Esteban el Joven, Santo
Monje y Mártir, 28 de noviembre …
Hoy también se festeja a:
- • Catalina Labouré, Santa
- • Vidal Ernesto (Ramiro Frías García), Beato
- • Alberto María Marco Alemán y 8 jòvenes carmelitas, Beatos
- • Esteban el Joven, Santo
- • Nuestra Señora de los Dolores de Kibeho (Ruanda)
Defender la propia identidad
Por: H. Jorge Alberto Leaños García, L.C. | Fuente: missionkits.org
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Señor, quiero encontrarte. Sólo dame la paciencia para esperar tu gracia, sabiduría para verte en donde me muestres tu bondad, entendimiento para comprender lo que me quieres enseñar y fortaleza para vencer con tus fuerzas. Ayúdame a discernir dónde está tu voluntad, a estar abierto a lo que me pidas y a no tener miedo de hacer tu voluntad.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Lucas 21, 12-19
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Los perseguirán y los apresarán, los llevarán a los tribunales y a la cárcel, y los harán comparecer ante reyes y gobernantes por causa mía. Con esto ustedes darán testimonio de mí.
Grábense bien que no tienen que preparar de antemano su defensa, porque yo les daré palabras sabias, a las que no podrá resistir ni contradecir ningún adversario de ustedes.
Los traicionarán hasta sus padres y hermanos, sus parientes y amigos. Matarán a algunos de ustedes, y todos los odiarán por causa mía. Sin embargo, ni un cabello de su cabeza perecerá. Si se mantienen firmes, conseguirán la vida».
Palabra de Dios.|
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
Cuando alguien cree verdaderamente, no se puede quedar simplemente en los actos de fe, sino que también encuentra el deseo de tener una vida en donde sus obras demuestren claramente lo que cree.
Tenemos un reto de actuar conforme a lo que somos. Nuestro obrar irá demostrando la identidad que Cristo formó y modeló en nosotros desde el momento que nos creó. Nuestro actuar nos irá identificando con Cristo al grado de compartir sus mismos sentimientos. (Flp. 2, 5)
Es evidente que hay una persecución contra nuestra identidad de católicos, de hombres portadores del nombre de Cristo. Una persecución guiada por un mundo que provoca la guerra, la injusticia y la incomprensión; o también guiada por el demonio que infunde el miedo y la desconfianza en Dios. Pero, sobre todo, es una persecución dirigida por el hombre que persigue los propios intereses y que, en un acto de puro egoísmo, va desapareciendo su propia identidad de hijo de Dios.
Convencernos… convencernos de lo que somos y recordarlo una u otra vez. Ésta es la calve para mantenernos en pie en medio de la persecución que el tercer milenio impone a la humanidad. Se trata de una actitud humilde de confianza y abandono, pero al mismo tiempo, es una actitud de fortaleza fundada en un amor apasionado a Cristo. Así se nos invita a luchar por Cristo.
Cuando hayamos caído, tengamos el valor de seguir levantándonos, porque no importa caer mil veces cuando se ama la lucha y no la caída, cuando se tiene una razón para levantarse y seguir luchando. Al final, sobre toda prueba y dificultad sabemos que el amor es más fuerte, porque Él nos amó primero.
La persecución es un poco «el aire» del cual vive el cristiano también hoy porque también hoy hay muchos, muchos mártires, muchos perseguidos por amor a Cristo. En muchos países los cristianos no tienen derechos: si tú llevas una cruz, vas a la cárcel y hay gente en la cárcel; hay gente condenada a morir por ser cristianos, hoy. Ha habido gente asesinada y el número es más alto que el de los mártires de los primeros tiempos. ¡Más! Esto no es noticia y por eso los telediarios, los periódicos no publican estas cosas. Los cristianos son perseguidos y esto nos debe hacer reflexionar sobre nuestra condición de cristiano.
Yo soy un cristiano tranquilo, llevo mi vida adelante sin darme cuenta de estos hermanos y hermanas que son perseguidos, Queridos, no os extrañéis del fuego que ha prendido en medio de vosotros para probaros, como si os sucediera algo extraño. La persecución es una cosa de todos los días también hoy y hoy, más que en los primeros tiempos. Y esta es la persecución a los cristianos que es una de las bienaventuranzas.
