
Rodrigo de Córdoba, Santo
Sacerdote y Mártir, 13 de marzo …
Hoy también se festeja a:
- • Eufrasia de Tebaida, Santa
- • Geraldo de Mayo, Santo
- • Pedro II de Cava, Beato
- • Eldrado de Novalesa, Santo
- • Ansovino de Camerino, Santo
Cuatro pistas para acompañar a Jesús
Santo Evangelio según San Juan 5, 17-30. Miércoles IV de Cuaresma.
Por: Cristian Gutiérrez, LC | Fuente: somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Gracias, Señor, por todos los dones y bendiciones que día tras día me das. Gracias por tu misericordia que siempre está cuando más lo necesito. No me abandones nunca de tu mano. Permíteme conocerte hoy un poco más, experimentar tu amor por mí y buscar corresponderte de la mejor manera. Enséñame a orar como enseñaste a tus discípulos. María, madre mía, acompáñame en este rato de oración.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Juan 5, 17-30
En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos (que lo perseguían por hacer curaciones en sábado): «Mi Padre trabaja siempre y yo también trabajo». Por eso los judíos buscaban con mayor empeño darle muerte, ya que no sólo violaba el sábado, sino que llamaba Padre suyo a Dios, igualándose así con Dios. Entonces Jesús les habló en estos términos: «Yo les aseguro: el Hijo no puede hacer nada por su cuenta y sólo hace lo que le ve hacer al Padre; lo que hace el Padre también lo hace el Hijo. El Padre ama al Hijo y le manifiesta todo lo que hace; le manifestará obras todavía mayores que éstas, para asombro de ustedes. Así como el Padre resucita a los muertos y les da la vida, así también el Hijo da la vida a quien él quiere dársela. El Padre no juzga a nadie, porque todo juicio se lo ha dado al Hijo, para que todos honren al Hijo, como honran al Padre. El que no honra al Hijo tampoco honra al Padre. Yo les aseguro que, quien escucha mi palabra y cree en el que me envió, tiene vida eterna y no será condenado en el juicio, porque ya pasó de la muerte a la vida. Les aseguro que viene la hora, y ya está aquí, en que los muertos oirán la voz del hijo de Dios, y los que la hayan oído vivirán. Pues así como el Padre tiene la vida en sí mismo, también le ha dado al Hijo tener la vida en sí mismo; y le ha dado el poder de juzgar, porque es el Hijo del hombre. No se asombren de esto, porque viene la hora en que todos los que yacen en la tumba oirán mi voz y resucitarán: los que hicieron el bien para la vida; los que hicieron el mal, para la condenación. Yo nada puedo hacer por mí mismo. Según lo que oigo, juzgo; y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió».
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
«Yo les aseguro que, quien escucha mi palabra y cree en el que me envió, tiene vida eterna y no será condenado en el juicio, porque ya pasó de la muerte a la vida». Quiero detenerme a meditar esta frase que puede decir mucho a mi vida.
Escuchar tu palabra. Es la primera indicación que me das. Es necesario en este tiempo de Cuaresma entrar en contacto directo contigo a través de la Escritura. Es allí donde escucho tu voz, oigo lo que quieres para mí. Basta con un poco de fe y atención para descubrir los susurros que me das por medio de tu Evangelio.
Creer en el que me envió. La cuaresma es también tiempo de fe. Me invitas a creer en el Padre que te ha enviado para salvarme. No basta con escuchar, es necesario dar el paso y creer. Si la Escritura muestra el camino a seguir, la fe es la respuesta, la disposición firme a ir por esa vía marcada.
Tiene vida eterna. El camino que me muestras es el camino de la salvación. Es un camino estrecho y difícil, pero de nuevo, no estoy solo: contigo lo puedo recorrer. Como cristiano no puedo olvidar jamás que me has creado para la vida eterna, y todo lo que hago en esta vida está en dirección a esa meta.
Pasar de la muerte a la vida. Allí donde se abría un abismo, Tú has tendido un puente con tu cruz. Pasar de la muerte a la vida era algo que sólo podías hacer Tú. Gracias, Señor, por la redención con la que me has abierto el paso a la vida de salvación. Gracias, porque esto es lo que reviviré en esta Semana Santa que se acerca.
Que estas cuatro ideas me sigan ayudando a acompañarte camino de Jerusalén.
