
Clara de Asís, Santa
Memoria Litúrgica, 11 de agosto …
- Hoy también se festeja a:
- • Susana, Santa
- • Teófilo (Benjamín) Fernández de Legaria Goñi, Beato
- • Tiburcio de Roma, Santo
- • Rufino de Asís, Santo
- • Equicio, Santo
Ama verdaderamente
Santo Evangelio según san Mateo 16, 24-28. Viernes XVIII del Tiempo Ordinario
Por: Iván González, LC | Fuente: somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
María, veo qué pequeño soy, veo lo poco que soy y me cuesta creer que hay un Dios que me pueda amar. Tú, mamá, que eres verdadero ejemplo de confianza y abandono en Dios, ayúdame, llévame de la mano y enséñame a ponerme en manos del Señor. Hoy quiero rezar, quiero pasar un rato con Él.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Mateo 16, 24-28
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «El que quiera venir conmigo, que renuncie a sí mismo, que tome su cruz y me siga. Pues el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mí, la encontrará. ¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero, si pierde su vida? ¿Y qué podrá dar uno a cambio para recobrarla? Porque el Hijo del hombre ha de venir rodeado de la gloria de su Padre, en compañía de sus ángeles, y entonces dará a cada uno lo que merecen sus obras. Yo les aseguro que algunos de los aquí presentes no morirán, sin haber visto primero llegar al Hijo del hombre como rey».
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
Cuántas veces me he preguntado en qué consiste tu camino, Señor. En qué consiste ser cristiano, o qué tiene de especial mi vocación, qué riqueza. Qué es lo que cambia en mi vida. Esperé tantas veces que mi vida se volviera distinta, que cambiara el entorno en que me muevo. Esperé poder gozar de ciertas «gracias» o «facilidades» venidas de tu mano en el día a día. Ahora que miro mi pasado y que veo tantas expectativas no llenadas, me pregunto si me equivoqué. En otras palabras, me pregunto por qué no llenaste mis deseos.
Pues bien, quizá debo admitir que mi fe no siempre ha sido muy grande. Quizá mis deseos muchas veces no eran necesariamente los mejores. Podrían haberme traído alguna satisfacción –o al menos eso es lo que yo creía- pero quizá no eran tan profundos. Te amaba, Señor, y te amo; pero confieso que muchas veces te busco y te he buscado más como un «hechicero» que como mi Dios.
Ahora, poco a poco he aprendido que la fe no consiste en pensar o desear algo con mucha certidumbre, para conseguirlo al instante. Sino más bien en una confianza personal en mi Creador. En una confianza que me abre los ojos y el corazón para buscarte y encontrarte. Y reconocer tu mano misericordiosa que me guía y me da lo que verdaderamente necesito.
Me preguntaba en qué consiste tu camino. Ahora veo que no consiste en el éxito. Ese camino sería para pocos (y, además, ¿quién tiene éxito que no tenga otro deseo de ser saciado?).. Es verdad que Tú obras en el éxito también, pero no es ésa la esencia de «ser cristiano».
Para responder a mis preguntas, dos frases resuenan constantemente en mi interior: «El que quiera venir conmigo, que renuncie a sí mismo, que tome su cruz y me siga» y «si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, dará mucho fruto». Debo meditarlas frecuentemente. Son pedagogía divina que rompe con la pedagogía del mundo actual. Pedagogía para aprender a amar verdaderamente.
«Él lo dijo claramente a sus discípulos: «Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga». Él nunca prometió honores y triunfos. Los Evangelios son muy claros. Siempre advirtió a sus amigos que el camino era ese, y que la victoria final pasaría a través de la pasión y de la cruz. Y lo mismo vale para nosotros. Para seguir fielmente a Jesús, pedimos la gracia de hacerlo no de palabra sino con los hechos, y de llevar nuestra cruz con paciencia, de no rechazarla, ni deshacerse de ella, sino que, mirándolo a él, aceptémosla y llevémosla día a día».
(Homilía de S.S. Francisco, 9 de abril de 2017).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy, al rezar, buscaré tener un corazón abierto a aquello que Dios me quiera dar y pedir.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Familia que cena unida… también permanece unida
Las cenas son el evento de la rutina familiar que más dividendos produce
Por: Fernando de Navascués | Fuente: www.somosrc.mx

Las costumbres van cambiando. Los hábitos de las familias van transformándose y no necesariamente para bien. Según unos estudios de la universidad de Harvard, apenas el 50 por ciento de las familias americanas cenan en familia o dedican tiempo a la semana a convivir en torno a la mesa y de forma distendida. Además, muchas de estas reuniones están “intervenidas” por el uso de los celulares, las tablets, o cualquier otro elemento que aísla de alguna forma a alguno de los miembros. Esto sucede cuando hay niños pequeños, y lamentablemente también cuando los hijos son mayores, pues estos cenan conforme llegan a casa y solos.
