
El proyecto de amor
Santo Evangelio según san Mateo 19, 3-12. Viernes XIX del Tiempo Ordinario
Por: Cristian Gutiérrez, LC | Fuente: somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Creo en ti, Señor. Confío en ti y pongo en tus manos todo lo que soy y lo tengo. Sé que Tú nunca me vas a fallar y que contigo todo lo puedo. Te amo porque quiero amarte y no sólo porque me lo pides. Quiero amarte más y mejor. Ayúdame a serte fiel en todos los momentos del obrar cotidiano y concédeme aquellas gracias que más necesito en este momento. Te pido por todos los miembros del Movimiento que, en cualquier parte del mundo, nos unimos a ti en esta oración y ayúdanos a ser tus apóstoles incansables.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Mateo 19, 3-12
En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos fariseos y, para ponerle una trampa, le preguntaron: “¿Le está permitido al hombre divorciarse de su esposa por cualquier motivo?”.
Jesús les respondió: “¿No han leído que el Creador, desde un principio los hizo hombre y mujer, y dijo: ‘Por eso el hombre dejará a su padre y a su madre, para unirse a su mujer, y serán los dos una sola cosa?’ De modo que ya no son dos, sino una sola cosa. Así pues, lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre”.
Pero ellos replicaron: “Entonces ¿por qué ordenó Moisés que el esposo le diera a la mujer un acta de separación, cuando se divorcia de ella?”.
Jesús les contestó: “Por la dureza de su corazón, Moisés les permitió divorciarse de sus esposas; pero al principio no fue así. Y yo les declaro que quienquiera que se divorcie de su esposa, salvo el caso de que vivan en unión ilegítima, y se case con otra, comete adulterio; y el que se case con la divorciada, también comete adulterio”.
Entonces le dijeron sus discípulos: “Si ésa es la situación del hombre con respecto a su mujer, no conviene casarse”. Pero Jesús les dijo: “No todos comprenden esta enseñanza, sino sólo aquellos a quienes se les ha concedido. Pues hay hombres que, desde su nacimiento, son incapaces para el matrimonio; otros ha sido mutilados por los hombres, y hay otros que han renunciado al matrimonio por el Reino de los cielos. Que lo comprenda aquel que pueda comprenderlo”.
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.
En este pasaje me das algunas lecciones sobre el amor. Amor es una palabra demasiado utilizada en el mundo de hoy. Pero se queda en eso, en palabra. El amor es lo más genérico que puede mencionarse. Para muchos, Señor, el amor es sentimiento, es emoción, es gusto, es placer, es actividad, es mariposeo en el estómago, es rubor en las mejillas, es poesía, es literatura, es novela, es letra de canciones. Pero ¿qué es el verdadero amor? ¿Cuál es el amor que pensaste para el hombre?
En efecto, estas descripciones del amor son demasiado pobres para expresar tan sublime realidad. Tan pobres, que por ello encuentro a tantos que «amando» se sienten infelices, insatisfechos, vacíos, pobres. Se sienten objetos, no personas. Se descubren utilizados más que amados. Se hallan en arenas movedizas más que en suelo firme. Buscador de amor podría ser una definición del hombre. Hecho para el amor, pero un amor verdadero, fuerte, fiel, generoso, sincero, duradero, desinteresado, libre, real. No para ése contaminado, pobre, mezquino, falso, ilusorio, irreal, pasajero, que el mundo pone a la venta en cualquier lugar.
Es desde la perspectiva del amor verdadero desde donde se mira el matrimonio y la virginidad. «Que lo comprenda aquel que pueda comprenderlo» es lo que dices al final del pasaje. Ambos son dones que Tú das para salvaguardar el verdadero amor. Son como los cofres que lo conservan, las cajas fuertes que lo protegen, las bóvedas que los mantienen frescos.
El matrimonio es un regalo tuyo para aquellos que han sabido acoger tu amor y desde él, amar al otro. Entonces el motivo de la unión no es sólo el amor de un hombre por una mujer o al contrario, sino que será tu mismo amor que los ha unido y los quiere mantener así. El uno es instrumento de tu amor por el otro. Tú te encargarás de custodiar ese amor. Porque el amor del matrimonio implica fidelidad, responsabilidad por el otro, cuidado de la pareja, atención a los detalles, frescura en el trato, sinceridad y verdad a toda prueba; saber perdonar y pedir perdón; acoger al otro como es y no como yo quiero que sea; implica renuncia a sí mismo, entrega al otro, desinterés, cariño, sacrificio, ternura. ¡Éste es amor verdadero! No lo que me vende el mundo actual.
Señor, si el matrimonio ya es un don difícil de entender, más lo es el don de la virginidad o la castidad consagrada. Pero ambos son dones tuyos, y por ello ambos son valiosos, hermosos, buenos, santos. Son los que renuncian al matrimonio por entregarse de lleno al servicio del Reino, no porque el matrimonio sea algo malo, sino porque simplemente das a cada uno el tesoro que le corresponde. La castidad o la virginidad no es un «no» al amor. (Así lo ve el mundo de hoy). Por el contrario, es un «Sí» al amor verdadero. Porque así como los esposos se entregan al otro y el motivo de su unión es tu amor por los dos, de igual manera el consagrado se entrega a ti, y a los demás, movido por el amor que le das y que quiere transmitir.