«Nuestro tiempo personal alcanzará su plenitud en el encuentro con Jesucristo, el Dios hecho hombre. Sin embargo, este misterio contrasta siempre con la dramática experiencia histórica. Cada día, aunque deseamos vernos sostenidos por los signos de la presencia de Dios, nos encontramos con signos opuestos, negativos, que nos hacen creer que él está ausente. La plenitud de los tiempos parece desmoronarse ante la multitud de formas de injusticia y de violencia que golpean cada día a la humanidad. […] Este río en crecida nada puede contra el océano de misericordia que inunda nuestro mundo. Todos estamos llamados a sumergirnos en este océano, a dejarnos regenerar para vencer la indiferencia que impide la solidaridad y salir de la falsa neutralidad que obstaculiza el compartir. La gracia de Cristo, que lleva a su cumplimiento la esperanza de la salvación, nos empuja a cooperar con él en la construcción de un mundo más justo y fraterno».
(Homilía de S.S. Francisco, 1 de enero de 2016).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy haré algún acto de caridad como respuesta al inmenso amor que Jesús me ha tenido.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Chicas de Plástico
No hace muchos años, hablar de cirugía plástica era un tema tabú; las mujeres que se sometían a una, solían inventar cualquier cosa antes de aceptar que efectivamente se habían metido cuchillo.
Por: Lissa Aboumrad | Fuente: Revista Si

No hace muchos años, hablar de cirugía plástica era un tema tabú; las mujeres que se sometían a una, solían inventar cualquier cosa antes de aceptar que efectivamente se habían “metido cuchillo”. Sin embargo, los tiempos han cambiado de manera drástica. Ahora, todo mundo habla de la cirugía plástica como algo inherente a la mujer; de hecho, quien no se hace una, a lo largo de su vida, está totalmente “out”. Y eso no es todo: antes, la cirugía plástica era sólo para mujeres de cuarenta años en adelante, hoy en día, entre más joven te hagas una operación estética, mejor.
También, han cambiado las razones por las cuales las mujeres consultan al cirujano; mientras que en el pasado lo hacían únicamente en casos extremos o de suma necesidad, en el presente las razones son mucho más superfluas y absurdas.
El motivo por el cual se han suscitado todos estos cambios es muy sencillo: todas nos queremos parecer a una Barbie; y si bien, la vanidad femenina es una cuestión ancestral, ahora se trata de un asunto crucial en nuestras vidas, las mujeres estamos dispuestas a todo, con tal de ser bellas, inclusive a morir.
Y digo “a morir”, porque uno de los riesgos a los que te enfrentas cuando decides someterte a una cirugía estética, es precisamente el de la muerte. Habría que preguntarse, si vale o no la pena exponerse a tanto, sólo por lucir un busto más grande, una nariz más pequeña, unas caderas menos anchas o diez años más joven.
También existen otras complicaciones, menos graves que la muerte como: infecciones, quemaduras, una posible embolia, arritmia, edema, compresión de nervios y problemas de cicatrización. Miles de personas han quedado deformadas por completo, por someterse a una cirugía plástica mal realizada.
Pero, si ya estás decidida a operarte por cuestiones estéticas, toma en cuenta las siguientes recomendaciones:
1) Primera recomendación: elabora una lista de posibles cirujanos:
a) Preguntando al médico de la familia y a otros especialistas que conozcas.
b) Preguntando en algún hospital prestigiado acerca del servicio de cirugía plástica del hospital, los nombres de los médicos, etc.
c) Preguntando en la Sociedad Médica correspondiente sobre cirujanos titulados, dónde trabajan, etc.
d) Preguntando a personas de confianza que se hayan sometido a la intervención que estás considerando para tu caso concreto.
2) Segunda recomendación: Una vez hecha la lista, confirma la experiencia de los doctores y su titulación. Aunque el título de especialista no garantiza su experiencia, aumenta la probabilidad de éxito.
También es importante que verifiques si el cirujano selecto se encuentra afiliado a alguna sociedad médica.
3) Tercera recomendación: una vez que hayas seleccionado de entre tu lista de doctores, a tres o a cuatro posibles cirujanos, acude a su consulta para una visita informativa.
Algunos médicos cobrarán por tal visita, otros no. Lo que debes hacer es comparar su personalidad, sus opiniones sobre determinados procedimientos quirúrgicos, sus honorarios y la forma de responder a las preguntas y a la información que le estás solicitando.
Estas recomendaciones son importantes ya que el 95% del éxito de la intervención quirúrgica dependerá del doctor al que selecciones, así que tienes que ser muy cuidadosa a la hora de elegirlo.
La última palabra la tienes tú, pero recuerda que existen muchos métodos menos riesgosos y menos caros, alternativos a la cirugía plástica, que también pueden hacer que luzcas como toda una muñeca.