The Family Dinner Project (fdp o, en español, Proyecto Cenas en Familia) es una iniciativa promovida por el Proyecto Zero desarrollado por la Universidad de Harvard con la intención de crear momentos en familia como esta cena diaria, de forma que las ayude a fortalecerse y a crecer tanto en lo físico, como lo personal.
Beneficios físicos y psíquicos
Anne Fishel es una de las promotoras de la iniciativa y asegura en su libro Home for Dinner: Mixing Food, Fun, and Conversation for a Happier Family and Healthier Kids (En casa para la cena: combina comida, ocio y conversación para que tu familia sea más feliz y tus hijos estén más sanos) que las cenas son el evento de la rutina familiar “que más dividendos produce”. Es más: “Aquellas que cenan juntas padecen menos estrés y sus miembros se sienten mucho más unidos”. Otra de sus virtudes es que “al llegar a la adolescencia, los hijos de estas familias son menos propensos a padecer desórdenes alimenticios o depresión, así como a abusar de ciertas sustancias o a ejercer de forma precoz su sexualidad”.
Por una parte, la cena puede convertirse en un espacio de entretenimiento cotidiano y, a la vez, garantiza una alimentación más saludable: “Está comprobado que, durante las cenas en familia, los niños comen menos grasa, azúcar y sal, y que aprenden a comer más verduras y vegetales, por lo que disminuye la probabilidad de que sufran obesidad. Además, se ha demostrado que cuando estos niños comienzan a hacerse cargo de su alimentación, mantienen estos hábitos saludables”.
Beneficios intelectuales
Pero no es solo el campo alimenticio, también hace referencia Fishel a lo intelectual: “La conversación que tiene lugar alrededor de la mesa incrementa de un modo significativo el vocabulario de los niños, incluso más que leerles cuentos antes de dormir, y, además, mejora su rendimiento escolar”. Por supuesto, es un momento para que los padres ayuden a encauzar a sus hijos con criterios y valores, pues las conversaciones se prestan a ello.
¿Cómo proceder?
No existe una receta única para este plan. Lo ideal es la constancia, y por tanto la cena diaria es el plan ideal. Ahora bien, a veces los miembros de la familia viajan, hay épocas de exámenes, horarios incompatibles… lo que dificulta el “plan A”. Una segunda opción puede ser reunirse en el desayuno, en la merienda, e, incluso mejor, durante los fines de semana. Lo importante es dedicar ese tiempo sagrado a la familia y no dejar que nada lo perturbe.
Hay que conseguir que sea deseado y establecer esta “cita familiar”, en un horario y un espacio previamente concertados. Y, para ello, el mejor ritual comienza con la preparación de la comida, la puesta de la mesa y la recogida, todos juntos y todos cooperando.
Tecnología… ¡fuera!
Los aparatos electrónicos son una gran distracción. Además provocan el aislamiento. Y una cena preparada para estar en familia, no puede ser compatible con el aislamiento de uno de los miembros. La televisión puede ayudar a veces si sirve para establecer un diálogo, pero los celulares y las tablets son, por sí mismas, enemigas del plan. Hay 24 horas al día para atender el celular, menos la hora de la cena.
Malo si son los hijos los que lo usan, peor si son los padres los que se distraen con ellos. Así que la profesora Fishel propone que sean los adultos los primeros en modificar su comportamiento, y que “fijen parámetros claros: ‘vamos a dejar los móviles en una cesta’ o ‘solo vamos a usar el móvil para compartir entre nosotros (una foto graciosa, un e-mail…), pero no para comunicarnos con alguien que no esté con nosotros en la mesa”.
Todos cooperan
Cada uno en la familia tiene un papel único. Y los hijos, por pequeños que sean, tienen algo que decir y que hacer. Puede ser desde la elaboración de los menús, hasta poner la mesa. Puede ser acompañando a sus padres a la compra de los alimentos, o cuando son mayores aprender a cocinar. Todo rinde, porque el comensal pequeño de hoy será el cocinero de mañana… El hijo de hoy es el padre de mañana.
Lo que has aprendido en tu familia de pequeño, lo pondrás por obra mañana: “A la mayoría de los niños les gusta ayudar y debemos animarlos a hacerlo”.