Chárbel Makhluf, Santo
Memoria Litúrgica, 24 de julio …
Hoy también se festeja a:
- • 26 Mártires Pasionistas de Daimiel, Beatos
- • Balduino de Rieti, Santo
- • Antonio Torriani (De la Torre), Beato
- • Rogaciano (Ignacio González Calzada), Beato
- • Cristóbal de Santa Catalina, Beato
¿Busco, deseo, estar con Jesús en la oración, en la Eucaristía?
Por: H. Abraham Cortés Ceja, LC | Fuente: www.somosrc.mx
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Concédeme, Señor, la gracia de que en este momento de oración experimente y goce el poder estar a tu lado, contemplarte y escucharte. Que descubra tu amor y presencia, tu escucha amorosa.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Mateo 13, 1-9
Un día salió Jesús de la casa donde se hospedaba y se sentó a la orilla del mar. Se reunió en torno suyo tanta gente, que él se vio obligado a subir a una barca, donde se sentó, mientras la gente permanecía en la orilla. Entonces Jesús les habló de muchas cosas en parábolas y les dijo:
«Una vez salió un sembrador a sembrar, y al ir arrojando la semilla, unos granos cayeron a lo largo del camino; vinieron los pájaros y se los comieron. Otros granos cayeron en terreno pedregoso, que tenía poca tierra; ahí germinaron pronto, porque la tierra no era gruesa; pero cuando subió el sol, los brotes se marchitaron, y como no tenían raíces, se secaron. Otros cayeron entre espinos, y cuando los espinos crecieron, sofocaron las plantitas. Otros granos cayeron en tierra buena y dieron fruto: unos, ciento por uno; otros, sesenta; y otros, treinta. Él que tenga oídos, que oiga».
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
Seguramente hemos experimentado muchas veces lo bello y gratificante que es el pasar un largo tiempo en diálogo con una o varias personas, o también simplemente estar en su compañía. En el Evangelio de hoy vemos cómo Jesús pasó largo tiempo hablándole a la muchedumbre que lo escuchaba. ¿Qué experimentaban en sus corazones los que escuchaban al Señor, qué les hacía estar largo tiempo en su presencia? A mí, ¿qué me hace estar con el Señor? ¿Busco y deseo estar a su lado, le escucho?
El Señor nos ama tanto que está siempre para nosotros. Él vino, se encarnó para comunicarnos su amor, para darnos luz, para enseñarnos la verdad y el camino, para darnos vida. Sus palabras deben tocar nuestro interior, iluminarlo y alentarlo. En Él, y en sus palabras, podemos encontrar el verdadero consuelo, la verdadera paz y felicidad, el sentido a nuestra vida y a lo que en ese momento estamos viviendo.
Entrar en oración, visitarle en la Eucaristía, dirigir nuestra mirada y pensamiento a Él, es desear estar con Él. Descubramos la belleza que hay en estar ahí, en gastar nuestro tiempo a su lado, en dejar que sus palabras penetren mi corazón, porque es ahí donde nuestra vida da verdaderos frutos. Es experimentar y gustar la fuerza, el ardor y la dulzura de sus palabras y de su presencia.
«Los frutos de la misa, [de la oración] por tanto, están destinados a madurar en la vida de cada día. Podemos decir así, un poco forzando la imagen: la misa es como el grano, el grano de trigo que después en la vida ordinaria crece, crece y madura en las buenas obras, en las actitudes que nos hacen parecernos a Jesús. Los frutos de la misa, por tanto, están destinados a madurar en la vida de cada día. En verdad, aumentando nuestra unión con Cristo, la eucaristía actualiza la gracia que el Espíritu nos ha donado en el bautismo y en la confirmación, para que nuestro testimonio cristiano sea creíble. Entonces, encendiendo en nuestros corazones la caridad divina, ¿la eucaristía qué hace? Nos separa del pecado: “Cuanto más participamos en la vida de Cristo y más progresamos en su amistad, tanto más difícil se nos hará romper con Él por el pecado mortal”».
(Homilía de S.S. Francisco, 4 de abril de 2018).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy buscaré un momento en el que pueda estar a solas con Él.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Superando la infidelidad
Por: María Teresa González Maciel | Fuente: Catholic.net
1. He podido observar el dolor de la persona que sufre una infidelidad; sobre todo si se da por segunda vez.
2. El hecho de romper la promesa, de no volver a ser infiel, no importa con quién, es doloroso. No interesa el nombre, ni apariencia es el saber que el otro (a) es capaz de entregar su cuerpo, mente a otra persona
3. Esto implica faltar a valores vitales que son la honestidad y fidelidad. Es una traición a los propios principios o una carencia de ellos.
4. Si la persona retoma una relación que corría muchos riesgos, una relación que estaba cultivada o la infidelidad se da con una nueva persona, es natural que el afectado se cuestione ¿Desde cuándo?, ¿por qué me hizo esto?
5. Son normales todos los sentimientos que afloran, por ello es saludable que el afectado los valide, reconociéndolos y trabajándolos.
6. La negación por parte de la persona infiel, duplica el dolor de la traición.
Antes que nada es importante que la persona afectada trabaje su autoestima, recordando que es una persona amada, valiosa, preciosa. Su vida tiene un gran potencial, hay mucho por hacer y lograr. Es importante que siga con sus metas, sus sueños, que procure mantener la serenidad, fortaleza, esta parte es muy importante porque se necesita más que nunca la autoestima, el valor de una persona no depende nunca de la opinión de otra. Revisar, valorar y concentrarse en sus fortalezas.
Otro punto a considerar es si la conducta del cónyuge fue una debilidad. Es muy diferente a una conducta adictiva.
