
Sagrada Familia de Nazaret
Fiesta Litúrgica…
- Hoy también se festeja a:
- • Félix I, Santo
- • Sagrada Familia de Nazaret
- • Eugenia Ravasco, Beata
- • Juan (Giovanni) Marìa Boccardo, Beato
- • Margarita Colonna, Beata
La relación con Dios cada día
Santo Evangelio según san Lucas 2, 36-40. Miércoles de la Octava de Navidad
Por: Enmanuel Toro, LC | Fuente: www.somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Señor Jesús, ayudame a aprender a vivir las cosas ordinarias de forma extraordinaria. Acrecienta mi fe para verte en las cosas que hago y mi confianza para esperar tus designios en mi vida. Así sea.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Lucas 2, 36-40
En aquel tiempo, había una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era una mujer muy anciana. De joven, había vivido siete años casada y tenía ya ochenta y cuatro años de edad. No se apartaba del templo ni de día ni de noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones. (Cuando José y María entraban en el templo para la presentación del niño). Ana se acercó, dando gracias a Dios y hablando del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén.
Una vez que José y María cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño iba creciendo y fortaleciéndose, se llenaba de sabiduría y la gracia del Dios estaba con él.
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
Este pasaje evangélico nos muestra dos situaciones que presenta la relación personal con Dios en la vida ordinaria: la de la profetisa Ana y la infancia y vida de Jesus. La vida de Ana transcurría sencillamente en el templo al servicio de Dios y motivada por la oración; su vida fue recompensada con ver al Salvador que tanto anhelaba. Dios no abandona a las almas que están cerca de él.
Por otro lado encontramos a Jesús en su infancia y desarrollo donde, como nos dice el evangelio, “iba creciendo y fortaleciéndose, se llenaba de sabiduría y la gracia de Dios estaba con él”. Dios se hace hombre y aprende a vivir como nosotros. Él se convierte en ejemplo y modelo de como hemos de vivir. Y lo que más sobresalió en su vida fue la relación con el Padre. La oración era lo que alimentaba su alma para cumplir la misión que le había sido encomendada.
Tanto Ana como Jesús, vivieron una vida ordinaria y simple, y esto no le quitaba valor dado que, lo que les alentaba era cumplir la voluntad de Dios. Esto nos enseña el valor fundamental de lo que es nuestra vida ordinaria y nos podemos preguntar, ¿cómo vivo mi vida ordinaria, cómo vivo mi relación con Dios cada día?
«Cuando las familias tienen hijos, los forman en la fe y en sanos valores, y les enseñan a colaborar en la sociedad, se convierten en una bendición para nuestro mundo. La familia puede ser bendición para el mundo. El amor de Dios se hace presente y operante a través de nuestro amor y de las buenas obras que hacemos. Extendemos el reino de Cristo en este mundo. Y al hacer esto, somos fieles a la misión profética que hemos recibido en el bautismo. Durante este año, […], os pediría, como familias, que fuerais especialmente conscientes de vuestra llamada a ser discípulos misioneros de Jesus. Esto significa estar dispuestos a salir de vuestras casas y atender a nuestros hermanos y hermanas más necesitados».
(Homilía de S.S. Francisco, 16 de enero de 2015).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Darle gracias a Dios con un acto concreto por el don de la vida.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén
Ritos de Año Nuevo que ningún católico realizaría
Absolutamente todas las supersticiones son pecado
Por: servicocatholicohispano | Fuente: servicocatholicohispano.wordpress.com

La superstición es un pecado contra el primer mandamiento de la ley de Dios porque atribuye a cosas creadas (uvas, calzones rojos, etc.) unos poderes que sólo pertenecen a Dios. Muchos de estos pecados… son cometidos por personas enormemente ignorantes (aunque hayan estudiado en la universidad, y tengan maestrías y doctorados) y carecen de la capacidad de plena deliberación, especialmente en los casos de arraigadas supersticiones populares: números de mala suerte y días afortunados, tocar madera y cosas por el estilo. Pero si se hace con plena deliberación y deseo, el pecado es mortal. Incluso si la realización de actos supersticiosos es sólo por curiosidad, pues damos mal ejemplo y cooperamos al pecado ajeno.
