
La Cátedra del Apóstol San Pedro
Fiesta Litúrgica, 22 de febrero…
- Hoy también se festeja a:
- • Richard Henkes, Beato
- • Mohamed Muley Abdalá, Beato
- • Papías de Hierápolis, Santo
- • Maximiano de Ravena, Santo
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Cuaresma un tiempo para aprender a amar mejor
Santo Evangelio según san Mateo 6, 1-6.16-18. Miércoles de Ceniza
Por: Bertha Del Toro Rodríguez, CRC | Fuente: somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Me dispongo a iniciar esta cuaresma haciendo mi oración con especial amor, comprendiendo que Tú quieres que te acompañe con mi corazón muy unido al tuyo. Durante esta oración enciende en mí el deseo de amarte y aumenta mi fe para encontrarte en el hermano a quien veo.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Mateo 6, 1-6.16-18
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario, no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial. Por tanto, cuando hagas limosna, no vayas tocando la trompeta por delante, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por los hombres; os aseguro que ya han recibido su paga. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo pagará. Cuando recéis, no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta rezar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vea la gente. Os aseguro que ya han recibido su paga. Tú, cuando vayas a rezar, entra en tu aposento, cierra la puerta y reza a tu Padre, que está en lo escondido, y tu Padre, que ve en lo escondido, te lo pagará. Cuando ayunéis, no andéis cabizbajos, como los hipócritas que desfiguran su cara para hacer ver a la gente que ayunan. Os aseguro que ya han recibido su paga. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no la gente, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará».
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
Jesús, en este Evangelio interpretas a tus discípulos el verdadero sentido que tienen las obras más comunes en el judaísmo: la limosna, la oración y el ayuno. Inicias haciendo una advertencia “cuidad de no practicar vuestra justicia para ser vistos”. Estas prácticas quieres que sean realizadas con autenticidad y pureza para unirnos a ti.
Es verdad que se puede desvirtuar una buena obra. Quizás para mí sea un reto no tanto hacerlo para ser visto sino esconder mis prácticas para no ser criticado. La verdad, ser auténtico y libre en expresar la propia fe es algo que quiero hacer mejor esta cuaresma. ¿Cuáles obras me cuesta más realizar por miedo a ser criticado o porque no les doy importancia?
Tu nos enseñas también que el Padre que ve en lo secreto me recompensará. Es impresionante la fuerza que tiene esta verdad. Deseo tomar más consciencia de que estoy en presencia tuya todo el tiempo, de que estás presente y el Padre ve mi intención, ve mi corazón, no lo que aparento.
Si algo me cuesta, quizás, es acercarme a los que tienen necesidad. Dar limosna es una obra que necesito valorar, que necesito mirarla como Tú, el hacer un bien al que lo necesita es hacerte el bien a ti. Las personas necesitan amor y bienes también, pero sobre todo sentir que tienen dignidad. Gracias por renovar mi deseo de hacer y vivir mis obras por ti y para ti.
«Cada uno de nosotros puede preguntarse: «¿Soy capaz de pararme y mirar a la cara, mirar a los ojos, a la persona que me está pidiendo ayuda? ¿Soy capaz?». No debemos identificar, por tanto, la limosna con la simple moneda ofrecida deprisa, sin mirar a la persona y sin detenerse para hablar y entender qué necesita realmente. Al mismo tiempo, debemos distinguir entre los pobres y las distintas formas de mendicidad que no hacen ningún bien a los verdaderos pobres. En resumen, la limosna es un gesto de amor que se dirige a los que encontramos; es un gesto de atención sincera a quien se acerca a nosotros y pide nuestra ayuda, hecho en el secreto donde solo Dios ve y comprende el valor del acto realizado».
(S.S. Francisco, Catequesis del 9 de abril de 2016).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Cuidaré que el lugar donde realice mi oración me ayude a estar contigo y a escuchar al Espíritu Santo para hacer mis buenas obras como fruto de una escucha en la oración.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Miércoles de Ceniza y la cuaresma.
Una breve explicación de qué significa esta fecha y cómo se puede hacer para aprovecharla al máximo.
Por: Ignacio Romero Carranza | Fuente: Catholic.net

Hoy arranca un nuevo tiempo del calendario litúrgico. Una breve explicación de qué significa esta fecha y cómo se puede hacer para aprovecharla al máximo.
Hoy es el silbato de salida. Todos los católicos estamos llamados a vivir los próximos cuarenta días en profunda reflexión sobre los acontecimientos ocurridos en la Semana Santa. Con el Miércoles de Ceniza, los fieles comenzamos a vivir en un clima penitente para arrepentirnos de nuestros pecados y convertirnos de corazón. Esas son las dos palabras clave de este tiempo: arrepentimiento y conversión.
