
Martín de Porres, Santo
Memoria litúrgica, 3 de noviembre …
- Hoy también se festeja a:
- • Manuel Lozano Garrido (Lolo), Beato
- • Lorenzo Moreno Nicolás, Beato
- • Huberto (Humberto) de Mastrique-Tongeren, Santo
- • Simón Ballachi, Beato
- • Silvia de Roma, Santa
Dejemos actuar a Jesús
Santo Evangelio según San Lucas 14,1-6. Viernes XXX del Tiempo Ordinario.
Por: César Yali Molina Flores, LC | Fuente: somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Concédeme la gracia, Señor, de preparar mi corazón para recibirte y maravillarme con la obra que realizaras en mí.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Lucas 14, 1-6
Un sábado, Jesús fue a comer en casa de uno de los jefes de los fariseos, y éstos estaban espiándolo. Había allí, frente a él, un enfermo de hidropesía, y Jesús, dirigiéndose a los escribas y fariseos, les preguntó: «¿Está permitido curar en sábado o no?». Ellos quedaron callados. Entonces Jesús tocó con la mano al enfermo, lo curó y le dijo que se fuera. Y dirigiéndose a ellos les preguntó: «Si alguno de ustedes se le cae en un pozo su burro o su buey, ¿no lo saca enseguida, aunque sea sábado?». Y ellos no supieron qué contestarle.
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
El santo Evangelio nos muestra como Jesús entra en la casa de uno de los principales fariseos para comer.Bien sabemos que, aunque le recibían, sus intenciones no eran buenas tal como lo muestran las siguientes líneas «y ellos le estaban espiando». Jesús conoce los corazones de cada uno de nosotros, por eso debemos hacer énfasis en la acción de Jesús «entró en la casa» y nos pregunta, ¿es lícito que te sane hoy?Él ha venido para sanar nuestras enfermedades, aquellas que hemos cargado durante mucho tiempo – odio o rencor contra nosotros mismos o contra otra persona; miedos, arraigos a malos hábitos o pecados, etc.
Jesús hoy quiere sanarnos, sólo espera que veamos que está en nuestra casa – en nuestro corazón – y lo único que espera es que le dejemos actuar sin juzgar lo que hace, Él sabe muy bien cuán frágil somos, y por eso se acerca – entra – con misericordia para sanarnos.
«Hay algo que es claro, no podemos seguir dándole la espalda a nuestra realidad, a nuestros hermanos, a nuestra madre la tierra. No nos es lícito ignorar lo que esta? sucediendo a nuestro alrededor como si determinadas situaciones no existiesen o no tuvieran nada que ver con nuestra realidad. No nos es lícito, más aún, no es humano entrar en el juego de la cultura del descarte».
(Discurso de S.S. Francisco, 8 de julio 2015).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy pediré al Señor que sane mis heridas y que me de la gracia de recibirlo con amor cuando comulgue.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
¿Cómo superar el dolor?
Cristo crucificado es una prueba de solidaridad de Dios con el hombre que sufre
Por: María Teresa González Maciel | Fuente: Catholic.net

Todos los seres humanos en algún periodo de nuestra vida somos visitados por el dolor. Lo quieran o no la presencia del dolor, a veces acompañado de sufrimiento, llega a todo el mundo.
Ante este arribo inminente se antoja tener herramientas para vivir con paz y serenidad. Una de ellas es el valor del desprendimiento, que se ejercita en los diferentes momentos de la vida, por ejemplo perder a un amigo por un mal entendido, las incomprensiones, injusticias, rechazos.
Esto nos debe llevar a manejar la situación y buscar encontrar una enseñanza en el dolor que nos prepare, sin desear que ocurra, para momentos más difíciles como la pérdida de salud, mutilación de una parte del cuerpo, divorcio, muerte de un ser querido, enfermedades prolongadas o pérdidas materiales.
El dolor se manifiesta en todo el cuerpo, la mente, sentimientos, alma, duele todo. Es necesario por salud mental y física superar dicha situación. Jesucristo prometió liberarnos de toda atadura y el duelo es una de ellas; Jesucristo viene a darnos la libertad de los hijos de Dios.
Tomar consciencia es un paso y llevar un proceso el otro. Para aprender a vivir, la pérdida de un ser querido, la separación de la persona que amas, la necesidad de salir de tu país, para resolver la situación económica. Es indispensable cerrar círculos y despedir con mucha paz.
Necesitamos la ayuda de Dios y recordar las palabras de Juan Pablo II: “Cristo crucificado es una prueba de solidaridad de Dios con el hombre que sufre”.
Se hace necesaria una acción con valentía, coraje, fuerza, determinación, sobretodo cuando el dolor se aparece de manera imprevista, violenta desestabilizando la propia existencia. En un plano más profundo es importante aprender a vivir sin las cosas perdidas, así como de los seres de quien se dependió.
La fuerza de voluntad, la serenidad y la fe son elementos que colaboran, de manera sustancial, en la superación del duelo. En caso de la separación de un ser querido hay que hablar de él en familia, expresar los sentimientos que habiten en el corazón y contar con el apoyo emocional de los más cercanos. En caso necesario buscar ayuda psicoterapéutica adecuada para sanar.
El dolor, si lo sabemos aprovechar, toca fibras interiores del alma con el objetivo de abrirnos para comprender el dolor de nuestros hermanos y ser mejores personas. El dolor nos permite ver lo que antes estaba oculto a nuestros ojos; éste camino nos lleva a la madurez, al crecimiento.
¿Qué nos diría el ser querido que se fue? De seguro: “Dame un regalo, vive con plenitud, sé feliz”. Responder con una vida nueva y con las palabras de Gabriel Marcel “Amar a alguien es decirle tú nunca morirás”, ya que esa persona nos acompañará con su recuerdo, sus enseñanzas, alegrías. Hacerlo como aquella madre que ante la muerte accidental de sus dos hijos exclamó: “Señor hace 23 años me los diste con mucho amor, hoy te los regreso con mucho amor”.