
Bruno, Santo
Memoria Litúrgica, 6 de octubre …
- Hoy también se festeja a:
- • Fe (Foy), Santa
- • Artaldo de Belley, Santo
- • Maria Rosa Durocher, Beata
- • Isidoro de San José De Loor, Beato
- • Magno de Oderzo, Santo
Poner todo lo que soy delante de Dios
Santo Evangelio según san Lucas 11, 1-4. Miércoles XXVII del Tiempo Ordinario
Por: Iván Yoed González Aréchiga, LC | Fuente: somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Señor, siento que no te conozco. Si te pido humildemente el don de conocerte mejor, ¿me escucharás? Dios, Tú eres bueno, eres la Bondad misma. Confío en ti. Confío que me otorgarás el don de conocerte mejor. ¡Ven Espíritu Santo!
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Lucas 11,1-4
Un día, Jesús estaba orando y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: “Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos”.
Entonces Jesús les dijo: “Cuando oren, digan: Padre, santificado sea tu nombre, venga tu Reino, danos hoy nuestro pan de cada día y perdona nuestras ofensas, puesto que también nosotros perdonamos a todo aquel que nos ofende, y no nos dejes caer en tentación”.
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
Tantos, tantos cristianos ha habido en esta tierra de los cuales se dice que hablaban con Dios. Los llamamos santos. Son modelos de vida. Maestros de oración. Unos pasaban horas delante de Cristo en el Sagrario. Otros lo alababan entre paisajes que reconocían como la creación de Dios. Disfrutaban con Él. Lloraban con Él. En Él colocaban su cansancio, con Él desahogaban todo su ser. Con Él estaban verdaderamente. Y Él estaba verdaderamente con ellos.
Yo tengo un deseo de aprender a orar así. De aprender a orar, a hablar como hablo con cualquier persona. De contarle a Dios tantas cosas. De abandonar el formalismo de una tradición, que no sé cómo se formó, para presentarme verdaderamente como soy delante de Él. A veces dudo que pueda lograrlo. Tantas veces me regresa una intuición, que no sé por qué me creo, de que no seré capaz de orar como los santos… pero, ¿es que debo orar «como los santos»?
Ante todo, ¡debo orar como yo soy! Si soy apasionado, entonces pongo mi pasión delante de Dios. Si estoy enojado, entonces es una persona enojada la que se presentará delante de Dios. Si estoy lleno de miedos, entonces será un «yo» lleno de miedos el que se presentará ante Dios. Me presentaré, en pocas palabras, a mí mismo tal cual como soy y me encuentro. Y no como lo haría el «otro», sino solo como lo haría yo. Después de todo, eso es lo que hacían y hacen los que han aprendido a orar. Ése es el camino, tan sencillo (y también a veces tan complicado) que se debe recorrer.
Señor, te pido la gracia de saber orar humanamente, no idealisticamente. De saber orar simplemente como soy yo. Gracias por querer enseñarme a orar.
«Nosotros a menudo rezamos a Jesús, rezamos al Padre, especialmente cuando rezamos el Padre Nuestro, pero no tan frecuentemente rezamos al Espíritu Santo. Es verdad ¿no? El olvidado. Y necesitamos pedir su ayuda, su fortaleza, su inspiración. El Espíritu Santo, que ha animado por entero la vida y el ministerio de Jesús, es el mismo Espíritu que hoy guía la existencia cristiana. La existencia de un hombre, una mujer, que se dicen y quieren ser cristianos. Poner bajo la acción del Espíritu Santo nuestra vida de cristianos y la misión, que todos hemos recibido en virtud del Bautismo, significa reencontrar la valentía apostólica necesaria para superar fáciles comodidades mundanas».
(Homilía de S.S. Francisco, 11 de enero de 2015).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy buscaré un momento para estar con Dios tal cual soy. No necesariamente le diré «cosas», quizás en ese momento no tendré nada que decir. Lo importante es que hoy quiero comenzar un camino (o continuarlo) en donde seré verdaderamente yo delante de Dios.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Mes de Octubre – Mes del Rosario
El mundo actual, ahora más que nunca, necesita de MUCHOS ROSARIOS.
Por: María Esther de Ariño | Fuente: Catholic.net

Después de la vacaciones hemos vuelto a los hábitos de siempre en nuestro diario vivir y trabajo pero en este mes podríamos añadir algo más a nuestro mejoramiento espiritual. Muchos lo saben….otros no. Este mes, es el mes del Rosario.
Rezar el rosario para algunas personas es un tiempo desperdiciado en una letanía de repetidas oraciones que en la gran mayoría están dichas de una manera distraída y maquinalmente. PERO NO ES ASÍ.
El hecho de ponernos a rezarlo ya es un acto de amor a la Madre de Dios. Es un súplica constante y repetida para pedir perdón y rogarle por nosotros y por todo el género humano en el presente y también en la hora de nuestra muerte.
Es meditar en los Misterios de la vida de Cristo, de suerte que el rosario es una especie de resumen del Evangelio, un recuerdo de la vida, de los sufrimientos y glorificación del Señor y una síntesis de su obra redentora. Ahora tenemos los jueves, por un deseo especial del Papa Juan Pablo II ,los Misterios Luminosos. El primero es El Bautismo de Jesús -El milagro en las bodas de Caná- El anuncio del Reino- La transfiguración en el monte Tabor y la Institución del Sacramento de la Eucaristía. Son maravilloso para una meditación hermosa y profunda.
Rezar el rosario es un método fácil y adaptable a toda clase de personas, aún las menos instruidas y una excelente manera de ejercitar la meditación en los actos más sublimes de la fe .
El Padrenuestro con el que se empieza cada Misterio es la oración que Cristo nos enseñó y quienes lo han penetrado a fondo no pueden cansarse de repetirlo. El Ave.María, toda ella está centrada en el misterio de la Encarnación y es la oración más apropiada para honrar dicho Misterio. Aunque en esa oración hablamos directamente a la Santísima Virgen e invocamos su intercesión, esa oración es sobre todo una alabanza y una acción de gracias a su Hijo por el infinito amor que mostró al encarnarse.
La Santísima Virgen María, en sus repetidas apariciones ha sido la súplica más importante que en sus mensajes nos ha traído. Ella nos pide que recemos el santo rosario. Ella nos lo pide insistentemente porque su rezo tiene un gran valor.
Ella quiere que repitamos una y otra vez la súplica, la alabanza con la esperanza puesta en su inmenso amor por toda la humanidad.
Tal vez por lo repetido del rezo, la «loca de la casa» como le decía Santa Teresa a la mente, se nos vaya de aquí para allá en pertinaz distracción, pero aún así nuestro corazón y nuestra voluntad están puestos a los pies de la Madre de Dios y esas Ave-marías son como el incienso que sube en oscilantes volutas hasta el corazón de nuestra Madre la Virgen Santísima.
Nuestro mundo se está olvidando de rezar. Tenemos fe, creemos en Dios… pero no hablamos con EL. El mundo actual, ahora más que nunca, necesita de MUCHOS ROSARIOS. Hagamos un alto en nuestro diario vivir, quince minutos tan solo, y con seguridad el mundo y «nuestro mundo», será mejor.