
Pancracio, Santo
Mártir, 12 de Mayo…
Hoy también se festeja a:
- • Imelda Lamertini, Beata
- • Juana de Portugal, Beata
- • Otros Santos y Betos del 12 de mayo
- • Rictrudis de Marchiennes, Santa
- • Felipe de Agira, Santo
¿Cómo esta mi confianza en Dios?
Por: H. Hiram Galán LC | Fuente: www.missionkits.org

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey Nuestro.
¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Señor, te agradezco por un nuevo día en el que me das la gracia de ser testigo de tu amor. Hoy, como ayer, me doy cuenta que sigo siendo débil y mis deseos de ser mejor para Ti no corresponden muchas veces a la realidad. Sin embargo, no me dejes olvidar que mi debilidad y mi flaqueza son siempre objeto de tu misericordia y de tu infinito amor.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Juan 14, 1-6
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «No pierdan la paz. Si creen en Dios, crean también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas habitaciones. Si no fuera así, yo se lo habría dicho a ustedes, porque ahora voy a prepararles un lugar. Cuando me vaya ido y les haya preparado un lugar, volveré y los llevaré conmigo, para que donde yo esté, estén también ustedes. Y ya saben el camino para llegar al lugar a donde voy».
Entonces Tomás le dijo: «Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?». Jesús le respondió: «Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre si no es por mí».
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
Es muy fácil decir: «cálmate, no pierdas la paz» a quien se encuentra en una tribulación o problema. Pero todo cambia cuando se trata de nosotros. Sí, cuando estamos pasando por un mal momento o tenemos una necesidad grave, no escuchamos consejo alguno sobre permanecer en paz y confiados. Más bien frenéticamente buscamos solucionar nuestro problema a toda costa, incluso a veces sin importarnos utilizar medios inadecuados.
Esto se debe a que como decía santa Teresa de Jesús, «el corazón del hombre es como una veleta». Bastan un poco de cambios es nuestro mundo organizado y programado, o algo de volubilidad anímica para estresarnos y perder la paz. Pero en realidad esto se debe a que nuestra supuesta «paz» está fundamentada en una confianza efímera y superflua, que tiene como base a las creaturas. En resumen, una paz fuera de Dios no puede durar mucho porque no es verdadera paz del corazón.
Sólo en Dios, sólo en Él descansa nuestra alma. Sólo en el podemos conservar la paz a pesar de toda adversidad.
«Jesús que dice a Tomás: «Yo soy el Camino». Es la respuesta a la angustia, a la tristeza, a la tristeza de los discípulos por esta despedida de Jesús: ellos no comprendían mucho, pero estaban tristes por esto. Esta expresión de Jesús nos hace pensar en la vida cristiana, que es un camino: comenzamos a caminar con el bautismo, y camino, camino, camino. Se puede decir que la vida cristiana es un camino y el camino justo es Jesús».
(Homilía de S.S. P. Francisco, 3 de mayo de 2016, en santa Marta)
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración. Disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Durante un momento junto a Jesús Eucaristía, pondré todas mis necesidades y problemas confiando en que mi Padre que está en los cielos, ya sabe lo que necesito.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
¿Puedo ser feminista y católica a la vez?
Por: Silvia Ordoñez | Fuente: Catholic-link.com

En estas últimas semanas, mis redes sociales se han visto inundadas de posts de respeto a la mujer y de propagandas sobre la lucha por nuestros derechos. Pero no solo mis redes, también mis pensamientos… ¿será que yo también soy feminista?
Hay dos hechos que me han marcado estas semanas: El primero, un grupo secreto en Facebook a la que fui añadida junto con 11.000 usuarias ecuatorianas, que se llama: «Mi primer acoso, no callamos más». Esta es una iniciativa que ya se ha dado en otros países como México y Chile y que consiste en dar un testimonio de la primera vez que una mujer fue acosada o abusada. Hay miles de ellos. El segundo fue la «Marcha de las Mujeres» o #womensmarch de este 22 de enero que se celebró en decenas de ciudades alrededor del mundo con la participación de multitudes impresionantes, gente de distintas edades, culturas y condiciones sociales, cuyo principal objetivo era defender los derechos de la mujer.
A simple vista todo esto suena muy alentador e inspirador, pero, ¿qué tal si miramos un poco más allá?
1. ¿Cuáles son las raíces del feminismo?
Escuché un fragmento del discurso de la actriz hondureña/americana de 32 años, América Ferrara que formó parte del evento en Washington, la capital del país más poderosa del mundo, ¿coincidencia? En una parte de su discurso, ella dice lo siguiente: «No renunciaremos a nuestros derechos de abortos legales y seguros», «no pediremos a nuestras familias LGBTQ que retrocedan». Adicionalmente, el grupo secreto al que fui agregada está vinculado a una web canadiense llamada «Rise Up» que contiene un archivo de un colectivo feminista que hace activismo desde 1950 con temas como: aborto y derechos reproductivos, igualdad de género, formas de trabajo no tradicional para mujeres, etc.
