y Jay-Z, ha decidido explicar a sus incondicionales de dónde viene su música.
«Born to run» es el título de la biografía que ha publicado en España Literatura Ramdom House.
Mostrar al lector la mente del escritor…
«Escribir sobre uno mismo es algo muy curioso. (…) Pero en un proyecto como este el escritor hace una promesa: mostrarle su mente al lector. Y eso es lo que he intentado hacer en estas páginas».
Una larga conversación con la audiencia
“Toda mi vida ha sido una larga conversación con la audiencia, y por el momento no tengo la inclinación de ponerle fin –afirma Bruce Springsteen–. Una charla un poco abstracta si se quiere, que me ha ayudado a entender cómo mi música toca emocionalmente a los demás y me afecta a mí mismo, cómo inspira tristeza y alegría, la búsqueda de un mundo lleno de posibilidades. El libro es una continuación de ese proceso”.
Volver a los orígenes
Con la atalaya que suponen esos 67 años de vida, Bruce escribe con cierta nostalgía sobre infancia. Su familia, en especial su madre, el clan de los irlandeses en New Jersey, el colegio de las monjas dominicas de santa Rosa de Lima… “He vuelto a mis orígenes, al lugar donde crecí, tengo familia y conozco a los vecinos. He conocido el mundo, he viajado, he vivido en California y he regresado a New Jersey, donde están mis raíces”, señala The Boss (El jefe), el apodo con el que es conocido por sus fans, en la presentación de su libro en Londres y que recoge La Vanguardia.
The Boss se sigue considerando católico
Bruce también escribe sobre sus creencias, sin complejos, después de haberlo meditado durante más de 50 años, y lo plasma en su libro a modo de reconciliación con la Iglesia: «No soy un practicante asiduo de mi religión, pero sé que en algún lugar muy adentro… sigo formando parte del equipo«.
«Un católico lo es para siempre»
Posiblemente a Bruce le pasó como a tantos niños de la época. Después de vivir una formación religiosa con una carga excesiva de moralismo, unido a una escasa experiencia espiritual, decidió, llegado a la adolescencia, romper con la Iglesia y decir: «Nunca más»…
«Con los años, como alumno de Santa Rosa, llegué a sentir la fatiga emocional y corporal del catolicismo -escribe Springsteen-. El día de mi graduación del octavo curso, salí de todo aquello, harto, diciéndome a mí mismo `Nunca más´. Era libre, por fin libre… Y me lo creí… durante bastante tiempo. Sin embargo, conforme me hacía mayor, fui detectando ciertas cosas en mi forma de pensar, reaccionar y comportarme. Y llegué a entender, con perplejidad y tristeza, que un católico lo es para siempre. Y dejé de engañarme. No soy un practicante asiduo de mi religión, pero sé que en algún lugar muy adentro… sigo formando parte del equipo«.
«Creo en la capacidad de Jesús en salvarnos»
En «Born to run» Springsteen desnuda su alma para mostrar sus secretos más íntimos y desvelar que «tengo una relación `personal´ con Jesucristo (…) creo profundamente en su amor y en su capacidad de salvarnos«.
No es de extrañar que muchas de sus letras que hablan de la redención, condena, paraíso, pecado o salvación, sean una expresión de sus propias vivencias y, como dice Bruce: “Mi lenguaje procede de la Biblia”.
«Tengo una relación `personal´con Jesús»
«Ese era el mundo en el que encontré los orígenes de mi canción. En el catolicismo existían la poesía, el peligro y la oscuridad que reflejaban mi imaginación y mi yo interior. Descubrí una tierra de gran y escabrosa belleza, historias fantásticas, castigos inimaginables y recompensa infinita. Era un lugar glorioso y patético en el que encajas o te hacen encajar. Ha estado junto a mí como un sueño en vigilia durante toda mi vida. Y ya de joven adulto, traté de darle sentido. Intenté enfrentarme al desafío por la misma razón de que hay almas que se pierden y un reino de amor que conquistar. Expuse lo que había absorbido a través de las duras y desgraciadas vidas de mi familia, mis amigos y vecinos. Lo transformé en algo a lo que pudiese aferrarme, comprender, algo en lo que incluso pudiese tener fe. Por divertido que pueda parecer, tengo una relación `personal´ con Jesucristo (…) creo profundamente en su amor y en su capacidad de salvarnos».
El Padrenuestro de reconciliación…
En una de las páginas más bellas de la biografía, ese muchacho adolescente que soñaba que Mick Jagger se ponía enfermo, y le llamaban para ocupar su lugar en los Rolling, y lo hacía tan bien que le fichaban para reemplazarlo… escribe el momento en que se sintió reconciliado con su propio pasado, su familia, el colegio de Santa Rosa… asumiendo esa etapa con la oración del Padrenuestro y recibiendo así una bendición.
«Una vez más bajo la sombra del campanario, allí de pie sintiendo sobre mis espaldas el alma vieja de mi árbol, de mi pueblo, regresaron a mí unas palabras y una bendición. Las había caturreado sin pensar, una y otra vez, vestido con mi chaqueta verde, mi camisa color marfil y mi corbata verde de todos los discípulos reacios de Santa Rosa. Esa noche acudieron a mí y fluyeron de un modo distinto. Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre…».