
Rosalía, Santa
Virgen, 4 de septiembre…
Hoy también se festeja a:
- • María de Santa Cecilia Romana (Dina Bélanger), Beata
- • Pedro Sánchez Barba, Beato
- • Buenaventura Muñoz Martínez, Beato
- • Nicolás Rusca, Beato
- • Catalina Mattei de Racconigi, Beata
La enfermedad es una puerta para Cristo
Santo Evangelio según san Lucas 4, 38-44. Miércoles XXII del Tiempo Ordinario.
Por: José Parra, LC | Fuente: somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Jesús, quiero recibirte en mi casa y pedirte que cures todas mis enfermedades que me alejan de ti.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Lucas 4, 38-44
En aquel tiempo, Jesús salió de la sinagoga y entró en la casa de Simón. La suegra de Simón estaba con fiebre muy alta y le pidieron a Jesús que hiciera algo por ella. Jesús, de pie junto a ella, mandó con energía a la fiebre, y la fiebre desapareció. Ella se levantó enseguida y se puso a servirles. Al meterse el sol, todos los que tenían enfermos se los llevaron a Jesús y él, imponiendo las manos sobre cada uno, los fue curando de sus enfermedades. De muchos de ellos salían también demonios que gritaban: “¡Tú eres el Hijo de Dios!” Pero él les ordenaba enérgicamente que se callaran, porque sabían que él era el Mesías. Al día siguiente se fue a un lugar solitario y la gente lo andaba buscando. Cuando lo encontraron, quisieron retenerlo, para que no se alejara de ellos; pero él les dijo: “También tengo que anunciarles el Reino de Dios a las otras ciudades, pues para eso he sido enviado”. Y se fue a predicar en las sinagogas de Judea.
Palabra del Señor
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
El Jesús que cura las enfermedades hace realidad los deseos de las personas que están enfermas y de sus familiares. Se puede ver una enfermedad no como algo personal sino familiar. Sobre todo, las enfermedades que son fuertes, se resienten en todas las personas de la familia. La forma en la que Cristo ilumina esta situación en la que la familia de Pedro se encuentra es de primero hacerse amigo de una persona para que lo pueda dejar entrar en la casa para que pueda ejercer su poder curativo en toda la familia. Si se deja entrar a Cristo, aunque sea un poco, hará grandes cosas. La situación familiar es diferente porque la presencia de Dios cambia las circunstancias y las personas.
La enfermedad, aunque sea algo malo y que haga sufrir, se convierte en una puerta para que Dios pueda tocar, entrar y quedarse en la casa. En las dificultades nos encontramos con que Dios quiere sanarnos y ayudarnos a recobrar la paz después de un tiempo de dificultad y enfermedad, pero qué pasa cuando las cosas no salen bien, cuando desgraciadamente se llega al punto de la muerte. Dios pone pruebas para que purifiquemos nuestro amor y que aprendamos a amarlo aun en momentos oscuros cuando nos es difícil verlo y reconocerlo para demostrarle nuestro amor.
Las enfermedades y cosas que queramos que Cristo cure en nuestra familia son de diversos modos, espirituales o materiales. Aparecen en nuestra vida y nos empujan a pedir ayuda y dejar que Dios actúe.
«Con los signos de curación que realiza para los enfermos de todo tipo, el Señor quiere suscitar como respuesta la fe. La jornada de Jesús en Cafarnaúm empieza con la sanación de la suegra de Pedro y termina con la escena de la gente de todo el pueblo que se agolpa delante de la casa donde Él se alojaba, para llevar a todos los enfermos. La multitud, marcada por sufrimientos físicos y miserias espirituales, constituye, por así decir, “el ambiente vital” en el que se realiza la misión de Jesús, hecha de palabras y de gestos que resanan y consuelan. Jesús no ha venido a llevar la salvación en un laboratorio; no hace la predicación de laboratorio, separado de la gente: ¡está en medio de la multitud! ¡En medio del pueblo! Pensad que la mayor parte de la vida pública de Jesús ha pasado en la calle, entre la gente, para predicar el Evangelio, para sanar las heridas físicas y espirituales. Es una humanidad surcada de sufrimientos, cansancios y problemas: a tal pobre humanidad se dirige la acción poderosa, liberadora y renovadora de Jesús».
(Ángelus de S.S. Francisco, 4 de febrero de2018).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy haré un momento de oración y pediré por todos los enfermos.
Despedida
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Emociones, la enfermedad del siglo
Hay enfermedades que sólo Dios puede curar.
