Carlos Borromeo, Santo
Obispo de Milán, 4 de noviembre …
Hoy también se festeja a:
- • Teresa Manganiello, Beata
- • Vidal y Agrícola, Santos
- • Emerico de Hungría, Beato
- • Francisca de Amboise, Beata
- • Amancio, Santo
Ganar el cielo con habilidad
Por: H. Javier Castellanos LC | Fuente: www.missionkits.org

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Me pongo en tus manos, Señor. Haz de mí lo que quieras, guíame por el camino que has pensado para mí. Te pido para el día de hoy luz para descubrir tu voluntad, y la fuerza necesaria para cumplirla. Amén.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Lucas 16, 1-8
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Había una vez un hombre rico que tenía un administrador, el cual fue acusado ante él de haberle malgastado sus bienes. Lo llamó y le dijo: ‘¿Es cierto lo que me han dicho de ti? Dame cuenta de tu trabajo, porque en adelante ya no serás administrador’. Entonces el administrador se puso a pensar: ‘¿Qué voy a hacer ahora que me quitan el trabajo? No tengo fuerzas para trabajar la tierra y me da vergüenza pedir limosna. Ya sé lo que voy a hacer, para tener a alguien que me reciba en su casa, cuando me despidan’.
Entonces fue llamado uno a uno a los deudores de su amo. Al primero le preguntó: ‘¿Cuánto le debes a mi amo?’ El hombre respondió: ‘Cien barriles de aceite’. El administrador le dijo: ‘Toma tu recibo, date prisa y haz otro por cincuenta’. Luego preguntó al siguiente: ‘Y tú, ¿cuánto debes?’ Éste respondió: ‘Cien sacos de trigo’. El administrador le dijo: ‘Toma tu recibo y haz otro por ochenta’.
El amo tuvo que reconocer que su mal administrador había procedido con habilidad. Pues los que pertenecen a este mundo son más hábiles en sus negocios que los que pertenecen a la luz».
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.
San Carlos Borromeo tradujo este pasaje del Evangelio en obras. En el año 1560, a los 22 años, fue nombrado cardenal y secretario de su tío, el Papa Pío IV. Carlos de repente se vio como un administrador, y sintió el peso de su responsabilidad. Sabía que tendría que rendir cuentas al Señor, y por eso se entregó totalmente a su nueva misión como pastor de almas.
Pero san Carlos no sólo invirtió en su administración los conocimientos que tenía en derecho civil y eclesiástico. Puso en práctica la habilidad que el Evangelio de hoy nos recomienda, que es la caridad hacia el prójimo.
Cuando era obispo de Milán ayudó a personas afectadas por la carestía del 1569, luego a los contagiados por la peste del 1576. Además, acogió en su diócesis a católicos ingleses perseguidos por la reforma anglicana. Pero, sobre todo, se entregó a renovar la vida cristiana de sus fieles y es famoso por la iniciativa de crear seminarios para los futuros sacerdotes. ¡Cuánto ayudó a toda la Iglesia su esfuerzo por formar bien a los que guían a las almas y comunican a Cristo en los sacramentos!
A san Carlos Borromeo le tocó vivir en los años difíciles de la reforma protestante y los cambios del Concilio de Trento. Nuestro tiempo también tiene sus propios retos. Distintos a los de hace quinientos años, pero nuestra misión como cristianos es la misma: hacer más ligera la carga de los que sufren a nuestro alrededor, con ingenio y con entrega. Para que, al llegar al cielo y rendir cuentas, haya quien nos reciba en su Casa; Cristo mismo, a quien servimos en el prójimo.
Pidamos hoy a san Carlos Borromeo su intercesión; que él nos enseñe y ayude a ser administradores fieles y hábiles con los bienes que Dios ha puesto en nuestras manos.
«Cómo ha llegado este administrador al punto de estafar, de robar a su dueño? ¿De un día para otro? No. Poco a poco. Quizás repartiendo un día una propina aquí, otro día un soborno por allá, y así poco a poco se llega a la corrupción. En la parábola, el dueño alaba al administrador deshonesto por su astucia. Pero esta es una astucia mundana y fuertemente pecadora, y ¡que hace tanto daño! Existe, sin embargo, una astucia cristiana de hacer las cosas con picardía, pero no con el espíritu del mundo: hacer las cosas honestamente. Y esto es bueno.»
