Nuestra Señora de Guadalupe
Memoria Litúrgica. 12 de diciembre …
Hoy también se festeja a:
- • Israel de Dorat, Santo
- • Pio Bartosik (Ludwik Pius), Beato
- • Santiago Capocci de Viterbo, Beato
- • Bartolo o Bartolomé Buonpedoni, Beato
- • Finiano de Clonard, Santo
Transmitir al Amor
Por: H. Pablo Méndez, L.C. | Fuente: missionkits.org
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Que en esta solemnidad de nuestra Señora de Guadalupe pueda, Señor, imitar el ejemplo de aquella a quien me regalaste como madre y aprenda a tener una vida de fe, como ella.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Lucas 1, 39-48
En aquellos días, María se encaminó presurosa a un pueblo de las montañas de Judea, y entrando en la casa de Zacarías, saludó a Isabel. En cuanto está oyó el saludo de María, la criatura saltó en su seno.
Entonces Isabel quedó llena del Espíritu Santo, y levantando la voz, exclamó: «¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a verme? Apenas llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de gozo en mi seno. Dichosa tú, que has creído, porque se cumplirá cuanto te fue anunciado de parte del Señor».
Entonces dijo María: «Mi alma glorifica al Señor y mi espíritu se llena de júbilo en Dios, mi salvador, porque puso sus ojos en la humildad de su esclava».
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
De entre tantas virtudes para meditar sobre este pasaje evangélico, nuestra madre brilla de modo especial en una: la transmisión del Amor… ¿Y esto qué significa? Podemos preguntárselo a santa Isabel, quien recibió con abundancia esa caridad que emanaba desde el seno de la Virgen María. Nuestra madre recibió y no pudo evitar compartir; no soportó contener lo que recibió gratis, para darlo gratis.
¡Hoy tenemos el testimonio guadalupano! Esta transmisión del amor nos viene compartido por la Morenita en tres momentos:
Primero: Rogó al Padre para venir desde el cielo a nuestro auxilio.
Segundo: Visitó nuestro pueblo y nos presentó a su Hijo.
Tercero: Se quedó con nosotros para poder tocar a la puerta de todos los corazones afligidos.
María compartió y transmitió al Amor sobre toda barrera… ¿Y yo? ¿He abierto mi puerta ante la llamada de Aquel que es Amor? ¿Me estoy dejando transformar por Él? ¿Deseo con ardor poder TRANSMITIR a Aquel que es infinita Caridad?… Mi alma glorifica al Señor y mi espíritu se llena de júbilo en Dios mi salvador, porque puso sus ojos en la humildad de su esclava.
Y junto a Isabel, la mujer estéril, contemplamos a Isabel la mujer fecunda-asombrada. Es ella la primera en reconocer y bendecir a María. Es ella la que en la vejez experimentó en su propia vida, en su carne, el cumplimiento de la promesa hecha por Dios. La que no podía tener hijos llevó en su seno al precursor de la salvación. En ella, entendemos que el sueño de Dios no es ni será la esterilidad ni estigmatizar o llenar de vergüenza a sus hijos, sino hacer brotar en ellos y de ellos un canto de bendición. De igual manera lo vemos en Juan Diego. Fue precisamente él, y no otro, quien lleva en su tilma la imagen de la Virgen: la Virgen de piel morena y rostro mestizo, sostenida por un ángel con alas de quetzal, pelícano y guacamayo; la madre capaz de tomar los rasgos de sus hijos para hacerlos sentir parte de su bendición.
(Homilía de S.S. Francisco, 12 de diciembre de 2017).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Poner especial atención a los signos de amor de Dios en este día.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
¿Es verdad que no existen testimonios sobre las apariciones guadalupanas contemporaneos a cuando éstas ocurrieron?
Por: Enciclopedia Guadalupana | Fuente: CatolicoDefiendeTuFe.org
Sobre las apariciones de la Virgen de Guadalupe, uno de los argumentos favoritos de todos aquellos que niegan las aparicones marianas, es el llamado «argumento del silencio». Que básicamente dice que: no existen testimonios, relatos, menciones, sobre las apariciones guadalupanas, de época inmediata a que éstas ocurrieron y que es en épocas muy tardías, cuando tales relatos sobre Guadalupe surgen. Siendo esto, según ellos, una prueba de que las apariciones nunca ocurrieron y que tales testimonios fueron inventados por la Iglesia Católica mucho tiempo después.