Por: Mónica Muñoz | Fuente: Catholic.net

Cada año, el mundo se sorprende con la aparición de enfermedades nuevas. Hace unos días, nos daban la noticia de que China se había infectado con el “coronavirus”, y, como era de esperarse, los memes circularon a gran velocidad por el internet, aludiendo a una bebida alcohólica, sin embargo, si bien, en nuestro territorio geográfico no se ha confirmado ningún caso, es cierto que en el país asiático se ha convertido en motivo de alarma y crisis sanitaria, reportándose miles de infectados y decenas de muertos.
Por supuesto, aunque a nuestro país no le alcanzara la rara enfermedad, se ha suscitado mucho temor y un sinnúmero de especulaciones sobre si tendríamos los medios necesarios para enfrentar una epidemia. Dios nos libre de tal caso.
No obstante, a pesar de que hay que estar alerta con las enfermedades del cuerpo, es con las del alma con las que tendremos que lidiar en los próximos años.
Es así que, términos como autocontrol, habilidades sociales y empatía son utilizados en el campo empresarial para referirse a las cualidades que los líderes de las compañías deben manejar para lograr sus objetivos, pero se relacionan directamente con sus colaboradores, a quienes deben saber guiar, impulsar, corregir, motivar y mantener contentos en su ambiente laboral. Sin embargo, para lograrlo, el líder debe poseer una alta dosis de inteligencia emocional, la cual se ha estudiado desde 1920, y, a través de investigaciones de muchos estudiosos, actualmente se ha convertido en un área del conocimiento de las ciencias sociales sumamente socorrido, popularizado especialmente por el estadounidense Daniel Goleman.
Goleman menciona en sus estudios que las características de la llamada inteligencia emocional son: la capacidad de motivarnos a nosotros mismos, de perseverar en el empeño a pesar de las posibles frustraciones, de controlar los impulsos, de aplazar las gratificaciones, de regular nuestros propios estados de ánimo, de evitar que la angustia interfiera con nuestras facultades racionales y la capacidad de empatizar y confiar en los demás.
Es, entonces, mantener un saludable equilibrio entre las emociones y la razón, ya que si el cerebro no las controlara, todo el tiempo actuaríamos impulsivamente, y por el contrario, si no tuviésemos emociones, el cerebro pensante sería incapaz de tomar decisiones.
Sin embargo, hay que reconocer que estamos muy lejos de manifestar una buena inteligencia emocional, y creo que no hay que ser expertos para darnos cuenta, de que, cada día, la sociedad se está deteriorando más y pareciera que no hay solución.
El mismo Goleman recaba información sobre un estudio comparativo a nivel mundial sobre bienestar infantil, llevado a cabo por Une Bronfenbrenner, conocida psicóloga evolutiva de la Universidad de Cornell, en el que señala que “las presiones externas son tan grandes, que, a falta de un buen sistema de apoyo, hasta las familias más unidas están empezando a fragmentarse. La incertidumbre, la fragilidad y la inestabilidad de la vida cotidiana familiar afectan a todos los segmentos de nuestra sociedad, incluyendo a las personas acomodadas y con un elevado nivel cultural”.
El texto continúa: Lo que está en juego es nada menos que la próxima generación – especialmente los varones –, que durante su desarrollo son especialmente vulnerables ante las fuerzas disgregadoras y los devastadores efectos del divorcio, la pobreza y el desempleo. El estatus de las familias y los niños estadounidenses es más inquietante que nunca […] Estamos privando a millones de niños de sus capacidades y de sus aptitudes morales (Goleman, Daniel, Inteligencia Emocional, pág. 198).
Cabe destacar que, aunque el estudio está enfocado en la niñez de Estados Unidos, Goleman agrega que se trata de una situación global. Es necesario entender que las enfermedades emocionales, tales como la depresión, la neurosis y la ansiedad, deben tratarse adecuadamente mediante el apoyo de un profesional, pero también, aplicar medidas preventivas como proveer a los niños de un ambiente de amor y comprensión, en el que los padres de familia tienen un papel fundamental para brindarles estabilidad y seguridad en todo sentido, pues el rechazo, el estrés, los gritos, las pelea entre los progenitores, el elevado índice de divorcios, generan en los pequeños emociones que son incapaces de reconocer y menos de entender, lo que podría desembocar en una enfermedad emocional.
Por eso, es necesario hacer un serio examen de conciencia y saber reconocer si es que hemos llegado a perder el control con arranques de ira o hemos caído en tristeza profunda o si hemos tenido comportamientos extremos que hayan herido a nuestra familia, para que hagamos el esfuerzo por vencer nuestro orgullo o temor y acudamos a algún grupo que pueda apoyarnos, porque, de nuestra salud emocional, depende el bienestar de quienes viven con nosotros, sobre todo, nuestros niños.
Y acudamos sin miedo al que todo lo puede, porque hay enfermedades que sólo Dios puede curar.
Que tengan una excelente semana.