
Benito de Aniane, Santo
Abad, 12 de febrero …
- Hoy también se festeja a:
- • Jorge Haydock, Beato
- • Saturnino y compañeros mártires de Abitinia, Santos
- • Melecio de Antioquía, Santo
- • Ludano, Santo
- • Tomás Hemmeford y compañeros, Beatos
Solo Dios nos ofrece un nuevo respiro
Santo Evangelio según san Marcos 7, 31-37. Viernes V del Tiempo Ordinario
Por: Iván Yoed González, LC | Fuente: www.somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Tú me regalas la oportunidad de acogerte libremente en mi corazón. Cada vez que me pongo en tu presencia, es como aceptar un don que Tú ya me tendías con tu mano y que esperabas yo aceptara con mi voluntad. Hoy quiero decirte que aquí estoy, Señor, y quiero estar contigo.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Marcos 7, 31-37
En aquel tiempo, salió Jesús de la región de Tiro y vino de nuevo, por Sidón, al mar de Galilea, atravesando la región de Decápolis. Le llevaron entonces a un hombre sordo y tartamudo, y le suplicaban que le impusiera las manos. Él lo apartó a un lado de la gente, le metió los dedos en los oídos y le tocó la lengua con saliva. Después, mirando al cielo, suspiró y le dijo: «¡Effetá!» (que quiere decir «¡Ábrete!»). Al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y empezó a hablar sin dificultad.
Él les mandó que no lo dijeran a nadie; pero cuanto más se lo mandaba, ellos con más insistencia lo proclamaban; y todos estaban asombrados y decían: «¡Qué bien lo hace todo! Hace oír a los sordos y hablar a los mudos».
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.
Quisiera poder imitarte Dios mío. Mi fe es tan pobre, que ver tu obrar en el Evangelio me sacude. Miraste al cielo, suspiraste. ¿Qué hubo en ese suspiro?, ¿una oración al Padre?, ¿un acto de confianza?
Cuántas veces me sucede lo contrario a mí. Me suelo encontrar en situaciones similares, donde parece que las exigencias son demasiado grandes, donde parece que mis fuerzas no me rinden más. Mi ánimo se desvanece mientras contemplo los problemas de mi vida, de la vida de quienes quiero y de quienes busco querer.
Tú miraste hacia el cielo y suspiraste. Yo miro hacia el suelo y suspiro.
Pero Tú constantemente me invitas a creer. Si mi corazón se encuentra asfixiado por no poder consolar a una persona querida que sufre; si mi corazón se encuentra asfixiado por una situación económica que me parece que puede empeorar; si mi corazón se encuentra asfixiado por no poder encontrar las respuestas que con tanto anhelo busco; si mi corazón se encuentra asfixiado por ese problema concreto, justo aquél que tanto me sofoca; entonces me ofreces la fe como un nuevo respiro.
Imitarte es mi deseo, Señor. Y decir creo en ti ya engrandece un poquito más mi fe. Tú viniste a revelarme no sólo tu grandeza como Dios, sino también tu testimonio como hombre. Me enseñaste a vivir. Me enseñas a creer. Y mira que, el simple hecho de querer creer en ti, Señor, me deja ver que mi fe puede crecer.
«Sin embargo, en el origen de nuestra vida cristiana, en el Bautismo, están precisamente aquel gesto y aquella palabra de Jesús: “¡Effatá! – ¡Ábrete!”. Y el milagro se cumplió: hemos sido curados de la sordera del egoísmo y del mutismo de la cerrazón y del pecado y hemos sido incorporados en la gran familia de la Iglesia; podemos escuchar a Dios que nos habla y comunicar su Palabra a cuantos no la han escuchado nunca o a quien la ha olvidado y sepultado bajo las espinas de las preocupaciones y de los engaños del mundo».
(Ángelus de S.S. Francisco, 6 de septiembre de 2015).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Rezaré el vía crucis para crecer en mi amor y agradecimiento a Cristo por estar siempre a mi lado, regalándome las gracias que necesito para mi salvación.…
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Jesús se comunica con el sordomudo
¿A qué retos se enfrentan los evangelizadores?, ¿existen nuevas formas de comunicar a Dios?
Por: P. Felipe Santos sdb | Fuente: .

Un reto que tienen los evangelizadores, es fijarse en los Evangelios y tratar de entender la forma de comunicarse de Jesús, así harán que sus homilías o intervenciones catequéticas sean ricas en gestos, signos y en apertura.
Baste, como hace el cardenal Martini, pensar en la curación del sordomudo (Marcos, 7, 31-37).
Nos vamos a acercar a la curación. Vemos que tiene tres partes fundamentales: la descripción del sordomudo, los signos y los gestos, el milagro y sus consecuencias.
1 ) La narración evangélica precisa ante todo el desaliento de este hombre porque no puede comunicarse. Es alguien que no oye e intenta expresarse con sonidos guturales. No sabe ni lo que quiere, porque es necesario que los otros lo lleven a Jesús, El caso es en sí mismo desesperante ) 7,31-32).
2) Jesús no realiza el milagro en seguida. Quiere ante todo entender lo que este hombre quiere. Se interesa por su caso y desea curarle.
Para ello, lo primero que hace, es separarlo de la multitud, del lugar del griterío y de las cosas milagrosas.
Lo lleva aparte, y con signos y símbolos le indica lo que va a hacer: le introduce los dedos en los oídos para abrir los canales de la comunicación, le unge la lengua con saliva para comunicarse con soltura. Son signos corpóreos que parecen chocantes. Pero, ¿cómo comunicar con quien está encerrado en su propio mundo y en su propia inercia?, ¿cómo expresar el amor a quien está bloqueado en sí mismo si no es con algún signo físico?
Observamos que Jesús comienza curando el oído. La curación de la lengua viene a continuación. A estos tres signos Jesús añade la mirada hacia lo alto, y un suspiro que indica su sufrimiento y su participación ante esta dolorosa condición humana.
Sigue la orden de EFETA (ábrete) (7,4). Es lo que la liturgia dice antes del bautismo de los adultos: el celebrante, tocando la oreja derecha e izquierda de los elegidos y con la boca cerrada, dice: EFFATA, para que pueda profesar la fe, la alabanza y la gloria de Dios.
3) Lo que viene a continuación de la orden de Jesús, se describe como apertura ( se le abrieron los oídos), se le desata la lengua y hablaba correctamente. Esta capacidad de expresarse llega a ser contagiosa y comunicativa: «Y le ordenó que no se lo dijera a nadie. Pero cuanto más se lo mandaba, más hablaba.
La barrera de la comunicación había caído, la palabra se extiende como el agua que ha roto las barreras del dique. El estupor y la alegría se difunden por los valles y ciudades de Galilea. Y todos decían: «Todo lo ha hecho bien: hace oír a los sordos y hablar a los mudos» (7-35-37). Este hombre es lanzado al vértice alegre de una comunicación auténtica.
Por eso podemos leer la parábola a la luz de nuestra cansina comunicación interpersonal, eclesial y social. Debemos darnos cuenta de nuestras propias dificultades comunicativas; dejarnos tocar y curar por Jesús y reabrir los canales de la comunicación a todos los niveles.