Ildefonso, Santo
Memoria Litúrgica, 23 de enero…
Hoy también se festeja a:
- • Benedetta Bianchi Porro, Beata
- • Otros santos y beatos de este día del 23 de enero
- • Emerenciana, Santa
- • Ildefonso, Santo
Médico de almas
Por: H. Edgar Maldonado, LC | Fuente: www.somosrc.mx
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Jesús, no soy digno(a) de que entres en mi casa; una palabra tuya bastará para sanarme.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Marcos 3, 7-12
En aquel tiempo, Jesús se retiró con sus discípulos a la orilla del mar, seguido por una muchedumbre de galileos. Una gran multitud, procedente de Judea y Jerusalén, de Idumea y Transjordania y de la parte de Tiro y Sidón, habiendo tenido noticias de lo que Jesús hacía, se trasladó a donde él estaba.
Entonces rogó Jesús a sus discípulos que le consiguieran una barca para subir en ella, porque era tanta la multitud, que estaba a punto de aplastarlo.
En efecto, Jesús había curado a muchos, de manera que todos los que padecían algún mal, se le echaban encima para tocarlo. Cuando los poseídos por espíritus inmundos lo veían, se echaban a sus pies y gritaban: “Tú eres el Hijo de Dios”. Pero Jesús les prohibía que lo manifestaran.
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
Permíteme acercarme a ti para mostrarte mis enfermedades y preocupaciones o simplemente para estar junto a ti. Muchos comenzaron a seguirte por curiosidad, conveniencia o verdadera necesidad. Otras personas querían ver con sus propios ojos tus curaciones. Todos te buscan por diferentes motivos: amor, decepción, enfermedad, etc… ¿Y yo? ¿Qué me mueve a seguirte, qué hay en ti que me pueda interesar? ¿Qué gano con ser cristiano? Para nosotros no es suficiente una cura, deseamos más.
Sanamente envidio a quienes has curado, porque no solamente los curas de una simple enfermedad, sino que da envidia ver su paz, la alegría con la que viven; Tú curas la parálisis del corazón, me regresas la alegría de vivir y de disfrutar cuanto tengo y cuanto soy.
Padezco de dureza de corazón, esta misma dureza me ciega. El corazón me pesa impidiendo que vea todo lo bueno que me has dado, todo cuanto haces por mí cada día. De verdad Tú hiciste todas las cosas buenas, las hiciste para mí. Limpia mis ojos para ver el amor que me tienes, para darme cuenta del amor que me rodea. Tú hiciste buenas todas las cosas, amas todo lo que has creado; si odiases algo de lo que has creado, no existiría.
Señor, cura mis enfermedades, sobre todo la del pesimismo; dame tu espíritu para ver como Tú, para hablar como Tú, para amar y perdonar como Tú.
«La cura de Jesús coincide con el levantar a la persona y enviar a aquel o a aquella a quien se ha acercado y curado. Son tantos los enfermos que, después de haber sido curados por Cristo, se convierten en sus discípulos y seguidores. Jesús se acerca, pues, se preocupa, sana, reconcilia, llama y envía: como podemos ver, la relación con las personas oprimidas por la enfermedad y el dolor es para él una relación rica y personal, no mecánica, no a distancia».
(Homilía de S.S. Francisco, 22 de junio de 2019).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Me acercaré al Señor con fe para reconocer mis enfermedades del corazón. Pediré la gracia de ser humilde y valiente para recibir mi curación.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Tres males que todo hombre debe combatir
Por: Sam Guzman | Fuente: CatholicGentleman.net // capsulasdeverdad.com
Hace unos días escribí sobre los valientes hombres católicos que escalaron los muros de Lisboa para liberar su tierra de la opresión. La verdad es que la mayoría de nosotros no tendría que ir a la guerra para luchar por la libertad, pero eso no significa que no podamos luchar en este mundo por lo bueno, lo verdadero y lo bello de otras maneras.
Como nos ha recordado de manera incesante el Papa Francisco, vivimos en un mundo increíblemente roto y herido. Hay algunas formas de enfrentar valientemente este mundo quebrantado y, en muchos sentidos, malvado. Con compasión y misericordia, los hombres católicos tenemos que estar en primera línea, curando con amor a las personas heridas que encontramos, y combatiendo los males que los destruyen.