(Homilía de S.S. Francisco, 1 de junio de 2018, en santa Marta).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Intentaré ser más consciente de mi identidad de hijo de Dios, para actuar en consecuencia.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
¿Son compatibles el karma y la fe católica?
Por: n/a | Fuente: ACI Prensa
El Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Los Ángeles en Estados Unidos, Mons. Robert Barron, explicó las razones por las cuales el “karma” no es compatible con la fe católica ya que niega algunas verdades esenciales de la fe cristiana.
En su blog, Word on Fire, Mons. Barron explicó que el “karma” es un elemento de las religiones orientales, como el hinduismo y el budismo, que considera que “por una ley espiritual cósmica, somos castigados o recompensados según nuestras actividades morales”.
“Si hacemos cosas malas, vamos a sufrir, en esta vida o en la que vendrá. Y si hacemos cosas buenas, seremos recompensados aquí o en el más allá. El karma no necesariamente es inmediato, a diferencia de la ley de gravedad”, pero “a la larga la gente es recompensada o castigada según sus méritos. Y esto satisface nuestro sentido de equidad y justicia”, indicó.
En cambio, prosiguió el Prelado, la Iglesia Católica enseña que “todas las personas son pecadoras y por lo tanto merecen un castigo, pero Dios, en una muestra de generosidad, les da lo que no merecen”.
Para explicar en qué consiste esta “gracia” otorgada por Dios, Mons. Barron puso como ejemplo la parábola del Hijo Pródigo. Esta cuenta la historia de un hijo que malgastó su herencia en una vida libertina y cuando regresa arrepentido a la casa de su padre, este lo perdona, lo recibe con alegría y hace un festín en su honor con el mejor ternero.
Mons. Barron afirmó que Dios otorga su gracia como “un regalo”, pero cuando la persona la guarda de forma egoísta este don “se convierte en cenizas”. En cambio, “cuando entregas esa gracia, esta se renueva en ti”.
“Si la gracia asombrosa ha salvado a un desgraciado como yo, tengo que ser un vehículo de gracia para cada alma perdida que me rodea”, destacó el Prelado.
El Obispo Auxiliar de Los Ángeles indicó que en la Biblia hay dos pasajes que demuestran cómo Dios concede a oportunidad de redención a todos los pecadores sin excluir a nadie, a diferencia del karma.
El Prelado señaló que a pesar de que la Biblia señala que Israel es “el pueblo elegido”, en Is 56, 6-7 se lee que “a los hijos de una tierra extranjera que se han unido al Señor para servirlo, para amar el nombre del Señor y para ser sus servidores, a todos los que observen el sábado sin profanarlo y se mantengan firmes en mi alianza, yo los conduciré hasta mi santa Montaña y los colmaré de alegría en mi Casa de oración”.
Indicó que en Mt 15,21-28 una mujer cananea busca a Jesús para pedirle que libere a su hija de un demonio, pero él se niega diciéndole que solo ha venido a apacentar las ovejas de la casa de Israel. Incluso le dice “No está bien que se tome la comida de los hijos y se la tiren a los perros”. Pero ella le responde “Por favor Señor, hasta los perros comen de las sobras que caen de la mesa de los hijos”.
Jesús se sorprende por su fe y le concede lo que ella pidió. Al respecto, Mons. Barron explicó que “la mesa de la gracia fue puesta para los hijos de Israel, pero la comida de esa mesa no estaba destinada solo para los israelitas sino para todos los que vinieran. Israel fue escogido, sí, pero para el bien del mundo”.
En ese sentido, Mons. Barron manifestó que es una gracia de Dios que “no estemos viviendo bajo la dispensación del karma ¿Quién de nosotros sería capaz de soportar los fuertes vientos de la justicia pura?”.
“Los devotos de una religión de gracia tenemos que saber que el don no es solo para nosotros, más bien la generosidad de Dios está destinada a despertar en nosotros una generosidad semejante”, expresó.