¿Son verdaderas estas afirmaciones? ¿Es verdad que no existen testimonios, ni menciones de la Virgen de Guadalupe en época cercana a sus apariciones en 1531? Veamos.
Tan sólo 37 años después del portento ocurrido en el Tepeyac. Un soldado de Hernán Cortés, llamado Bernal Díaz del Castillo, terminó de escribir su «Historia verdadera de la conquista de la Nueva España». Un libro que recuerdo con mucho cariño, porque lo leí o mejor dicho, devoré en unas vacaciones, como un reto personal que me llevó 3 días, en los que apenas me levanté para comer, pues me comprometí a mí mismo a no levantarme de la cama hasta haber terminado de leerlo.
Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, es uno de los primeros testimonios contemporáneos al hecho guadalupano, que mencionan a la Virgen de Guadalupe, destruyendo el mito del «argumento del silencio». Demostrando que tal silencio, no existe más que en la imaginación y prejuicios de los antiaparicionistas.
Bernal Díaz del castillo (1495-1583) nació en Valladolid, España y murió en Guatemala. Vino a América en 1514. Su testimonio sobre la Virgen de Guadalupe es de un valor excepcional, por la calidad del que lo escribe, compañero de Cortés desde Cuba a México, y que escribió su historia para corregir las falsedades y exageraciones de otros autores, dando a conocer cómo realmente sucedieron «las ciento diez y nueve batallas y encuentros de guerra» en que estuvo presente. Iba escribiendo sus «memorias y borradores» de cuanto acontecía. De ellos tomó el material para redactar la historia definitiva, en Guatemala en 1568.
Es testigo inmediato y muy fidedigno de la aparición, pues vivía en México por el año 1531. Su testimonio es invaluable: «Mandó Cortés a Gonzalo de Sandoval que fuese por tierra a poner cerco a toda calzada que da desde México a un pueblo que se dice Tepeaquilla: adonde ahora llama Nuestra Señora de Guadalupe, donde hace y ha hecho muchos admirables milagros«.
En el capítulo 210 en que trata «de otras cosas y provechos que se han seguido de nuestros ilustres trabajos», empieza así: «Ya habrán oído en los capítulos pasados por lo mí recontado acerca de los bienes y provechos que se han hecho con nuestras ilustres hazañas y conquistas: miren los curiosos lectores qué de ciudades, villas y lugares… y tengan atención a los Obispados que hay, que son diez, sin el Arzobispo de la muy insigne Ciudad de México, y como hay tres Audiencias reales… y miren las santas iglesias y catedrales, y los Monasterios donde están Dominicos, como Franciscos y Mercedarios y Agustinos; y miren qué hay de hospitales, y los grandes perdones que tienen, y la santa casa de Nuestra Señora de Guadalupe que está en lo de Tepeaquilla, donde solía estar asentado el real de Gonzalo de Sandoval cuando ganamos a México; y miren los santos milagros que ha hecho y hace de cada día y démosle muchas gracias a Dios y a su bendita Madre Nuestra Señora por ello, que nos dio gracia y ayuda que ganásemos estas tierras donde hay tanta cristiandad y también tengan cuenta como en México hay Colegio Universal…»
Este solo testimonio de un militar y escritor contemporáneo, que escribe de la Virgen de Guadalupe y de su santuario, como de cosa conocidísima, y que alega milagros que ha hecho y hace cada día, resulta una prueba que no admite réplica; atendidas las circunstancias del escritor, de su modo de escribir y del fin que le mueve a redactar esas palabras tiene, según la regla de la Congregación de Ritos, toda la autoridad de un testigo mayor, de excepción, certeza y seguridad.
¿Cuál es la respuesta de los antiaparicionistas ante este documento? Fácil, afirman que todo es mentira. «Para quien quiere creer tengo mil pruebas, para quien no, no tengo ninguna» decía San Agustín.
