Juan Bautista de Rossi, Santo
Presbítero, 23 de mayo …
Hoy también se festeja a:
- • Maria Crocifissa del Divino Amor, Venerable
- • Miguel de Sinnada, Santo
- • Lucio, Montano, Juliano, Victorico, Víctor y Donaciano, Santos
- • Guiberto de Gembloux, Santo
- • Desiderio de Langres, Santo
Uno que hace milagros en mi nombre no puede luego hablar mal de mí
Por: H. David Mauricio Sánchez Mejía, L.C. | Fuente: missionkits.org
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Gracias, Señor, por darme un día más de vida, por darme la oportunidad de acercarme cada vez más a Ti. Ayúdame a responder con generosidad y alegría a los retos que se me presentan, porque sé que por ellos llegaré un día a estar contigo para siempre en el cielo.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Marcos 9, 38-40
En aquel tiempo, Juan le dijo a Jesús: «Hemos visto a uno que expulsaba a los demonios en tu nombre, y como no es de los nuestros, se lo prohibimos». Pero Jesús le respondió: «No se lo prohíban, porque no. hay ninguno que haga milagros en mi nombre, que luego sea capaz de hablar mal de mí. Todo aquel que no está contra nosotros, está a nuestro favor».
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
En este Evangelio, Jesús nos invita a tener cuidado para no usurpar un lugar que no nos corresponde: el de jueces. Naturalmente tendemos a pensar que aquellos que no comparten nuestras opiniones o nuestras formas de actuar están equivocados, pero Él nos recuerda gentilmente que esto no es verdad.
Mientras nosotros nos detenemos a observar lo externo y, especialmente, los errores de los demás, la mirada de Cristo penetra hasta lo más profundo del corazón: las intenciones, los deseos, las pasiones. Ante Él todo se muestra claro y como es, sin dejar de lado los errores, ni las limitaciones. Por eso, es Él y sólo Él quien puede realmente juzgar a los demás.
Sin embargo, la petición de Jesús no se detiene allí. No basta con abstenernos de formular juicios sin fundamento alguno, sino que nos invita a pensar bien de los demás; y aunque no es siempre fácil, ante los ojos de Dios tiene más mérito. Por eso, Cristo nos pone metas altas, «amad a vuestros enemigos», y nos advierte que con la medida con que midamos seremos medidos. Esta advertencia la hace con la confianza absoluta de que sabremos responder con amor a Aquel que por amor murió en la cruz.
La esperanza es don de Dios. Debemos pedirla. Está ubicada en lo más profundo del corazón de cada persona para que pueda iluminar con su luz el presente, muchas veces turbado y ofuscado por tantas situaciones que conllevan tristeza y dolor. Tenemos necesidad de fortalecer cada vez más las raíces de nuestra esperanza, para que puedan dar fruto. En primer lugar, la certeza de la presencia y de la compasión de Dios, no obstante el mal que hemos cometido. No existe lugar en nuestro corazón que no pueda ser alcanzado por el amor de Dios. Donde hay una persona que se ha equivocado, allí se hace presente con más fuerza la misericordia del Padre, para suscitar arrepentimiento, perdón, reconciliación, paz.
(Homilía de S.S. Francisco, 6 de noviembre de 2016).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Pediré perdón a alguien a quien haya juzgado duramente.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Egoísmo individual y colectivo
Por: Padre Nicolás Schwizer | Fuente: Retiros y homilías del Padre Nicolás Schwizer
Juan le dijo: «Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre y no viene con nosotros y tratamos de impedírselo porque no venía con nosotros.» Pero Jesús dijo: «No se lo impidáis, pues no hay nadie que obre un milagro invocando mi nombre y que luego sea capaz de hablar mal de mí. Pues el que no está contra nosotros, está por nosotros.» «Todo aquel que os dé de beber un vaso de agua por el hecho de que sois de Cristo, os aseguro que no perderá su recompensa.» «Y al que escandalice a uno de estos pequeños que creen, mejor le es que le pongan al cuello una de esas piedras de molino que mueven los asnos y que le echen al mar. Y si tu mano te es ocasión de pecado, córtatela. Más vale que entres manco en la Vida que, con las dos manos, ir a la gehenna, al fuego que no se apaga. Y si tu pie te es ocasión de pecado, córtatelo. Más vale que entres cojo en la Vida que, con los dos pies, ser arrojado a la gehenna. Y si tu ojo te es ocasión de pecado, sácatelo. Más vale que entres con un solo ojo en el Reino de Dios que, con los dos ojos, ser arrojado a la gehenna, donde su gusano no muere y el fuego no se apaga.