Por otro lado, la «suerte» en sí misma no existe. Sólo existe la Providencia Divina. ¿Qué es la suerte para un creyente? ¿Es un «ente»? ¿Es una «energía desconocida»? ¿Dónde está la suerte? ¿De dónde proviene? ¿De un objeto, una persona, un animal, de la tierra, del cosmos? ¿Puede dominarnos, guiarnos o desviarnos la suerte? ¿Puede influirnos algo que no existe, como lo es la suerte?
Para el verdadero católico sólo Dios nos sostiene, y sólo Él es quien tiene toda respuesta para nuestras dudas y encrucijadas. MUNDO SUPERSTICIOSO: ¿POR QUÉ 12 UVAS PARA EL AÑO NUEVO? Escrito por María Velázquez Dorantes REPORTAJE ESPECIAL Para @El Observador de la actualidad
La noche del 31 de diciembre es para muchos la despedida de un año viejo y la espera de uno nuevo. En múltiples hogares se reúnen las familias y los amigos para realizar esta espera que culminará cuando el reloj haya marcado la media noche. La más difundida superstición
Alrededor de esta gran costumbre que se festeja en la diversidad de los países occidentales gira una serie de elementos que aparentemente no pueden estar «ausentes» de la reunión-cena de año nuevo, y uno de ellos, quizá el más emblemático, es la presencia de las uvas en la mesa. Las cuales se comen una uva por cada campanada que se escucha en la entrada del año nuevo.
Pero ésta es una de las tantas supersticiones que giran alrededor del año nuevo; no obstante, no es una costumbre o un rito actual que se haya masificado a través de los medios de comunicación, si bien estos han colaborado en los últimos tiempos para seguirlo trasmitiendo; el comer 12 uvas ha sido una tradición que ha caminado a través del recurso oral de las generaciones.
Las uvas no son poderosas
Se ha narrado que quien coma las uvas a tiempo tendrá un año de prosperidad y de suerte. Si bien el fruto es muy rico y de temporada, no tiene en su esencia el poder de otorgar ciertas cosas que el hombre tiene que ir conquistando al paso de su vida.
Un mito de intenciones mercantiles
Cuenta una de las historias que las uvas comenzaron a rodearse de un extraño misticismo cuando, en los viñedos de alicantino —primera década del siglo XX—, se produjo un excedente de este fruto y la industria necesitó impulsar mitos que sostuvieran su economía; y aún en principios del tercer milenio muchos individuos siguen esta tendencia de superstición, misticismo y enajenamiento.
A México desde España, a España desde Asia
La tradición del comer uvas para la buena suerte nos fue traída por parte de los conquistadores españoles; sin embargo, alrededor de la uva existe toda una historia que no sólo implica a España y a su gente, sino que va mucho más allá de la superstición y que involucra la llegada de este fruto a la civilización.
Su origen se encuentra en Asia Menor, cultivada alrededor del año 3500 a. C., en la región del Mar Caspio. Se trata de uno de los alimentos míticos de los países mediterráneos. Primero se ubica en Fenicia, luego de allí llega a Grecia, cuna de nuestra civilización, a Italia y al sur de Francia.
¿Por qué doce?
No se tiene la certificación del porqué de las 12 uvas. Algunos las relacionan con las doce campanadas, otros con los doce meses del año. Lo que es innegable es que este fruto se ha utilizado como un elemento más de la cábala en la que el hombre ha caído y ha depositado su energía y, muy riesgosamente, hasta su fe.
Consumo masivo
En los tiempos actuales el consumo masivo del fruto ha sido incrementado debido a ese tipo de creencias. Los costos se acrecientan de forma impredecible y la gente hace todo un esfuerzo porque en la noche del 31 de diciembre existan las «uvas de la buena suerte».
