
Juana Francisca de Chantal, Santa
Memoria Litúrgica, 12 de agosto…
Hoy también se festeja a:
- • Félix Pérez Portela, Beato
- • Josep Nadal Guiu, Beato
- • Manuel Basulto Jiménez, Beato
- • José Jordán y Blecua, Beato
- • Manuel Borrás Ferré, Beato
Lo que Dios unió no lo separe el hombre
Tiempo Ordinario
Por: P Clemente González | Fuente: Catholic.net

Del santo Evangelio según san Mateo 19, 3-12
En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos fariseos y le preguntaron para ponerlo a prueba: ¿Es lícito a uno despedir a su mujer por cualquier motivo? Él les respondió: ¿No habéis leído que el Creador en el principio los creó hombre y mujer, y dijo: «Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne»? De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Pues lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre. Ellos insistieron: ¿Y por qué mandó Moisés darle acta de repudio y divorciarse? Él le contestó: Por lo tercos que sois os permitió Moisés divorciaros de vuestras mujeres; pero al principio no era así. Ahora os digo yo que si uno se divorcia de su mujer –no hablo de prostitución- y se casa con otra, comete adulterio. Los discípulos le replicaron: Si ésa es la situación del hombre con la mujer, no trae cuenta casarse. Pero Él les dijo: No todos pueden con eso, sólo los que han recibido ese don. Hay eunucos que salieron así del vientre de su madre, a otros los hicieron los hombres, y hay quienes se hacen eunucos por el Reino de los Cielos. El que pueda con esto, que lo haga.
Oración introductoria
Señor, quiero encontrarme contigo en este momento de oración, esperando tener la docilidad de corazón para no convertir esta meditación en un interrogatorio, en exigencias, en quejas o para pedirte lo que creo necesitar. ¡Ven Espíritu Santo!
Petición
Jesús, ayúdame a nunca ser duro de corazón.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.
El matrimonio es un don nacido del corazón de Dios.
Mencionas en este pasaje, Señor, la dureza de corazón. Creo que éste es uno de los principales motivos del mal en el mundo de hoy. A veces mi corazón se ha transformado en una roca. Una roca indiferente ante el dolor ajeno, impermeable ante el amor del prójimo, dura con los juicios a los demás, seca ante las obras de misericordia.
Cuando imagino un corazón, lo imagino siempre de carne, rojo, palpitante, sano, fuerte, vigoroso, y transmitiendo vida. Pero podría también imaginar cómo es la imagen que presentas a los fariseos el día de hoy: un corazón de piedra. Es un corazón muerto, grisáceo, seco, inmóvil, resistente, es un corazón que pesa, que causa dolor y poco transforma todo en muerte.
Éste es el corazón que a veces llevo dentro de mí. Señor, no permitas en mí la dureza de corazón, porque ella me lleva a sólo buscar mis intereses, a olvidar lo importante en la vida, a descuidar mi vida de unión contigo, a pactar con la tibieza. Dame, Señor, un corazón como el tuyo. Un corazón que sepa mirar todos los aspectos de mi vida como Tú los ves. Dame, Jesús, tu corazón y toma Tú el mío.
Tú también me hablas del matrimonio, de la familia. Te presentas como el mejor y mayor defensor de la familia. No eres el que simplemente impone leyes que cumplir, sino que eres el Dios que busca lo mejor para sus hijos y por ello les ayuda en lo que mejor les conviene en sus vidas. El matrimonio es un don nacido de tu corazón y no del corazón del hombre. Es por ello que para Ti el matrimonio tiene un valor único y precioso. Dame la gracia, Señor, de valorar y defender el don de la familia.
«Nosotros debemos caminar con estas dos cosas que Jesús nos enseña: la verdad y la comprensión. Y esto no se resuelve como una ecuación matemática, sino con la propia carne: es decir, yo cristiano ayudo a esa persona, a aquellos matrimonios que atraviesan una dificultad, que están heridos, en el camino de acercamiento a Dios. Permanece el hecho que la verdad es aquella, pero esta es otra verdad: todos somos pecadores, en camino. Y siempre está este trabajo por hacer: cómo ayudar, cómo acompañar, pero también cómo enseñar a aquellos que se quieren casar, cuál es la verdad sobre el matrimonio.»
(Homilía de S.S. Francisco, 20 de mayo de 2016, en santa Marta).
Reflexión
¿Qué pensaría Jesús de todos los que hoy aprueban el divorcio? Como en aquella ocasión, les ayudaría a entender qué es realmente el matrimonio y luego les enseñaría a defenderlo contra todos los ataques.
El matrimonio cristiano no es sólo una convivencia entre un hombre y una mujer que se quieren. Es mucho más. Es un sacramento, es decir, algo sagrado y querido por Dios. Luego es compartir un proyecto de vida para alcanzar la felicidad en esta vida. Pero si no hay proyecto, si no hay amor verdadero, si los hijos son un estorbo y no una alegría… ¿qué tipo de matrimonio es ese? Seguramente conocerás alguna pareja que haya dejado morir el amor, por pura rutina, por no saber que el matrimonio es una experiencia cargada de pequeños detalles, de gestos: un regalo, una sonrisa, una comida inesperada, una oración en familia… ¡Hay tantos medios para caldear el amor en el matrimonio!