Esta pequeña indagación me ayudó a atar algunos cabos. Hace poco empecé a leer el libro de la socióloga alemana Gabrielle Kuby, «La revolución global sexual: destrucción de la libertad en el nombre de la libertad». En su primera parte, el libro presenta una minuciosa investigación de los orígenes de los movimientos feministas, que iniciaron con personas como Margaret Sanger y Marie Stopes que lucharon por imponer el control de natalidad en Estados Unidos y Europa.
Con apoyo de poderosos actores como el presidente Roosevelt abogaban por dos cosas: preservar a los “ciudadanos correctos” y eliminar el hambre y la pobreza del mundo. Estos fundamentos eugenésicos fueron tomados por los Nazis para su “limpieza étnica” y por los comunistas en los años de la Revolución, cuando específicamente Kollontai, primera mujer en el consejo de Lenin y encargada de bienestar público, legalizó el aborto, el divorcio, los burdeles y adoctrinó a los niños para que fuera más fácil establecer al comunismo sin resistencia. Afortunadamente, con el fin de la revolución, se comprendió que estos “excesos morales” causaron problemas sociales severos en Rusia y las imposiciones de Kollontai fueron eliminadas o reducidas. Lamentablemente, en Alemania, bajo esos principios y con la guía de Planned Parenthood (inicialmente llamada Birth Control League), se fundó ProFamilia, institución que realizaba el 70% de los abortos del país en los años 50. Y así, una larga lista de nombres de personas e instituciones que dedicaron su vida a cometer abusos, con los ideales de psicólogos y filósofos que coincidían en su profundo rechazo a la Iglesia Católica y el mensaje de amor de Jesús.
2. ¿Feministas y católicas?
Entonces volvamos a intentar responder la pregunta inicial. Por su puesto que no estoy de acuerdo con el abuso de ningún tipo a niños, niñas, adolescentes, jóvenes ni cualquier otro ser humano. Menos aún con la pedofilia, ni con los abusos cometidos dentro de la misma Iglesia. Me espeluzna que los hombres maltraten a las mujeres y odio pensar que la mayoría de la violencia sexual, psicológica y física se dé intrafamiliarmente. Detesto que me griten groserías, aunque suenen a “piropos”, cuando camino por la calle y también me disgusta ir en medios de transporte público que van muy llenos y hay personas que se pegan demasiado.
Sin embargo, tampoco creo en que el control de natalidad es la solución a la pobreza y el hambre (los mismos países europeos dan ahora incentivos por la falta de nuevas generaciones que serían la mano de obra en el futuro). Por su puesto que no apoyo el asesinato de bebés inocentes porque creo en el derecho a la vida como el derecho fundamental de todo ser humano, ¿qué tal si una ministra o presidenta que podía dar un cambio positivo en este mundo fuera abortada? Creo además que la sexualidad y el sacramento del matrimonio tienen un valor incalculable. Y por ende en la familia como su fin y núcleo de la sociedad por ser el primer lugar donde una persona se edifica.
¿Entonces?, ¿se puede ser feminista y católica a la vez? Es difícil responder esta pregunta simplemente con un sí o un no, porque el término “feminista” es bastante ambiguo y ha sido contaminado por diversos grupos e intereses desde hace algunas décadas. Como expuse arriba hay temas en los que podemos estar de acuerdo como el respeto hacia la mujer y el reconocimiento de que tenemos derechos y capacidades al igual que el hombre. Sin embargo, es importante comprender que diferimos en cosas tan fundamentales como entender la riqueza que hay en la complementariedad entre hombre y mujer, el derecho a la vida, la sexualidad y sus usos, la familia, entre otras.
Si algo es trending topic en redes, tiene cobertura de las principales cadenas mediáticas, apoyo de grandes corporaciones y las estrellas de la industria del entretenimiento, así como fotos y videos por doquier en redes sociales, debemos cuestionarnos los intereses detrás de todo ello y no dejarnos llevar por lo superficial. Muchos movimientos y campañas poderosas como #heforshe o #imwithher y aquellas auspiciadas por organismos internacionales, políticos de alto nivel y fundaciones que dicen trabajar por los derechos humanos nos pintan pajaritos de colores, pero en el fondo siguen teniendo como fundamentos a los grupos que mencioné de la investigación de Kuby.
3. Informarse, siempre informarse
Por eso, es tan importante investigar, estar informados y definir nuestras posturas claramente en estos aspectos esenciales. Quizás incluso recibamos ataques, nos llamarán cerrados o incluso fanáticos, pero debemos mantener nuestra postura con firmeza, aunque también con compasión. No es necesario juzgar a los demás, porque siempre la misericordia y el perdón son lo primero que nos debe caracterizar. Pero no dejemos de formarnos, de alzar nuestras voces, de hacer saber también nuestros puntos de vista que son igual de válidos que los de los demás y sobretodo no dejemos de pedir la guía de María para hacerlo siempre mejor
«Cristo se ha constituido ante sus contemporáneos promotor de la verdadera dignidad de la mujer» (Mulieris Dignitatem, San Juan Pablo II, 1988).