Juan I, Santo
LIII Papa y Mártir, 18 de mayo …
Hoy también se festeja a:
- • Martín Oprzadek, Beato
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- • Blandina Merten, Beata

El que no está contra nosotros, está a nuestro favor
Tiempo Ordinario
Marcos 9, 38-40. Tiempo Ordinario. Cada uno puede hacer el bien de diferente manera, pero todos somos Iglesia.
Por: P Juan Pablo Menéndez | Fuente: Catholic.net

Del santo Evangelio según san Marcos 9, 38-40
En aquel tiempo, Juan le dijo a Jesús: «Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre, y como no es de los nuestros, se lo prohibimos.» Pero Jesús dijo: «No se lo impidáis, pues no hay nadie que obre un milagro invocando mi nombre y que luego sea capaz de hablar mal de mí. Pues el que no está contra nosotros, está a nuestro favor.»
Oración introductoria
Jesús, sumo y eterno sacerdote, quiero prepararme para esta oración dejando a un lado mis prisas e introspecciones y abrir mi corazón para poder escuchar lo que hoy me quieres decir. Tomado de tu mano, concédeme hacer una verdadera oración.
Petición
Señor, que sea siempre fiel a mi fe.
Meditación del Papa Francisco
La fe crece con la práctica y es plasmada por el amor. Por eso, nuestras familias, nuestros hogares, son verdaderas Iglesias domésticas. Es el lugar propio donde la fe se hace vida y la vida crece en la fe. Jesús nos invita a no impedir esos pequeños gestos milagrosos, por el contrario, quiere que los provoquemos, que los hagamos crecer, que acompañemos la vida como se nos presenta, ayudando a despertar todos los pequeños gestos de amor, signos de su presencia viva y actuante en nuestro mundo. (Homilía de S.S. Francisco, 27 de septiembre de 2015).
Reflexión
Un personaje predicaba en nombre de Jesús y los apóstoles se lo querían impedir. Jesús simplemente les dice que lo dejen actuar. ¿Qué había en aquella persona, de la cual no sabemos ni el nombre, ni la edad? No sabemos nada de él y, sin embargo, realizó actos buenos. Era una persona sencilla común y corriente. Podemos comparar aquella persona con uno de nosotros. Un seglar convencido en difundir el reino de Cristo. Nosotros somos una pieza clave en la iglesia. Mas ahora en estos tiempos ser católico es luchar contra corriente, si lo queremos ser con autenticidad. Tratamos de serlo en nuestro corazón pero también hay que serlo en el exterior compartiendo con los demás las riquezas de nuestra fe.
Por eso hay que vivir atentos, con la mirada alerta para descubrir el bien que pueden hacer las personas a nuestro alrededor.
Cuando ves a un joven que ayuda a una pareja anciana en sus trabajos de casa, cuando una persona hace un favor sin esperar recompensa, cuando tú haces por los demás el bien evitando todo tipo de acto dañino para tu prójimo, entonces estarás seguro de estar haciendo lo que Cristo quiere y no impide a nadie: amar a los demás sin esperar ser amado sino solamente por Dios.
Esto es lo que Jesús quiere que hagamos todos los días. «Haz el bien y evita el mal», sí pero no se trata de evitar el mal, sino transformarlo por todo tipo de bienes para quien está más cercano de ti.
Tengamos en cuenta de que en el mundo hay muchos carismas, unos predican, otros enseñan… pero todos actuamos con el mismo fin: la Iglesia. Cristo nos lo pide: «haz esto y vivirás».
Diálogo con Cristo
Es mejor si este diálogo se hace espontáneamente, de corazón a corazón.
Señor, ayúdame a vivir siempre en clave de amor generoso, desinteresado. Tener una actitud de dar, a no buscar ser consolado, cuanto consolar; a no ser comprendido, como comprender; que no espere ser amado, sino que me dedique a amar. Tú sabes qué difícil resulta a mi naturaleza vivir en constante disposición de entrega. Dame tu gracia para poder hacer un buen examen de conciencia de todo lo bueno que he dejado de hacer.
Cuando un niño corrige a sus padres
Si un hijo acusa e incluso se atreve a dar órdenes a sus padres como si fuese un pequeño dictador, hay que afrontar el caso con la seriedad que se merece
Por: P. Fernando Pascual | Fuente: Catholic.net
Es obvio que no existen padres perfectos. Como cualquier ser humano, tienen sus límites, sus errores, sus debilidades. Lo que no es obvio que un niño reproche duramente a sus padres por lo que considera un defecto en uno de ellos o en ambos.
Los niños suelen amar la verdad y ser sinceros. Por eso, al ver algo que consideran extraño, pueden expresar su sentimiento, incluso su crítica: eso está mal y no debería hacerse.
Pero no siempre el niño tiene la razón, o si la tiene en ocasiones se comporta con dureza excesiva. Por eso, si piensa que mamá actúa mal al hablar de esto o de lo otro, sorprende escuchar a un niño que la recrimina, que incluso le exige con firmeza: “mamá, ya basta, cambia de tema”.
¿Cómo actuar si ocurre eso? Depende de la edad del niño, de su mayor o menor apertura a las indicaciones de sus padres, y del asunto en cuestión. Si el padre o la madre han dicho una mentira más que evidente, la acusación del hijo tiene su origen en el mal comportamiento que acaba de presenciar.
Aun en ese caso, el hijo sigue siendo hijo y necesita aprender a respetar a sus padres. Un dedo acusatorio y palabras agresivas no corresponden a ese mínimo de educación que lleva a respetar a los mayores (y que también debe llevar al respeto a los hijos: todos tenemos la misma dignidad).
Siempre es bueno recordar que un hijo existe desde sus padres. En algunos casos esos padres no serán perfectos, pero ello no da licencia para que un hijo lance recriminaciones agrias o desprecios en público que están completamente fuera de lugar.
Por eso, si un hijo acusa e incluso se atreve a dar órdenes a sus padres como si fuese un pequeño dictador, hay que afrontar el caso con la seriedad que se merece. ¿Ha faltado autoridad? ¿No ha habido un buen camino de afecto en la familia? ¿Se ha cedido una y otra vez a los caprichos del hijo hasta convertirlo en un tirano agresivo y en un juez inmisericorde?
Un niño que corrige a sus padres desencadena preguntas profundas sobre lo que se vive en familia. Primero, sobre los comportamientos y decisiones de quienes tienen la hermosa vocación de ayudar al hijo a conocer el bien, a respetar los principios morales, a vivir correctamente. Segundo, sobre el ambiente de cariño que tanto propicia un buen ambiente en la familia. Tercero, sobre los modos mejores para corregirse, respetuosamente, dentro del hogar.
Un niño ha corregido a sus padres. Ha llegado el momento de un autoexamen para ver qué hace falta mejorar. Sobre todo, ha llegado el momento de ayudar al hijo a comprender que sus padres merecen respeto, a pesar de sus defectos, y de construir una armonía familiar donde el amor, el perdonar y el pedir perdón, se conviertan en actitudes concretas y habituales entre todos.