Tres males para luchar hoy
1.- Aborto: El aborto es el mal silencioso de nuestros días, la injusticia extrema. Sucede a puertas cerradas en clínicas limpias (y a veces no tan limpias), atendidas por trabajadores sonrientes que hacen que matar a tu hijo sea tan simple como tirar de un diente. Debido a que el aborto está cubierto tan bien por la industria que se beneficia de él, es fácil olvidar que más de 4.000 bebés mueren violentamente cada día, y eso es sólo en América del Norte.
Para acabar con el aborto, necesitamos héroes modernos que estén dispuestos a sacrificar su comodidad y bienestar para defender a los más pequeños. Ya sea que se trate de consejería en las aceras, orar en silencio fuera de una clínica abortiva, o apoyar financieramente a una organización provida, todos deberíamos estar haciendo algo para poner fin al aborto. Lo único que no deberíamos hacer es ser indiferente.
2.- Pornografía: La pornografía es omnipresente, de fácil acceso e increíblemente destructiva. He leído algunas cosas perturbadoras con respecto a la edad cada vez más temprana en la cual las personas comienzan su adicción a este mal. Planeo escribir algo más largo en un futuro sobre este tema, pero por el momento, simplemente diré que la mejor manera de luchar contra la pornografía es no verla. Nunca. Hay pocas cosas que destruyen tu alma de forma tan acelerada. No le des al diablo el placer de ver tu alma arrastrada al infierno, huye de la pornografía por su repugnante realidad.
Además, proteja a tus hijos. Nunca asumas que no conocen lo que es la pornografía. Guarda celosamente y vigila el tiempo que ellos pasan en internet. Con mayor frecuencia los niños de tan sólo 10 años se están convirtiendo en adictos a la pornografía. Si estás dejando a tu hijo solo con una computadora, lo estás dejando con una pistola cargada que puede matarlo espiritualmente.
3.- Indiferencia religiosa: Una de las tendencias más perturbadoras del mundo, y tristemente en la Iglesia, es la indiferencia religiosa. Si tuviera un dólar por cada vez que escucho decir a un católico que las personas de otras religiones pueden ser salvados, yo sería un hombre rico. Es más, he oído a algunos católicos -que dicen conocer su religión- expresar que incluso podría ser la voluntad de Dios que alguien permanezca fuera de la Iglesia. Esta es la indiferencia religiosa en su cúspide.
Ustedes pueden pensar que soy terriblemente anticuado por creer esto, pero realmente no me importa. Creo firmemente que la indiferencia entre los católicos es un cáncer que está enviando a millones de almas al infierno. Estamos presumiendo de la misericordia de Dios, y olvidando que no sólo es misericordioso, sino que es justo. Estamos dejando a la gente creer mentiras destructivas porque abrigamos la ilusión de que Dios es lo suficientemente misericordioso como para salvarlos a pesar de que rechazan su Cuerpo y a su Novia, la Santa Iglesia Católica.
¿Es teóricamente posible que Cristo salve a alguien fuera de la Iglesia? Cualquier cosa es posible con Dios. ¿Pero debemos presumir que aquellos que están desvinculados de los sacramentos y del cuerpo de Cristo, su Iglesia, están perfectamente bien y no tienen necesidad de conversión? Absolutamente no. Cristo no dejó su Iglesia como una buena opción entre muchas. La dejó como el único camino para la salvación. Lo único que inspirará un celo misionero entre los católicos es el redescubrimiento del dogma que ha sido definido ex cathedra por tres papas diferentes: Fuera de la Iglesia no hay salvación. «No hay más que una Iglesia universal de fieles, fuera de la cual nadie es salvo» (Papa Inocencio III, Cuarto Concilio de Letrán, 1215).
¿Algo más?
Estos tres puntos son sólo el comienzo. Hay un sinnúmero de otros males con los que podemos luchar. Por donde miremos hay individuos que están sufriendo de depresión, de desesperación, de soledad, y de patrones destructivos del pecado. ¿Qué males te apasionaría combatir? ¿Cuáles son los problemas más apremiantes a los que te sientes que debes enfrentar? Deja tus opiniones en los comentarios.