Lo que Dios ha unido no debe separarse, porque un divorcio, en lugar de traer paz, trae mayor amargura y dolor, destrozando también la felicidad que merecen los hijos. Es siempre mejor intentar sacar adelante los problemas familiares que sucumbir ante ellos. Además contamos con la ayuda de Dios y de los consejeros que ha puesto a nuestra disposición (un sacerdote, una religiosa, un catequista, etc.)
Propósito
Concretar algunos medios para propiciar la oración familiar: bendecir los alimentos, reflexionar el Evangelio del domingo, rezar el rosario, ir a misa juntos, peregrinación a un santuario mariano, etc.
Diálogo con Cristo
Jesús, concédeme vivir la auténtica caridad fraterna, especialmente con mi familia y amigos. Que nos ayudemos unos a otros a vivir santamente y a perseverar en nuestra vocación cristiana.
El testamento espiritual del P. Jacques Hamel, el sacerdote francés asesinado por ISIS
Por: Fernando de Navascués | Fuente: ACC Agencia de Contenido Católico

“¡Qué podamos en esos momentos (de vacaciones de verano) entender la invitación de Dios a cuidar de este mundo, a hacer de él, allí donde vivamos, un mundo más cálido, más humano, más fraterno!”. “Recemos por lo que más lo necesitan, por la paz, por una mejor convivencia entre nosotros”.
Hasta aquí unas palabras dedicadas al descanso, al cambio de aires, de actividades, a las vacaciones de verano. Sorprenden, sobre todo, las palabras de la segunda frase: esa invitación a rezar por los que más lo necesitan, por una mejor convivencia. Pero lo que realmente les dan una nueva dimensión es que fueron escritas por el P. Jacques Hamel días antes de su asesinato, lo que las hacen una especie de testamento espiritual. Un asesinato por odio a la fe, el pasado 26 de julio, en pleno corazón de la Francia laica, republicana, progresista…
Esa “vida de sofá” que llevan muchos cristianos europeos (parafraseando al Papa Francisco en sus palabras a los jóvenes en Cracovia durante la JMJ), se ha visto abofeteada con el asesinato del párroco francés. Es de todos conocido que su martirio tuvo lugar mientras celebraba Misa, y que además era un hombre totalmente dedicado a los demás, incluidos los musulmanes, a los cuales había cedido un terreno de la parroquia para que pudieran construir ellos una mezquita para su oración.
No era algo que se venía venir. Para muchos, el terrorismo era cosa que atacaría al materialismo laico: centros comerciales, discotecas, paseos marítimos, etc. En otras palabras, el estilo de diversión Occidental y que, al parecer, tanto molesta a algunos. Ahora bien, la posibilidad de que algún día los cristianos como tal o sus templos fueran atacados por terroristas se veía más bien imposible.
Lo cierto es que ahora que se ha hecho público la última carta pastoral de este párroco francés, no tiene desperdicio. Las perlas con las que comienza este artículo continúan con otras en las que califica las vacaciones de verano como “un momento para cuidar de los otros, sean quienes sean”. O “un tiempo para compartir, compartir nuestra amistad, nuestra alegría”.
Toda una oportunidad para descubrir cómo era el corazón de un sacerdote entregado a su parroquia. El P. Hamel estaba oficialmente jubilado, pero siguió estando, como el Buen Pastor, junto a sus ovejas, aunque eso le supusiera dar la vida por ellas.
A continuación puedes leer su carta.
El verano, tiempo de vacaciones.
La primavera ha sido más bien fría. Si nuestra moral ha estado un poco de capa caída, paciencia, el verano acabará llegando. Y también el periodo de vacaciones.
Las vacaciones, un momento para tomar distancia de nuestras ocupaciones habituales. Pero no son sólo un paréntesis. Es un tiempo de descanso, pero también de renovación, de encuentro, de compartir, de convivialidad.
Un tiempo de renovación: algunos se cogerán unos días para hacer un retiro o una peregrinación. Otros volverán a leer el Evangelio, solos o con otros, como una palabra que hace vivir la actualidad.
Otros podrán renacer ante el gran libro de la Creación admirando los paisajes, tan distintos y tan magníficos, que nos elevan y nos hablan de Dios.
¡Qué podamos en esos momentos entender la invitación de Dios a cuidar de este mundo, a hacer de él, allí donde vivamos, un mundo más cálido, más humano, más fraterno!
Un tiempo de encuentro con los más cercanos, con los amigos. Un momento para vivir algo juntos. Un momento para cuidar de los otros, sean quienes sean.
Un tiempo para compartir, compartir nuestra amistad, nuestra alegría. Compartir nuestro apoyo a los niños, demostrando que son importantes para nosotros.
Un tiempo de oración, también, atentos a lo que pasará en nuestro mundo en ese momento. Recemos por lo que más lo necesitan, por la paz, por una mejor convivencia entre nosotros.
Este será aún el año de la misericordia. Hagamos que nuestro corazón esté atento a las cosas hermosas, a cada una de las personas que corren el riesgo de sentirse un poco solas.
¡Qué las vacaciones nos permitan llenarnos de alegría, amistad y renovación! Entonces podremos, mejor equipados, retomar nuestro camino juntos.
¡Buenas vacaciones a todos!
Padre Jacques