
Luis IX, Santo
Memoria Litúrgica, 25 de agosto …
- Hoy también se festeja a:
- • Luis Almécija Lázaro y Juan José Vivas, Beatos
- • Alessandro Dordi, Beato
- • Patricia, Santa
- • Carmelo de Colomers Salvá Menescal, Beato
- • Ramón Cabanach Majem, Beato
Ser sinceros como nuestro Padre celestial
Santo Evangelio según san Mateo 23, 27-32. Miércoles XXI del Tiempo Ordinario
Por: Francisco J. Posada | Fuente: somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Señor dame la gracia de conocerme más profundamente para reconocer quien soy en lo más íntimo de mi ser.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Mateo 23, 27-32
En aquel tiempo, Jesús dijo a los escribas y fariseos: “¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, porque son semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera parecen hermosos, pero por dentro están llenos de huesos y podredumbre! Así también ustedes: por fuera parecen justos, pero por dentro están llenos de hipocresía y de maldad.
¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, porque les construyen sepulcros a los profetas y adornan las tumbas de los justos, y dicen: ‘Si hubiéramos vivido en tiempo de nuestros padres, nosotros no habríamos sido cómplices de ellos en el asesinato de los profetas’! Con esto ustedes están reconociendo que son hijos de los asesinos de los profetas. ¡Terminen, pues, de hacer lo que sus padres comenzaron!”.
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
El Señor quiere que seamos sinceros porque una vida de apariencia no es una vida, el querer aparentar lo que no somos acaba con nosotros poco a poco. En la sociedad actual en la que cuenta tanto la imagen y la impresión que otros tienen de nosotros el peligro de querer dar una buena imagen a toda costa está presente en todos lados. Por eso Cristo nos invita a ser transparentes dejar que nos conozcan como somos porque lo que valemos está en nuestro interior.
Claramente nuestros errores son difíciles de esconder y nos gustaría que nadie se diera cuenta que no sabemos hacer cosas bien, pero la realidad es que la imperfección es parte de ser hombre y Cristo nos quiere ayudar. Saber que Él nos ama como somos porque Él nos conoce en lo más profundo de nuestro ser es un gran consuelo.
Si reconocemos cómo somos, tendremos la certeza que no necesitamos aparentar para que la gente nos acepte, sino solo ser nosotros mismos aceptando y viviendo el don de nuestra vida.
«Existe corrupción, como aquellos doctores de la ley que se vuelven corruptos por resaltar solo la apariencia y no aquello que está dentro. Corruptos de la vanidad, del parecer, de la belleza exterior, de la justicia exterior. Se han vuelto corruptos porque se preocupaban solo de limpiar, de embellecer el exterior de las cosas, no iban dentro: dentro está la corrupción. Como en los sepulcros. Estos paganos se volvieron corruptos porque cambiaron la gloria de Dios, que habrían podido conocer por la razón, por los ídolos: la corrupción de la idolatría, de tantas idolatrías. No solo las idolatrías de los tiempos antiguos, también la idolatría del hoy: la idolatría, por ejemplo, del consumismo; la idolatría de buscar un dios cómodo».
(Homilía de S.S. Francisco, 17 de octubre de 2017, en santa Marta).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Pedir la gracia de ser sincero todo el tiempo.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
?Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Listos para resucitar
Meditación. Hoy puedes elegir
Por: P. Mariano de Blas | Fuente: Catholic.net

La gran noticia para los hombres necesitados de redención, para los hombres muertos, es: ¡Cristo ha resucitado! Cristo ha muerto y ha resucitado también para cada uno de los hombres.
Al hablar de los hombres muertos, no me refiero a los que duermen en la paz de los cementerios, sino a los que caminan por las calles con el alma muerta, con las ilusiones rotas, a los que han perdido toda esperanza. No sé si decir, que semiviven o semimueren.
Para ellos, Cristo ha venido en esta Pascua a abrirles la puerta de su sepulcro y a gritarles: «¡Sal fuera!» – como a Lázaro -, «¡sal a la luz, a la paz, a la felicidad!»
Es posible resucitar con Cristo. Resucitar significa dejar a sus pies todos los pecados, infidelidades, debilidades. Para todo esto, hay perdón.
Dejar a sus pies todas las dudas, problemas, dificultades, los «no puedo», los «no sé que será de mí vida». Para todo esto hay respuesta y hay ayuda:
‘Venid a mí todos los que andáis con problemas y dificultades. Yo os ayudaré’.
Resucitar significa también, dejar a sus pies todas las ilusiones muertas. ¡Qué fácil dejamos morir nuestros sueños e ilusiones más queridas! Él nos dice que todo se puede reparar mientras dura la vida: «Yo soy la resurrección y la vida». Dejar a los pies del Maestro todos los propósitos, los buenos deseos de superación, de ser mejor. Él los convertirá en una realidad.
Resucitar es tener el alma llena de certezas: la certeza de que Él te ama. Jack Loew después de convertido, comienza así uno de sus libros: «Desde hace veinticinco años, la realidad más radiante de mi vida es esta: Dios existe, y me ama». Tengo la certeza de que Él estará siempre conmigo, en las buenas y en las malas.
¿Qué es la Eucaristía sino esa presencia perpetua, un Dios para ti solo y a todas horas?
Es muy distinto caminar, sufrir y luchar en solitario, que estar acompañado por ese gran amigo. La certeza de estar perdonado, redimido, salvado; es muy reconfortante.
Hoy, las puertas de la eternidad feliz se han abierto para todos los hombres, el cielo es tuyo, si lo quieres. La certeza de triunfar en la vida si vives con Él, la seguridad de vivir alegre y feliz a pesar de todo.
La gran noticia de hoy, la gran nueva que llena los aires y los corazones de los hombres es: ¡Cristo ha resucitado para ti…!
Resucitar es vivir con aire, con estilo, con plenitud de resucitados. ¿Quién prefiere la soledad del sepulcro, la tristeza, la amargura de la muerte?.
Hoy puedes elegir el amor, la felicidad, la vida verdadera. ¡Hoy, Dios es tuyo. Debemos resucitar!
«No se les nota rostros de resucitados», decía Niestzche de los cristianos. Si no estamos alegres es porque no amamos. Si no amamos, de cristianos no nos queda nada.