(Homilía de S.S. Francisco, 18 de septiembre de 2016).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Daré una limosna para ayudar a los pobres, no de eso que me sobra, sino renunciaré ha algo para poder ayudar.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Católicos y Luteranos por la unidad
Usando el método que propone la DSI: Ver, Pensar, Actuar
Por: + Felipe Arizmendi Esquivel, Obispo de San Cristóbal de Las Casas | Fuente: Diocesis de San Cristóbal de Las Casas

VER
El Papa Francisco ha estado en Suecia, con católicos y luteranos, para conmemorar el 500 aniversario del inicio de la Reforma que promovió Lutero en el año 1517, y cuya intención no era fundar otra Iglesia, sino reformar las costumbres que le parecían poco evangélicas en la Iglesia Católica. Se mezclaron intereses políticos de los príncipes de aquellos tiempos, que vieron en este movimiento una oportunidad de fortalecer sus dominios temporales, y se inició una división religiosa que hizo mucho daño a la cristiandad. Se ha criticado al Papa por este acercamiento con los luteranos, como si quisiera dar a entender que da lo mismo ser de una confesión que de otra, o como si hubiera ido a celebrar la reforma protestante. No es así. No fue a festejar esa ruptura eclesial, sino a tender puentes de unidad y a sanar heridas del pasado. Es lo que hoy necesitamos: no pelear más entre creyentes.
En las tres diócesis de Chiapas, desde hace muchos años ha habido una gran pluralidad de religiones protestantes. Como la Iglesia Católica no atendía suficientemente a toda la población, por falta de ministros y de personal apostólico, diversas confesiones ofrecieron una evangelización que cubrió la sed de Dios que tienen nuestros pueblos. Esto provocó enfrentamientos, a veces violentos, por la división religiosa que afectó gravemente la unidad tradicional de las comunidades. Esto se ha superado, salvo incidentes aislados. En general, hay convivencia respetuosa.
Desde hace 23 años, formamos el Consejo Interreligioso de Chiapas, en que compartimos fraternalmente obispos y líderes de las más importantes religiones evangélicas. Nos reunimos cada cuatro meses, no para discutir temas doctrinales, sino para ver caminos de unidad y reconciliación en situaciones de conflicto religioso, y para promover valores cristianos en la sociedad. En diciembre próximo, tendremos el XVI Concierto Interconfesional “Voces por la paz”, en que nos unimos para cantar el nacimiento de Jesús, cada quien desde su convicción religiosa. En la televisión estatal, tendremos una semana con temas sobre la familia, desarrollados por las distintas creencias, para construir el bien común. Seguimos siendo diferentes y cada quien vive su fe, pero nos esforzamos por conocernos, amarnos y trabajar juntos por nuestro pueblo. Jesús nos une y nos congrega.
Es muy lamentable, por otra parte, que dentro de las mismas comunidades parroquiales, por las diversas formas de vivir la fe católica, unos excluyen y descalifican a otros; unos insisten más en los aspectos devocionales, otros en el compromiso social. En vez de complementarse y trabajar juntos por la evangelización integral, pierden energías en discusiones y marginaciones, que dañan la unidad. Por ello, es muy importante el ejemplo ecuménico del Papa Francisco.
PENSAR
En Suecia, ha dicho el Papa: “Católicos y luteranos hemos empezado a caminar juntos por el camino de la reconciliación. No podemos resignarnos a la división y al distanciamiento que la separación ha producido entre nosotros. Tenemos la oportunidad de reparar un momento crucial de nuestra historia, superando controversias y malentendidos que a menudo han impedido que nos comprendiéramos unos a otros.
Debemos mirar con amor y honestidad nuestro pasado y reconocer el error y pedir perdón: solamente Dios es el juez.
Nos hemos encerrado en nosotros mismos por temor o prejuicios a la fe que los demás profesan con un acento y un lenguaje diferente.
Con gratitud reconocemos que la Reforma ha contribuido a dar mayor centralidad a la Sagrada Escritura en la vida de la Iglesia. Pidamos al Señor que su Palabra nos mantenga unidos, porque ella es fuente de alimento y vida; sin su inspiración no podemos hacer nada.
Los cristianos seremos testimonio creíble de la misericordia en la medida en que el perdón, la renovación y reconciliación sean una experiencia cotidiana entre nosotros.
La mansedumbre es un modo de ser y de vivir que nos acerca a Jesús y nos hace estar unidos entre nosotros; logra que dejemos de lado todo aquello que nos divide y enfrenta, y se busquen modos siempre nuevos para avanzar en el camino de la unidad. Los santos logran cambios gracias a la mansedumbre del corazón. Bienaventurados los que rezan y trabajan por la plena comunión de los cristianos”.
ACTUAR
Construyamos puentes de unidad en las comunidades, no muros ni aduanas infranqueables.