Amar verdaderamente, en ambos casos, es saberse amado por ti y ser capaz de amar al otro. Es saberse amado por ti y entregarse, sacrificarse, donarse para que el otro sea feliz, se sepa amado, se realice, sacie su sed de amor que lleva dentro.
«De hecho, sólo a la luz de la locura de la gratuidad del amor pascual de Jesús será comprensible la locura de la gratuidad de un amor conyugal único y usque ad mortem. Para Dios, el matrimonio no es una utopía de adolescente, sino un sueño sin el cual su creatura estará destinada a la soledad. En efecto el miedo de unirse a este proyecto paraliza el corazón humano. Paradójicamente también el hombre de hoy –que con frecuencia ridiculiza este plan– permanece atraído y fascinado por todo amor auténtico, por todo amor sólido, por todo amor fecundo, por todo amor fiel y perpetuo. Lo vemos ir tras los amores temporales, pero sueña el amor autentico; corre tras los placeres de la carne, pero desea la entrega total».
(Homilía de S.S. Francisco, 4 de octubre de 2015).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy viernes, rezaré el vía crucis para meditar sobre la gratuidad del amor de Dios y procuraré hacer un balance sobre la calidad de mi amor.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
¿Se puede ser católico y joven a la vez?
7 consejos importantes
Por: Angélica Michelle Salgado | Fuente: PadreSam.com

Ser católico hoy en día es un tanto difícil, y más siendo un joven católico, pasamos por distintos retos en nuestros trabajos, escuelas, universidades, hogares, pero no olvidemos que Jesús, nos propone y nos da siempre las herramientas para que con su ayuda podamos superar estos retos. Entonces, ¿se puede ser católico y joven a la vez? A continuación estos 7 consejos.
1. Sé como Timoteo, que en su corta edad fue nombrado Obispo, y debido a lo joven que era no lo tomaban en serio, es por ello que San Pablo en 1 Timoteo 4,12 le dice “Que nadie menosprecie tu juventud”, y hoy también te lo dice a ti, así como también en 1 Tim 4,16 nos llamar a cuidar nuestra conducta, “Cuida tu conducta y tu enseñanza, persevera sin desanimarte, pues actuando así, te salvarás a ti mismo y a los que te escuchan”.
2. ¡Fórmate! Es muy importante que no olvides dedicarle tiempo a tu formación cristiana, asiste a Eucaristía, retiros espirituales, grupo juvenil, no olvides leer, estudiar, meditar la Palabra de Dios y por supuesto, no olvidemos la importancia de la oración.
3. Sé luz, en medio de toda oscuridad, demostremos aún en nuestras dificultades que nuestra alegría no viene de las cosas materiales o mundanas, si no que viene de haber encontrado a Jesús y que Él está siempre con nosotros.
4. Sé alegre, pero no confundamos la felicidad con el placer, el Papa Francisco nos lo explica: “Y es bueno que ustedes los jóvenes vean que felicidad y placer no son sinónimos. Una cosa es la felicidad y el gozo, y otra cosa es un placer pasajero. La felicidad construye, es sólida, edifica, la felicidad exige compromiso y entrega”.
5. Católico, Apostólico, Romano, y ¿Moderno? “Se puede ser joven y moderno y, a la vez, profundamente cristiano” (San Juan Pablo II). Actualmente vivimos en la era moderna en la que la mayor parte de las cosas giran en torno a un estado en Facebook, una foto en Instagram, ver quien tiene más “likes” en sus publicaciones, pero, ¿Por qué no utilizar estos medios de una mejor manera para poder evangelizar? Todos estamos llamados a la evangelización, así que utilicemos estos medios para poder llevar la alegría de tener a Dios en nuestras vidas. Siempre recuerda ser prudente y cuidadoso con las cosas que compartes en tus redes sociales.
6. ¿Es malo que frecuente algún bar? No es malo en sí, pero sí debemos cuidar ciertos aspectos antes de decidir visitar uno de estos lugares, investiguemos que no sea un lugar que tenga “fama” de ser rings de boxeo, que sea libre de peleas, de drogas, si sientes que un lugar te puede exponer a algunas de estas cosas, mejor no vayas y busca otro lugar. Recuerda también ser prudente, conocer tus límites y evitar emborracharse. “Disfruta cuanto quieras, siempre que no peques” (Don Bosco).
7. ¿Debo utilizar siempre faldas largas? (para chicas)
¡No siempre! Vístete lindo, utiliza vestidos, faldas, jeans, lo que te haga sentir más cómoda y te identifique más con tu personalidad; claro, sin perder el rumbo de quien eres, cuida tu cuerpo, recuerda que tu cuerpo es sagrado así que respétate y respeta también a los demás, evita utilizar ropas demasiado ajustadas que parezcan pintadas a tu cuerpo y las faldas o vestidos demasiado cortas.
Así que, no te avergüences de tu fe, no tengas miedo de ser un joven católico, recuerda que no vivimos aislados, estamos inmersos en el mundo, pero siempre aspirando llegar al cielo. El Papa Francisco nos recuerda: “Muchas veces, tenemos la tentación de pensar que la santidad se reserva solo a los que tienen la posibilidad de separarse de los asuntos cotidianos, para dedicarse exclusivamente a la oración ¡Pero no es así!”.