Cuando es una adicción hablamos de palabras mayores, que si pueden tener solución, pero necesitan un trabajo mucho más arduo. Hay personas que logran perdonar una infidelidad, quizás muchas. Sin embargo a otras les resulta casi imposible hacerlo. En cualquier caso se necesita de la gracia de Dios para poder perdonar, para sanar heridas y para creer que Él puede hacer nuevas todas las cosas.
Es importante considerar que son muchos años, mucha inversión de amor, tiempo, luchas que vale la pena rescatar.
“Tomar al toro por los cuernos”
El punto esencial en una pareja es el diálogo. A pesar del dolor y la rabia natural que existe es importante tratar de no dañar más la relación. Esto significa que si no se puede controlar la rabia o la violencia física o verbal al tratar el tema se tomen tiempos fuera, es decir no tocar el tema incluso retirarse físicamente. Este tiempo puede ser unos minutos, horas, días. Si al retomar el asunto, vuelve a brotar la violencia, se seguirá tomando tiempos fuera hasta poder hablarlo con más serenidad. Otra posibilidad es hacer una carta, dirigida con respeto y claridad. Poner los puntos sobre la mesa, la infidelidad es responsabilidad principalmente de la persona infiel.
El infiel no se justifica diciendo que tenía carencias. Porque si necesita detalles, creatividad, pasión, tiempos de convivencia, diálogo, escucha, de encontrar la ilusión dormida en el otro, de lograr que el otro se ponga en su lugar y “ponerse en los zapatos del otro” de externar y escuchar los sentimientos, inquietudes, miedos, luchas mutuas, se debe hablar abiertamente buscando caminos para salir adelante. Y no tratar de llenar los propios vacíos en cisternas de la calle.
Antes de tomar una situación drástica invitaría a considerar un punto fundamental:
Los hijos el impacto para ellos es desastroso, cuanto más pequeños mayor. Muchas veces la madre generalmente, permanece, logra lidiar con la situación lo mejor posible por los vástagos, es muy loable… aunque lo mejor es arreglar el problema de raíz, y que gane la pareja, la familia. Finalmente los hijos perciben si hay o no armonía y unidad entre sus padres.
También es cierto que muchos matrimonios se solidifican y crecen muchísimo después de una infidelidad.
Algunos puntos que pueden ayudar:
Muy importante trabajar a nivel personal.
A. Reconocer y trabajar los sentimientos de enojo, rabia, odio, venganza. Ya que no permiten ver con claridad.
B. Trabajar el perdón, es un regalo que se hace a sí misma la persona afectada.
C. Pedir a Dios por el esposo (a) y por personas que están pasando por situaciones similares, o por un gran dolor.
D. Evitar pensamientos que te dañen, preguntarte a qué me lleva este pensamiento y cambiarlo por uno positivo.
E. Fortalecer la autoestima.
F. Tener paciencia consigo mismo y con el esposo (a) es un proceso arduo que tiene subidas y bajadas.
G. Centrarse en el trabajo presente, más que en el reclamo del pasado.
H. Tomar en cuenta que su estado de ánimo, sus acciones, no sólo afectan a quien sufrió la traición sino que también impactan a los hijos. Es una oportunidad de enseñarles a afrontar con altura las adversidades.
I. Buscar ayuda espiritual y/o terapéutica, hay especialistas que pueden perjudicar si están desorientados en sus valores.
J. Fortalecer la relación con Dios. Pedir que sane las heridas, solo Él puede sanar.
K. Tener la certeza de que Dios te sostiene en los momentos de dolor, y que con Él sales fortalecida, renovada.
L. Dios tiene algo mejor para ti, un matrimonio renovado. Una mujer, un marido, una familia renovada, un crecimiento en diferentes áreas personales
A nivel de la persona infiel:
. Verdaderamente es reconocer, pedir perdón.
. Involucrarse y colaborar en el proceso de sanación.
. Frutos de conversión
. Restaurar en la medida de lo posible el daño causado.
. Trabajar por recuperar confianza, amor, alegría y respeto.
. Contactar con el dolor de la persona herida, fortalecer los lazos.
. Planear actividades que ayuden a restablecer los vínculos de la pareja.
. Estar dispuesto a pagar el precio necesario para recuperar al esposo (a).
A nivel de pareja:
• Poner y respetar reglas de comunicación y expresión. Respeto, cordialidad. Recordar el noviazgo. Lo que hizo enamorarlos.
• Revisar álbum fotográfico; recordar los buenos momentos que se han vivido.
• Rescatar lo positivo de la persona como esposo (a), padre, madre.
• Tomarse de las manos y mirarse a los ojos durante 5 minutos.
• Imaginar la escena en la que se reúne con los hijos para decirles que papá y mamá se van a separar y ver sus reacciones.
Cuando se habla de una adicción las cosas cambian; predomina el egoísmo narcisista, es muy difícil el cambio, ya que muchas veces seguirá el juego del engaño, la traición, el egoísmo, la búsqueda de placer personal, curiosamente el adicto tiene un alto narcisismo y una baja autoestima.
Si se trata de adicción son importantes algunos aspectos:
• Que el adicto reconozca su adicción.
• Y QUE APRENDA A DECIRSE UN NO SOSTENIDO A SUS IMPULSOS PARA LOGRAR LIBERARSE.
• Asociar la adicción con un dolor, por ejemplo el perder esposo (a) hijos, daño provocado a su familia.
• Buscar ayuda terapéutica y espiritual.
• Tener la conducta adecuada para que el esposo (a) recupere la confianza.
• Nuevo estilo de vida, tiempos de diversión y convivencia con la pareja.
• Tener metas y propósitos personales y de pareja.
• Ayuda de Dios.