Agradecer a Dios el verdadero sentido de la fiesta
Alrededor de toda esta creencia no existe un verdadero sentido religioso en donde se agradezca a Dios por el cierre de un ciclo más de la vida que le ha dado al hombre. Éste es el verdadero sentido para pensar la noche en que despedimos un año y recibimos otro.
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Algunos ritos descabellados de año nuevo que ningún verdadero católico realizaría
a) Comer 12 uvas al ritmo de las campanadas del reloj, una por campanada. Cada uva representa un deseo o propósito para cada mes del año, y comerlas a tiempo hace que éstos se cumplan. Idealmente seis uvas deben ser verdes y seis deben ser moradas.
¿Mis 12 deseos se cumplirán aunque yo no me esfuerce por lograrlos? Y, si es necesario mi esfuerzo para conseguirlos, entonces ¿para qué necesito comer uvas?
b) Sentarse y volverse a parar con cada una de las doce campanadas hará conseguir un buen matrimonio.
¿Y si la persona ya está casada y hace el rito? ¿Cómo compaginarlo con el de los 12 deseos (12 uvas): no habrá peligro de ahogo?
c) Para tener mucha ropa nueva todo el año nuevo la noche del 31 se debe usar la ropa interior al revés
¿Y por qué no mejor la ropa exterior al. revés? ¿Sólo porque se ve muy fea?
d) Poner un anillo de oro en la copa de champaña con la que se hará el brindis asegura que no faltará el dinero.
¿Y si alguien se traga el anillo por accidente? ¿Y si se brinda con sidra?
e) Sacar las maletas a la puerta de la casa para tener muchos viajes en el año. Mejor aún es dar la vuelta a la manzana.
¿Y si la maleta tiene rueditas funciona igual? ¿Llenar la maleta con piedras arrastrando las maletas aumentará la efectividad?
f) Usar ropa interior amarilla la noche de fin de año para asegurar la felicidad, o ropa interior roja para atraer el amor.
¿Y si la persona quiere tanto el amor como la felicidad de qué color deberá usar los calzones? Si se pone ambos, ¿cuál actúa?
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Absolutamente todas las supersticiones son pecado
El número 2111 del Catecismo de la Iglesia Católica recuerda que «la superstición es la desviación del sentimiento religioso y de las prácticas que impone. Puede afectar también al culto que damos al verdadero Dios, por ejemplo, cuando se atribuye una importancia, de algún modo, mágica a ciertas prácticas».
La superstición es un pecado contra el primer mandamiento de la ley de Dios porque atribuye a cosas creadas (uvas, calzones rojos, etc.) unos poderes que sólo pertenecen a Dios.
En sí misma, la superstición es pecado mortal. Sin embargo, muchos de estos pecados son veniales porque son cometidos por personas enormemente ignorantes (aunque hayan estudiado en la universidad, y tengan maestrías y doctorados) y carecen de la capacidad de plena deliberación, especialmente en los casos de arraigadas supersticiones populares: números de mala suerte y días afortunados, tocar madera y cosas por el estilo. Pero si se hace con plena deliberación y deseo, el pecado es mortal. Incluso si la realización de actos supersticiosos es sólo por curiosidad, pues damos mal ejemplo y cooperamos al pecado ajeno.
Por otro lado, la «suerte» en sí misma no existe. Sólo existe la Providencia Divina. ¿Qué es la suerte para un creyente? ¿Es un «ente»? ¿Es una «energía desconocida»? ¿Dónde está la suerte? ¿De dónde proviene? ¿De un objeto, una persona, un animal, de la tierra, del cosmos? ¿Puede dominarnos, guiarnos o desviarnos la suerte? ¿Puede influirnos algo que no existe, como lo es la suerte?
Para el verdadero católico sólo Dios nos sostiene, y sólo Él es quien tiene toda respuesta para nuestras dudas y encrucijadas