Ahora bien. La celebración del miércoles, que marca el inicio del tiempo cuaresmal, es una que tiene una particularidad comparada con el resto de las liturgias: la imposición de las cenizas. ¿De dónde surge esta práctica? Antes de Cristo, judíos y Ninibitas utilizaban la ceniza como un símbolo de penitencia. Años más tarde, los fieles católicos comenzaron esta práctica para prepararse para la celebración de la Semana Santa y, ya en el siglo XI, se agrega al misal el rito del Miércoles de Ceniza.
Acostumbrados a vivir en la rutina, es muy fácil tratar al inicio de la cuaresma (y al resto de este tiempo) cómo un día más del año. Sin embargo, es necesario considerar algunas cuestiones antes de hacer caso omiso de la fecha.
El hecho de recibir cenizas tiene como objetivo recordarle al fiel su origen. “Recuerda que eres polvo y en polvo te convertirás”. Con un sentido simbólico de muerte, caducidad, humildad y penitencia, la ceniza ayuda a que mires en tu interior y descubras esas cosas que necesitan de la misericordia de Dios. Ayuda a reconocer que somos débiles, que vamos a tener un final y que necesitamos de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús para poder llegar a vivir junto a Él en el Reino de los Cielos. Esta mirada a la interioridad de uno, de reconocer las fayas y querer arreglarlas, entran en la dinámica de las dos palabras claves de la cuaresma. Al reconocer nuestros pecados, nos arrepentimos y al querer cambiarlos nos convertimos.
Para vivir este tiempo de la mejor manera posible, la Iglesia propone tres actividades clave, destinadas a fomentar un crecimiento espiritual y cierta mortificación exterior:la oración, el ayuno y la limosna. Estas tres formas de penitencia demuestran una intención de reconciliarse con Dios, uno mismo y los demás.
Contrario a lo que muchos sostienen, la oración no fortalece nuestra relación con Dios. La oración ES nuestra relación con Dios. El constante diálogo con nuestro Padre, la meditación a conciencia de su palabra, es la relación personal que todo cristiano debe aspirar. Se va haciendo más fuerte, fruto de esa relación que se entabla en el hablar con Él. Es decir: la oración no va a hacer que, como por arte de magia, tu relación con Dios mejora.
La oración ES tu relación con Dios y, por tanto, debes preocuparte por hacerla cada vez mejor. Se podría considerar para algunos una mortificación por lo que exige: tiempo. Hay que renunciar a ese tiempo que le dedicaríamos a la serie, el deporte o simplemente dormir, para poder hablar con Dios. En Mt 6, Jesús nos enseña la oración de oraciones: el Padrenuestro. En esas frases, Cristo describe cómo ha de ser nuestro trato con el Padre.
Por otra parte, está el ayuno, apunta a que el fiel adquiera dominio sobre sus instintos y libere su corazón (CIC 2043). Como dijo Jesús: “No solo de pan vive el hombre sino también de toda palabra que sale de la boca de Dios”. Aprender a dejar de lado eso que queremos comer o tomar, para darle lugar a Dios en nuestra vida, es otra excelente manera de vivir la cuaresma.
Por último, la limosna. Renunciar a un bien propio para darlo a un hermano que lo necesita. Hoy en día, la gente vive muy apegada a lo que le pertenece, a lo que tiene. Algunas personas hasta se definen por eso que está bajo su posesión. Saber dejar de lado todo eso para poner al prójimo por encima de las cosas materiales, devuelve el orden natural de las cosas a nuestro interior. Ese diseño que Dios pensó de poner a todas las cosas al servicio de los hombres, los cuales son todos iguales ante Dios y peregrinan para llegar a Él.
Una vez que ese orden se restaura, se hace más fácil reconciliarse con uno mismo (ya que se aceptó la verdad de que no es más ni menos que nadie) y con Dios (objetivo de toda alma que verdaderamente persigue la santidad).
Datos sobre el Miércoles de Ceniza:
– No es precepto. No hay obligación de participar en la Santa Misa ese día, aunque es realmente recomendable.
– Es día de ayuno y abstinencia. El primero aplica desde los 18 hasta los 75 años como obligatorio. La abstinencia (de carne o cualquier cosa que nos parezca apetecible y que nos saque del clima de penitencia) es aplicable desde los 14 años en adelante.
– Al imponer las cenizas, el celebrante puede decir dos frases:
o Recuerda que eres polvo y en polvo te convertirás.
o Conviértete y cree en el evangelio.
– Las cenizas están hechas con las palmas del Domingo de Ramos del año anterior, mezclado con agua bendita e incienso.