Reflexión
Los textos bíblicos de hoy nos hablan de dos formas de egoísmo:
1. Egoísmo individual de los ricos: avaricia y explotación de los pobres.
2. Egoísmo colectivo: partidismo religioso.
Segunda lectura – Santiago. 5, 1-6.
En la segunda lectura, el apóstol Santiago denuncia el poco valor de los bienes en los que los ricos han puesto su corazón. Por falta de uso sus riquezas se corrompen.
Para Santiago, esta es la prueba de la avaricia de los ricos, la causa de su condena cuando llegue el día del juicio.
Lo grave es que amontonaron sus riquezas explotando al pobre: la ley mandaba pagar cada día a los trabajadores, antes de llegar la noche. Y ellos han retenido y defraudado el jornal a los obreros: un crimen que clama al cielo. La retención del jornal es, para Santiago, sólo un ejemplo de la explotación y de la injusticia de los ricos.
El apóstol no quiere condenar a los ricos ni la riqueza como tal. Condena el abuso de las riquezas: la avaricia, la falta de solidaridad, la injusticia con los demás. Son formas de egoísmo que acompañan la riqueza, muchas veces
La primera lectura y el Evangelio nos presentan otra forma de egoísmo: el partidismo, que no, es un egoísmo individual, sino un “egoísmo colectivo”.
Primera lectura – Números. 11, 25-29.
En el desierto, Moisés elige a 70 hombres entre los ancianos de Israel. Ellos deben ayudarle en la tarea de gobernar al pueblo. Para eso, Dios les da algo del espíritu que posee Moisés.
Dos de los ancianos no están con ellos en el momento de la comunicación del espíritu. Sin embargo, el Espíritu de Dios viene también sobre ellos. Eso despierta los celos de Josué, el ayudante de Moisés.
La tentación de la autoridad religiosa ha sido siempre la de querer monopolizar el espíritu. Pero el Espíritu de Dios se comunica a quien quiere, como quiere y cuando quiere.
La respuesta de Moisés respeta plenamente esta realidad: “¡Ojalá todo el pueblo recibiera el espíritu del Señor!” Este deseo de Moisés se realizará con la venida del Espíritu Santo, en Pentecostés, sobre la Iglesia primitiva.
Evangelio
La misma actitud de partidismo encontramos en el Evangelio de hoy. Es una situación muy semejante: Los discípulos han visto a un extraño, uno que no es del grupo, que también echa demonios en hombre de Jesús.
Pero la actitud del Señor es mucho más generosa: “El que hace milagros en mi nombre, no puede luego hablar mal de mí. El que no está contra nosotros, está a favor nuestro”.
El exorcista que echa los demonios en hombre de Jesús, está con el Señor y contra Satanás, aunque no sea oficialmente discípulo de Jesús. Por eso, el Señor aprovecha la oportunidad para pronunciar su sentencia contra todo tipo de partidismo.
El egoísmo llevado a la Iglesia y al mundo religioso puede ser mucho peor que el egoísmo del rico que condena Santiago en la segunda lectura de hoy.
Muchas veces los cristianos queremos ser los protagonistas exclusivos de todo lo bueno que hay en el mundo. Rechazamos lo que viene de otro campo que no es católico. ¿Acaso nuestros intereses de grupo y nuestro cristianismo nos importan más que Cristo?
La Iglesia, sus ministros y sus miembros no pueden monopolizar a Cristo. Cristo es más que la Iglesia y desborda las fronteras de ésta. Y la gracia y la misericordia de Dios no se atan a nada, sino que actúan con entera y soberana libertad.
Debemos tener claridad y seguridad en nuestra fe, en nuestras convicciones religiosas. Pero en nuestro mundo pluralista, lo esencial no es diferenciarnos, enfrentarnos y separarnos por problemas de fe.
Es más importante encontrarnos en el espíritu de generosidad, comprensión y solidaridad. Tenemos que aceptar al otro, reconocer la verdad y el amor que él aporta.
Queridos hermanos, sólo así podremos, juntos, construir el Reino de Dios y crear, unidos, un mundo mejor, con más PAZ, JUSTICIA, AMOR, ALEGRÍA, Y FELICIDAD para todos.
¡Qué así sea!
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Padre Nicolás Schwizer
Instituto de los Padres de Schoenstatt
